Archivos para abril 2012

Vélez. Los jóvenes “son los custodios del legado histórico”… Un acto fundacional?

abril 30, 2012

Últimas noticias sobre el kirchnerismo

29–04–2012 / Vélez fue una convocatoria a la unidad de los jóvenes y un fuerte llamado a la institucionalización del proceso kirchnerista. La presidenta advirtió que los líderes no son eternos y que la juventud es la única heredera

Por Hernán Brienza

CrisenvelezEl discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner significó la convocatoria a la unidad de los jóvenes y, al mismo tiempo, un fuerte llamado a la institucionalidad del proceso kirchnerista comenzado hace poco menos de nueve años.

El viernes, en Vélez, sus palabras tuvieron un eco distante del célebre trasvasamiento generacional que siempre mantiene en vilo al movimiento nacional y popular, siempre tan sensible a las sucesiones políticas.

La presidenta apeló a la perspectiva histórica para advertir a las más de 100 mil personas que escuchaban emocionadas sus palabras que los líderes no son eternos.

Y que son los jóvenes los únicos herederos del kirchnerismo. También durante su alocución volvió sobre la reivindicación pública de todos los hechos producidos en esta clara cuarta etapa histórica del movimiento nacional y popular en la Argentina, tras el federalismo, el yrigoyenismo y el peronismo.

Se impone, tras el primer acto masivo exclusivamente kirchnerista –es decir sin convocatoria de la CGT ni del PJ orgánico, sino solamente de agrupaciones nacidas al calor de esta nueva etapa– una revisión de la naturaleza y perspectiva del proceso originado en el ámbito nacional el 25 de mayo de 2003.

Incluso la elección de la fecha de la convocatoria, el 27 de abril en vez del 11 de marzo, posee un llamado fundacional y fundante: debía tratarse de un día que ya no estuviera significado por el peronismo histórico, porque lo que se buscaba era diferenciar claramente que se trataba de otra cosa, que era una continuidad pero que debía tener sus símbolos, sus calendarios y sus imágenes propias.

Mucho se ha hablado de la fecha de nacimiento del kirchnerismo.

Mientras el convencionalismo de los candelarios lo sitúa en aquel vibrante discurso de asunción de Néstor Kirchner en mayo de 2003, otrosRoberto Caballero, el director de Tiempo Argentino, por ejemplo– sostienen que nació el 27 de octubre de 2010, la fecha en que murió el ex presidente y la gente se volcó masivamente a la calle a llorar a su líder y conductor.

En mi opinión personal, me es muy difícil poner una fecha fundacional. Más bien creo que se trata de una actitud.

El kirchnerismo se constituyó como tal alrededor de la noche del 29 de junio de 2009, tras la derrota electoral de las legislativas. Es decir, en el momento en que le demostró a la sociedad su verdadera naturaleza.

Esos meses posteriores a la derrota tuvieron su simbología literaria.

El kirchnerismo, con su batería de leyes transformadorasAerolíneas, AFJP, AUH, entre otras– se pareció a esa noche luminosa de la literatura argentina en que Martín Fierro se batía a muerte, en clara desventaja numérica, con los milicos de la partida.

Néstor y Cristina, en ese segundo semestre del 2009, combatieron como valientes frente a todo el sistema político, económico y mediático –los partidos políticos, la Sociedad Rural, Clarín y La Naciónpara morir con las botas puestas.

Ese gesto de entereza personal puso a gran parte de la sociedad que miraba con buenos ojos lo que el matrimonio había hecho hasta allí en una disyuntiva existencial como al Sargento Cruz: ¿debía dejar que se matara así a un par de valientes?

La respuesta contundente se escuchó por primera vez en el Bicentenario. El pueblometáfora inversa del Sargento Cruzno iba a permitir que se matara a los valientes.

El kirchnerismo es eso. O al menos esa es su naturaleza constitutiva. Lo demás es administración. Como podría decir Evita: el kirchnerismo será transformador o no será nada.

Por eso su lema es “Nunca Menos”. Y conviene tomar nota que cuando más cambios introduce en la sociedad, más legitimidad alcanza en las filas propias y ajenas.

La estatización de YPF lo demuestra taxativamente. Alcanzó niveles de popularidad nunca antes registrados desde la instauración democrática en 1983, comparados quizás a la decisión de juzgar a la Juntas Militares por Raúl Alfonsín.

Respecto de YPF, hay dos datos importantes. El primero es tratar de confirmar si este tercer mandato kirchnerista es institucionalizador y al mismo tiempo reestructurador del andamiaje económico, político y social –la Carta Orgánica del Banco Central, la reforma del Código Civil, ¿la reforma constitucional?– de nuestro país.

Y el segundo es determinar que la estatización de la petrolera fue un empujón fundamental en la autoestima nacional de los argentinos y argentinas, que se relaciona, una vez más, con ese “Argentinazo Cultural”, como lo definió Jorge Coscia, que fue el Bicentenario.

Porque aquellas jornadas de Mayo de 2010 fueron justamente el paroxismo del orgullo nacional de millones y millones de personas que demostraron sentirse a gusto –cosa no muchas veces vista– con su argentinidad.

