Lopez Murphy. Macri, se apropió del presupuesto de la CABA para su servicio personal

“Macri fue una gran decepción”

Por Néstor Leone

21–01–2011 / Ricardo López Murphy critica la gestión de su ex socio, Mauricio Macri, y apuesta a una alianza panradical de la que se propone como candidato a jefe de gobierno porteño

LopezmurphyRecién llegado de sus vacaciones en Vietnam, Ricardo López Murphy despunta el año electoral. Dice que tiene intenciones de presentarse como candidato a jefe de gobierno en la Ciudad y que dará pelea.

Además, sostiene la necesidad de lograr la unidad de la oposición o, por lo menos, de las distintas vertientes que conforman el universo del panradicalismo. Y que, si no se da esa confluencia, es muy probable que el kirchnerismo, sobre el que reiteró sus críticas, repita el triunfo.

Pero los tramos más duros de la entrevista con Debate los destina a un ex aliado. De Mauricio Macri señala que traicionó la voluntad popular, que el sentido de sus políticas fueron en sentido contrario a lo que prometió y que se quedó con malas artes con el sello PRO.

– ¿Está en carrera?

Cuando se convoquen las elecciones en la Ciudad se verá. Por ahora estamos haciendo nuestro trabajo territorial y programático.

– ¿De qué depende?

De si se construye o no un frente electoral con la suficiente densidad, cobertura y capacidad de inserción. Tenemos la disposición de hacer el esfuerzo, eso sí.

– ¿Es condición sine qua non?

Que se constituya un frente electoral razonable hace a la sensatez de la política argentina. Si se presentan 30 candidatos es que tenemos un problema objetivo de funcionamiento del sistema.

– ¿Qué contornos tendría que tener esa alianza?

Desde hace años venimos sosteniendo la necesidad de tener una alternativa frente al kirchnerismo. Para ser exitosa, esa alternativa deberá ser capaz de ganar la Ciudad. Si usted no puede ganar la Ciudad de Buenos Aires es muy difícil hacer algún tipo de cálculo numérico para batir al justicialismo.

– ¿Cree que es posible?

Ese esfuerzo es el que tendría que realizarse. Primero hay que ayudar a construir la narrativa, la explicación. En segundo lugar, la estrategia alternativa. Acá hay dos sectores en pugna: el panrepublicanismo o panradicalismo, llámelo como quiera, y el peronismo federal. Un resultado favorable en la Ciudad daría ventajas en la disputa nacional para enfrentar al kirchnerismo.

– En la Ciudad, a quien quiere destronar es a un antiguo aliado.

La coalición del peronismo federal, en la Ciudad, tiene a Mauricio Macri como su aliado natural. No es algo que sorprenda. Es ostensible, público y notorio.

- ¿Le sorprende que así suceda? Hasta hace poco era “aliado natural” suyo.

No, es verdad, ésas fueron parte de nuestras discrepancias. Que el peronismo esté siempre en el poder, mutando sus formas, sus ideas, está muy correlacionado con nuestro fracaso. Y creo que cambiar eso es esencial a las posibilidades de que la Argentina se vuelva una sociedad más abierta, más moderna, más competitiva, más previsible, más homologable a nivel nacional.

– ¿El peronismo, otra vez, como problema?

No lo diría en esos términos. La Argentina es difícil de comprender. Como dice Mario Vargas Llosa, es un enigma.

– ¿Cómo califica la gestión de Macri?

Ha habido una gran decepción. Excusas se han dado un montón. Entre otras, las relaciones con el gobierno nacional. Ahora, esa excusa no es muy valiosa, porque era obvio, desde el proceso electoral mismo, que ahí iba a haber un conflicto. Pero ese conflicto no es más intenso que el que tiene el Ejecutivo con San Luis. Y, sin embargo, el gobierno de San Luis realizó una gestión mucho más consolidada y efectiva que la que se hizo en la Ciudad de Buenos Aires.

– Usted ha sido muy duro con Macri. En poco tiempo lo acusó de prostituir la democracia, de ser una estrella de cortos publicitarios…

Dije una cosa más precisa. Dije que la especulación que se hacía a partir de la convocatoria a las elecciones y la posibilidad de que hubiera candidaturas testimoniales prostituía los valores y el funcionamiento de la democracia.

Era hacer lo que se le había criticado al oficialismo nacional, ésa fue mi advertencia. Si no lo hace, retiro el concepto. Lo segundo es una evidencia. Si usted mira los cortos publicitarios de la Ciudad, lo único que hacen es destacar la figura y la palabra del jefe de gobierno. No tiene nada que ver con la publicidad institucional del Estado. Es una suerte de patrimonialismo. Ha capturado el presupuesto de la Ciudad para ponerlo a su servicio personal.

– ¿Cuál ha sido el mayor déficit de gestión? Supongo que cuando pactaron el acuerdo político habrán convenido en una plataforma para la Ciudad.

Diría que es la defraudación de las narrativas y las propuestas que se hicieron. ¿Se acuerda lo que le costó al presidente George Bush padre mentir sobre la suba de impuestos? El corazón de su derrota estuvo en falsear esa promesa.

