Archivos para julio 2006

Aprenda a hacer encuestas !!

julio 31, 2006

WebIslam.com

¿Quién crees que ha provocado primero en el actual conflicto Israel-Líbano?

La mera existencia de Israel ya es una provocación…..55%
Hizbulah………………………………………………………..33%
No puede saberse…………………………………………….12%

——– Nº de votos: 396 —————–


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Israel: la fuerza y la razón

julio 30, 2006

No necesariamente hay que coincidir con lo que se lee, pero cuando hay un intento de comprender una situación tan importante como la que el mundo está viviendo en estos días, a través de analistas en política internacional, creo debemos ser respetuosos y por lo menos tratar de dar cabida a aquello que pueda aportar un poco de ENTENDIMIENTO a la situación en vez de dejarse arrastrar solamente por EL ODIO a cualquiera de los bandos por un lado y la indudable TRISTEZA que provoca en todo ser sensible la tragedia de personas indefensas que pierden la vida en toda guerra, sin olvidarnos que eso sucede en todas partes del mundo y a toda hora y sin mediar una guerra abiertamente declarada como tal.soydondenopienso

por Fernando Mires *

Fernando Mires es chileno de origen, residente desde hace treinta años en Alemania y enseña en la Universidad de Oldenburg. Es autor de numerosas obras sobre la democracia en América Latina y del libro: “Islamismo, la última guerra mundial” publicado en 2005.

Quien quiera pensar acerca de la guerra que en julio del 2006 comenzó en el Líbano, ha de partir de una premisa sin la cual nadie entendería nada: Esa no es una guerra de Israel en contra del Líbano, sino que de una guerra que tiene lugar en el Líbano en contra de una organización terrorista, esencialmente anti-israelí, que posee armas de exterminio masivo, entre ellos cohetes de largo alcance, armas que ni siquiera algunas naciones árabes de la región disponen (Jordania, Arabia Saudita, el propio ejército del Estado del Líbano).

Una guerra poco convencional

Que una organización terrorista posea armas aún más destructivas que algunos Estados en una región, es un hecho que viola cualquier acuerdo y principio internacional en cualquier lugar del mundo.

Imagine el lector como reaccionaría la comunidad política internacional si las FARC colombiana o la ETA en España, para poner dos ejemplos conocidos, estuviesen en posesión de semejantes armamentos. Eso explica, porque algunos comentaristas que comenzaron -ante el espectáculo cruel y medial que cada guerra conlleva- a criticar la avanzada aérea israelita, estén modificando su opinión frente al autodevelamiento militar de Hezbolá, y más de uno ya ha criticado a Israel no porque ha atacado a Hezbolá, sino por haber demorado tanto su ataque a Hezbolá en las regiones en donde opera.

La guerra entre Israel y el Hezbolá es una guerra inconvencional pues no es una guerra entre dos Estados sino que entre un Estado, el de Israel, y una organización terrorista. De ahí que de acuerdo a los cánones que rigen en materia de política internacional, sea difícil calificarla como guerra, y en eso tiene razón el gobierno de Israel.

En verdad, se trata de otro tipo de guerra, de una guerra post-global, para emplear la expresión de Herfried Münkler (Die Neuen Kriege, Reinbeck, Hamburg 1992), muy similar a aquella tan fantasmal, pero igualmente real que libra USA en contra de organizaciones terroristas como Al Qaeda.

Naturalmente, las organizaciones terroristas no viven en el aire, sino que están situadas en territorios nacionales, como ayer Al Quaida en el Afganistán de los talibanes, u hoy en Irak, y Hezbolá en el Líbano. Hezbolá, en estricto sentido del término, es una organización libanesa de inspiración iraní.

Como es sabido, fue fundada por el Ayatolah Jomeini, en aquellos tiempos en que los chiítas persas jugaban con la idea de una revolución islamista de carácter permanente, comandada por el chiísmo iraní, y en toda la región islámica.

Ese carácter transnacional es la diferencia esencial entre Hezbolá y Hamas, institución ésta última que, pese a ser una organización terrorista es, además, un partido político (y de gobierno) genuinamente palestino. Ahora bien, para Joschka Fischer, ex ministro de relaciones exteriores del gobierno alemán, y viejo zorro en la diplomacia del medio Oriente, el problema no reside en el hecho que Israel haya atacado muy pronto o muy tarde las instalaciones bélicas de Hezbolá, sino en la casi total falta de compromiso, no sólo con Israel, sino con la paz en la región, demostrada por lo que él llama: “el cuarteto del Medio Oriente” (Die Zeit 20.07.2006)

El cuarteto del Medio Oriente

¿Quiénes son los miembros del cuarteto? Según Joschka Fischer, cuatro “unidades” que no se encuentran en el Medio Oriente pero que a la vez son determinantes en el curso que asumen sus conflictos: USA, La EU, la ONU y Rusia.