Con YPF pasa algo similar. Obviamente, su estatización responde a una medida de racionalidad económica y soberanía política, pero su carga emocional también la convierte en un hito histórico.

El kirchnerismo combina los tiempos serenos con procesos de transformaciones profundas. Los primeros sirven para extender su legitimidad hacia otros sectores de la sociedad que tienen otras identidades ideológicas.

Los segundos para recordarles a los propios el por qué de su existencia política. Y también para recordárselo a los ajenos.

Porque por ejemplo:

¿Qué pensarán tras la nacionalización de YPF aquellos hombres y mujeres que por distintas razones se alejaron del kirchnerismo?

¿Se puede seguir corriendo por izquierda a la presidenta sin cometer un papelón político?

¿Cómo explica ahora un dirigente obrero, un diputado justicialista histórico o incluso un personaje del viejo peronismo combativo que está en contra del gobierno que recuperó YPF para la mayoría de los argentinos?

¿No deberían rever públicamente sus posiciones?

¿Cuán patético queda hoy Pablo Micheli –quien al final de cuentas no pudo siquiera garantizar elecciones democráticas en su propia CTA– amenazando con paros, movilizaciones, cortes de calles al gobierno más progresista de los últimos 60 años?

¿Cuán mezquinos quedan los dirigentes de partidos minoritarios que en nombre de principios maximalistas tronchan las principales avenidas de la ciudad tomando de rehenes a millones de trabajadores, exigiendo mejoras laborales de 87 pesos con 52 centavos?

¿Por qué la CGT no estuvo presente –y la pregunta es dolorosísima– en el acto de mayor convocatoria del movimiento nacional y popular de apoyo al gobierno que nacionalizó YPF?

El acto del viernes abrió muchísimas preguntas pero también tuvo un significado cierto.

El kirchnerismo organizado –sumado a los adherentes espontáneos– no necesita de nadie para movilizar a miles de personas y llenar las calles. Es necesario. Posiblemente no sea suficiente para tiempos duros. Pero alcanza y sobra para los tiempos que corren.

Por último, Cristina Fernández, la mujer que la historia se encargará de reconocer en toda su dimensión, aseguró que los jóvenes “son los custodios del legado histórico”.

Perdonen que concluya esta nota con un dejo un tanto melancólico, pero sus palabras me trajeron una música de lejos. Me recordó a aquellas viejas palabras peronistas de “mi único heredero es el pueblo”.

Debe ser que estoy un poco viejo ya. Por lo pronto, lo cierto es que, hoy por hoy, Cristina es para miles y miles de jóvenes “la única heroína en este lío”.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Disponible. Lista oficial de medicamentos en venta en la web de la ANMAT

abril 30, 2012

Se publicó una lista oficial de medicamentos en venta

Anmat29–04–2012 / Desde este domingo, los interesados tendrán a su disposición en la página digital de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) una lista oficial de medicamentos cuya venta está autorizada por el organismo, dependiente del Ministerio de Salud.

Esa cartera informó este domingo que

tanto particulares como prescriptores y dispensadores podrán consultar, a través de Internet y cada vez que lo necesiten, si un medicamento se encuentra registrado, con comercialización autorizada, cuáles son las presentaciones disponibles en el mercado, su composición y prospecto“.

Cada vez que se compre un medicamento, los pacientes podrán acceder en forma sencilla a una fuente oficial, sólida y confiable de los medicamentos que tienen autorización de la Anmat para ser comercializados”, explicó el responsable del organismo regulatorio nacional, Carlos Chiale.

La lista podrá ser consultado en www.anmat.gov.ar, que es de acceso libre y no requiere suscripción previa.

La lista tendrá actualización permanente y los usuarios contarán con una dirección electrónico para consultas y mesa de ayuda: lomac@anmat.gov.ar.

La CGT. Moyano y el acto de Parque Roca

abril 29, 2012

A cara de perro

 Por Mario Wainfeld

Moyanoparqueroca

29–04–2012 / A su modo, frontal y estentóreo, Hugo Moyano propuso un contrapunto con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En un acto propio, sólo de trabajadores camioneros, ratificó su candidatura a la reelección como secretario general de la CGT.

Daba la impresión que competía contra el Gobierno, algo descolocado para un dirigente combativo que suele embestir contra las patronales.

Su afán de construir a la Casa Rosada como principal rival acaso lo indujo a palabras que pudieron sonar como derrotistas: llegó a enunciar que si perdía, la puja valía la pena por el adversario que lo confronta.

Sin embargo, en su torno, siguen asegurando que cuentan con los congresales necesarios para revalidar en julio.

Sus contendientes hacen otras cuentas: lo dan por vencido. Se hacen ver con creciente asiduidad y se jactan de que sus encuentros siguen sumando “representatividades”.

Nada puede darse por definitivo en una lid donde las lealtades son móviles y subordinadas a la clásica máxima: “¿Dónde está la mía?”.

Pero es cierto que los desafiantes engrosan sus filas, cuanto menos para las fotos. Un común denominador los aúna, apodémoslo “antimoyanismo”.

El aglutinante reacciona contra una característica del Negro Moyano: maneja su gremio y la central obrera con poca apertura y mucha centralidad.

