El sueño de la igualdad racial está aún pendiente
Alberto Galeano
Aquella “sinfonía de hermandad” racial que pregonaba Martín Luther King aún está pendiente de concretarse no sólo en Estados Unidos sino en el resto del mundo, al cumplirse hoy, 4 de abril, 40 años del asesinato del líder negro.
“…Tengo un sueño de que mis cuatro hijitos un día vivirán en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel, sino por su carácter…”, dijo Martín Luther King, durante la Marcha a Washington por el trabajo y la libertad, en agosto de 1963.
Hijo de un ministro baptista y de un maestra de escuela, Martín Luther King fue un miembro activo de la conferencia de líderes cristianos sureños, quienes organizaron innumerables protestas contra la discriminación racial.
Nacido en Atlanta el 15 de enero de 1929, King predicaba la no violencia, basada en la metodología que utilizaba Mohandas “Mahatma” Gandhi en la India, cuya lucha culminó con la independencia de ese país del Reino Unido, en 1947.
King, sin embargo, no sólo se pronunció contra la discriminación racial, sino que también encabezó protestas que derivaron en la aprobación del Acta de los Derechos Civiles y el Acta de los Derechos de Votación.
En 1957 participó de la creación de la Conferencia Sureña del Liderazgo Cristiano (SCLC, en sus siglas en inglés), que luchó por los derechos civiles.
El 7 de marzo de 1965, intentó por primera vez realizar una marcha contra la discriminación racial, abortada mediante una feroz represión policial que la historia recuerda como “Domingo Sangriento”.
Su famoso discurso, llamado “I have a Dream” (Yo tengo un sueño), en el que impulsaba la igualdad y la libertad de todos los estadounidenses, fue pronunciado frente al monumento a Abraham Lincoln, en agosto de 1963.
Un año después, cuando tenía 39 años años, se convirtió en el dirigente más joven que ganó el Premio Nobel de la Paz.
Martín Luther King logró que en los estados sureños se abolieran algunas leyes discriminatorias de los negros, pero sin embargo no consiguió que los afroamericanos tuvieran plena igualdad.
A principios de la década del 60, la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) acusó a Stanley Levison, el más confiable consejero de King, de estar presuntamente relacionado con el Partido Comunista estadounidense.
Tanto el presidente John F. Kennedy, como su hermano, Robert, quien era entonces fiscal general, trataron de persuadir al líder negro para que se alejara de Levison.
Con los años, Martín Luther King se convirtió en una figura resistida no sólo por su lucha contra la discriminación, sino también por sus protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza de los estadounidenses.
El líder negro, odiado en especial por los blancos sureños, fue asesinado de un balazo por James Earl Ray, en el balcón del Lorrarine Motel, en Memphis, momentos antes de que se iniciara la marcha del 4 de abril de 1968.
“Con esta fe podremos transformar el cencerreo discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad/ Con esta fe podremos trabajar juntos, orar juntos, luchar juntos, ir juntos a prisión, escalar en lo alto en busca de nuestra libertad, sabiendo que un día seremos libres”, dijo en su célebre “I have a dream”.
Al enterarse de la muerte de Martín Luther King, Robert Kennedy, quien en aquellos años luchaba por conseguir la nominación presidencial demócrata, se refirió al asesinato del líder negro en un discurso pronunciado en Indianapolis, Indiana.
A pesar de que la policía le había advertido que era peligroso, Robert Kennedy afirmó aquel día:
“La vasta mayoría de la gente blanca y negra del país quiere vivir junta; quiere mejorar la calidad de vida de nuestra gente; quiere justicia para todos los seres humanos que habitan nuestra tierra”.
Bob Kennedy, quien fue asesinado el 5 de junio de 1968, también predijo que antes de que pasaran 50 años Estados Unidos podría tener un presidente negro.
Hoy, al cumplirse 40 años del asesinato de Martín Luther King, aquellas palabras adquieren un significado especial, en momentos en que el senador negro Barack Obama tiene grandes posibilidades de ganar la candidatura presidencial demócrata, si derrota a Hillary Clinton.
Fuente: El Diario de Paraná
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