Obama quiere que Khadafi abandone el poder


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    ABEL REYES TELLEZ Dijo:

    LA CORRUPCIÓN POLÍTICA JUDICIAL ES UN CÁNCER .QUE AFECTA EL BIEN COMÚN.

    Cuando una persona acepta un cargo político o gana las elecciones a una oficina, él o ella debe tomar un juramento de defender la confianza pública. Aunque esto puede sonar noble en el papel, el cumplimiento de este juramento puede resultar problemática.

    Muy pocos candidatos políticos éxito llegar a la oficina sin hacer unas cuantas promesas en el camino. Muchas de estas promesas de campaña son inofensivas, como el patrocinio de un proyecto de ley o solicitar más fondos para las escuelas. Otras promesas, sin embargo, puede acercarse a cruzar una línea ética, como la contratación de familiares o adjudicar contratos públicos a los contribuyentes influyentes.

    El RAE define corrupción de la siguiente manera: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”. Pero como lo dice, no sólo en las organizaciones públicas, existe en todo tipo de organizaciones, en dónde los prestadores de servicios se aprovechan de las facultades que tienen para sacar provecho de tipo económico a las personas. Sin embargo mucho se ha intentado hacer para combatir este mal que resquebraja la sociedad de una manera voraz, dando resultados poco notorios.

    En el sentido moderno del término corrupción, política es un cáncer en la integridad de un organismo gubernamental. Muy pocos funcionarios públicos comienzan sus carreras con la intención de convertirse en corruptos, pero algunos sucumben a una forma siniestra de la presión de grupo en el tiempo. Al ser colocado en una posición de poder político significativo puede ser abrumadora, y la tentación de doblar o romper las reglas de una “percepción de un bien mayor” está siempre presente.

    La corrupción también ha sido definida como: “comportamiento político desviado” (falta de ética política); “conducta política contraria a las normas jurídicas” (falta de ética jurídica y política); y “usurpación privada de lo que corresponde al dominio público”. Cabe destacar que el interés personal no es un elemento que necesariamente debe incluirse en una definición, pues los actos de corrupción no siempre benefician únicamente intereses particulares.

    La corrupción puede beneficiar a familiares, amigos o incluso a una organización, a una causa o movimiento social, político o cultural. Debido a lo anterior, algunos autores han diferenciado la corrupción egoísta de la solidaria. Para efectos de esta disertación, la corrupción se define como un acto racional ilegal, ilegitimo y no ético por parte de servidores públicos, en perjuicio del interés común de la sociedad y del gobierno, y en beneficio de un interés egoísta o solidario de quien lo promueve o lo solapa directa e indirectamente.

    En un sentido clásico del pensamiento político, la corrupción era el abuso autoritario del poder, hasta llegar incluso a su ejercicio tiránico. Tal concepción se expresa en la tan citada frase de Lord Acton según la cual el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. En la actualidad tal sentido sigue, como se verá, estando confusamente presente en el discurso político aunque predomina como referente uno de los tipos de abuso del poder, aquel que consiste en el enriquecimiento ilegal o ilegítimo de los políticos o, en general, de las autoridades (corrupción personal) o el favorecimiento ilegal o ilegítimo a las causas u organizaciones a las que están integrados aunque no se beneficien personalmente (corrupción oficial), gracias a los cargos que desempeñan o sus conexiones con quienes los tienen. Están en juego, así, conceptos de manejo deshonesto de recursos públicos o recursos en torno a una gestión pública; deshonesto en particular en un sentido individual, porque generalmente el público es escéptico de que los manejos calificados de corruptos no conduzcan en algunos casos a una apropiación indebida de esos recursos1; en torno a una gestión pública quiere decir que abarca conductas no sólo de funcionarios públicos sino también aquellas dirigidas hacia actividades del estado. Este punto de vista, exigiría descartar del concepto la corrupción que se desenvuelve sólo en el ámbito de empresas o actores privados en general, sin embargo el uso común del término corrupción suele confundir ambos niveles.

    La relación entre corrupción y política es mucho más profunda de lo que quisiéramos y los políticos estarían dispuestos a admitir. En primer lugar, no hay que perder de vista que la corrupción no sólo es una acción más o menos consagrada como delictiva sino también un importante medio de influencia política La corrupción es un problema que afecta gravemente la legitimidad de la democracia, distorsiona el sistema económico y constituye un factor de desintegración social.

    La lucha contra la corrupción es tal vez uno de los campos en los cuales la acción colectiva de los Estados es no sólo útil y conveniente, sino absolutamente necesaria.

    La corrupción es un fenómeno social que ataca a cualquier rubro y a cualquier clase social, se presenta por la intención de enriquecerse a costa de las demás personas.