Su grupo de pertenencia es, desde siempre, la base del MTA: sindicatos de las actividades ligadas al transporte con pocos añadidos, como los judiciales. Al resto los traccionó, en parte por peso específico, en parte por haber contado con el apoyo del Gobierno.

El prefijo “antitambién alude al volumen de Moyano y quienes desean reemplazarlo. Guste o no, el camionero es un líder. Su contra no posee uno de igual o comparable dimensión, construida en años de trayectoria.

Por eso, cualquier candidato que banquen los “anti” surgirá necesariamente más condicionado y con menos poder relativo. El que asoma la cabeza, por ahora, es el metalúrgico Antonio Caló. Es una figura de circunstancias, lo que no sella su suerte pero demarca sus límites.

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Un marco así podría propiciar una tercera figura, si las coordenadas fueran diferentes. En el clima actual, toda perspectiva de acuerdo parece una quimera. Moyano consiguió juntar quórum para estipular la fecha del Congreso que elegirá las nuevas autoridades.

Sus opositores niegan legalidad a la movida. La querella puede anticipar un Congreso teñido de acusaciones cruzadas.

Los padrones de congresales tienen sus bemoles, los compañeros gremialistas dibujan un poco, mejorando su porotaje. En circunstancias menos belicosas, es una táctica que se bancan mutuamente. En el escenario vigente puede llegar a “pudrir todo”.

La comparación con la interna de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que terminó en escándalo y división, flota en el aire. Hay enormes diferencias entre una elección masiva a padrón abierto y un Congreso, supuestamente más conducible. Pero el riesgo acecha.

Desde el moyanismo acusan al Gobierno de promover ese escenario. En Trabajo y la Casa Rosada niegan enfáticamente el cargo. Su argumento parece lógico: la división del movimiento obrero sería un paso atrás para el kirchnerismo que se precia de haber generado años de institucionalidad sindical, con convenciones colectivas periódicas y mejoras para la clase trabajadora.

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La crónica del pasado revela que no hay mucha gimnasia en Congresos divididos. Los memoriosos optimistas evocan el de 1996 en el miniestadio de Ferro. Participaban todos los sectores, incluido el de Moyano. Y se llegó a nominar, tras trabajosas negociaciones y por consenso, a Rodolfo Daer, de bajo perfil y módico predicamento.

Claro que en ese trance fue central el activismo de Lorenzo Miguel, que fungió de zurcidor y gran armador. Nadie reemplaza ese sitial hoy día.

Un precedente menos estimulante sucedió en 1989, en el Teatro San Martín. La resistencia a la relección de Saúl Ubaldini desembocó en una terrible batalla campal en plena avenida Corrientes.

Luis Barrionuevo puso en acción a barras bravas, fue la primera vez que este cronista vio marginales interviniendo en pujas gremiales, así fuera a trompadas.

Enfrente quedaron los pesados de la UOM. La resultante fue una división en dos CGT que dejó de un lado al entrañable Saúl y en la otra CGT a Guerino Andreoni. Ni Andreoni ni Daer (ni Gerardo Martínez, que estuvo en el lapso que medió entre ambos) le hicieron cosquillas al menemismo, vale recordar.

De nuevo en el presente, un Congreso al que se llegue en un universo de impugnaciones y recursos judiciales es un horizonte posible, que no forzoso.

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En el ínterin, quedan frizadas demandas válidas de Moyano, como el aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. “Hugo” exorbitó sus críticas al tributo en Parque Roca, exigiendo su playa supresión.

Su ansia maximalista le hace poco favor a la reivindicación, que es justa. Y que además, toca un punto sensible en la etapa. Subir algo el mínimo (como piensa hacer el Gobierno con la nueva conducción) ya sería una solución impropia.

Buena es la ciudadanía fiscal, impropio extenderla a laburantes que ganan sueldos apenas decorosos. Una reforma fiscal (que debía propagarse al régimen de asignaciones familiares) es una de las deudas de “sintonía fina” del oficialismo.

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La unidad de la principal central obrera es un capital democrático, lo que no releva las críticas a sus rémoras y deficiencias que la fragmentación no reparará.

Un desenlace desprolijo o disruptivo sería un bajón para la gobernabilidad.

Tampoco sería beneficiosa una cúpula poco combativa en una etapa de demandas crecientes que, aunque algunos no lo crean, es un avance sistémico.

Ni aun el Gobierno se beneficiaría con eso, si se mira más allá del cortísimo plazo. Un relevamiento del Ministerio de Trabajo informa que el número de conflictos gremiales bajó en 2011, tanto medidos en cantidad absoluta como en número de huelguistas.

De cualquier forma, fueron 962 y participaron más de un millón de trabajadores. Otro dato relevante es que la tendencia marca un incremento notable de los conflictos acotados a lugares de trabajo o empresas. Son el setenta por ciento del total, lo que explica la mengua del número de participantes.

O sea, el cuadro general es de un creciente activismo “por abajo” que genera situaciones de difícil tratamiento, bien reflejadas en la crónica diaria. El crecimiento de representaciones basistas muestra un talón de Aquiles del modelo sindical.

Dentro del actual esquema, es bastante lógico suponer que una conducción combativa de la CGT, en dialéctica negociadora con el Gobierno, sirve de contención más que de acicate a la conflictividad. Es otro de los puntos complejos de una puja cuya resolución sin rupturas ni escándalos es un objetivo complicado aunque por demás deseable.


