Por Hernán Dearriba. Secretario de Redacción.
29–04–2011 / Ricardo Alfonsín reconoció ayer que está dispuesto a sentarse a negociar con Mauricio Macri, en el caso de que el alcalde porteño busque una reelección en la Ciudad.
“Nunca dije que Macri era un límite”, fue la frase que usó el ahora único postulante a la presidencia de la UCR para confirmar las todavía incipientes negociaciones que incluyen a Francisco de Narváez y que el sábado pasado reveló Tiempo Argentino.
En ese esquema restan definir algunas cuestiones:
¿Hermes Binner se inclinará por acompañar a Alfonsín o escuchará la propuesta de Pino Solanas para liderar una fuerza que incluya a Luis Juez en Córdoba y Margarita Stolbizer en Buenos Aires?
Ese escenario, con el que se entusiasman en Proyecto Sur, sólo será posible si Macri desiste en dos semanas de su aspiración presidencial.
Las listas de adhesión, que el oficialismo diseñó a su medida, podrían terminar siendo la excusa que necesitaba la oposición para armar una coalición sin tener que recurrir a un acuerdo con reparto de cargos a la manera de la Alianza, algo que, –todas las encuestas coinciden–, sería rechazado por los electores.
El escollo que intenta esquivar Alfonsín no es de fondo sino de forma. Entiende que primero debe cerrar la unidad del partido, algo que finalmente terminó de coagular ayer con la segunda renuncia de Ernesto Sanz, para luego avanzar con su prédica sobre las otras fuerzas políticas.
El próximo escalón lo marcará la elección en Santa Fe, donde Binner se impuso “la gran Das Neves”:
“Si pierdo en mi distrito no estaré en condiciones de competir por un cargo nacional”, soltó el gobernador.
Eduardo Duhalde sigue parado arriba del banquito anunciando con entusiasmo su inexorable llegada a la Casa de Gobierno, ahora por un partido más flojo de papeles que el PJ Federal; mientras Elisa Carrió se esfuma de todos los radares de las encuestas al ritmo de sus letanías apocalípticas.
En tanto, Macri cavila entre las encuestas, la interna del PRO, el costo de la campaña y la recomendación de sus amigos para que asegure la plaza porteña.
Lentamente, la derecha se queda sin candidatos, lo que debería encender algunas señales de alerta, porque cada vez que ese sector de poder quedó huérfano de opciones, recorrió el desesperado camino de la desestabilización para llegar al poder.
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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.
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