Nilda Garré. Un 24 de marzo en alerta. “Es indispensable no subestimarlos”

Lasbotasdel2424–03–2012 / El aniversario del Golpe de Estado con el que militares echaron a andar en 1976 el plan genocida preparado en las sombras durante años, tiene lugar en un escenario que -paradójicamente- fue bien definido por el propio Jorge Rafael Videla en declaraciones recientes.

Nuestro peor momento llegó con los Kirchner“, declaró el anciano fascista.

El principal ejecutor del régimen terrorista que generó 30 mil desaparecidos, 10 mil presos políticos y devastó la industria y la economía de una porción mayoritaria de la población, no miente esta vez.

El kirchnerismo somos su peor pesadilla: es testimonio vivo del fracaso de su programa de exterminio.

La condena de Videla es haber vivido lo suficiente para asistir a la recuperación moral y material del país, sobre su legado de escombros, destrucción y muerte.

Y, para mayor impotencia suya y de los sectores destituyentes de los que es vocero, somos nosotros, los sobrevivientes de aquella generación política que intentó hacer “desaparecer”, los que, de la mano de Néstor y Cristina, protagonizamos el restablecimiento institucional y económico sobre el cual se hace posible profundizar lo que él y los suyos (con y sin uniforme) más detestan: la Democracia.

La subordinación del país al orden financiero internacional -patrones y dueños de las juntas militares de la Dictadura- con sus remanidas fórmulas de exclusión social, acentuación de la pobreza y destrucción del aparato productivo, se sostuvo, precisamente, hasta 2003.

No es coincidencia que Videla no haya transparentado su coherencia reaccionaria ante la opinión pública ni siquiera en los estrados judiciales en los que se lo condenó por su responsabilidad en crímenes atroces.

Tampoco subió su perfil durante la década neoliberal cuyos programas económicos fueron su herencia directa.

A los videlas no les molestó el hambre, la hiperinflación, la desindustrialización, el vaciamiento de reservas, las crisis o el saqueo de ahorros de la gente.

Llevan su odio intacto, sin embargo. El odio que los movilizó para prepararse y para asestar el Golpe, el desprecio a las masas populares en acción, a la clase trabajadora, y, naturalmente, al peronismo que es expresión de todo aquello que detestan.

En 1976 ellos liberaron sus odios, se volvieron a cobrar el 17 de octubre, la Resistencia, la Vuelta de Perón, el 11 de marzo de 1973, el Juicio a las Juntas.

En 2003, un genocidio y una guerra perdida más tarde, la sociedad nos delegó a nosotros, los que quedamos de la generación diezmada, la responsabilidad de recuperar los pilares institucionales de la Democracia.

Así fue que se sepultó la impunidad de los crímenes del Terrorismo de Estado, se recuperó a la seriedad e independencia de la Corte Suprema de Justicia y se reconstruyó el Estado, más presente que nunca como garante de derechos.

El modelo de desarrollo soberano con inclusión social sigue dando pelea a la pobreza estructural que generó la dictadura y que luego consagraron aquellos mismos personajes reinstalados al frente de la cosa pública en los noventa.

Por eso, parafraseando al ex presidente de facto y genocida, “su peor momento llegó con los Kirchner“, con este movimiento político que está trasvasando sus banderas a las nuevas generaciones.

Lo peor para Videla no son sólo dos personas, son millones, muchos de ellos jóvenes, que recuperaron el proyecto de lograr una Patria Justa, Libre y Soberana que ellos quisieron interrumpir para siempre.

Estos seguramente sostendrán las banderas de Hipólito Yrigoyen, de Forja, de Perón, de Evita, de la Resistencia, de las Juventudes Revolucionarias de los setentas, de la recuperación de la Democracia y de la Resistencia al neoliberalismo, incluso cuando ya Videla sea un recuerdo, expresión de una mala época, lejana, lamentable y definitivamente enterrada.

Eso lo intuyen los videlas y por eso asoman la cabeza para arengar y confundir, tratando de generar solidaridades en nuestros tiempos que aseguren la continuidad de sus oscuros proyectos.

Por eso es indispensable no subestimarlos. Más que nunca el Campo Nacional y Popular debe cerrar filas, movilizándonos con el recuerdo de Néstor y de los compañeros y compañeras asesinados y desaparecidos por la violencia genocida, en defensa de nuestro gobierno que conduce Cristina, para alcanzar “la Grandeza de la Nación y la Felicidad del Pueblo”.

Nilda Garré


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


 

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