Némer Ibn el Barud. Monosílabos. En la mañana, la tarde y la noche

Monosílabos: En la Mañana

Contigo conocí el amor
porque sólo me diste de él
la forma imposible.

¡Que dulce es la palabra del amor
cuando no habla!

Juntos o separados
el amor es siempre
una distancia a cubrir.

¿A quién amas?
¿A mí o a mi amor por ti?

Temo que la distancia
que me separa de ti
se acorte tanto que ya no te vea.

Cuando creábamos el amor
creíamos en el amor.

No te quiero por imposible,
sino porque eres posible, en mí.

Nunca le requieras al amor
una razón de amor,
porque está hecho de interrogantes.

Si me rechazas,
te condenas al remordimiento.
Si me amas,
te condenas al remordimiento.

Como la playa a la ola,
yo puedo contenerte;
y esperarte.

Acompáñame a conocernos,
acompáñame a interrogarnos.
Acompáñame a olvidarnos.

Que no disputen tu imagen en mí,
es la imagen perfecta
que imaginas de mí.

No tengo secretos para mi corazón,
pero mi corazón es un gran secreto.

¡Llenar la soledad
con tantos nombres
y no tener un sólo nombre
para nombrar la soledad!

¿Sólo porque transporto tu imagen
cuidas que no tropiece?

Cuéntame tu historia:
hoy tengo deseos de escucharme.

¿Por qué he de agradecerle
a Dios el don de la vida
si no puedo agradecerle
el de la muerte?

Tu ausencia ha servido para definirte:
eres ausencia.

¿Porque me amo puedo amar?

Hoy compuse una canción para mí.
Escribí la palabra tú.

Ya no te amo a ti ni al tiempo,
y todo por obra del tiempo.

Quiero conocerme con amor.
Préstame el que por mi sientes.

Comete muchos errores
y tendrás experiencia:
en el error.

Tu temor de mí
es tu amor por mí.

Un delicado muro nos separa.
Por ser delicado nos separa.

Con el tiempo te amé,
con el tiempo te olvidé.

Aún la raíz más profunda
aguarda a un leñador.

Los astros tienen la libertad de su órbita.

¿Creo en Dios o creo a Dios?

El moralista repite su doctrina
como el glotón su hartazgo.

La pureza de las estrellas
es sólo cuestión de distancia.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
¿Y si yo me odio, prójimo?

En la punta de las bayonetas
la razón tiembla: de miedo.

La profunda verdad de la superficie
oculta la superficial profundidad
de la verdad.

En la era del átomo todavía
un fusil es un himno.

El hombre no disfraza
la verdad por error,
sino por horror a su desnudez.

¿Por qué lloras su muerte
si jamás podrás amar
su cadáver?

¡Siempre! ¡Nunca! ¡Jamás!
¿Y los cementerios?

Créeme.
En lo único que creo
es en el fervor
con que quiero creer.

No le pidas al cuervo
que distinga los colores.

De la nada que soy hice un todo.

Primero, me llorarán,
luego me pensarán.
Después, me olvidarán.

Estamos acostumbrados a llorar
la pérdida de cosas
que no hemos tenido nunca.

¿Podrás decirme una palabra,
una tan sola
que no sea palabra solamente?

Siempre somos algo como algo.

Únicamente puede abogar por mi alma,
mi alma.

¡Pobre moral aquella que está hecha sólo de desilusiones!

Aún amurallado
el bosque será siempre bosque.

¿Tú crees que no lucho
porque no hiero ni ofendo?

“Padre nuestro que estas en los cielos”.
¡Que lejos estás, Padre Nuestro,
para ser padre nuestro!

En el instante supremo
seré lo mismo que soy ahora:
un supremo instante.

¿Por qué la medida de la copa
 tiene que ser la medida de mi sed?

“Ser o no ser”
¿Qué es ser, querido Hamlet?

Si todo está en mí
¿por qué necesitas de mí?

En la región de las sombras
no existe una sombra
más que otra.

Y el drama es ése:
que mi todo no quiere
regresar a la nada.

Peco por todo, menos por pecar.

Como el otoño, como la llovizna,
como la tristeza.


Monosílabos: En la Tarde

Un tiempo siempre joven
vendrá a traernos la vejez.

