por Abraham H. Foxman
El caso de Israel ante el mundo en su conflicto militar en contra de Hezbolahh es tan fuerte para la nación como nunca lo había sido antes. Sin ocupar territorio desde donde la agresión provino, enfrentando a un enemigo que es reconocido por la comunidad internacional como terrorista e ilegítimamente con el control de la zona sur del Líbano, siendo víctima de un ataque no provocado y de secuestros por el grupo terrorista, Israel es visto aun por los críticos irreflexivos de siempre del estado judío como teniendo el derecho de defensa propia.
El problema de Israel reposa más allá de sus causas, en la ahora reiterativa acusación de que Israel está ocupado en una respuesta “desproporcionada”.
Algunas veces estos cargos toman la forma de acusar a Israel de destruir al Líbano solamente para redimir a dos soldados. Algunas veces toma la forma de una comparación del ratio de numero de víctimas civiles, acerca de diez Libaneses por cada Israelí. U otras veces aparece en los comentarios que el Líbano finalmente había empezado a emerger después de tres décadas de guerra, división y destrucción, y que ahora Israel estaba echando atrás ese camino para la nación irreparablemente.
Estos son cargos serios. Israel tiene la responsabilidad para consigo mismo y la comunidad internacional de evitar, en la medida de lo posible, las bajas civiles y la infraestructura del Líbano. Sin embargo, la acusación en contra de Israel falla completamente en reconocer el contexto en el cual este conflicto ha advenido.
Israel no ha ido a la guerra por el secuestro de soldados, aunque la expiación de esos soldados es y deberá ser una prioridad. La guerra sobrevino por la necesidad de Israel de eliminar los ataques misilísticos sobre su población en el norte y la incursiones dentro de su propio territorio de parte de Hezbollah.
Los pueblos y las ciudades del norte de Israel han estado bajo amenaza constante de ataques con misiles, especialmente en tanto Hezbollah ha acumulado un arsenal en los años desde que Israel abandonó el sur del Líbano. Si Israel no interviene, Hezbollah habría evolucionado en una desde lejos, mayor amenaza a la fundamental seguridad del Estado de Israel.
En tanto la comunidad internacional no ha hecho nada acerca del control que tiene Hezbollah en el sur del Líbano a pesar del Consejo de Seguridad infringiendo la resolución 1559 de la ONU, el grupo terrorista ha acumulado a la fecha un estimativo de trece mil proyectiles, algunos reportados como con un rango de 125 millas.
Si Israel no hubiese actuado como lo ha hecho, Damasco y Teherán hubieran procedido indudablemente a elevar la cantidad, calidad y rango de los misiles, con armar de tipo químicas como formando parte seguramente de la futura mezcla.
Entonces cuando el tema de la proporcionalidad es puesto en el tapete, uno debe considerar el grado y la medida de amenaza de un entidad terrorista semi-autónoma en el sur del Líbano.
Más aún, la infraestructura de Hezbollah dentro del Líbano es significante. Va a ser una tarea lo suficientemente dificultosa para Israel de tratar con lanzadores de proyectiles, miles de misiles, soporte logístico y líneas de desembocadura en diferentes partes del país.
Se hace aun más difícil por el hecho de que Hezbollah coloca sus misiles en poblaciones civiles, que además están buscando reaprovisionamiento a través de Damasco y que está siendo envuelta y armada por Teherán. En otras palabras Hezbollah es una operación grande y compleja que plantea una gran amenaza.
Además, no debemos olvidarnos que la comunidad internacional ha tenido conocimiento por un número de años exactamente de lo que estaba sucediendo. La Resolución 1559, demandando el desmantelamiento de Hezbollah y su reemplazo en el sur por el Ejercito del Líbano, entendió que esto apenas era un asunto menor, pero una gran cosa que hubiera debido envolver acciones mayores y confrontaciones. Finalmente, y desafortunadamente, ni el gobierno del Líbano ni la comunidad internacional implementaron el cumplimiento de la resolución 1559, viendo el asunto como un gran trabajo. Entonces proporcional a qué?
Adicionalmente, como lo ha puntualizado Alan Dershowitz en el Wall Street Journal el 18 de Julio, el elemento de proporcionalidad que viene a cuento a raíz de las muertes de civiles y los daños en la infraestructura deben tener en cuenta la estrategia siniestra de Hezbollah.
Apuntando deliberadamente a civiles israelíes con su admitida imprecisión misilística mientras haciendo casi imposible para Israel disparar su infraestructura militar y armamentista sin lastimar civiles; ellos calculadamente pusieron a Israel en un dilema imposible: evitar víctimas civiles en el Líbano dejando los misiles de Hezbollah intactos, colocando de ese modo a los ciudadanos israelíes en una posición vulnerable, o quitar los misiles de Hezbollah con víctimas civiles, dejando a Israel censurada por la comunidad internacional.
En el final, Israel no se permitirá a si mismo paralizarse por este acertijo. Israel observa la primera responsabilidad de un estado – proteger a su población de un ataque externo. Y, en el proceso tratando de hacer lo mejor para minimizar los daños en el Líbano.
Los resultados pueden ser mixtos en este aspecto pero ésta no es solamente la postura moral a asumir sino la mas equilibrada y sensata, en tanto Israel necesita evitar alienar al pueblo del Líbano quien deberá llenar el vacío cuando Israel venza a Hezbollah.
Finalmente, la acusación de desproporcionada se presenta en el contexto de un Líbano que estaba retornando a la normalidad previo a este conflicto. En muchos niveles esto es verdad y es triste lo que ha ocurrido, sin embargo es Hezbollah en última instancia el responsable de lo que ha sucedido.
En un nivel más profundo, sin embargo, debe de ser afirmado que era una ilusión hablar de normalidad, de un Líbano independiente, en tanto un grupo terrorista armado hasta los dientes por dos de los estados más peligrosos del planeta, están envueltos y resisten en la parte sur del país.
Mirando el conflicto desde este ángulo, como un gran bosque, la respuesta de Israelí no es desproporcionada en absoluto. Afortunadamente, la administración Bush entiende esto y apoya a Israel es su histórica y proporcionada lucha.
Este articulo apareció originalmente en Ha’aretz el 23 de Julio de 2006.
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