Corazonadas

Regina llegó a su casa de noche y Juan estaba poniendo todo en bolsas y cajas. Ella se bañó, se tomó un té para tratar de calmarse y se sentó en la cama observándolo ir y venir por toda la habitación.

- Todavía no puedo creer que estés haciéndome esto.- le dijo.

El no dijo nada.

- Cinco años, cinco años tirados a la basura como si nada y ni siquiera me das una explicación decente. – siguió ella – ¿Que las cosas no son como antes? ¡Todo estaba bien! Ayer planeamos nuestra cena de hoy! ¡La íbamos a pasar bien, íbamos a cenar afuera, y justo hoy se te ocurre venirme con esto?!

Juan sacó sus trajes del armario, los dejó sobre el escritorio y la miró.

- El problema no es con vos Regi, el problema es conmigo. Si supieras todos los quilombos en los que estoy metido… no tengo tiempo en mi cabeza para vos ni para nadie más.- le dijo.

- ¿No tenés tiempo en tu cabeza para mi? Soy tu mujer hace 5 años!! Hace 5 años que somos vos y yo, y hoy me venís a decir que no tenés lugar en tu cabeza para mi!!? – le grito ella. No me importan los quilombos que tengas, podes salir de ellos pero conmigo a tu lado… yo soy la que te acompaña en todo, en tu vida, en tu empresa, en todo…y ahora por qué? por un par de deudas que podrás tener me tirás a la basura…?

Juan dejó de guardar sus cosas y la miró. Se acercó a ella y se sentó en la cama.

- La empresa se me viene abajo… por completo, en estos días van a anunciar mi “renuncia”, y todo un mundo va a caer encima mio condenándome por mis errores. Y quiero hacerles frente solo, sin exponerte a ellos… No sé que medidas voy a tener que tomar, no sé que es lo que voy a hacer, pero no quiero lastimarte, por eso tenemos que separarnos.- le dijo.

Regina lo miró con las lágrimas cayéndole por la cara.

- ¿Cuando pensabas decírmelo? Venías todas las noches a casa y te notaba preocupado, tanto te costaba decírmelo? Juan… Que voy a hacer sin vos?

El la miró, se acercó y la abrazó muy fuerte. Se quedaron así por un rato, y esa noche Juan decidió quedarse a dormir ahí, e irse en la mañana.

Ya eran las cinco de la mañana, cuando Regina se despertó sobresaltada. Juan no estaba pero sus cosas todavía seguían ahí.

Prendió la luz y fue a la cocina a tomar un poco de agua. Cuando volvió, vio que en su celular habían tres llamadas perdidas y un mensaje.

Todos eran de Juan, y el mensaje decía: Lo siento tanto.

Regina sintió una corazonada muy extraña y en ese momento sonó el teléfono. Esta vez la corazonada fue mas intensa y algo en dentro suyo le dijo que no respondiera. Dejó que sonara muchas veces hasta que finalmente, atendió.

Solo escuchó unas pocas palabras que un hombre le decía antes de caer desmayada al suelo. Juan se habia suicidado…


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