    Los países de todo el mundo ven a la corrupción como un problema social muy grande, hacen cumbres, organizan programas, etc. todo esto con el fin de arrancar de una vez con este problema.

    Corrupción política es el mal uso público (gubernamental) del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia. Por esta razón se puede hablar del nivel de corrupción o transparencia de un Estado o Nación, la cual se ejerce por discrepancia. la corrupción como “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”, entendiendo que este fenómeno no se limita a los funcionarios públicos. También se define como el “conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona transgrede compromisos adquiridos consigo mismo, utilizando los privilegios otorgados, esos acuerdos tomados, con el objetivo de obtener un beneficio ajeno al bien común”.

    El concepto de corrupción difiere dependiendo del país o la jurisdicción. Lo cierto es que algunas prácticas políticas pueden ser legales en un lugar e ilegales en otros. En algunos países, la policía y los fiscales deben mantener la discreción sobre a quien arrestan y acusan, y la línea entre discreción y corrupción puede ser difícil de dibujar. En países con fuertes intereses de grupos políticos, las prácticas de corrupción se dan con más facilidad.

    Las formas de corrupción varían de uno a otro estado de acuerdo con las leyes constitucionales que los organizan.

    El trafico de influencias, el soborno, la extorsión, la malversación y desvió de recursos, la prevaricación, la cooptación, el nepotismo y la impunidad son las formas de corrupción más usuales en la administración pública, por las cuales, las oportunidades de desarrollo se concentran entre las personas que participan del clientelismo y la politiquería, extendiéndose de esta manera el fenómeno de la corrupción al pueblo colombiano, infundiendo en la nación, la necesidad de hacerse cómplice de la corrupción política para poder tener acceso a oportunidades de empleabilidad.

    Las consecuencias de la corrupción política para una sociedad son enormes, facilitando a menudo otros tipos de hechos criminales,

    En contrapartida, una sociedad descompuesta como la nuestra genera igualmente la proliferación de bandas delincuenciales y guerrillas al tiempo que se introduce un problema adicional que es el trafico de armas y el financiamiento de los grupos beligerantes de extrema izquierda y extrema derecha con el trafico de drogas, generándose un fenómeno adicional, como es, el grave problema de salud publica derivado del consumo de sustancias ilícitas que alcanza cada vez a un mayo

    La corrupción también genera distorsiones en el sector público al desviarse inversiones públicas a proyectos de capital en los que los sobornos y mordidas son más abundantes. Los funcionarios pueden incrementar la complejidad de los proyectos del sector público para ocultar o allanar el camino para tales tratos, distorsionando de este modo todavía más la inversión. La corrupción también hace descender el cumplimiento de las regulaciones relacionadas con la construcción, el medio ambiente u otras, reduce la calidad de los servicios e infraestructura gubernamentales e incrementa las presiones presupuestarias sobre el gobierno.

    La corrupción facilita la destrucción medioambiental. Los países corruptos pueden tener formalmente una legislación destinada a proteger el ambiente, pero no puede ser ejecutada si los encargados de que se cumpla son fácilmente sobornados. Lo mismo puede aplicarse para los derechos sociales, la protección laboral, la sindicación y la prevención del trabajo infantil. La violación de estos derechos legales permite a los países corruptos ganar una ventaja económica ilegítima en los mercados internacionales.

    También han habido procesos judiciales contra (miembros de) distintos tipos de organizaciones sin ánimo de lucro y ONGs, así como organizaciones religiosas.

    Corromper significa dañar, alterar, echar a perder, viciar, pervertir. Cambiar el propósito originario de una cosa, que deviene en algo negativamente considerado por la moral social. Siguiendo ese sentido la definición actual, generalizada entre los expertos en la materia, la corrupción es el uso de la posición y el poder públicos para fines ilegítimos, inmorales, ilegales o diferentes a lo formalmente establecido.

    Creemos que para una más exacta definición, se debe tener en cuenta, un sentido laxo de lo que corresponde a lo público. Pues lo público no necesariamente es un ministerio de gobierno de una nación que debe decidir el destino de los fondos encomendados por su pueblo. Público también es la dirección de un gremio o un sindicato, o el accionar de una empresa de servicios públicos, aunque sea una empresa privada.

    Es decir, todas aquellas funciones y estructuras que tienen que ver con lo público y la política. Esto es, el bien común, la cosa pública , si no de “todos”, por lo menos de “los muchos”.

    Muchas veces hemos escuchado decir en nuestro país Nicaragua, que el problema de nuestro país es la corrupción y que ésta ha invadido al Estado. De esta forma, sostienen, se ha conformado un Estado perverso, manejado por una clase política también perversa cuyo objetivo es llenarse los bolsillos y estafar a la sociedad. Sostenemos aquí en cambio, que estas proposiciones nos dejan una imagen distorsionada de la realidad. Una imagen en la que nuestra sociedad, ingenua y pasiva, se encuentra condenada al fracaso debido al mal manejo que de ella hacen un grupo “los políticos” y a una institución “el Estado”.

