Aborto. Consejos para el antes y el después

Domingo, 15 de Julio de 2007
UN HOSPITAL PUBLICO PORTEÑO IMPLEMENTO EL ASESORAMIENTO PRE Y POST ABORTO PARA ADOLESCENTES

Es un servicio inédito en el país. Se brinda en el Hospital Argerich. Los profesionales advierten que no promueven la interrupción del embarazo, sino que atienden a las chicas que lo harán de todas maneras, para que corran menos riesgos. Cómo funciona la consejería. El caso uruguayo.

Por Mariana Carbajal
Las adolescentes que deben enfrentar un aborto encuentran en el Hospital Argerich un equipo médico “amigable” que las asesora antes y después de la interrupción del embarazo, sin juzgarlas ni denunciarlas, para evitar que sufran lesiones o lleguen a perder la vida en el intento.
 
“No estamos levantando una bandera a favor del aborto: estamos atendiendo a las que lo harán de todas formas. La clandestinidad no impide la realización de abortos: aumenta sus riesgos”, explicó la médica ginecóloga Sandra Vázquez el espíritu del proyecto –inédito en el país– que se lleva adelante en el Servicio de Adolescencia.
 
Este modelo de consejería “pre y post aborto” significa un avance significativo en la atención de la salud sexual y reproductiva, según coinciden especialistas. Fue copiado del Uruguay, donde se ofrece a todas las mujeres en la mayor maternidad del país vecino, con el unánime aval del Ministerio de Salud, la Facultad de Medicina, el Sindicato Médico y la Sociedad de Ginecología.
 
En la consulta posterior a la interrupción del embarazo el punto fundamental es que las chicas se vayan con un anticonceptivo, para evitar otro embarazo no buscado. El mismo equipo médico ha desarrollado una novedosa estrategia para que aumente notablemente la entrega de métodos anticonceptivos a las adolescentes que concurren al Argerich.
 

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  1. 1
    SUSAN CAROLINA Says:

    Judith Fetrow: “Los voluntarios de la PPFA, los escoltas [de las mujeres que entran a la clínica de aborto] y los empleados han recibido instrucciones de no hablar con los cristianos pro vida. Les han dicho esto porque demasiados empleados y voluntarios han oído la verdad y se han arrepentido.”

    * Marian Johnston-Loehner: “Un día alguien me dio un libro escrito por la Dra. Jean Garton, “Who Broke the Baby?” Ese libro tomó todos los eufemismos que yo había estado usando durante años, cuando abogaba por la ‘opción’, y los destruyó uno por uno. Yo leía un poco cada noche y lloraba y lloraba, y creo que la última noche que lo leí la represa entera se derrumbó, y vinieron las lágrimas, y me arrepentí. De veras que me dolía todo lo que había hecho, de veras estaba arrepentida de haberle quitado la vida a un niño inocente, porque hasta entonces, aún después que nació mi hijo, y aún después que nació mi hija, todavía yo no estaba dispuesta a admitir que un niño es un ser humano desde el momento de la concepción. Yo cedía siempre ante las mentiras.”

    * Dina Madsen: “Estaba juntando los pedazos de los bebés y ayudando al médico. Habían disminuido los chistes y el sarcasmo que oí todo el tiempo que estuve allí [en la clínica de aborto]. Estaba cambiando hasta el punto de que odiaba estar allí, odiaba ir a trabajar, tener que estar en el mismo salón con ese abortista y con esas mujeres. Quería correr y gritar, odiaba hacerlo.”

    * Joy Davis: “Cuando yo estaba en la industria del aborto empecé a tener pesadillas y a sentir sentimientos de culpas porque lo que estaba haciendo estaba mal. Entonces fui donde un amigo que era abortero. El no trabajaba conmigo, pero trabajaba en una clínica cercana. Yo fui y le conté acerca de todas las cosas que sentía, sobre las pesadillas y el sentimiento de culpabilidad. El me dijo que entendía bien, porque él también tenía pesadillas y también sentía una tremenda cantidad de culpa.”

    “Hace catorce años me ofrecieron empleo en una clínica de abortos en Birmingham, Estado de Alabama. Consideré la oferta, pensé que era muy buena y que estaría ayudando a las mujeres luchando por una causa muy buena, así que acepté ese puesto. Después de poco tiempo de estar trabajando allí me di cuenta de que no estábamos allí para ayudar a las mujeres. Teníamos un negocio, una organización para ganar dinero.

    “Las condiciones de la clínica donde yo trabajé eran muy, pero muy pobres. No teníamos equipo para mantener la vida. Nuestra gente no estaba bien entrenada. La mayoría no tenía antecedentes médicos. Los médicos rotaban y nunca teníamos el mismo doctor.

    “Conocí a un doctor en la clínica, de nombre Tommy Tucker, quien me dijo un día que él quería abrir su propia clínica. Me dijo que quería hacer bien las cosas. Quería tener empleados en la clínica que estuvieran bien entrenados y calificados. Quería usar anestesia general y traer anestesistas, para que las mujeres no sufrieran, porque en la clínica en donde trabajábamos sufrían mucho.

    “Yo pensé que sería una idea maravillosa y acepté su oferta. Así que llegué a ser directora regional de seis clínicas de aborto en los Estados de Mississippi y Alabama. Teníamos el mejor equipo. Teníamos gente bien entrenada y eficiente. Les mentíamos a las mujeres, pero eso era algo que teníamos que hacer para ganar dinero. Pero veíamos sólo pocas mujeres cada día, porque no queríamos apurarlas como al ganado. Queríamos tomarnos el tiempo y darles la clase de atención médica que ellas necesitaban.

    “Después de pocos meses, su avaricia se impuso. A él le parecía que no ganaba suficiente dinero, de modo que despidió a los anestesistas, porque ganaban mucho dinero. Después de pocos meses de observar cómo anestesiaban a las pacientes, empezamos nosotras mismas a anestesiarlas sin tener idea de lo que estábamos haciendo. Sólo sabíamos lo que habíamos visto hacer, de modo que empezamos a hacerlo nosotras.

    “Entonces nuestras enfermeras que trabajaban en el cuarto de recuperación fueron despedidas; después nuestro técnico de laboratorio, y así sucesivamente.

    “Comencé a entrevistar gente que no tenía conocimientos médicos en absoluto, trayéndolos para hacer el trabajo de anestesistas, de técnicos en laboratorio, de enfermeras y hasta de médicos. De manera que traje gente de la calle, sin conocimientos médicos y los entrené.

    “Veíamos aproximadamente 10 mujeres por día en las clínicas, pero eso no era suficiente. Empezamos a ver tantas como podíamos admitir en cada clínica. Pero para él no había aerolínea lo suficientemente rápida o eficiente que lo pudiera llevar a todas estas clínicas. De modo que me entrenó para ser médico. Yo nunca había estado, ni un solo día, en una escuela de medicina. Sólo había recibido entrenamiento como técnico de ultrasonido. Tenía antecedentes comerciales, pero no sabía nada de medicina, excepto lo que durante años había visto hacer a los médicos.

    “Entonces comencé a hacer abortos. Empecé a hacer cirugía, Norplants, criocirugía, Papanicolau, exámenes pélvicos. Hacía todo lo que él hacía. Y estaba orgullosa porque creía que lo hacía mejor que él. Todos los empleados decían: ‘Necesita ver a la Dra. Davis hoy’, porque pensaban que era mejor médico que él. Yo nunca tuve problemas con las pacientes. No hice hospitalizar a ninguna mujer, y él las hacía hospitalizar casi todos los meses en condiciones críticas: histerectomías, tejidos retenidos. Todo lo que podía salir mal con sus pacientes sucedía.

