Del LIBRO DE LA FELICIDAD de Marcelle Auclair
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1.0 Está en Ud.
Resulta difícil afirmar que todo está bien, cuando el mal está ahí y salta a la vista. Es preciso comprender entonces que lo importante es afirmar que en espíritu todo está bien y que lo que hay que negar es la apariencia material del mal.
El plano del espíritu es el plano creador, allí donde crecen y se agrandan las semillas sembradas con fe, allí donde se encuentran las poderosas reservas del bien que sólo pide manifestarse.
Cómo hacer comprender, la diferencia existente entre estos dos planos, la apariencia y la única realidad, la materia y el espíritu -o la carne y el espíritu -, el error y la verdad ?
Ensayemos:
Los seres primitivos toman como verdadero lo que pasa en escena, lloran las desdichas de la heroína, se indignan contra el traidor, sin admitir que todo esto no es más que ficción, mientras que la gente más evolucionada establece fácilmente la distinción: saben que el actor que hace el papel de asesino no es un criminal sino un buen hombre que adopta durante algunas horas las apariencias y el proceder.
Pero imaginen a un actor que teniendo en el teatro el trabajo de pistolero sea tratado como tal por la sociedad; podemos presumir que habría de transformarse, tanto influye la actitud que se tome con respecto a nosotros.
Imaginen que quien interpreta a un inválido sea paseado por la familia en silla de ruedas: al poco tiempo habría perdido su vitalidad y hasta el uso normal de sus miembros…
Pero felizmente se sabe que comedia y tragedia son fantasías de un autor y pese a las apariencias sólo se le da valor al carácter de los actores en su vida privada.
Calderón de la Barca intituló una de sus piezas ”El gran teatro del mundo” partiendo del principio de que todos, en esta vida, interpretamos un papel.
Esto es lo que usted debe comprender. Este papel se ve condicionado por las lecciones que debemos aprender, la experiencia que tenemos que adquirir.
Cuando usted afirma la sobriedad del borracho, la honestidad del ladrón, la fidelidad del infiel, la salud del enfermo, usted lo hace en espíritu y en verdad, sobre el plano del yo espiritual y real.
Cuando afirma que está prosperando, que es feliz, que no existen ni problemas, ni molestias, ni conflictos, que reina la paz, usted lo hace en espíritu y en verdad, negándose a admitir como reales las apariencias del gran teatro del mundo.
Esta concepción incluye dos ventajas primordiales:
1. Lo ayuda a vencer el obstáculo más alto que lo separa de la felicidad: el rencor, el odio, la malevolencia.
El que desempeña en este mundo un papel perjudicial para usted tiene, él también, su Yo real, su ser espiritual sea cual fuere el ropaje con que lo disimule, y así debe usted amar a sus enemigos: en espíritu y en verdad.
Se trata de trasponer lo negativo en positivo, así como en música se traspone un trozo de menor en mayor.
2. Ayuda al traidor de la compañía a interpretar un papel más simpático.
He aquí cómo:
Si le resulta demasiado difícil amar a quien le perjudica afirme que el espíritu que en usted habita ama a aquel otro espíritu que, en sí, es perfecto, por más mala que sea su carnal apariencia. Al reconocer su Yo real la existencia del otro, lo desliga de su error, lo ayuda a sobrellevar el peso que lo encadena, le permite al espíritu manifestarse a través de él.
3. Lo ayuda también a perdonarse a usted mismo,
Cuántas personas son desgraciadas porque se juzgan con tanta severidad que sólo sirve para hundirlos más en los vicios y las equivocaciones* que en los instantes de lucidez les parecen repugnantes!
El día que admitan la existencia en su interior del Yo real, lo dejarán en libertad de desplegar sus magníficas cualidades.
Si este método se generalizara no harían falta psiquíatras para descifrar los complejos de una multitud de introvertidos que van fabricando día por día sus desdichas mediante el autocastigo y otras psicosis.
Por eso nos está terminantemente prohibido juzgar a nuestros semejantes y condenarlos. Por eso nos ha sido ordenado amarlos como a nosotros mismos. Y también nos han ordenado amarnos, amar al ser radiante que está en nosotros, y no denigrarnos.
En el plano espiritual, todo es uno, no hay delimitaciones ni fronteras, y su ley es amor.
Continuará…
APLICACIÓN. Haga la distinción entre el Yo real y perfecto de la gente y el papel que representan en este gran teatro del mundo. Igualmente, tome conciencia de su Yo real. ”Afirmo la existencia del Yo real de…” “Afirmo la existencia de mi Yo real.”
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Posts de Junio de 2008 « Soy donde no pienso dijo:
Julio 1, 2008 en 10:39 pm
[...] otro modelo de país, sin K viste? ==> Ver Marcelle Auclair. EL GRAN TEATRO DEL MUNDO ==> Ver Pérez Esquivel. Carta a los ruralistas. No quieren distribuir ==> Ver Posts de Mayo de 2008 [...]