    Tanto la descentralización política como la privatización pueden ser analizados y evaluados como políticas dirigidas a hacer más eficiente la asignación global de recursos y a ampliar las oportunidades de participación, objetivos que, junto con la equidad, hacen parte del mandato de los actuales gobiernos democráticos. La corrupción no sólo distorsiona en forma muy significativa los esfuerzos de la democracia para lograr esos objetivos sino le resta legitimidad. De ahí la importancia de contar con políticos que integren ambos tipos de procesos como parte de reformas del Estado dirigidas no solamente a alcanzar los objetivos mencionados sino también a aumentar la transparencia e inducir la participación social en el control del gasto público.

    La descentralización debe ser considerada como una reforma institucional, un cambio en las “reglas del juego” entre el Estado y la sociedad civil para que asignaciones que antes realizaba el gobierno central a través de procedimientos predominantemente administrativos ahora sean efectuadas a través de procedimientos políticos democráticos o de la competencia económica. Las transferencias mismas no son lo más importante sino el proceso de cambio y desarrollo institucional que permite inducir procesos de asignación socialmente óptimos.

    Sin duda la elaboración e implementación de políticas de descentralización representa una oportunidad excepcional para modificar la institucionalidad existente y desarrollar una nueva en el escenario local, que reduzca al máximo las oportunidades y la disposición a hacer un uso ilegítimo de bienes colectivos, o de la autoridad, en beneficio privado.

    Las posibilidades de gobernar “desde” (término que se entenderá en cuanto cubra lo conceptual, político, cultural y territorial) la corrupción es una puerta abierta de par en par, la mayoría de instituciones que administran el Estado viven de y en la corrupción, así que resulta más sencillo acomodarse a los esquemas establecidos -¿existe autoridad que lo desmienta?-, porque contrariarlos significaría quedarse fuera del poder real, pero principalmente y la más importante, sin la posibilidad concreta de enriquecerse y encontrar seguridad personal y familiar. Y lo último si es tentador.

    Los procesos de acumulación de riqueza basados en la corrupción no son sino el reflejo de un deterioro conceptual de valores éticos y morales y la preeminencia de conceptos como: “el que no roba, es un pendejo”, o el “no importa que robe, con tal de que haga obra”, principios que rigen las prácticas corruptas y que han hecho de la corrupción un problema estructural.

    La práctica generalizada de la corrupción en Nicaragua de los Gobiernos liberales anteriores tiene como base la transgresión de los conceptos, se puede manifestar que la mayoría de Instituciones públicas y privadas “saben” lo que significa la corrupción, su categoría conceptual ha sido asimilada por los actores, entienden ampliamente cada uno de los conceptos; pero la propensión a actuar contrariando los principios es una costumbre que ha marcado la vida de la República.

    La corrupción nace aquella avaricia que se ve en los ciudadanos, aquel apetito, no de verdadera gloria, sino de honores reprobables, del cual derivan los odios, las enemistades, los sinsabores, las sectas, que a su vez generan la aflicción de los buenos y la exaltación de los malvados, porque los buenos, confiados en su inocencia, no andan, como los malos, en busca de quienes les defiendan y honren, tanto que, indefensos y sin honor, caen en la ruina.”

    La corrupción política no se resuelve con llamamientos a la ética, y empeñarse en hacerlo acaba perjudicando a la ética pública. Habrá que pensar en algo mejor, ¿pero en qué? Lo primero es ser conscientes de que siempre habrá políticos corruptos, del mismo modo en que hay empresarios y empleados que también lo son, y funcionarios, profesionales, periodistas, jueces, etc.: gente que se enriquece ilícitamente, que defrauda o que no hace lo que dice hacer. La corrupción política es más grave, ciertamente, porque afecta a todos y traiciona la confianza depositada en los gestores y representantes públicos; llevada al extremo, destruye la democracia.

    La corrupción política, fenómeno inherente a las sociedades democráticas o totalitarias, ligada a los actores públicos o privados de carácter internacional, nacional o local, enfrenta hoy el surgimiento de una conciencia ciudadana cada vez más significativa en el orden moral, jurídico, social o político.

    Súmase a este hecho las grandes posibilidades tecnológicas del uso de medios de comunicación, el intercambio de información global y las exigencias de la transparencia en el quehacer público. Nunca antes un fenómeno tan universal e inveterado, y a su vez casi invisible e invencible, como la corrupción política, muestra su inmoral desnudez frente a la luz que emana de la conciencia social de los pueblos del mundo.