    “Yo creía que todo andaba bien, porque no tenía esos problemas. Me tomé mi tiempo y les di mucho amor a las pacientes. Yo estaba arriesgándoles la vida a ellas con mucha negligencia. De las miles y miles de pacientes que vimos no pude recordar ni un solo nombre ni una sola cara, porque para mí eran sólo un número. Yo me refería a ellas según cuanto habían pagado. ‘Oh, ese es un caso de cuatrocientos dólares, ese es un caso de cinco mil dólares’. No las veía como personas, sólo como un número.

    “Entonces un día una jovencita vino a nosotros para un aborto tardío en el segundo trimestre. Nosotros terminábamos los embarazos aún casi llegando al final de la gestación. Él [el Dr. Tucker] vino y le practicó el aborto y dejó el salón apenas terminó. Ella estaba bajo anestesia general que le dio una persona no calificada.

    “Yo la llevé al salón de recuperación. Estuve con ella e hice todo lo posible para que estuviera estable, pero comenzó a sangrar bastante y yo no podía impedirlo. De modo que corrí donde el médico y le pedí ayuda: ‘está sangrando y yo no sé que hacer’. Él dijo: ‘llévela al salón de examen, examínela, averigüe por qué está sangrando y detenga la hemorragia. Así de simple, yo estoy ocupado’.

    “Yo hice lo que sabía hacer, pero ella seguía sangrando. Llamé una ambulancia para ir al hospital y cuando él lo supo se enfadó mucho y canceló la ambulancia. Me dijo: ‘Yo soy el médico aquí y yo tomo las decisiones. No puedo enviar a la paciente al hospital en esas condiciones, me colgarían. Ahora, trate de estabilizarla’.

    “Pero ya había sangre por todas partes. Salía como de un grifo de agua y no podía detenerla. Le pedí al doctor el favor de ayudarme: ‘Si no me ayuda, va a morirse’. Él respondió: ‘Bueno, llame a la ambulancia. Tengo que tomar un avión’. Y se fue. Entonces llamé a la ambulancia, que llegó a los veinte minutos, y durante ese tiempo me di cuenta de que yo no era médico, y me asusté tanto de que me pusieran en esa posición y de que yo me hubiera dejado poner en ella, de tratar de salvar una vida, sin saber como hacerlo.

    “La otra cosa que me vino a la mente fue que ese médico era mi héroe. Él había logrado que yo llegara a ganar aproximadamente cien mil dólares al año. Pero en ese momento vi lo que él era. Era un cobarde, se había ido cuando la paciente lo necesitaba. A ella la llevaron al hospital y yo me alegré de que se hubiera ido, porque estaría con médicos que podrían encargarse de sus problemas y porque me habían librado de esa responsabilidad, hasta que me llamaron del hospital y me dijeron que había muerto.

    “Entonces empecé a tener pesadillas y cada vez que cerraba los ojos podía verle la cara. Me sentí tan culpable por ella, tenía rabia de que el hombre que yo había admirado fuera tan negligente, y eso casi me destruyó.

    “Después el consejo médico pidió sus informes. Él dio un paso más y los cambió para dar la apariencia de que él no era tan negligente como lo era. Me dio los informes originales de su historia médica y me dijo que fuera al sótano a quemarlos, me dijo que no podíamos ir al juzgado así, porque nos colgarían. teníamos que ocultar lo que pasó. Me dijo que quemara los informes inmediatamente, pero yo no pude hacerlo. Tomé los informes y los puse en mi papelera, porque sabía que yo no podría mentir para favorecerlo en este caso. No podía ocultar más lo que él hizo.

    “De modo que fui al consejo médico, al abogado del distrito. Allá entregué toda la información acerca de la negligencia que habíamos hecho. Yo confesé haber practicado medicina sin licencia y suministré la evidencia de ello. Me dijeron que ellos querían que yo continuara siendo empleada de él, pues querían seguir recopilando información para ellos. Me dijeron que tenían ante ellos un caso claro de homicidio por negligencia, pero querían más. Todo esto continuó pero no hacían nada al respecto.

    “Un día el Dr. Tucker regresó al Estado de Alabama, donde yo estaba; había estado trabajando en el Estado de Mississippi. Me dijo que había tenido dificultades en Mississippi y que yo tendría que ir allá, porque había problemas y yo tendría que calmar a los empleados. Y ¿qué paso? Me dijo: ‘Bueno, una joven vino para un aborto. Yo creía que ella tenía 18 semanas de embarazo; pero resultó estar más cerca del final del embarazo. Inserté la laminaria. Ella dio a luz y tuvo un bebé vivo y saludable’. ‘Entonces que hizo usted?’ Él respondió: ‘¿Qué podía hacer yo? Maté al bebé’. Y dijo que todos los empleados estaban muy exaltados, de modo que yo debía ir a ocuparme de eso.

    “Yo tomé un avión y fui a Mississippi, pero antes de tomar el avión, llamé al abogado del distrito y le conté lo que había sucedido. Antes de que yo pudiera llegar a la clínica, él había estado interrogando a los empleados. El caso fue al gran jurado, pero no pudieron probar que había matado a ese bebé, porque no tenían al bebé. El bebé desapareció, y no pudieron probar nada. De modo que el caso no siguió aunque los empleados testificaron que sí sucedió. Aún así no pudieron probar el caso.

    “Volví al consejo médico de Alabama y pregunté: ‘¿Por qué no hacen ustedes nada? ¿Por qué no han hecho algo acerca de la muerte de esa niña?’ Me dijeron que el aborto era un tema político caliente y no querían tocarlo en realidad. Los medios de comunicación consiguieron esta información y forzaron a los consejos médicos a actuar contra el médico. Él ya no tenía negocios en Misissipi y Alabama. Le habían suspendido la licencia. El Departamento de Salud le cerró todas sus clínicas, y ya no podía hacer daño a nadie más.

    “Vea usted, el aborto se ha puesto tan malo, y la avaricia por el aborto se ha puesto tan mala, que ya no les importan las mujeres. Ciertamente no les importa el bebé, pero ahora las mujeres se están muriendo.”

    * Joan Appleton: “…en las clínicas independientes no hay personal médico aparte del médico que hace el aborto…Los médicos que empleamos eran más que todo principiantes que estaban empezando su práctica privada y hacían abortos para ganar lo suficiente con el fin de hacer prosperar su propia práctica, o eran médicos que no ganaban mucho y trabajaban en abortuarios para pagar su seguro de mala práctica, que era muy alto para ginecólogos y obstetras.”

    “Me gustaba aconsejarle a una mujer diciéndole: ‘Bueno, no queremos que usted tenga que pasar por este procedimiento otra vez; queremos que empiece a tomar píldoras anticonceptivas. Le vamos a dar su primer paquete gratis, porque las compañías farmacéuticas nos las dieron gratis’. Es un buen negocio que podamos distribuir un paquete gratis, escribir una receta con píldoras para 5 meses… todos sacan provecho.

    “En cambio, las organizaciones como la PPFA y las industrias del aborto no eran estúpidas. Ellas sabían que cuanto más pequeñas fuesen las dosis de estrógenos en esas píldoras, más probabilidades tenían de fallar. Pero no había que preocuparse, porque podríamos traerla [a la clienta] para otro aborto. De modo que usaban píldoras que tenían porcentajes de fracaso como del 30%…Y no olvidábamos decirles que si tenían una gripe o un resfriado, íbamos a darle antibióticos, entonces la reacción química entre la píldora anticonceptiva y el antibiótico hace inefectiva la acción anticonceptiva, de modo que teníamos otro 20% que tendría que regresar.