En la Ciudad, Macri prometió de manera explícita que no iba a subir los impuestos, frente a lo que proponía Daniel Filmus. El primer día de gestión se cambió de política y se hizo la suba de impuestos más feroz que se recuerde en la Ciudad.

En segundo lugar, se prometió hasta el hartazgo que no se iba a hacer la publicidad que se hace, que no iba a haber una confusión entre el partido, el gobierno y el Estado. En la Ciudad, hoy es imposible distinguir si el partido, el gobierno y el Estado son diferentes. Es imposible. Todo tiene el mismo color, el mismo estilo. Es más, se usan los recursos públicos para autopromocionarse. Me parece una cosa de mal gusto. Lamento tener que decirlo.

– ¿En qué momento se quebró el “encanto” con Macri?

Supongo que a lo largo de todo 2007, a pesar del apoyo que le dimos y el esfuerzo que hicimos en esa campaña electoral. Pero esa diferencia se hizo dramática cuando asumió e hizo todo lo contrario a lo que había prometido. De manera inmediata a la asunción del gobierno, cuando nadie se animaba a criticarlo, hice un señalamiento muy severo en el diario La Nación, donde advertía que se había cambiado de rumbo y traicionado el mandato.

– ¿Se sintió usado?

No… (risas) Entendí, tarde, quizás, que ellos tenían una línea diferente, inconsistente con los valores y las visiones que tengo.

- Entre otras cosas, se lo pregunto por el sello PRO.

Eso fue un episodio todavía más escandaloso.

– ¿En qué sentido?

Se apropiaron de algo que era común, ésa fue otra práctica tramposa, muy común por lo visto. Como el problema de las escuchas y otras cosas que han aparecido. Es un escándalo. La idea de que se contraten escuchas para saber lo que piensan los parientes, los empleados, los ciudadanos es una cosa inaceptable.

– Los argumentos dados por Macri no lo convencen, digamos.

Lo que digo es lo que él reconoció y eso mismo es un escándalo. El problema es que usted conviva, sea cómplice y condone las responsabilidades. No puede decir: “No, yo no fui, fue mi papá”. Eso no cambia la historia. Además, es un empleado de la Ciudad. Es un tema complicado que ha dado lugar a una situación escandalosa, en el informe de la Legislatura y en todo el trámite judicial. Ahora, si eso llega al extremo de la acusación que formula el juez, de que encabezaba una asociación ilícita, no lo sé. Ahí estaríamos en otra dimensión y es una acusación que yo, por lo menos, no hago. 

– ¿Cuánto de resquemor le queda?

No es lo importante. Lo que sí me parece que ha habido, por parte de la sociedad, es una gran indulgencia. Lo mismo con el gobierno nacional. A mí todavía me cuesta entender cómo la sociedad argentina todavía acepta lo de la valija de Antonini Wilson o que se encuentre una bolsa de dinero en el baño de una ministra. ¿Por qué la sociedad es indulgente y vota a quienes actuaron de esa manera? No me lo explico. Probablemente porque tiene demandas y valores que a mí no me parecen los más adecuados.

– ¿Qué aportaría de distinto un gobierno encabezado por usted?

Esas cosas no pasarían. Usted vería una actitud muy austera, un mensaje comunicacional extremadamente institucional, una escisión entre el partido, el gobierno y el Estado. No va a escuchar nunca promesas fantasiosas, como los 40 kilómetros de subtes y esas cosas. Va a escuchar una propuesta prudente que trate de devolverles al vecino y al ciudadano un gran respeto por su dirigencia política y sus gobernantes.

– Macri parece estar jugando a dos puntas, todavía. Habla de su candidatura a presidente y, de tanto en tanto, menciona la posibilidad de seguir en la Ciudad…

…O en Boca, como dijo un columnista de La Nación. Que los periodistas se diviertan con las ambigüedades y las indefiniciones de quien ejerce el gobierno no me parece un buen precedente. No voy a negar que me generó una sonrisa. Pero no es bueno que, en una sociedad que tiene los problemas que tiene la Argentina, haya esa permanente especulación. Primero, no es bueno en términos institucionales, que es lo más grave de todos. Creer que las fechas son una propiedad de quien ejerce el poder. Segundo, no es bueno que se fijen esos ejemplos.

– ¿Dónde cree que será candidato?

No lo sé.

– Antes hablaba de panradicalismo y de la necesidad de unir a todo ese sector. Intuyo que pretende ser el candidato único de esa expresión. 

Mire, la cuestión no es ésa. Si no va junto todo el panradicalismo, la chance electoral no será relevante.

– Si no se da ese acuerdo y se presentan por separado María Eugenia Estenssoro y usted, por ejemplo, el más perjudicado sería Macri.

Creo que lo que Macri va a tratar de hacer es de manual: una coalición lo más cercana posible con el duhaldismo y con el peronismo disidente. Está tratando de mostrar eso y sus principales expositores y voceros hablan de eso. Cristian Ritondo es su jefe de bloque. Y mire, alguien más duhaldista que Ritondo es difícil encontrarlo.

