Silencio español sobre Irán
02.07.09
Estos días, ante las revueltas populares del pueblo iraní contra su régimen, el Gobierno español está demostrando su cobardía e insolidaridad con sus principales socios de la UE al no unírseles para reclamar nuevas elecciones y respeto a los Derechos Humanos.
A veces conviene reproducir algún texto de personas notables, como el catedrático de Ciencias Políticas, historiador y experto en el islam, Antonio Elorza, que hizo un duro análisis de esta actuación española en un texto aparecido en El País, del pasado día 27.
Recuerda que Irán queda sumido ahora en la noche de la teocracia islamista sin perspectiva alguna de transición democrática, y que los países occidentales solicitan el respeto a los derechos de quienes protestaban para defender la democracia y la dignidad de su país: no podían hacer más.
Pero hay quien hizo y hace menos, dice Elorza: Moratinos pidió al embajador iraní en Madrid, solamente, que se “revisara” el resultado electoral; significando, además, que su demanda no se solidarizaba con las exigencias de los socios europeos.
“Marquemos distancias respecto a Europa”, quiso expresar el Gobierno, según Elorza. Por tanto, después “nos extrañaremos del desprecio que Washington muestra hacia la política exterior”.
Este episodio de indignidad “remite al enfoque adoptado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en los temas de islam, islamismo y yihadismo. Moratinos elude siempre todo planteamiento que no suponga acotar el terrorismo a Al Qaeda”.
“La simple mención al islamismo es tabú, de acuerdo con la reiterada exigencia de Gema Martín Muñoz, hoy directora de la Casa Árabe del Ministerio de Exteriores. A cuyo juicio, toda indagación sobre los orígenes islámicos del yihadismo constituye una muestra inaceptable de islamofobia”.
Esta cobardía del Gobierno estamos pagándola: sufrimos descrédito y aislamiento internacionales, aunque simultáneamente hacemos feliz al fanatismo islamofascista.
Mientras, el Gobierno español quiere figurar como el líder mundial de la reacción contra el nuevo presidente electo por unanimidad en el Parlamento hondureño, y en favor del presidente derrocado, solamente porque Obama no aprobó el golpe de estado que respondía al golpe de estado anterior del chavista Manuel Zelaya.
Fuente: Crónicas Bárbaras
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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.
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