    “Luego íbamos a las escuelas a enseñar cómo tener relaciones sexuales ‘sin riesgos’, porque [decíamos]: ‘Nos preocupamos por ustedes, nos preocupamos por las mujeres’. De modo que lo que hacen hoy en día [los que están en la industria del aborto] es ir a las escuelas a decirles: ‘Niños, sabemos que ustedes van a tener relaciones sexuales; queremos que entiendan que nosotros lo entendemos y que eso está bien. También eso quiere decir que dos, tres o cuatro de ustedes van a morir, pero si usan nuestros preservativos, y si usan nuestros métodos anticonceptivos, y si tienen relaciones sexuales sin riesgo, sólo tres o cinco de ustedes se morirán. El resto de ustedes vivirán. Oh, claro que un 30% contraerán una enfermedad, pero nosotros nos encargaremos de eso, amigos’.

    “Una de las cosas que continuaba molestándome aún durante el tiempo en que fui la principal enfermera de la clínica, era una mujer que tenía un gran trauma emocional y para quien la decisión [de practicarse el aborto] era muy difícil…’ Pero, si era una cosa tan natural, si era lo correcto, ¿por qué era tan difícil?’ Yo tenía que preguntarme eso todo el tiempo. También me preguntaba: ‘Si yo aconsejé tan bien a estas mujeres y ellas estaban tan seguras de su decisión, ¿por qué seguían volviendo a mí ahora, meses y años después, convertidas en una ruina desde el punto de vista psicológico?’

    “Nosotras, las que estábamos en el movimiento ‘pro opción’ y en la industria del aborto, negábamos la existencia del síndrome postaborto. Sin embargo, es real y cuando las mujeres regresaban no podíamos negar su existencia. Además, su número sigue en aumento.

    “Yo también había visto un aborto por medio del sonograma. Fue en el primer trimestre, la última parte del primer trimestre o probablemente el segundo trimestre. No me acuerdo cuál era el problema específicamente, pero queríamos hacer el aborto bajo control sonográfico para asegurarnos de que habíamos sacado todo el bebé, o según la terminología, queríamos asegurarnos de que teníamos ‘el embarazo completo’. Yo manejaba el ultrasonido mientras el médico hacía el procedimiento y yo lo dirigía mientras observaba la pantalla. Vi que el bebé se retiraba, abría la boca. Yo había visto ‘El grito silencioso’ (‘The Silent Sream’) [video que muestra un aborto] varias veces, pero no me afectó. Para mí era solamente una propaganda pro vida más. Pero yo no podía negar lo que vi en la pantalla. Después de ese procedimiento yo estaba temblando, pero me las arreglé para continuar durante el día.”

    “Mi jefe en la oficina me dijo que hay un crematorio en ese cuarto, y el crematorio es grande, como los de las funerarias, y yo no pude pasar por alto esa máquina más tiempo. Olía mucho cuando encendían ese horno de gas. Y la cosa más horrible era que olíamos a esos bebés quemándose, porque yo estaba al otro lado de la esquina.”

    “Cada vez que ella venía a que le practicaran un aborto o una dilatación y extracción [un método de aborto], lo anotábamos en su historia clínica. Algunas de estas historias estaban llenas por ambos lados por múltiples abortos. Y algún médico las miraba y bromeaba: ‘Si se apura, puede venir otra vez antes de Navidad’. ¿Un tipo como éste realmente se preocupa por las mujeres? No lo creo.”

    * Dina Madsen: “No se requería de ningún conocimiento médico para el puesto, sólo se necesitaba estar de acuerdo con el aborto.

    “Yo estaba viendo a los bebés como algo que se podía desechar. Yo no los consideraba importantes. Yo no apreciaba mi propia vida, por consiguiente, ¿cómo podría valorar la vida de ningún otro? Y si estas mujeres eran tan estúpidas de quedar embarazadas, entonces era culpa suya. Así pensaba yo, y así pensaba la mayoría del personal.

    “Algunas de las directoras con quienes trabajé habían tenido ocho o nueve abortos, y [sin embargo] éramos las mismas personas que las despreciábamos a ellas porque venían a que les volvieran a practicar abortos.

    “De todas las mujeres con las cuales trabajé, yo diría que la mitad de ellas se habían practicado abortos y repetidas veces, y nunca dejaban que ninguno de esos sujetos [los médicos de la clínica] las tocaran por ningún motivo. Y sin embargo todos los días les decían a otras mujeres que ellos eran unos médicos maravillosos, que no les iban a hacer ningún daño, que eran los mejores en su campo, que él era muy simpático, etc. Y a veces las mujeres preguntaban: ‘¿Se han practicado ustedes algún aborto?’ Y ellas respondían: ‘Sí, pero no me lo hizo él’.

    “Debo admitir, sin embargo, que no les tenía mucha lástima [a las mujeres que venían a practicarse el aborto]. Mi manera de pensar era: ‘Bueno, usted se metió en este problema, de modo que aguante’.

    “Cuando llamaba una mujer yo la hacía sentir como si eso era lo que ella había escogido, y que la íbamos a apoyar en su decisión, porque las mujeres buscan a alguien que apoye su decisión.

    * Luhra Tivis: “Una mujer llamó y dijo: ‘Estoy llamando por mi hija; quiero saber cómo se hace el procedimiento’. Y añadió: ‘¿Ha tenido usted un bebé vivo?’ Esta pregunta me sacudió, porque yo no había ni siquiera pensado en eso. De modo que le pregunté a mi supervisora Elana: ‘¿De qué está hablando?’ Y Elana me dijo: ‘Respóndele que no hemos tenido ningún nacimiento vivo en esta clínica’. Desde entonces he averiguado que era mentira.

    FUENTE: Tomado del video “Abortion, The Inside Story” de la organización pro vida “The Pro-Life Action League” (“La Liga de Acción por la Vida”), 1995. Traducido, doblado y distribuido por Vida Humana Internacional.

  2. 3
    SUSAN CAROLINA Says:

    Ojalá se arrepientan, pues lo que hacen no es de DIOS la Biblia dice que el ladrón viene para matar, robar y destruir, y ustedes se hacen cómplices del mal, simplemente se convierten en asesinos SON UNOS ASESINOS, al matar a niños, que son inocentes, acaso no saben que deberían de excluirse d formar parte de eso, es acaso que Dios les ha dado el talento de ser médicos para que maten?

    Cuanto más Dios les ha dado más les va a demandar, lo único que debieran hacer es recibir a Cristo como su señor y su salvador pedirles que entre en sus corazones, y nunca más hacer lo que estan haciendo, ser participes de matar a bebes, ASESINOS, ASESINOS, ASESINOS, eso es lo que son ASESINOS, si quieren dar consejos utilicen todo lo que tienen y oren para que esas mujeres no los aborten, sino que dejen que nazcan esos bebes y los den en adopción, es más hasta les pagan por eso, pero que no los maten, Dios dice que el nos formo desde el vientre de nuestra madre y el conoce cada uno de nuestros cabellos, desde antes que nosotros naciéramos él ya sabia quienes éramos, si ustedes hubieran sido abortados por sus madres se imaginan que hubiera pasado?

  3. 4
    SUSAN CAROLINA Says:

    ¿PORQUE NO LES HACEN LEER ESTO A ESAS MUJERES PARA Q NO LO HAGAN EN VEZ DE TOLERAR QUE LO HAGAN?
    Evidencias científicas del dolor que sufre el feto al ser deliberadamente abortado
    Por los doctores Vincent J. Collins y
    Steven R. Zielinski y el abogado
    Thomas J. Marzen, Esq.