    * La corrupción es un problema social que afecta el ejercicio del poder político, lo que merma y puede anular la capacidad de acción del Estado para el logro y materialización de sus fines.

    * Existen causas que generan la corrupción, las mismas que son endógenas (el individuo) y exógenas (la sociedad).

    * La concepción económica del derecho considera a la corrupción como un efecto del alto costo de la legalidad.

    * La lucha contra la corrupción demanda una gran tarea, que compromete el concurso de la sociedad civil organizada y del Estado.

    Una idea consensuada es que cualquier cambio importante debe ser con una visión de largo plazo, para ello es necesario conseguir los acuerdos con los representantes de las diferentes tendencias, más allá de la administración de un Presidente de la República, con el fin de alcanzar el éxito en esta tarea.

    Este ejemplo de corrupción nace el amor a los partidos y su potencia, pues por avaricia y ambición los malos, y los buenos por necesidad, la siguen; y lo más pernicioso es ver cómo, con un piadoso vocablo, hacen que los móviles de esos partidos, sus intenciones y sus finalidades, aparentan ser honestos.

    La corrupción nace que las disposiciones y las leyes, no para la pública, sino para la propia utilidad se dictan.”

    Tal corrupción nace que las guerras, las paces, las amistades, no para gloria común, mas sí para satisfacción de unos pocos se deliberan.

    En una ciudad mancillada con tales desórdenes, las leyes, los estatutos, los mandatos civiles, siempre fueron y serán ordenados, no ya según el bien público, sino de acuerdo a la ambición de aquel partido que haya permanecido superior a los demás.”

    La corrupción distorsiona de raíz el papel de las instituciones representativas, porque las usa como terreno de intercambio político entre peticiones clientelistas y prestaciones de los gobernantes. La corrupción está entre las causas que en mayor medida determinan el subdesarrollo y la pobreza”,

    Los Nicaragüense en su gran mayoría se ahorran el sacrificio de pensar, prefieren repetir los eslóganes elaborados por estos gángsters que tienen como líderes sociales y políticos. Cualquiera que diga algo verdadero será desacreditado y se le endilgará un mote ofensivo.

    Hemos prostituido tanto el lenguaje que las palabras no tienen valor. La mentira se toma como verdad y la verdad como una falsedad y una ofensa. Una palabra no significa lo mismo para un individuo que para otro. Usamos palabras que no existen en el diccionario, y a otras le han cambiado el significado.

    La legalidad es una de las claves del desarrollo porque permite establecer relaciones correctas entre sociedad, economía y política, y predispone el marco de confianza en el que se inscribe la actividad económica, y más aun planteó que la práctica y la cultura de la corrupción deben ser sustituidas por lo practica y la cultura de la legalidad. “Para combatir la corrupción es muy importante que las responsabilidades de los hechos ilícitos salgan a la luz pública, y que los culpables sean castigados con formas reparadoras de comportamiento socialmente responsable, siendo la corrupción un conjunto de relaciones de complicidad, oscurecimiento de las conciencias, extorsiones y amenazas y pactos no escritos, se requiere de la educación y la formación ética y moral de los ciudadanos”,

    La ley es un pilar de las sociedades democráticas. Cuando las cortes ceden ante la corrupción por avaricia o conveniencia política, la balanza de la justicia se inclina y el ciudadano común se ve perjudicado,” declaró Huguette Labelle, Presidenta de Transparency International. “La corrupción judicial implica que la voz del inocente no es escuchada, mientras que los culpables son libres de actuar con impunidad.

    La Corrupción concluye que una judicatura corrupta erosiona la capacidad de la comunidad internacional para enjuiciar el delito transnacional e inhibe el acceso a la justicia y el resarcimiento por violaciones de derechos humanos. Además, mina el crecimiento económico dañando la confianza de la comunidad de inversionistas y dificulta las iniciativas de reducción de la pobreza. Cuando las cortes son corruptas, resulta perjudicado el ciudadano común.

    Estado, sociedad civil y partidos políticos para implementarla como política de Estado. que propiciemos un pacto de lucha contra la corrupción, un pacto ético, entre gobierno, estado y la sociedad civil y los partidos políticos, para que este tipo de políticas sea una política de Estado, estratégica de largo aliento”, Finalmente, la creación de la categoría “Buenas prácticas e innovación en materia de lucha contra la corrupción”, en el marco del Premio a la Excelencia Judicial.

    ABEL REYES TELLEZ
    PRESIDENTE NACIONAL
    PARTIDO SOCIAL CRISTIANO
    NICARAGUENSE .PSC.
    TEOLOGO ESCRITOR CRISTIANO
    EMAIL .pscnicaragua@hotmail.com


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