En la diagramación de ese cuarteto, hay que reconocerlo, es Fischer muy preciso. Se trata de dos organizaciones: una mundial y otra regional; y de dos Estados: USA y la URSS. Es decir, se trata de una unidad hegemónica en el llamado concierto mundial.

Fischer parte de la idea, en cierta medida kissengeriana, de que un mundo sin hegemonía es un mundo sin orden (toda relación sin hegemonía es caótica). A la vez, igual que Kissinger, llega Fischer a la conclusión de que, en el Medio Oriente al menos, una sola potencia no se encuentra de por sí en condiciones de ejercer hegemonía, sino que esto sólo puede suceder a partir de una combinación de naciones y de organizaciones mundiales que hasta un determinado momento sean las más representativas.

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Por qué mueren tantos civiles en el Líbano ?

julio 30, 2006

Una imagen vale más que mil posts

israel-hezbollah.jpg

Via: El ratón de la luna

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Proporcionalidad en la Guerra en el Líbano

julio 28, 2006


por Abraham H. Foxman

El caso de Israel ante el mundo en su conflicto militar en contra de Hezbolahh es tan fuerte para la nación como nunca lo había sido antes. Sin ocupar territorio desde donde la agresión provino, enfrentando a un enemigo que es reconocido por la comunidad internacional como terrorista e ilegítimamente con el control de la zona sur del Líbano, siendo víctima de un ataque no provocado y de secuestros por el grupo terrorista, Israel es visto aun por los críticos irreflexivos de siempre del estado judío como teniendo el derecho de defensa propia.

El problema de Israel reposa más allá de sus causas, en la ahora reiterativa acusación de que Israel está ocupado en una respuesta “desproporcionada”.

Algunas veces estos cargos toman la forma de acusar a Israel de destruir al Líbano solamente para redimir a dos soldados. Algunas veces toma la forma de una comparación del ratio de numero de víctimas civiles, acerca de diez Libaneses por cada Israelí. U otras veces aparece en los comentarios que el Líbano finalmente había empezado a emerger después de tres décadas de guerra, división y destrucción, y que ahora Israel estaba echando atrás ese camino para la nación irreparablemente.

Estos son cargos serios. Israel tiene la responsabilidad para consigo mismo y la comunidad internacional de evitar, en la medida de lo posible, las bajas civiles y la infraestructura del Líbano. Sin embargo, la acusación en contra de Israel falla completamente en reconocer el contexto en el cual este conflicto ha advenido.

Israel no ha ido a la guerra por el secuestro de soldados, aunque la expiación de esos soldados es y deberá ser una prioridad. La guerra sobrevino por la necesidad de Israel de eliminar los ataques misilísticos sobre su población en el norte y la incursiones dentro de su propio territorio de parte de Hezbollah.

Los pueblos y las ciudades del norte de Israel han estado bajo amenaza constante de ataques con misiles, especialmente en tanto Hezbollah ha acumulado un arsenal en los años desde que Israel abandonó el sur del Líbano. Si Israel no interviene, Hezbollah habría evolucionado en una desde lejos, mayor amenaza a la fundamental seguridad del Estado de Israel.

En tanto la comunidad internacional no ha hecho nada acerca del control que tiene Hezbollah en el sur del Líbano a pesar del Consejo de Seguridad infringiendo la resolución 1559 de la ONU, el grupo terrorista ha acumulado a la fecha un estimativo de trece mil proyectiles, algunos reportados como con un rango de 125 millas.

Si Israel no hubiese actuado como lo ha hecho, Damasco y Teherán hubieran procedido indudablemente a elevar la cantidad, calidad y rango de los misiles, con armar de tipo químicas como formando parte seguramente de la futura mezcla.

Entonces cuando el tema de la proporcionalidad es puesto en el tapete, uno debe considerar el grado y la medida de amenaza de un entidad terrorista semi-autónoma en el sur del Líbano.

Más aún, la infraestructura de Hezbollah dentro del Líbano es significante. Va a ser una tarea lo suficientemente dificultosa para Israel de tratar con lanzadores de proyectiles, miles de misiles, soporte logístico y líneas de desembocadura en diferentes partes del país.

Se hace aun más difícil por el hecho de que Hezbollah coloca sus misiles en poblaciones civiles, que además están buscando reaprovisionamiento a través de Damasco y que está siendo envuelta y armada por Teherán. En otras palabras Hezbollah es una operación grande y compleja que plantea una gran amenaza.