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La sesión del Senado y el acto en Vélez, el combo semanal

abril 29, 2012

Capital político

29–04–2012 / La sesión del Senado y el acto, el combo semanal. La oposición acompaña con tironeos internos. La legitimidad de la ley. La lógica económica y política de la movida. Cuestionamientos atendibles. Una mirada sobre la movilización y sobre el palco en Vélez. Y algo sobre la supuesta despolitización.

 Por Mario Wainfeld

La sesión del Senado y el acto de Vélez conforman una semana redonda para el oficialismo.

Si se suman a la cosecha obtenida en las elecciones de octubre y a la consiguiente primacía en el Congreso, ubican al Frente para la Victoria (FpV) en un sitial notable.

Ninguna fuerza política tiene su capacidad de gobernar generando cambios históricos, ninguna su consenso social, ninguna puede promover (acaso ni soñar, en el corto plazo) una movilización como la del viernes.

El cambio de talante de la oposición con representación parlamentaria y votos (aun con los tironeos de los que algo se dirá) insinúa un viraje respecto de la coyuntura. Se subraya “insinúa”: nada más ni nada menos.

Los dirigentes políticos, con la lógica excepción del PRO liderado por el jefe de Gobierno Mauricio Macri, dan señales de haber tomado nota de que la etapa kirchnerista no es un simulacro, ni una sucesión de cortinas de humo, ni un rosario de manotazos a “la caja”.

Es un genuino cambio de época, que signará a futuros gobiernos, de cualquier signo.

Si algún adversario desplazara al kirchnerismo de las preferencias ciudadanas en 2015 contará con un Estado más poderoso, con disponibilidades de recursos impensables en 2003, con resortes básicos de la economía (Banco Central, Anses, YPF sólo para empezar).

Deberá hacerse cargo de la vigencia de paritarias anuales y de la Asignación Universal por Hijo. Y más le valdrá no tratar de desmoronar esa herencia, sino de mejorarla porque sus consecuencias son patrimonio de una sociedad civil activa, celosa en la defensa de sus derechos y muy poco predispuesta a resignar conquistas.

Sólo dos tragedias nacionales (de diferente matriz, intencionalidad y porte) consiguieron domesticar la clásica voluntad reivindicativa de los argentinos: la dictadura genocida y el desmadre económico producido por las hiperinflaciones en democracia. Sin el concurso de esos azotes bíblicos es inimaginable una vuelta lineal al pasado.

El kirchnerismo corrió la raya, amplió la esfera de lo real disponible… y eso vino para quedarse. Que lo registren otras fuerzas políticas es un triunfo del oficialismo, del sistema político todo y también un desafío para todos sus componentes.

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Soja versus petróleo, ya no más: La política energética del kirchnerismo transitó distintos estadios, en nueve años de variantes notables en la Argentina y en el mundo. En la mirada del cronista fue acertada, en sustancia, en la primera época en la que lo sustancial era reactivar la economía, recuperando niveles de empleo que estaban en el quinto subsuelo.

Insumos baratos, entonces, al servicio del crecimiento. Y una apuesta, lateral pero no irrisoria, a la integración energética de la región, con centro en Bolivia y Venezuela, dos vecinos que no estaban en la cartilla de las prioridades internacionales de la Argentina, omisión berreta que se reparó en gran medida. Proveer al mercado interno, la prioridad excluyente.

Años de crecimiento casi ininterrumpido (con la tregua de 2008 y 2009) tornaron disfuncional el esquema. Hubo allí errores de cálculo y de gestión, que complicaron la ecuación energética y el balance comercial. La economía doméstica es demasiado primarizada.

Se trata de una tendencia regional y hasta mundial, seguramente atenuable con mejor “sintonía fina”, pero jamás abolible. Se instaló una carrera compleja entre el precio de la soja y el del petróleo, que propendía a un empate indeseable o algo peor.

La salida de la ecuación era recuperar el petróleo, lo que es sencillo de decir pero (hasta hace un puñado de días) parecía imposible de realizar.

No lo fue porque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner resolvió cortar de un tajo el nudo gordiano y renacionalizar. Una jugada arriesgada, congruente con otras varias: canje de la deuda, desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, recuperación del sistema jubilatorio, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

Ante cada una de esas acciones brotaron presagios de catástrofes, estancamiento, recesión, estanflación, amén del aislamiento internacional.

Hasta ahora, ningún pronóstico fue corroborado, mayormente la audacia fue redituable, lo que jamás debe traducirse con aquel apotegma de “estar condenado al éxito”.

El éxito no es eterno, sino sujeto a vaivenes con el correr del tiempo. Lo sólido puede mutar a líquido o devenir eventualmente volátil. Todo cambia, todo fluye y más vale que la acción política registre el dato y se (re)adecue en consecuencia.

La foto de hoy no signa el fin de la película que, si se mira en serio, no termina nunca. Hasta ahora los réditos superan a los problemas, con holgura. Puede medirse en “caja”, en reservas, en mantenimiento de las variables de empleo y crecimiento… también en avales ciudadanos expresados a través del voto.

