Por Horacio Verbitsky
29–05–2011 / Aunque sea extraño valerse de esta palabra para una mujer, es imposible soslayar el machismo de Sarlo, quien afirma que “Kirchner no permitió dudas en su propia tropa” al debatirse la ley de medios, cuando en realidad fue su esposa quien llevó adelante ese proyecto al que él, según propia confesión y pública evidencia, no se atrevió en su gestión.
También dijo entonces que
“las contradicciones que enfrentó cada gobierno son diferentes, porque cambió el campo de alianzas. Durante mi mandato muchos que pensaban diferente acompañaron, porque todos querían salir del infierno. Todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí. Por eso Cristina enfrenta una oposición tan dura”.
Su táctica principal es el ninguneo, que atribuye a Kirchner todas sus decisiones.
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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.
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