Además, no debemos olvidarnos que la comunidad internacional ha tenido conocimiento por un número de años exactamente de lo que estaba sucediendo. La Resolución 1559, demandando el desmantelamiento de Hezbollah y su reemplazo en el sur por el Ejercito del Líbano, entendió que esto apenas era un asunto menor, pero una gran cosa que hubiera debido envolver acciones mayores y confrontaciones. Finalmente, y desafortunadamente, ni el gobierno del Líbano ni la comunidad internacional implementaron el cumplimiento de la resolución 1559, viendo el asunto como un gran trabajo. Entonces proporcional a qué?

Adicionalmente, como lo ha puntualizado Alan Dershowitz en el Wall Street Journal el 18 de Julio, el elemento de proporcionalidad que viene a cuento a raíz de las muertes de civiles y los daños en la infraestructura deben tener en cuenta la estrategia siniestra de Hezbollah.

Apuntando deliberadamente a civiles israelíes con su admitida imprecisión misilística mientras haciendo casi imposible para Israel disparar su infraestructura militar y armamentista sin lastimar civiles; ellos calculadamente pusieron a Israel en un dilema imposible: evitar víctimas civiles en el Líbano dejando los misiles de Hezbollah intactos, colocando de ese modo a los ciudadanos israelíes en una posición vulnerable, o quitar los misiles de Hezbollah con víctimas civiles, dejando a Israel censurada por la comunidad internacional.

En el final, Israel no se permitirá a si mismo paralizarse por este acertijo. Israel observa la primera responsabilidad de un estadoproteger a su población de un ataque externo. Y, en el proceso tratando de hacer lo mejor para minimizar los daños en el Líbano.

Los resultados pueden ser mixtos en este aspecto pero ésta no es solamente la postura moral a asumir sino la mas equilibrada y sensata, en tanto Israel necesita evitar alienar al pueblo del Líbano quien deberá llenar el vacío cuando Israel venza a Hezbollah.

Finalmente, la acusación de desproporcionada se presenta en el contexto de un Líbano que estaba retornando a la normalidad previo a este conflicto. En muchos niveles esto es verdad y es triste lo que ha ocurrido, sin embargo es Hezbollah en última instancia el responsable de lo que ha sucedido.

En un nivel más profundo, sin embargo, debe de ser afirmado que era una ilusión hablar de normalidad, de un Líbano independiente, en tanto un grupo terrorista armado hasta los dientes por dos de los estados más peligrosos del planeta, están envueltos y resisten en la parte sur del país.

Mirando el conflicto desde este ángulo, como un gran bosque, la respuesta de Israelí no es desproporcionada en absoluto. Afortunadamente, la administración Bush entiende esto y apoya a Israel es su histórica y proporcionada lucha.

Este articulo apareció originalmente en Ha’aretz el 23 de Julio de 2006.

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Proportionality in the War in Lebanon

julio 28, 2006


By Abraham H. Foxman

balanza

Israel’s case before the world in its military conflict against Hezbollah is as strong as the nation has ever had. Not occupying territory from whence the aggression came, facing a foe which is recognized by the international community as terrorist and illegitimately in control of the southern part of Lebanon, being the victim of an unprovoked attack and kidnapping by the terrorist group, Israel is seen even by the usual knee-jerk critics of the Jewish state as having the right of self-defense.

The problem for Israel lies beyond first causes, in the now oft-repeated accusation that Israel is engaged in a “disproportionate” response.

Sometimes this charge takes the form of accusing Israel of destroying Lebanon just to redeem two soldiers.

Sometimes it takes the form of comparing the ratio of the civilian death toll, about ten Lebanese for every Israeli. Or other times it appears in the comment that Lebanon had finally begun to emerge from three decades of war, division and destruction, and now Israel was setting the country back irreparably.

These are serious charges. Israel does have a responsibility to itself and the international community to avoid, if possible, civilian casualties and destruction of Lebanese infrastructure. However, the accusation against Israel completely fails to recognize the context out of which this conflict has come to pass.

Israel did not go to war because of kidnapped soldiers, though the redemption of these soldiers is and must remain a priority.

The war came because of Israel’s need to eliminate the missile attacks on its population in the north and incursions into its territory from Hezbollah.

Israel’s northern cities and towns have continuously been under threat of missile attacks, especially as Hezbollah amassed an arsenal in the years since Israel left southern Lebanon. If not dealt with by Israel, Hezbollah would have evolved into a far greater threat to the fundamental security of the State of Israel.

Because the international community did nothing about Hezbollah’s control of southern Lebanon despite the Security Council passing UN resolution 1559, the terrorist group had already accumulated an estimated thirteen thousand rockets, some reportedly with a range of 125 miles. Had Israel not acted when it did, Damascus and Tehran would have undoubtedly proceeded to elevate the quantity, quality and range of missiles, with chemically-tipped weapons surely part of the future mix.

Pero espera, hay más!

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