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    Introducción

    Este artículo es la traducción de una parte del informe titulado “Fetal Pain and Abortion: The Medical Evidence”, publicado por AUL Studies in Law & Medicine, No.18, Copyright 1984, Americans United for Life, 343 S. Dearborn Street, Suite 1804, Chicago, IL 60604. Se reproduce con la autorización de los autores.

    El 30 de enero de 1984, el Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en un discurso ante los participantes de la convención de medios de comunicación religiosos en Washington, DC, habló de muchas cosas; pero, un comentario suyo llamó la atención de la prensa inmediatamente: “Cuando las vidas de los niños no nacidos son destruidas, a menudo ellos sienten dolor; un dolor que es prolongado y desesperado”.

    Las afirmaciones del señor Reagan no eran casuales ni improvisadas. Seis semanas después, el 6 de marzo de 1984, usando un lenguaje levemente distinto; pero igualmente fuerte, volvió a abordar la misma idea terrible en los siguientes términos: “Cuando se producen los abortos, los niños no nacidos que están siendo destruidos frecuentemente sienten un dolor intolerable”.

    Como era de esperar los pro-abortistas no podían dejar sin respuesta dichas afirmaciones. No podían darse el lujo de que la cuestión del dolor del feto entrara al acalorado debate entre la postura provida y la postura anti-natalista; pues, si se le permitiera al público conocer lo que realmente sucede, este tema de por sí cambiaría totalmente la situación. Por lo menos dejaría al descubierto a los anti-natalistas, quitándoles el manto de “compasión” con que se visten. Se necesitaba una acción rápida.

    Al día siguiente de los primeros comentarios del presidente, se le dio a la prensa una respuesta “oficial”. Su autor fue el Dr. Ervin Nichols, portavoz del American College of Obstetricians and Gynecology (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecológos).

    La respuesta decía: “Nosotros no tenemos conocimiento de ningún tipo de evidencia que pueda sustentar la afirmación de que el feto siente dolor” (The New York Times, 31 de enero de 1985). Sin embargo; más tarde, el Dr. Nichols sintió la necesidad de retractarse parcialmente, calificando su propia afirmación original y afirmando, según el Washington Times, en su edición del 10 de febrero de 1984, que “la forma en que se informó sobre sus opiniones era ‘parcialmente correcta'”.

    Y agregó que él emitió su opinión en el contexto del desarrollo de un niño no nacido durante el primer trimestre del embarazo y probablemente el mes y medio siguientes. El Dr. Nichols también procedió a aclarar que él no era cirujano fetal y que por lo tanto carecía de experiencia y de conocimiento directo en ese campo.

    Mientras tanto, 26 especialistas en el campo de la fetología, incluyendo dos ex-presidentes del mismo colegio profesional, enviaron una carta a Washington, DC, diciendo: “Señor Presidente, al llamar la atención sobre la capacidad del feto humano para sentir dolor, usted está respaldado por bases firmemente establecidas”. La carta continuó con una denuncia vigorosa de la respuesta original del Dr. Nichols, que después de todo, llevaba implícita la pregunta: ¿Está consciente el niño no nacido –no el investigador– del dolor?)

    Otro médico, el Dr. William Hogan, miembro del Colegio, expresó su consternación ante la afirmación del Dr. Nichols y citó numerosas obras reconocidas de fetología, algunas de más de veinte años de publicadas, que apoyan las afirmaciones acerca de la existencia del dolor del feto (The New York Times, 26 de febrero de 1984).

    Lo que todo esto podría significar para el debate sobre el aborto se subraya en el artículo “Fetal Pain and Abortion: The Medical Evidence” (“dolor del fetol y del aborto: La evidencia médica”), de Vincent J. Collins, Steven R. Zielinski y Thomas J. Marzen; quienes afirman que “la existencia del dolor en el feto, como resultado del aborto, trasciende las abstracciones filosóficas y las nomenclaturas científicas, para llegar directamente al corazón”.

    Y luego continúan diciendo: “… La importancia de esto radica en que mucha gente hace juicios éticos y políticos basados en impulsos de simpatía, que tienen poco que ver con la razón o las nociones de justicia. El aborto es tolerado o aprobado debido, principalmente, a sentimientos de simpatía para con la mujer embarazada; que parecieran entrar en conflicto y anular toda evaluación del contenido moral de su conducta.

    Pero, al entender el dolor del feto y reconocer su realidad, este se contrapone al reclamo emocional de la mujer. Es cierto que la mujer podría resultar “herida” en algún sentido si no pudiera abortar; pero, su niño no nacido seguramente experimentará un dolor mortal al ser abortado. Implícita en esta línea de pensamiento hay una identificación con el feto, posición anteriormente reservada para la mujer”.

    ¿Cómo sabemos que el feto siente dolor?

    Antes de estudiar la evidencia sobre la existencia o ausencia del dolor en el feto, podemos preguntarnos: ¿cómo sabemos que verdaderamente se siente dolor? En el contexto de la vida real, esta pregunta parece no tener impacto. Sabemos que el dolor existe porque lo hemos experimentado. Sin embargo, ¿cómo sabemos que alguien está sintiendo dolor? Usualmente, la persona que sufre dolor lo expresa. Pero hay personas o seres que no pueden hacer esto; pues no poseen un lenguaje conceptual.

    Tal es el caso de los no nacidos, los infantes y los animales. Entonces, ¿cómo podemos saber lo que están sufriendo cuando experimentan dolor? Algo que podemos hacer es observar cómo reaccionan y tratar de descubrir la causa por la cual actúan de esa manera. Muchas veces, esto es todo lo que necesitamos para descubrir lo que se nos quiere trasmitir de manera directa y clara.

    Los niños emplean una táctica muy efectiva cuando les duele algo: el llanto. Todo aquel el que se encuentra cerca de un niño que se queja llorando puede escuchar su lamento. No todos los llantos tienen la misma vibración o sonido, pero aún los que han sido padres por primera vez aprenden muy pronto a diferenciar las distintas intensidades de los lamentos que provienen del recién nacido. ¿Fue ese un llanto de dolor, de hambre o simplemente busca un poco de atención?

    Puesto que los recién nacidos tienen tanta necesidad de protección permanente, la naturaleza ha dotado a los padres de una percepción especial para detectar el peligro. Estos instintos paternales son tan sensibles a cualquier daño que pueda sufrir el niño que, normalmente, papá y mamá fácilmente se identifican con sus hijos.

    Por eso es que los padres no tienen inconvenientes en interpretar el mensaje del llanto. En un sentido real, algo intrínseco en ellos comunica su debida participación en la situación perturbadora en la que se encuentran sus niños.

    La situación en los animales se presenta algo distinta. Es cierto que cuando los animales están alterados también gimen, tiemblan y algunas veces “lloran” de una forma casi humana. A pesar de estamos conscientes de que no son de nuestra carne y sangre, de hecho no son siquiera de nuestra misma especie, rápidamente nos conmovemos con un animal que sufre e inmediatamente hacemos a un lado nuestras diferencias específicas para hacer frente al dolor.

    En otras palabras, cuando aparece alguna indicación de dolor, no tenemos problemas en reconocer que los animales merecen nuestra simpatía. Vemos un caballo cojo lamiéndose su pata lesionada y entendemos por qué lo hace. Observamos los brincos de un conejo, al liberar su pata quebrada de una trampa de hierro, y podemos asegurar que el tembloroso animal está sufriendo dolor.