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Sentimientos y sensatez: La movida convulsionó a los principales partidos opositores, complicados a la hora de unificar decisiones. Tan es así que el diputado radical Oscar Aguad se retirará el jueves próximo del recinto, al momento de la votación.

El bien apodado “milico” Aguad hará mutis (por derecha, como cuadra) para diferenciarse de la mayoría de sus correligionarios. Lo compele una idea fuerza que es ocupar el espacio en el que está mejor asentado Macri.

Los boinas blancas más sensatos eligen un viraje complicado aunque más auspicioso: dejar atrás lo que Leopoldo Moreau definió, con su lengua aguzada, como “antikirchnerismo bobo”.

Acomodarse a un escenario que no habilita revisiones salvajes, impulsadas por las grandes corporaciones. Las mediáticas zurran a los dirigentes que condujeron hasta apenas ayer.

La Presidenta, ante un marco masivo y vibrante, agradeció el apoyo opositor.

Había motivos: al pronunciarse favorablemente “en general” los senadores debilitaron parte de la retórica de los grandes medios, de Repsol y del gobierno español, que seguramente tomaron debida nota: no hay vuelta atrás ni siquiera en tres años, cuando se renueven las autoridades nacionales.

Las palabras de Cristina podrían alargarse a lo que fueron observaciones opositoras. Varias son atendibles, así fuera en sesgo. Una está prevista en el proyecto de ley: la soberanía energética no tiene su límite en la expropiación.

Es imperioso revisar las condiciones de desempeño de los demás concesionarios ya instalados. Todos deberán supeditarse a las nuevas reglas de juego. Dicho sea como nota al pie, con leve ironía: si se rectifica el modus operandi de otros operadores perderá peso el argumento de la “discriminación” con el que machaca la empresa Repsol, preparando su defensa ante tribunales nativos e internacionales.

También es adecuado exigir a las autoridades que siguen al comando de la política energética que mejoren sus desempeños. Hubo fallas en los últimos tiempos, estar al frente en otro escenario es una segunda oportunidad. Ni la vida ni la gestión pública son dadivosas para otorgar esas chances, que no se deben desperdiciar.

La presencia del viceministro Axel Kicillof (embellecido por su discurso en el Congreso tanto como por la trayectoria de quienes lo demonizan) puede llegar a paliar una carencia del Gobierno: la falta de renovación en el gabinete.

Como todos los (relativamente) jóvenes de La Cámpora, Kicillof llega sin la mochila del pasado reciente, con “hambre” para entrar a la cancha. La diferencia de su posición respecto de los funcionarios del Ministerio de Infraestructura es real y es factible que suscite una tensión política. Procesarla es un reto para todos los protagonistas, que navegan en el mismo barco con distinto equipaje.

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A trasvasar, a trasvasar: El discurso de la Presidenta ante la muchedumbre eufórica fue menos confrontativo que lo habitual. Más allá de los tópicos sobre logros del Gobierno y sobre su feble punto de partida, lo más destacado fue el reconocimiento a la juventud militante que daba el tono del acto.

Cuesta entender a quienes registran despolitización en ese contexto. Los hechos los desmienten: la política suma participantes que, en gran proporción, estaban en sus hogares cuando el conflicto con las patronales agropecuarias, cuatro años ha.

En ese trance, chacareros y patrones de estancia “ganaron” las rutas y gentes de clase media primaron en la calle. Cuesta imaginar una remake hoy día.

El kirchnerismo construyó una mayoría usualmente calma a partir de 2003, su potencial movilizador se multiplicó andando estos años.

Las contadas personas invitadas al palco (en el que alguno supo “colarse”) reflejan un nuevo kit de preferencias del “cristinismo”. La muchedumbre confirmó un arco distinto al de otras convocatorias.

Las agrupaciones juveniles primaron en la organización y pusieron número. Los movimientos sociales (con la Tupac Amaru y el Evita como puntales) congregaron miles de manifestantes.

La presencia sindical fue más selectiva. Hugo Yasky y Roberto Baradell, de la CTA, tuvieron su espacio en el palco. La figura más conocida de la CGT fue Francisco “Barba” Gutiérrez, que interviene activamente en la paritaria metalúrgica sin dejar de participar en otros tableros.

Es intendente de Quilmes y también dirigente de una corriente interna K. Por la CGT convencional, sólo se agregaron un par de dirigentes no tan conocidos, ayer cercanos a Hugo Moyano, hoy más cercanos al Gobierno.

Las columnas gremiales no fueron las más pobladas pero tampoco hubo una ausencia absoluta. Hubo banderas y carteles de la CTA, la Bancaria, la Uocra, UPCN, los textiles, la UOM, entre varios. Algunas ausencias de secretarios generales se anotaron en la Casa Rosada. El faltazo del metalúrgico Miguel Caló fue el más renombrado.

Nunca faltan quienes critican la inocuidad o hasta inutilidad de los actos de masas. En general las profieren personas profanas en política.

Los actos (si salen bien, que es todo un arte) renuevan lealtades, infunden mística, ratifican identidades, miden aptitudes de los aliados. Y emiten señales hacia afuera: el kirchnerismo no solo llena las urnas, la Presidenta conserva predicamento y legitimidad, sangre joven renueva al peronismo tradicional.