Supe que habitabas en mí
cuando interrogué tu ausencia.

Te amo con pasión.
Entonces, no te amo, te busco.

¿Mi última voluntad aquí?
Tener algo para llevarme de aquí.

¿Nada nuevo te sucede?
¡Eso es lo nuevo!

No quiero cambiar
para que Dios no me desconozca.

Soñemos juntos con la dicha
de estar alguna vez, juntos.

El oro y el poder,
no te transforman; te delatan.

Soy tu amigo, no tu recipiente.

La cortes o no la cortes,
lo mismo la flor se marchita.
Entonces, ¡córtala!

Aprende a nombrar las cosas
en tu nombre,
no por su nombre.

Me has dado lo mejor de ti;
dejar que me aleje hacia ti.

¿Y si la tierra no fuera otra cosa
que un espejo sobre el que se refleja
todo lo que ocurre en el cielo?

Es imperdonable tropezar siempre
en la misma piedra, pero ocurre
que no nos han puesto otra piedra.

Te quiero cerca para no olvidarte.
Te quiero lejos para no olvidarte.

Existen hombres
que por llegar a un oasis
talan todo el bosque.

Lo más odioso del odio
es su inutilidad.

La nostalgia de lo perdido
es lo único recuperable
de lo perdido.

Encontré sentado al olvido
al final de un largo camino
de sepulcros.

No supliques un solo favor de los dioses
y verás cuan poderosos son.

Un cataclismo sepulta una montaña
y levanta otra montaña.

No puedo ser la causa
de tu infelicidad
sin antes haber sido
la causa de tu felicidad.

Amo en ti
tu frustrada posibilidad de ángel.

¿Sabes que me hace
visible a tus ojos?:
Esa luz con que me miras.

¿No es una herejía pedir perdón a Dios
por la vida que nos ha dado Dios?

Por momentos
es tan convincente la duda
que es una pena desairarla.

Corrí tras las ilusiones;
hoy las ilusiones me corren.

Pecamos, los unos en los otros,
por obra de nosotros y
por culpa de los otros.

Algo comienza a morir
cuando lo creemos eterno.

Si al martirizar tu cuerpo
para purificar tu alma,
tu alma se martiriza, desconfía.

Nada tan abierto y generoso
como una cruz;
y sin embargo, nada más doloroso.

“Errar es humano”.
Acertar, no.

Que dulce paz trae comprender, al final,
que nada se comprende.

Para afirmar que algo existe fuera de ti,
prueba primero si resiste dentro de ti.

Y el rocío y la nube y la lluvia,
fueron río una vez, y otra vez y otra vez.

¿Qué he de mostrarle a Dios,
cuando llegue a Dios,
que no me haya dado Dios?

Muero en la vida.
Resucito en el sueño.

Cuando tus lágrimas lloran por ti,
son verdaderamente lágrimas de ti.

Es difícil olvidar que ya te olvidé.

Si pudieras oír todo lo que callo
me suplicarías silencio.

No insistas en irritar a Dios
pretendiendo ser ángel.

Nadie deja un vacío
donde antes no hubo un vacío.

Es una pena que se pierda
el pudor por falta de pudor.

Ayer, encontraba
sin saber qué.
Hoy no encuentro
y sé qué.

Por más que me arrodillo
y me arrodillo,
no logro saber qué quiere
mi alma
cuando me arrodillo.

Por alguna razón
los hombres represan el agua
y no la arena.

Yo pregunto: ¿Por qué?;
y una voz me responde: ¿Para qué?

Háblame de ti,
no de lo que crees de ti.

Si “El hombre es el lobo del hombre”,
entonces, ¿qué es el lobo?

Procura acumular cosas de tal peso
que te aligeren de todo peso.

Una respuesta es, generalmente,
una pregunta compartida.

Puedo darte
una concluyente prueba de amor:
¡Me dueles!

Perdonar es un acto de soberbia.

No existe diferencia alguna
entre un error perfecto
y una verdad perfecta.

Hoy he ganado una rosa.
Entonces: ¡Corté una rosa!

A partir del hombre,
la eternidad recién
comienza a creer en si misma.

Si nadie es capaz de morir por ti,
¿cómo es que pretenden
vivir por ti?

De todas las verdades,
la del amor es la más vulnerable.