    Nuestra simpatía por los animales nos mueve más lejos. No es necesario contemplar al animal sufriendo para saber que si fuéramos víctimas del mismo daño, definitivamente estaríamos adoloridos. La pobre ballena arponeada que hala un barco de 300 toneladas, sus pobres ballenatos aterrorizados y abandonados a morir en el hielo son evidencia de la existencia del dolor. El hecho de que estos animales están atormentados es indudable.

    ¿Cómo podemos darnos cuenta de que el feto siente dolor?

    Ahora estamos listos para considerar nuestra pregunta original: ¿Cómo podemos darnos cuenta de que el niño o la niña que está dentro del vientre materno siente dolor?

    Al igual que los recién nacidos y los animales, los no nacidos carecen de palabras para explicarnos lo que les ocurre. Sin embargo, tienen un lenguaje claro que es difícil de mal interpretar. Sus acciones son elocuentes para cualquiera dispuesto a verlas.

    Pero, ¿no es ese precisamente el problema? El vientre materno es opaco y no se puede ver al niño en su interior. Bueno, esa era la situación antes; pues la tecnología moderna ha enriquecido la ciencia de la fetología con unos instrumentos de investigación maravillosos como la fibra óptica, el ultrasonido, los EKG fetales (Electrocardiogramas), los EEG fetales (Electroencefalogramas) y otros sofisticados instrumentos de investigación, que permiten obtener observaciones muy exactas y claras del medio y del comportamiento del feto. Como dijera un científico: “Hoy tenemos una ventana al vientre materno”.

    ¿Cuál es el resultado de esta observación a través de la ventana al vientre materno? Sólo señalaremos algunos ejemplos para indicar las distintas observaciones realizadas. Cada día que pasa aprendemos algo nuevo.

    1. Antes de finalizar el segundo mes del embarazo, hay una clara respuesta del feto a los estímulos. Las ondas del EEG revelan que el cerebro del niño no nacido está funcionando.

    2. Entre la octava y la décima semana, ya se puede detectar la actividad del tálamo, donde se encuentra el centro del dolor. Los receptores sensoriales nerviosos están en la piel antes de la novena semana de gestación.

    3. Hacia el día 77 de vida en el vientre materno, el niño ya puede tragar (a una velocidad que varía según el nivel de dulce de la sustancia que esté tragando).

    El Dr. Thomas Verny, autor del libro The Secret Life of the Unborn Child (“La vida secreta del niño no nacido”), afirma que si a la mitad del período del embarazo, (hacia la mitad del quinto mes) se coloca una luz muy luminosa sobre el abdomen de la madre, el resplandor inducirá al niño o la niña a mover sus manos para protegerse los ojos. La música a alto volumen inducirá una respuesta similar de las manos hacia las orejas. A partir de las 19 semanas de gestación, se ha registrado el movimiento rápido de los ojos (REM por sus siglas en inglés) con el que los investigadores miden los estados de alerta, de dormir y los sueños. (¿De manera que los niños en el vientre materno sueñan?)

    Todo esto nos indica que, mientras más aprenden los investigadorres sobre la vida prenatal, más se impresionan con las conductas de vida independiente y búsqueda de preservación que se dan en el habitante del vientre materno. Inclusive las sensaciones desagradables leves no son bien toleradas. El valeroso pequeño responde con movimientos defensivos y correctores asombrosos.

    Si este ser exquisitamente sensible es atacado por el aborto, ¿cómo podemos saber lo que le está a punto de suceder?

    Ya no tenemos que adivinar. En 1984 durante la Convención del Comité Nacional Pro-Vida en Kansas City, Estado de Missouri, Estados Unidos, el Dr. Bernard Nathanson, un ex-abortista que ahora dicta conferencias a favor del derecho a la vida, mostró una película extraordinaria, un sonograma (película de ultrasonido) de un aborto por succión. Lo que sigue es el relato de una de las delegadas, la Sra. Sandy Ressel:

    “El doctor decía: ‘La pequeña niña tiene diez semanas de vida y es muy activa’. Podíamos verla en sus juegos moviéndose, volviéndose, y chupándose el dedo pulgar. Podíamos ver su pulso normal de 120 pulsaciones por minuto. Cuando el primer instrumento tocó la pared uterina, la niña se replegó inmediatamente y su pulso aumentó considerablemente. El cuerpo de la niña no había sido tocado por ningún instrumento, pero ya ella sabía que algo estaba tratando de invadir su santuario.

    “Nosotros vimos con horror como, literalmente, maltrataban y descuartizaban a este pequeño ser humano inocente. Primero la espina dorsal, luego la pierna, pieza por pieza, mientras la niña tenía violentas convulsiones. Vivió casi todo este trágico proceso tratando de esquivar el instrumento cortante.

    Con mis propios ojos le vi echar su cabeza hacia atrás y abrir su boca en lo que el Dr. Nathanson llamó ‘un grito silencioso’. En una parte de estas escenas sus pulsaciones habían llegado a más de 200 por minuto, porque tenía miedo. Por último, fuimos testigos de la macabra silueta del fórceps que buscaba la cabeza para destrozarla y retirarla, ya que era muy grande para pasar por el tubo de succión. Este proceso homicida tomó de unos 12 a 15 minutos. El abortista que practicó esto lo había filmado por curiosidad. Cuando vio la película dejó la clínica de abortos y nunca más volvió.”

    El aborto por succión apenas descrito es uno de los métodos explicados en los manuales del aborto. Otro método es el del aborto por dilatación y evacuación, que se practica en embarazos de más de 12 semanas. El procedimiento produce una innumerable cantidad de heridas de cuchilla, hasta que se produce la muerte del bebito no nacido, y dura aproximadamente unos 10 minutos.

    Para los abortos tardíos de bebitos no nacidos de más de 14 semanas de gestación, existe un tercer método que consiste en inyectar una solución salina hipertónica de alta concentración dentro del saco amniótico. Un manual de obstetricia lo describe así: “Esta solución altera la placenta, logrando la expulsión fetal 48 horas después de la inyección de la solución”.

    Las siguientes declaraciones forenses explican con más detalle el método de aborto por solución salina: “La acción corrosiva de la solución salina quema las capas superiores de la piel del feto. Cuando el feto es expulsado hay edema extensivo y degeneración de las submembranas. Al dañar de esta forma la superficie del feto, la salinidad excita los receptores del dolor y estimula los conductos neurales del sistema nervioso central en funcionamiento durante el curso del aborto y hasta el momento de la muerte del feto.”

    Finalmente, toda duda sobre la existencia de dolor intenso producido por el método de aborto por solución salina desaparece cuando vemos cómo en los manuales sobre el aborto se advierte a los médicos no dejar que ni siquiera unas gotas de la solución salina entren en contacto con los tejidos maternos, porque le producirían un “intenso y severo dolor”. Esta es la misma solución en la cual el bebé nada y la cual traga durante dos horas hasta que se produce la muerte.

    Otro procedimiento que se utiliza para practicar abortos tardíos es la inyección de prostaglandinas. Estas son unas potentes sustancias químicas que comprimen los vasos sanguíneos e impiden el funcionamiento normal del corazón. ¿Sentirá dolor el feto durante este procedimiento? No tenemos forma directa de saberlo. Sin embargo, podemos preguntarle a un paciente con angina de pecho. Este tipo de pacientes sufre espasmos agudos en el pecho porque algunos de sus vasos sanguíneos están comprimidos.