Se justificaba la emoción de Cristina Kirchner, que más promovió que soportó acercamientos a los asistentes (que la estrujaron de lo lindo, aunque también cuidando a la líder, que es mujer).

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Para adelante: La expropiación se consagrará por ley, como determina la Carta Magna. La mayoría parlamentaria, pluripartidaria al mango, robustece la decisión histórica, testimoniando una envidiable legitimidad. Las extensas solicitadas de Repsol en medios afines no son contrapeso de consideración.

Con la herramienta normativa en la mano llegará la hora de la gestión, en la que no valdrán excusas. El regreso del Estado es un reto para todos los que bregaron por esa bandera.

El acumulado del kirchnerismo en nueve años es notable y hasta asombroso. Pero no es un punto de llegada, sino (parados en el día de hoy) de partida. Los que mejoraron aspiran a más, los que quedaron rezagados (que son millones) aspiran a recuperar posiciones.

De eso se trata, de ir por más en el Gobierno, con una sociedad vivaz y demandante que hace suyo el proverbio: donde hay una necesidad, hay un derecho. Muchas necesidades vacantes perviven en la Argentina. YPF puede ser un instrumento para crecer y reparar. El baile, como siempre, recomienza. La melodía, el hit de estas semanas, suena bien.


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La recuperación de YPF y el tablero politico

abril 29, 2012

LA RECUPERACION DE YPF Y EL TABLERO POLITICO
Lo imposible se hace obvio

29–04–2012 / Como desde 2003, el kirchnerismo volvió a tornar obvio lo que parecía imposible. Esto reordenó el tablero político y permitió aprobar la nueva ley petrolera con el 90 % de los votos del Senado. La promoción de cuadros jóvenes, el legado de Cristina y el aislamiento de Moyano. El desafío de una YPF profesional que desmienta los interesados vaticinios. Una decisión de fondo, en el momento oportuno. La propuesta indecente del señor Brufau, las cajas del señor Gomis y la ética de Repsol.

 Por Horacio Verbitsky

El 90 % de los 70 senadores presentes declararon en la madrugada del jueves de interés público y objetivo prioritario el autoabastecimiento, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos y, para lograrlo, la expropiación del 51 por ciento del patrimonio de YPF.

El 5,7 % se abstuvo y apenas el 4,3 votó en contra.

Horas después, la Cámara de Diputados aprobó en plenario de comisiones el dictamen favorable con el 86 % de los votos, la oposición del 12 % y 2 % de abstenciones.

Como si esta cuestión no constituyera la noticia económica y política más importante en muchos años, el matutino La Nación informó en el principal título de su portada del jueves que “Estados Unidos considera difícil la relación con la Argentina”.

Al día siguiente repuso como título principal de su portada la decisión de la Cámara Federal de apartar al juez Daniel Rafecas de la causa que según el diario “involucra a Boudou”.

Lo mismo hizo Clarín, que se refirió al “caso Boudou-Ciccone”, y sostuvo en una columna que el vicepresidente estaba imputado, deseo que no consta en el expediente. No dedicaron ni un título secundario en su tapa del viernes al dictamen de comisiones sobre hidrocarburos.

Pero ambos destacaron como segundos temas del día la venta de las radios y la señal de cable que administraba Daniel Hadad al empresario petrolero y del juego Cristóbal López, que adscriben a lo que califican como “medios oficialistas”, y el acto político de Hugo Moyano en Parque Roca.

El duopolio (entre ambos venden seis de cada diez ejemplares de los principales diarios del país) despotrica contra la UCR y el FAP por acompañar el proyecto oficial.

Esto define el antagonismo entre el sistema representativo y la oposición, que no está en el Congreso ni en los partidos políticos, sino en las grandes empresas, las potencias internacionales y sus voceros.

Todo fue distinto cuando el menemismo privatizó YPF. Las negociaciones insumieron 6 meses, costó varias semanas conseguir quórum, hubo milmillonarias transferencias a las provincias por regalías mal liquidadas y nunca terminó de esclarecerse la denuncia del diputado Luis Saadi en el recinto, de que los legisladores cobraron ocho millones de dólares por la aprobación del proyecto.

En 1999, cuando el Estado cedió su control a los pequeños refinadores y estacioneros españoles de Repsol, María Eugenia Estenssoro escribió con el corazón y la mente que fue “un negocio cocinado” entre “el rey Juan Carlos de España y el presidente Menem”, con motivaciones mezquinas, de corto plazo y “de bolsillo”.

La significación autoevidente

Pocas cosas son más representativas del genio político que el planteo de asuntos inimaginables que luego se incorporan con naturalidad al sentido común. Este ha sido un rasgo distintivo del kirchnerismo.

La política de derechos humanos, la renegociación de la deuda pública, la ruptura con el ALCA, la recuperación del sistema previsional de manos de los bancos, la ley de servicios de comunicación audiovisual, el Fondo de Desendeudamiento con reservas del Banco Central y la reforma de su carta orgánica no produjeron menos estupor que la decisión presidencial de recuperar el control de la principal empresa del país.

Cuando lo imposible se transforma en obvio el tablero político se reordena con facilidad.

Hechos tan diversos como la actualización jubilatoria semestral, los festejos del Bicentenario, la Asignación Universal por Hijo, el reclamo de negociación por las Malvinas y ahora la recuperación de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales ejemplifican la capacidad de Cristina de concentrarse en proyectos de impacto masivo y significación autoevidente.