El contorno de la rosa
lo diseñó la espina.

Entre cuatro paredes
puedo soñar
un mundo sin paredes.


Monosílabos: En la Noche

El amor es un río inagotable:
sigue volcando en él tu cántaro.

Soñé que el ciervo ileso
pedía perdón
al cazador frustrado.

Tengo días ensordecidos
por el grito de mis silencios.

Gota a gota la tristeza
vacía mi tristeza.

Se viven amores que están hechos
de infiernos y miedos cotidianos.

La cicatriz es
la resignación de la herida.

El pasado es la alegría
de las almas tristes.

Por sobre el polvo y la ceniza,
nuestra perduración es polvo
y es ceniza.

Si amándote como te amo
aún no lo presientes,
no mereces ser amada.

Para celebrar la belleza de tu cuerpo
no tengo más palabras que mi cuerpo.

Con un susurro azul y creciendo,
el árbol prepara tu cuna,
tu mesa y tu ataúd.

Por no encontrarte en lo de siempre
es que te busco desde siempre.

Agotado el caudal de la fuente,
la sed ya no la recuerda como fuente.

El día que no seas capaz
de adivinar el azul en tus sombras,
arráncate los ojos.

El desierto no es
sin la sed de la caravana.

Callemos nuestras verdades.
El silencio es más justo.

Tú, tan suntuoso y sin aroma,
como un diamante,
también eres mi hermano.

Cada vez que quiero perder,
apuesto por mí.

No te colma tu capacidad
de sufrimiento;
te colma el sufrimiento.

¿Qué es la perla
sino la suntuosa forma de la soledad?

Los remos, a su modo,
también navegan.

Te doy todo lo que me falta,
así compartimos la alegría
de encontrarlo juntos.

Te han echado del Paraíso y
pretenden que vivas en un paraíso.

He gastado tanto tiempo en esperarte
que ya no me queda tiempo para encontrarte.

Me han prometido un mundo celestial
tan agobiado de promesas
como este mundo terrenal.

Hay pedidos de perdón
que son un insulto.

No quiero que limpies mi camino.
¡Me lo borrarías!

Sin el calor que te daba
ya soy todo frío.

Son tan escasas mis alegrías
que debo reír constantemente
para aumentarlas.

Te amo por sobre todas las cosas,
que no amo.

¿Bajo qué luz hará sombra mi alma?

Un mundo habitado sólo por ángeles
no tiene porvenir.

El sol, a pesar de las nubes;
las nubes, a pesar del sol.
Inquieto por mi futuro
he resuelto regalar
todas mis sonrisas.

Yo he visto reír de gozo al dolor
cada vez que se encuentra
con mi alegría.

Como todo,
la libertad
también se gasta con el uso.

No ames a tal punto
que tengas que cambiar tu alma
por la del ser que amas.

No puedo recordar
todos mis pecados de omisión.

Sólo te acuerdas del silencio
cuando ya no te queda voz.

“Gloria a Dios en las alturas…”
Insiste hombre, insiste.

No resisto la tentación
de desear la tentación.

Únicamente tropezando en ti
puedo derramar toda mi ternura.

Enigma de la luz. ¡Descíframe!

¡Como embellecen la realidad
los ojos de los ciegos!

No comprendo a los pájaros.
¿Por qué, si viven en el aire,
no se alimentan del aire?

Tu desnudez total
te ha vestido de mujer total.

Como ser humano lo mereces todo.
Entiéndelo bien. ¡Todo!

Con infinita paciencia, día a día,
voy abrigando
mi desnudez final.

He consumido todo mi amor
tratando de comprender al odio.

La noche me sirve para encontrar
todo lo que extravié por culpa de la luz.

¡Oh dulce ilusión,
no te conviertas nunca en realidad!

¿Lloro sin razón o por la razón?

Existen quienes no pueden
 ver un pájaro
 sin pensar en la jaula.

No te sientas pura;
 todo lo que me niegas ya me lo diste.

Hoy me he vestido de esperanza
para esperar a la esperanza.

Por más que me ames
jamás podrás beber por mi sed.

Corta tus amarras de un solo tajo,
pero no sigas aferrado al puñal.

La verdad, dicha a destiempo,
sabe a mentira.


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