    Parece razonable suponer que igualmente doloroso es la contracción de los diminutos vasos sanguíneos del bebé no nacido. También podríamos hacer estas preguntas a alguien que haya sobrevivido a un ataque cardíaco: ¿Cómo se siente? ¿Duele? (Nota de Vida Humana Internacional: Los médicos pro-vida usan, sin intenciones abortivas, las prostaglandinas para la inducción de trabajo de parto en casos en los que hay necesidad de hacerlo, y no se reportan muertes fetales por esa causa, siendo considerado un método adecuado para esos fines. Todo consiste en vigilar la actividad uterina y mantenerla en límites normales.)

    Otro efecto intencional de este químico es inducir el parto de un bebé que nace muerto. Con este método, el infante muere muy lentamente, quizás al cabo de dos días, a causa de complicaciones cardiovasculares. Aunque se supone que la muerte debe ocurrir dentro del vientre materno y usualmente así ocurre, algunas veces el niño nace con vida. Probablemente su vida será muy corta, porque lo que no pudo la violencia dentro del vientre materno, la no tan benevolente negligencia externa lo logrará: el pequeño no contará con la asistencia o ayuda del personal médico entrenado que está presente en la sala.

    Escuchando el “grito silencioso”. Este punto nos trae a nuestra consideración final. No olvidemos las palabras del académico John Noonan, en su libro New Perpectives on Human Abortion (“Nuevas perspectivas sobre el aborto en los seres humanos”), Aletheia Books, University Publications of America, Inc., donde se nos recuerda el trauma que ocurre en todos los abortos:

    En esa obra, Noonan dice: “Independientemente del método que se utilice, los niños están sufriendo el peor de los males corporales, el final de sus vidas. Están pasando por la agonía mortal. A pesar de su precaria existencia, de sus limitadas capacidades cognitivas y de sus rudimentarias sensaciones, están experimentando la desintegración de su ser y la terminación de sus capacidades vitales. Esta experiencia en sí es dolorosa”.

    Y continúa diciendo: “No hay leyes que regulen el sufrimiento de los abortados, aunque sí las hay para mitigar el dolor de los animales… Es un signo, no de error o debilidad, sino de compasión cristiana el amar a los animales. ¿Podrán aquellos que se sienten conmovidos por la ballena arponeada, sentir compasión por el niño impregnado de solución salina… ? Todo nuestro conocimiento del dolor ajeno es por simpatía, pues no sentimos el dolor de otros. Es por eso que el dolor ajeno es tan tolerable para nosotros. Pero si nos identificamos con los que sufren, ¿podremos sentir algo de lo intolerable”.

    El señor Adrian Lee, columnista del diario Philadelphia Daily News, concuerda con el profesor Noonan: “El debate sobre el aborto ya no volverá a ser el mismo… Las distinciones entre la vida y la vida potencial tienden a ser abstractas… pero, al hablar del dolor surge la imagen del niño indefenso, rodeado de cuchillas quirúrgicas tormentosas y soluciones (salinas) en el lugar donde se supone que esté más seguro: el vientre materno. Al abortista inyectar la solución que quema la piel del niño, realmente despelleja al feto en vida, ¿quién no reacciona?” (Philadelphia Daily News, 6 de marzo de 1984).

    Existe la aterradora posibilidad de que el profesor Noonan y el señor Lee sean muy optimistas. Con tristeza nos percatamos que podría haber gente que no reacciona a nada de esto. ¿Por qué? Porque irónicamente es demasiado “doloroso” para ellos pensar en estos asuntos. Por eso miran hacia otro lado, pretendiendo que estos horrores no están sucediendo en nuestro mundo.

    Nos viene a la mente una comparación. En 1966, el Dr. Fredric Wetham escribió un libro titulado A Sign for Cain (“Una señal para Caín”), que fue publicado originalmente en inglés por Ligouri Publications (Box 060, Ligouri, Missouri, 63057, USA), y que documenta el programa de eutanasia realizado por médicos alemanes desde 1939 hasta 1945. Aunque actualmente este libro está agotado, algunas secciones de los capítulos 8 y 9 están disponibles en The German Euthanasia Program: Excerpts from A Sign for Cain (“El programa alemán de eutanasia: Fragmentos de ‘Una señal para Caín”), Cincinnati: Hayes Publishing Company, 1978. (Para obtener esta publicación, diríjase a Hayes Publishing Company, 6304 Hamilton Avenue, Cincinnati, OH45224.) En el capítulo 8 del libro original, que se encuentra parcialmente en esta publicación apenas mencionada, se encuentra el siguiente párrafo:

    “Tenemos una propensión a pensar en los campos de concentración como sitios cerrados, con unos cuantos edificios rodeados por cercas de alambre de púas y ubicados en sitios aislados. En realidad eran barracas, muchos edificios, grandes instalaciones industriales, fábricas, estaciones ferroviarias… Todos estos agregados cubrían extensos territorios e involucraban extensas redes de comunicación. Estas ramificaciones por sí solas demuestran lo absurdo que es afirmar y creer que la población no sabía nada sobre ellos. Estos campos eran centro del interés público. Miles de personas en los campos y en la población en general tenían contactos laborales con ellos” (página 10).

    ¿Cuántos miles de personas están involucradas en el negocio multimillonario de la industria del aborto? ¿Podemos pretender que no sabemos lo que sucede en nuestro país? ¿Quién no ha escuchado los debates en el Congreso, las cortes y las cámaras estatales? Cuando diariamente camino al trabajo, paso frente a lindos y aseados edificios que eufemísticamente se llaman “Centro de Salud Femenina” o “Clínica de Reproducción Familiar”, pero que en realidad son clínicas de abortos. ¿Podemos fingir ignorar lo que realmente se está haciendo en ellos?

    Una cosa es cierta, el aborto es un baño de sangre acompañado de dolor, y continuará mientras sigamos ignorando esta realidad. Si desviamos nuestra mirada a lo que ocurre en este océano de sufrimiento, si rehusamos reconocer la atrocidad que se cometen con las 1,5 millones de pequeñas víctimas del aborto quirúrgico cada año (un aborto cada 21 segundos en Estados Unidos), si tapamos nuestros oídos a todos esos “gritos silenciosos” que emanan del vientre de la madre, ¿sería entonces posible podremos afirmar que somos seres humanos con compasión por los demás?

    Si sabemos todo esto y no hacemos nada para evitarlo, ¿cómo podemos llamarnos civilizados? Pero, en el fondo, lo que digamos de nosotros mismos no tiene mucha importancia; más bien lo importante es: ¿Qué excusa daremos ante el Tribunal de Dios?

    • 5
      Embarazo no deseado Says:

      Lo que no va a poder entender tu corta obstinada y obtusa mente es que quienes tomamos esta decisión pensamos justamente en que no sufra, no el feto, sino la persona que nacerá al termino del embarazo. En mi caso particular tengo colocado un DIU hace tres meses y falló y gracias a gente que piensa como vos, un profesional me cobra 1500 dólares para poder deshacerme de mi embarazo no deseado

  4. 6
    miguel Says:

    El aborto es un crimen y una forma de tortura es de hecho la muerte de un ser totalmente inocente.

  5. 7
    NANCY Says:

    Por el amor de Dios no cometan este acto se los dice una mujer que hasta ahora no se perdona haber matado a su hijo por que es un asesinato en el momento me sentí acorralada pensé que tenía que hacerlo no había otra.