En el corto plazo, la trabajosa búsqueda mediática de cualquier tema capaz de menguar la simpatía por el gobierno puede dar placer a ciertos sectores ya predispuestos. Pero este regodeo en asuntos de importancia social menor es de una irremediable esterilidad.

A la identificación certera de cuestiones que inciden en la vida cotidiana de la mayoría y deciden su voto, Cristina suma una vocación didáctica infrecuente, al menos desde la muerte de Juan D. Perón.

Los discursos recientes en los que se refirió al caso de YPF no fueron anecdóticos ni formales sino ceñidos a las cuestiones de fondo.

El déficit en las inversiones de Repsol se tradujo el año pasado en una factura de importación de petróleo y derivados por casi 10 mil millones de dólares, equivalente al superávit comercial argentino, dijo.

Su cáustica referencia a la curva de caída de la producción y las reservas de petróleo de YPF como “la trompa del elefante” fue un dardo a la Caza Real de la España del 25 % de desempleo.

También explicó que pese a esta declinación, YPF no tuvo pérdidas sino ganancias extraordinarias, al duplicar sus precios en dólares, refinar sólo para “el público que paga la nafta más cara, los productos premium”, mientras “nosotros tenemos que importar el gasoil y el fuel oil para mantener la producción agrícola ganadera y de energía eléctrica”.

Esta “política de vaciamiento” tornaría a la Argentina en “un país inviable”, y no por falta de recursos, ya que luego de China y Estados Unidossomos el tercer país en el mundo en tener gas shale de reciente descubrimiento”, agregó.

(Su descubrimiento se debe a geólogos argentinos, que utilizaron modernas técnicas de 3D sobre la base de la información sísmica disponible para determinar con exactitud dónde perforar. Pero de inmediato fueron apartados de esa tarea, porque Repsol sólo quería difundir el hallazgo para mejorar su capitalización de mercado mientras buscaba inversores internacionales.)

Su estrategia consistió en transferir utilidades a la casa matriz, que con ellas ha expandido sus inversiones para perforar en Trinidad y Tobago, Perú, Venezuela, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argelia, Libia, Estados Unidos, Brasil, Angola, Rusia, Irlanda, Irak, Túnez y Portugal, lo que Repsol llamó en su página web “diversificción del riesgo argentino”.

¡Generoso ofrecimiento!

En una carta enviada a Cristina, el banquero catalán Antoni Brufau, presidente de Repsol, elevó un plan de negocios con las inversiones y el aumento de la producción que no hizo en la década previa.

Confesó que pensaba ceder parte de sus concesiones en la Argentina a otras empresas e inversores, decidiendo en cada caso “quién será el operador”.

También invitaría a participar “a las provincias y el Estado Nacional”.

El mensaje de elevación del proyecto de expropiación ironiza sobre este “¡Generoso ofrecimiento!” del causante de la situación actual, que ahora se presenta como “salvador capaz de revertir la grave situación” que produjo. La propuesta no contempla aportar siquiera parte del capital y la capacidad operativa propios.

Sólo “consiste en ‘subconcesionar’ las áreas a otras empresas o al propio Estado, que desarrollarían este Plan de Negocios”. El papel que se reserva Repsolcomo compañía de prestigio y solvencia internacional” es el de garantizar “la atracción de enormes inversiones a la Argentina”.

Brufau admitió que YPF ya las estaba negociando con grandes compañías internacionales.

Es decir, “pretenden actuar como agentes intermediarios, arrogándose además el derecho de otorgar concesiones sobre los campos que ellos mismos tienen otorgados pero que no pueden explotar por falta de capital o de capacidad operativa”.

El mensaje presidencial al Congreso califica este ofrecimiento “a otras empresas de lo que no les pertenece” como una “desvergonzada propuesta”. Esa carta recuerda el escándalo producido por Repsol en Bolivia cuando inscribió como propias reservas que no le pertenecían.

La rama juvenil

Otro rasgo llamativo de la conducción de Cristina es el rol preponderante que ha reservado para cuadros jóvenes, a los que se refirió con insistencia en el acto del viernes, como custodios del legado de quienes “no somos eternos”.

Mencionó a aquellos que militan en las escuelas, las universidades y los barrios, pero no a quienes trabajan en fábricas y oficinas, un lamentable olvido discursivo en su propuesta de unidad y organización.

En verdad, a sus 40 años Axel Kicillof es un veterano, comparado con los 30 que tenía Antonio Cafiero cuando Perón lo designó ministro de Comercio Exterior.

Su defensa del proyecto en el Senado tuvo algo de la intensidad y la persuasión de las clases semanales de Perón en la CGT.

Kicillof se expresó con notoria facilidad y sin nervios porque hasta que no recibió un mensaje de texto de su esposa no supo que la sesión se estaba transmitiendo en directo por varias señales de cable.

Su impacto fue tan grande que hizo incurrir a un servicial veterano como Roberto García en el exceso de postularlo como eventual sucesor de Cristina, desde su columna en el bisemanario Perfil.

