Vale la pena aclarar desde ya que no comparto de manera alguna el fragmento que se lee más abajo, todo lo contrario, se expone para mostrar hasta qué punto puede llegar el pensamiento de un soldado en medio de un conflicto bélico, y ejemplo del extremismo que pueden experimentar algunas mentes, en pos de lo que llaman “victoria“.
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Leido en la Saber dar la muerte
Domingo, 04 de Mayo de 2008
[...]
Nos lo dice el sargento Austin Sanders, veterano de Vietnam:
“El hombre al que llaman ‘inhumano’ es el que nos dará la victoria. Déjales a los otros la mierda humanitaria. Si eres humano, perderás. Si pudiendo matar a un prisionero, lo dejas libre, él te matará en otra encrucijada de la guerra. Pues, no lo olvides, las guerras suelen ser largas.
Y el hijo de perra al que hoy perdonas o no ejecutas por esas putas Convenciones de Ginebra, te matará mañana porque ha sabido olvidarlas mejor que tú. Que tu pelotón sea una máquina de matar, y que no se detenga ante nada.
Si no matas inocentes, no te temerán de verdad. Si no matas criaturas, creerán que te domina esa imbécil piedad por la pureza de los infantes. No sean hipócritas: los que hoy son niños serán guerreros mañana y matarán a nuestros hijos en una próxima guerra. Terminemos con ellos ahora, ya.
Evitemos tener un problema mañana. Busquemos en nosotros, hasta encontrarlo, el placer de matar a un niño. Le aplastas la cabeza y asunto terminado. Lo haces con el pie o con la culata de tu fusil M16. Si lo haces con el pie, te comprometes más. Es tu cuerpo el que mata al inocente de hoy, al asesino de mañana.
Si no matas a las madres, creerán que piensas en la tuya o que crees en el mito de ese ser milagroso capaz de dar vida. Tú también eres un ser milagroso: sabes dar la muerte” (José Pablo Feinmann, Carter en Vietnam, novela inédita).
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juan pino dijo:
Mayo 7, 2008 en 4:12 pm
Amigos de Soy donde no pienso:
Aprecio la libertad de la expresión, y el espacio a todo el mundo. Pero no puedo aceptar que se expresen para proclamar lo que los demás tienen que hacer; puedo expresar todo mi odio a los cuatro vientos, pero no puedo hacer que los otros lo sientan. La cultura de la muerte la vivimos en Chile durante la dictadura de Pinochet, tanto
de un lado como del otro. No puedo opinar de Ongania y de Videla, Galtieri y de Banzer y de Castro y de Busch. Jesús no murió para que nosotros muramos, El murió para que tengamos vida… y vida en abundancia. Las Malvinas son un ejemplo de la estupidez de la guerra y de la satánica hegemonía de los poderosos.- No acepto la lógica del
ojo por ojo, soldado por soldado..”