    Pero no, siempre hay una salida por favor mujer no lo hagas no podrás vivir en paz por toda la vida no mueras como yo día a día con este dolor y esta pregunta ¿por qué lo hice en que maldito día tomé esa decisión por que creo que me odio por eso en este momento estaría con mi hijo dios mío ayúdame creo que en cualquier momento voy a volverme loca por haber matado a mi hijo que cobarde fui por favor si lees mi mensaje que puedo hacer siendo yo una persona que cree en Dios como pude ser tan cobarde para luchar por mi hijo porque es mi hijo que espero que desde el cielo me esté viendo y me haya perdonado creo que Dios ya me perdonó pero yo nunca me lo voy a perdonar, a mi hijo que lo amo lo extraño y que Dios me ayude noooo lo hagas por ti lucha por tu hijo espero que esta triste historia te sirva a ti mujer chau reza porque algún día me perdone este horrible crimen escríbeme sal adelante Dios mío no permitas que haya más mujeres como yo ayúdalas ilumínalas bendícelas.

    • 8
      sarys Says:

      yo aborté la primera vez por miedo a que me dirán y mi pareja no quería saber nada de bebés y yo aborté… me sentí mal lloraba por las noches pero seguí con mi pareja y pensé que nunca volvería a pasar por ese dolor casi un año después volví a estar en la misma situación pero no puedo entender por que lo hice de nuevo yo lo quería tener pero él me dijo que no era tiempo me dejó sin darme una solución y yo aborté pero hoy en día no tengo paz me odio lo odio a él por haber hecho esto pienso en mis dos hijitos que pudieran estar conmigo yo sé que fui inconsciente pero no lo quise hacer de nuevo ahora ya no quiero saber nada de mi pareja y nunca me perdonaré ser tan cobarde y preferir ser una asesina…. ojalá algún día pueda perdonarme pero no creo… si piensas abortar no lo hagas es lo peor que le puede pasar a una mujer esto nunca se olvida… quisiera dejar de llorar por las noches me siento la peor mujer escucha tu bebé va a estar siempre contigo él te va a cuidar, querer no importa si tu pareja no va a estar no tengas miedo es admirable una mujer que saca adelante a su hijo él te lo agradecerá toda la vida no lo mates…

    • 9
      dulce jazmin Says:

      al haber abortado nunca sentiste remordimiento o tristeza
      al ver que ya no estaban aquí contigo

  6. 10
    NN Says:

    Hola soy consejero juvenil y este sitio me ha parecido genial para poder dar a conocer a los jóvenes sobre la parte que no conocen del aborto pero tengo un problema, en mi grupo tengo gente que ya lo ha hecho, necesito material para ayudarlas a superar esto y entender que el amor de Dios y Su Perdón también son para ellas.

  7. 11
    teresita Says:

    Que onda. Ps la vdd yo pienso que nadie debe abortar xq el bebé no tiene la culpa de que tu hayas cometido un error y además xq le vas a quitar a vida a un ser que no tiene la culpa de tu acto y que no se pueda defender si el solo es el fruto de tu error que cometiste. Bueno bye por mi parte yo no haría que el aborto parte de la ley. Bye los kiero muxo

  8. 12
    Suska Says:

    Me agradó leer esta pagina, yo aborté y aun me siento mal porque al ver a niños me pongo a pensar que mi hijo podía estar de esa edad existe mucho remordimiento dentro de mi… lo hice pensando que era un obstáculo pero ahora recién me doy cuenta que para todo existe una salida y yo podía ser feliz …pero ya es tarde …. pero pedí perdón a Dios por lo que hice ahora tengo a bendición de tener un hijo de 2 años y ahora estoy embarazada de 3 meses en las dos oportunidades de mis bebés no fueron las que yo hubiese querido que sean por que no me casé y no son del mismo padre y tampoco sus padres desearon que yo les trajera al mundo ante todo impedimento decidí traerlos yo sé que Dios me perdonó y me mandó dos ángeles para consolar el dolor que tiene mi alma… yo sé que es un reto pero soy responsable de mis actos y asumiré mi responsabilidad sola… yo sé que “Dios me los ha mandado y Dios creará soluciones”… estoy dichosa en un momento pensé que Dios me castigaría por matar una vida inocente y no me mandaría bebés ahora sé que Dios me perdonó.

  9. 13
    leticia Says:

    Gracias por sus consejos, pues estoy pasando por momentos muy duros yo tengo 2 hijas estoy embarazada, y no estoy casada, yo pienso ahora tendré que dejar mi trabajo ya no le podré dar a mis dos hijas lo que les doy materialmente, que vergüenza que dirán las gentes 2 hijas y ahora 1 de un padre diferente, este hijo no lo voy a tener? pero gracias por recordarme que Dios nos creó, que Dios siempre nos va ayudar porque siempre hay salidas y no debemos pensar ligero y tomar decisiones equivocadas porque cuando veo mis hijas las adoro y pienso si ellas no hubieran nacido, por lo tanto gracias por sus mensajes, estoy embarazada y lo voy a tener no voy abortar porque Dios nos da vida y es hermoso vivir.

  10. 14
    carolina Says:

    Yo aborté.. y fue el error más grande de mi vida… era joven y estúpida… nunca… nunca me voy a perdonar… me he ganado un buen lugar en el infierno. Si estas embarazada… y piensas abortar…te lo ruego por el amor de Dios… NO LO HAGAS::.es tu bebe… es tu hijo… y ese bebito te tiene solo a ti… si tú no lo salvas… si t? no lo ayudas a crecer en tu pancita… el va a llorar… y sentirás sus lágrimas cada vez que llueva… cada vez que veas a un bebe… todo se puede limpiar… pero tu conciencia … esa nunca te va a da paz…
    escucha la voz de tu hijito que te grita… que te ruega… MAMITA NO LO HAGAS… CUIDAME… NO DEJES QUE ESE DOCTOR ME MATE!!..

  11. 15
    estrella Says:

    ola soy estrella i estoy embarazada y pienso abortar x que no puedo tenerlo a veces uno aborta no x gusto si no porque es lo mejor y yo sé que dios nos dio vida a todos pero tampoco es que sea un estorbo en la vida para mi no lo es pero muchas mujeres lo hacen con muchas razones en esta vida y yo tengo las suficientes y si dios quiere me dará más y el entenderá el x que lo hace cada mujer y como para que traerlo a sufrir si ellos son los que pagan las consecuencias de uno suerte a todas las que están embarazadas y no piensan abortar x que es una bendición de dios feliz embarazo. bay bay

  12. 16
    yakiss Says:

    hola
    La verdad son fuertes los comentarios que tristeza yo tengo dos lindos hijos me embaracé sin darme cuenta la verdad yo aborté por que no lo podía tener tengo enfermedades las cuales no nos iba a permitir llegar a los dos con vida es por eso que aborté, pero es triste por que no le pude dar vida a un ser maravillo que venía en camino y si es cierto hay muchos motivos para hacerlo, ahora estoy recuperándome para luchar con mi enfermedad y si dios quiere mandarme a otro hijo más adelante con gusto lo recibiré. Adiós

  13. 17
    snaider Says:

    Hola como están me llamo Raúl, quiero que me aconsejen tengo a mi enamorada que tiene 20 años y está embarazada y tiene 5 semanas, pero ella ha tomado la decisión de no tenerlo pero mi decisión es sí tenerlo. Nos amamos pero la causa de que ella no desea tenerlo es por sus padres, y este domingo 14 de febrero su mamá la llevará para que le quiten de su vientre a mi hijo/a. Disculpen que llore, es que me siento destrozado. Yo sé que ella lo hace por su familia, ella los ayuda mucho y ahora que puedo hacer me siento mal ayúdenme por favor, a veces pienso que después que suceda esto me dedique a beber o a otras clases de vicio y no quiero eso qué puedo hacer.