No fue necesario que Kicillof se golpeara el pecho y repitiera tres veces mea culpa para que quedara claro que el gobierno rectificaba el rumbo que fijaron los dos funcionarios que lo acompañaban, el ministro polirubro Julio De Vido y el secretario de Energía Daniel Cameron.

Acuciados por la prioridad de asegurar energía barata y sin cortes, orientaron cuantiosas inversiones estatales para garantizar el crecimiento de la industria y el empleo, y resistieron hasta cierto punto lo que Kicillof llamó en el Senado el chantaje del señor Brufau, de bajar la producción para conseguir aumento de precios, misión imposible para YPF sin la cartelización con las restantes empresas del sector.

La dureza del obstáculo

La historia no se construye como uno quiere, sino como puede, por un sendero sinuoso, con altibajos y claroscuros, marchas y contramarchas y, sobre todo, “según el grado y la dureza del obstáculo”, sinceró la presidente en Tecnópolis.

El momento llegó por la desafortunada confluencia de dos procesos independientes: el alza del precio internacional del barril de petróleo, que en pocos años se duplicó, y la caída en la producción local.

El primer factor seguirá su evolución al margen de cualquier opinión argentina. El barril ronda los 120 dólares y según el economista estrella Nuriel Roubini (Scary Oil, http://www.projectsyndicate.org/ commentary/scary-oil) podría seguir su ascenso si en el invierno argentino Barack Obama sumara a su campaña electoral la confrontación con Irán que propicia Israel, desatando una recesión global.

No hace falta explicar la diferencia entre quienes puedan aprovisionarse de su propio petróleo y aquellos forzados a importarlo. El segundo elemento, en cambio, sí está en la propia órbita. La existencia de los yacimientos es una ventaja competitiva de la Argentina.

Se trata de administrar este recurso que tanto Estados Unidos como Europa definen como estratégico en función del interés social y no con la lógica de la máxima rentabilidad empresarial.

Ese interés está descrito en la política hidrocarburífera que expone el mensaje del Poder Ejecutivo al Congreso: promover el desarrollo y el aumento de la competitividad de los diversos sectores económicos y de las provincias y regiones; restituir las reservas dilapidadas en la última década; realizar alianzas estratégicas con capitales públicos y privados, nacionales e internacionales, para explorar y explotar hidrocarburos convencionales y no convencionales y proteger a los consumidores en el precio, calidad y disponibilidad de los combustibles.

Mientras los medios locales amplifican los vaticinios españoles sobre el aislamiento de la Argentina, donde nadie querría invertir, los capitales acostumbrados a la seguridad jurídica del centro de Asia están haciendo cola ante los despachos de Kicillof y De Vido, ávidos por los yacimientos no convencionales.

Lo que resta por discutir es la estrategia a seguir. La ley plantea acudir a fuentes de financiamiento externas e internas y concertar asociaciones estratégicas y todo tipo de acuerdos con otras empresas públicas, privadas o mixtas, nacionales o extranjeras.

Las opciones pasan por incrementar en forma rápida la producción y exploración en los ya maduros yacimientos convencionales que Repsol había dejado caer o acelerar los mismos procesos en los apetecidos yacimientos no convencionales; en cerrar trato con las mayores compañías petroleras o recurrir al financiamiento bancario para realzar el rol del Estado, y en qué proporciones y plazos cada alternativa.

La gestión profesional

Los sucesivos discursos presidenciales y el proyecto de ley insisten en la gestión profesional de la nueva YPF. Esto no es fácil de conseguir, sobre todo cuando los actuales precios del barril incrementan la competencia por los recursos humanos más capacitados.

Se parte además de un punto muy bajo, porque los doce años de gestión de Repsol dejaron una YPF de singular atraso tecnológico, sólo volcada a perforar a ciegas en los yacimientos preexistentes, reventando los pozos para monetizar lo antes posible las reservas remanentes, con criterio financiero. La legitimidad de la decisión oficial dependerá de los resultados a mediano y largo plazo.

En una despectiva declaración contra el peronismo, Mario Vargas Llosa encomió desde Madrid como un “augurio muy exacto” la frase del alcalde porteño Maurizio Macri, “en un año estaremos peor que hoy”.

Y su hijo Alvaro, residente en Washington, añadió que “si el argumento para nacionalizar o expropiar es el del aumento de la producción, lo único que hay que hacer es ver lo que ha pasado en Venezuela y México para darse cuenta de lo que va a ocurrir”.

El razonamiento es ahistórico, puro ideologismo abstracto, ya que en la Argentina el dramático declive se inició con la privatización y la desregulación.

Para que no se cumpla la interesada profecía de ambos políticos de origen peruano, es imprescindible una conducción profesional, sobre todo en el área crítica de Exploración y Producción, la única que Repsol nunca resignó.

La gestión profesional de YPF es uno de los tres principios a los que deberán sujetarse el Estado nacional y las provincias, tal como los definió el mensaje de elevación de la ley.

Los restantes son el cumplimiento de “los objetivos de la presente ley” y la administración de YPF Sociedad Anónimaconforme a las mejores prácticas de la industria y del gobierno corporativo, preservando los intereses de sus accionistas y generando valor para ellos”. El tiempo dirá si no son contradictorios.

La gruesa línea roja

Saldo comercial en combustibles (en millones de dólares)

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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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