Bs. As. Ciudad más ruidosa de Latinoamérica. Colectivos 80%

BAJAR LOS DECIBELES

La agresión sonora, generada fundamentalmente por el transporte automotor de pasajeros, deteriora la capacidad auditiva de los vecinos. Pero eso no es todo; puede ocasionar conductas agresivas, trastornos en el sueño, alteraciones en la coordinación del sistema nervioso central y hasta enfermedades cardíacas.

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Buenos Aires ostenta el dudoso privilegio de haber sido considerada como la ciudad más ruidosa de América Latina por la Organización Mundial de la Salud.

Como puede observarse fácilmente con sólo recorrer las calles y avenidas porteñas, las fuentes de la contaminación acústica son múltiples: mezcladoras y taladros de obras en construcción, máquinas de industrias y talleres, y la impune reproducción de música a alto volumen por parte de disquerías y centros comerciales.

Pero los vehículos motorizados -fundamentalmente los colectivos sin control técnico- tienen una incidencia del 80 % en este flagelo.

Por definición, el sonido es una vibración mecánica trasmitida por el aire que, captada por el oído humano, genera sensaciones en el cerebro. Estas vibraciones mecánicas se propagan bajo la forma de ondas cuyo desplazamiento se produce a una velocidad aproximada de 340 metros por segundo, valor que se denomina “velocidad del sonido”.

Debido a ello, las partículas de la atmósfera se propagan y oscilan suscitando variaciones de presión en el aire y dando como resultado un estímulo al órgano auditivo por efectos de depresión y sobrepresión.

Por tal motivo, cuando se percibe un sonido desagradable, no deseable o molesto, se dice que es un ruido. Claro que la subjetividad de esta apreciación ha determinado la necesidad de objetivar el concepto en las normativas, pautándose niveles de admisibilidad que no perjudiquen la salud de la población ni contribuyan a degradar el medio ambiente.

El nivel que se considera tolerable es de 70 decibeles.

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