  14. 18
    Antonio Ostojic Says:

    Es una tomadura de pelo. Es como decir, vamos a asesorar a los que piensan cometer un homicidio, pero que lo hagan sin crueldad, porque de última lo van a hacer. Si el mismo tiempo, energía y ganas lo gastaran para que los niños nazcan y sus madres sean ayudadas, sin dudas que el resultado sería muy bueno y eficaz, y sería humanista de verdad. Tanto homicidio prenatal malamente justificado, nos sitúa en la etapa y era más violenta de la historia humana, que, por supuesto, no es irreversible, si nosotros no queremos que lo sea.

  15. 19
    Antonio Ostojic Says:

    Los anticonceptivos son todos potencialmente abortivos, y eso está reconocido en los prospectos, cuando no los eliminan deliberademente, cuando se habla de probables efectos antianidatorios en ciertos porcentajes. Impedir la anidación es eliminar al embrión que se quiere implantar. De modo que dar anticonceptivos para no abortar, es una contradicción, ya que hoy más del 80 % de los abortos se hacen con DIUS, píldoras del día siguiente, EU486 y afines, o con los anticonceptivos comunes. El respeto al orden natural de la sexualidad y al mandamiento no matarás, se pueden practicar perfectamente. Sólo hay que tener la humildad de aprender.

  16. 20
    paloma Says:

    NO lo hagan, es una crueldad más grande se lo van a lamentar toda su vida, la razón que sea por deshacerse de esa criatura, ¡piensen! que no los lleven a cometer ese gran error… por favor piensen que es su bebé no es un juguete es un ser como ustedes si ustedes lo hacen jamás se podrán perdonar, DIOS nos dio la vida así como también le da la vida a ese ser, entonces DIOS nos debe quitar. Hay otras salidas no vayan a ese recurso tan malo y tan cruel, no sé por que hay doctores que hacen eso, saben que está mal y aun así lo hacen creo yo que a esos doctores solo lo hacen por dinero por su bienestar de ellos pero no piensan por esa criatura usted padre o madre no lo hagan por favor es la crueldad más grande de toda la vida si yo estuviera en una situación para abortar cualquier situación que estuviera así me obliguen no lo hago por que yo me pongo a pensar y me doy cuenta que es como que me lo hacen a mi por lo tanto no lo hago… voy a otra salida así tenga la única salida yo sé que me voy a lamentar toda mi vida por que si y lo hago estoy matanddoo… uhmmmm también para otras mujeres que quieren abortar por fruto de un violador criminal tampoco lo hagan de repente se sienten desesperadas pero eso no es la solución más adecuada… pidan apoyo de sus padres, de su familia por que ellos son las personas indicadas que creo que nunca les va dejar solas ………………….. BuEnO oJaLa K lEs HaIgA SeRvIdO D AlgO Y PoNgAnSe a pEmSaR … ¡ES UN BEBE!

  17. 21
    milagros Says:

    hola bueno ioo me llamo milagros… tengo 18 años, io hice un aborto… este año es algo que me arrepentiré toda la vida… pero ahora salí de nuevo embarazada. ahora me di cuenta que un bebé es lo más importante que nos mandó dios y he pensado en tenerlo aunque mi pareja no lo quiera el tmb es padre de mi primer bebe que aborté. Pero sobre todo ia no me importa yo pienso tener a mi hijo y espero que dios me perdone por la decisión que tomé con mi primer bebé …que me perdone por todo y que a mi segundo hijo y a mi nos de bendiciones .. bye bye

  18. 23
    JAVIER Says:

    Peeero, son todos fanáticos religiosos parece acá? Deben hablar mucho con Dios. En fin, la vida es hermosa, o cruel, las cosas pasan porque si, o a veces porque uno es responsable, Dios (si es que existe), en general no tiene nada que ver, si un colectivo lleno de niños que se iba a una excursión tiene un accidente y fallecen todos no es que Dios lo haya querido, a su vez si hay un terremoto y mueren miles tampoco, y si un joven se recibe de abogado es porque se esmeró en los estudios, en general las cosas buenas o malas pasan porque si, así que aflojen con el fanatismo, si una mujer pierde el empleo, queda sola con su bebé, y no lo deseaba, sin ninguna duda, tiene el derecho a no arruinar su vida ni la de esa “futura persona” ya que vamos, no piensa, no siente, eso del alma y demás barbaridades las inventamos porque queremos que al fallecer las cosas continúen, pero señores/as, tenemos una sola vida, y dentro de ciertos parámetros morales “terrenales” hay que vivirla y el aborto es una opción que se debe dejar de castigar, cada mujer es responsable de si misma. Uffff.

  19. 24
    JAVIER Says:

    Para algunos les resultara rudo, cruel, crudo, el hecho de que tenemos solo esta vida, muchos han sacrificado y sacrifican demasiado y si no hay recompensa no les gusta la idea de un fin.
    A otros puede parecerles una realidad triste, pero no, la vida puede ser maravillosa, dentro de lo que cada uno pueda lograr, porque Dios no exista o en todo caso, si existiese, no influya como los religiosos creen, no quiere decir que la vida es una mierd@, todo depende principalmente de nosotros, de nuestros deseos, algo de suerte también, y de ver dentro del mundo real, las cosas que podamos explotar para ser realmente felices, no drogarnos ya sea con Paco o con fanatismos, aunque reconozco que a muchos les hace feliz creer que hay un barbudo arriba que domina todo, bien por ellos, pero los demás, vivan la vida, sin joder a los demás, siempre hay límites. Cuando nos llegue el turno de morir, ahí veremos, si realmente llevaste una vida de buena persona, ayudando, sin cagar a los demás, bueno, tal vez te toque un tiempo más en el purgatorio, y si no hay nada, pues bien, no te vas a dar cuenta. Nunca pasa nada extraordinario o milagroso, siempre son cuentos del tío, cada día más esa realidad se impone, ahora solo queda la Fé y algunos cuentos del tío, pero LASTIMOSAMENTE, no existen milagros para que podamos tener una esperanza de que hay algo más, y si hay, bueno, hagamos una vida buena.

  20. 25
    JAVIER Says:

    Antonio dice “Los anticonceptivos son todos potencialmente abortivos, y eso está reconocido en los prospectos”, listo, quien puede apoyar a gente tan ignorante y fanática, hasta los mismos religiosos, muchos, ya están a favor del uso del anticonceptivo, salvo obvio los reprimidos sexuales y demás yerbas…

    Lamento ser tan hostil, pero leer tantas barbaridades, y a esas pobres mujeres que se autoflagelan psicológicamente por tanto fanatismo arcaico realmente me da tanta bronca y lástima al mismo tiempo.

  21. 26
    NN Says:

    ola a comparación del resto yo soy una chica a la que los consesjos le llegaron muy tarde he practicado un aborto, y tenga la seguridad q es lo peor que una persona puede hacer . xq lo que se hace no es un aborto la palabra lo maquilla la realidad es q es un asesinato pero no de un extraño sino de tu hijo a criatura mas indefensa que existe en el mundo un bebe y lo mas lindo q una mujer puede llegar a tener ya no es tiempo de pensar en un aborto los tiempos han cambiado ya la sociedad no te lo va a reprochar ni mucho menos vas a arruinar tu vida ni dejar atrás tu sueños eso es mentira la mujer no se vuelve mujer cuando tiene relaciones por primera vez la mujer se hace mujer cuando tiene un hijo se llena de fortaleza y de esperanzas …siente orgullosa de ser madre mucho mas si aun eres una niña porque ahi demuestras el valor para salir adelante porq un no no es una responsabilidad es un regalo .el mas lindo valorémoslo puede ser el único q vayas a tener en tu vida y te estés negando la oportunidad.


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