“No hay marcha atrás en la decisión inclaudicable de buscar y alcanzar la verdad y la justicia”
El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak, ratificó la política de derechos humanos oficial al decir que “no hay marcha atrás en la decisión inclaudicable de buscar y alcanzar la verdad y la justicia”, al encabezar el acto por el 65 aniversario de la liberación de los sobrevivientes del campo de concentración nazi Auschwitz.
“
Que sepan bien los que hoy se animan a reclamar amnistías para los responsables de la desaparición y muerte de 30 mil compatriotas entre 1976 y 1983″, agregó Alak en un párrafo que alude a las declaraciones del ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, quien pidió que “no se humille” a las Fuerzas Armadas con el juzgamiento a los que cometieron los delitos de lesa humanidad.
Previo a la intervención del ministro, lo había hecho el secretario de DDHH, Eduardo Luis Duhalde, que, si bien fue más directo, no mencionó por su nombre el ex mandatario.
“No podemos dejar de condenar las palabras de un ex Presidente, que calificó de una “humillación” a los militares el juzgamiento y condena por la comisión de crímenes de lesa humanidad“, señaló.
“Consentir en silencio estas actividades, es abrir la puerta del debilitamiento de los anticuerpos sociales a las prácticas genocidas, olvidando las enseñanzas del Holocausto“, relacionó el secretario de DDHH.
En el acto -que se desarrolló en el salón principal del Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo- estuvieron el ministro de Educación, Alberto Sileoni; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri y el titular de la DAIA, Aldo Donzis.
Entre los participantes hubo varios diplomáticos, entre ellos, el embajador de Israel, Daniel Gazit, y la embajadora de los Estados Unidos, Vilma Martínez.
También concurrieron el homenaje a las víctimas de la Shoá (holocausto) la presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; y la de las Madres de la Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Tati Almeyda.
El ministro Alak y Donzis en sus intervenciones destacaron que la fecha del 27 de enero recuerda el día en que las tropas del ejército rojo soviético liberaban a los últimos sobrevivientes del campo de Auschwitz, donde se sabe que fueron ejecutados por la maquinaria nazi 1 millón y 1/2 de judíos, de comunistas, de opositores en general, de gitanos y de otras minorías.
“En noviembre de 2005, la asamblea general de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el 27 de enero como el Día Internacional de las Víctimas del Holocausto“, precisó Alak, ante un auditorio conmovido por las palabras y la presencia de numerosos sobrevivientes de la shoá.
Alak puntualizó que
“aunque hay marcadas diferencias entre la shoá y la dictadura argentina de los’70, se trata de acontecimiento atravesados por características comunes: la crueldad, la intolerancia, la degradación humana de quienes ejercieron el poder sobre sus víctimas”.
Tras la reivindicación de lo hecho por las tropas soviéticas, Alak aludió al general norteamericano Ike Eisenhower, quien recomendó “documenten todo, hagan películas, porque en algún momento de la historia, alguien aparecerá para decir que esto nunca ocurrió”.
Cuando el ministro pronunció la frase del general 5 estrellas y ex presidente norteamericano, la embajadora Martínez asintió con la cabeza la referencia del ministro.
Donzis denunció que desde 1987
“se han perpetrado 38 ataques contra cementerios judíos en nuestro país, y se han profanado cerca de mil sepulturas”.
El titular de la DAIA propuso que
“nunca permitimos banalizar el holocausto, se estaría banalizando de esta manera la destrucción masiva de un pueblo”.
El ministro de Educación, Sileoni, advirtió que
“cualquier acto de discriminación encierra la posibilidad de una masacre”.
Sileoni recordó las palabras del escritor italiano Primo Levi, quien sufrió la persecución del nazismo y estuvo confinado en un campo de concentración.
“Si Auschwitz fue posible, quiere decir que se puede volver a repetir”, dijo Sileoni que reflexionaba Levi al tratar de explicar la conducta humana y el horror del fascismo y del nazismo.
Una de las últimas intervenciones fue la de la sobreviviente Rosa Rotenberg, quien llegó a la Argentina en 1950, junto a su padre y hoy es madre de dos hijas y varios nietos.
Rotenberg es sobreviviente del ghetto de Varsovia y se salvó del exterminio gracias a que sus padres lograron que traspasara la pared que dividía el sector judío del ario, que era el lado de la vida, por entonces.
Rosa tenía 6 meses cuando se produjo el paso de esa frontera entre la muerte y la vida y estuvo hasta los 5 años en un orfanato de monjas. El padre salvó su vida y en otro acto milagroso, se reencontró con la hija 5 años después de haberla entregado a las monjas.
Las palabras de Rosa emocionaron a los ministros y al resto del auditorio.
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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.
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