– Se lo decía por el perfil del votante. Estamos hablando de un mismo electorado potencial en competencia. Supongo que es consciente de eso.

Si el panradicalismo tiene la oportunidad de vencer al justicialismo en una elección abierta, cosa que todavía no está clara, será porque pudo convencer al electorado moderado de la Capital Federal. Nunca le podría ganar y nunca le ha ganado sin ese componente. Lo que estoy diciendo es una cuestión sociológica, no política. Sin eso, no puede ganar.

– De los tres candidatos radicales a presidente, ¿de quién se siente más cercano?

Son cuatro hasta donde yo sé.

– Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz.

Y Elisa Carrió.

– Carrió se sentiría agraviada por esta inclusión.

No creo. Ella pertenece a esa cultura, fue educada en el radicalismo, por más que no forme parte de la estructura orgánica del radicalismo.

- Al incluirla me da la pauta de con quién se siente más cerca a nivel nacional.

Con cualquiera de los cuatro me siento cerca. Porque lo que está en disputa hoy en la Argentina es reconstruir la República, reconstruir la prudencia y reconstruir la veracidad. Y esos tres valores me los asegura cualquiera de ellos, por más que pueda tener algunas diferencias. Ahora, si usted me pregunta si las últimas declaraciones de Carrió a La Nación son afines a mis ideas, diría fervorosamente que sí.

– Y esa afinidad también incluye a Cobos.

Inclusive Julio Cobos. No tengo duda de que él sería, por muchos actos que han ocurrido, un gobernante prudente y respetuoso del orden republicano.

– De todas maneras, Carrió lo desairó un poco en la Ciudad. De hecho ya dijo que su candidata será Estenssoro.

Ellos han hecho anuncios de candidaturas, pero es mejor esperar hasta cuando se convoquen las elecciones.


 “Si no vamos unidos vuelve a ganar el Gobierno”

– ¿Cómo ve el escenario nacional de cara a octubre?

En la Argentina, como ocurre en otros países del mundo, el estado de la situación económica es muy decisivo en el voto popular. Si las condiciones económicas son muy favorables, la ciudadanía no identifica cuáles son las verdaderas razones o causas de eso y atribuye, por lo general, la prosperidad o la falta de prosperidad a quien ejerce el gobierno. Y, en este caso, el Ejecutivo va a tener la ventaja de condiciones económicas internacionales enormemente favorables. Porque nosotros hemos recuperado nuestra economía a pesar de los Kirchner, no gracias a…

– ¿No le otorga méritos a los Kirchner?

Creo que claramente fue a pesar de las políticas que ellos siguieron. ¿O alguien puede creer que trucar los datos del Indec ayudó a la credibilidad de los argentinos?

– No se puede reducir una política económica a la opinión que se tenga sobre el Indec.

No, pero es un episodio de extraordinaria gravedad. Mire lo que le ha costado a los griegos ese episodio. No fuimos únicos en ese episodio, los griegos también lo hicieron.

– Los vaticinios apocalípticos sobre la economía argentina no tuvieron su correlato con la realidad. Quizá esa también sea una causa del cambio de percepción respecto del kirchnerismo.

En lo personal, jamás hice un vaticinio apocalíptico. Ahí están los informes mensuales que hice en los últimos 8 años como prueba. Al revés, tendería a decir que tuve una visión de extraordinario optimismo sobre las circunstancias de la Argentina. Ya en 2003, en plena campaña, lo decía: “Vamos a tener circunstancias excepcionalmente favorables, la cuestión es que las sepamos utilizar, no para oscurecer nuestras malas políticas sino para crear las bases para que este proceso sea sostenible”.

– Si como usted dice, las variables económicas son determinantes a la hora de votar…

Significativas, diría.

– Y no hay escenarios de crisis posibles en el horizonte, se desprende de sus palabras, entonces, que sería difícil que la oposición derrotase al Gobierno.

Si va muy fraccionada, seguro. Por eso digo que la oposición, para tener alguna chance, va a tener que ir unida, ése es el corazón del debate. Si el panradicalismo no va todo junto, la chance electoral no será relevante. Y ése, probablemente, sea la gran discrepancia que tengo con el liderazgo opositor. Ellos creen, en su gran mayoría, que el proceso en curso está en un proceso de descomposición. Y que ese proceso de descomposición va a evitar el knock out en primera vuelta. Eso no es cierto. Lo veo al Gobierno muy fuerte y con circunstancias económicas muy favorables. La única manera de evitar que gane es con un gran frente electoral que dé la contienda desde el vamos.

– Esa persistencia para unificarse electoralmente con el objetivo único de ganar una elección, ¿no puede llevarlos a cometer los mismos errores que se cometieron durante el gobierno de la Alianza?

Ahí, errores desde el punto de vista electoral no hubo. Le ganó dos veces seguidas al justicialismo en elecciones abiertas.

– Los hubo en la gestión que devino de ese triunfo.

Nada indica que se puedan repetir. El problema que hubo ahí es que no se reconoció la gravedad de la situación que se iba a enfrentar ni el tipo de gestión que se tenía que realizar. Yo fui una víctima de eso. Hoy, el contexto económico internacional es diametralmente distinto.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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