Archivos para julio 1st, 2012

La solidaridad (no siempre) está en el discurso pero no en el asiento contable…

julio 1, 2012

Una convicción llamada Kirchner

por Jorge Giles

Nkcielo01–07–2012 / Moyano no dejó maniobras por hacer en el último playón destituyente que montó la corporación mediática.

Insultó a la Presidenta, ofendió la memoria de Néstor Kirchner, dictó un paro general desde TN y festejó que taparan el tanque de un camión que lucía orgulloso el nombre de “YPF”. 

Del ridículo se puede volver. Cualquiera comete un grotesco y recupera la compostura luego. 

Pero descalificar a Néstor y Cristina es descalificar la historia popular reconstruida dignamente a partir de ellos dos, es meterse con las Madres, las Abuelas y los Hijos, es mofarse del dolor de millones de argentinos que siguen extrañando a Néstor, es humillar a una generación diezmada por la dictadura cívico militar, generación que fue reivindicada por primera vez desde la política, por este nuevo Estado

De ese agravio no se vuelve fácilmente.

Las ofensas proferidas en estos días van en línea directa con el espinazo del golpismo en América Latina.   

Cualquier excusa le viene bien al golpismo para horadar la legitimidad democrática de nuestros gobernantes. Por allí empiezan siempre los procesos desestabilizadores.

Como si Magneto, o como se llame, ordenara satanizar las figuras de Lugo, Correa, Dilma, Chavez, de Evo y de Cristina para después avanzar por el modelo de país que nos gobierna.

Los misiles que parten de las redacciones de Clarín y La Nación apuntan contra la esperanza colectiva y la credibilidad popular.

Montan campañas para desprestigiar las políticas de empleo e inclusión. Resisten el Impuesto a las ganancias, como antes resistieron las retenciones móviles.

Mienten con la cantinela de que la Asignación Universal y la recaudación del tributo “van a parar a los casinos”, como señalaron en distintos momentos, Macri, Sanz y ahora Moyano.

Atacar la memoria de Kirchner, el Presidente que nos sacó del olvido y la resignación, se inscribe en ese mismo objetivo inconfensable.

Para retroceder al punto inicial de nuestros peores malos, nada mejor que destruir la imagen de Kirchner en el conciente y el inconciente colectivo. 

Y así como no hubo excesos de la dictadura, no hay exabruptos de estos opositores.

Pero si estuviéramos equivocados, preguntaríamos entonces:

¿En qué país vive Binner que dice ver una Argentina del caos, incendiada por la crisis, igual o peor que Grecia y que por eso impulsa “un gobierno de concertación”?

¿Es el mismo país que le dio a Moyano la tutela de la democracia para “permitirle” a la Presidenta que termine su mandato?

Que el árbol no nos tape el bosque. Si el árbol hoy es el mínimo no imponible de los ingresos y la extensión de las Asignaciones, discutámoslo pero hasta comprobar, ante propios y extraños, que en realidad están buscando desfinanciar al Estado y dinamitar la política de redistribución equitativa del ingreso.

En un mundo en caída libre, es de buena gente hacer lo posible y lo imposible para evitar que se caigan del trabajo y la inclusión nuestros compatriotas de la América Latina.

Y en un país que construye y reconstruye su propia identidad, su producción, su consumo, sus derechos igualitarios como sociedad, es de buena gente guardar el mínimo respeto a quienes lo hicieron posible. O al menos guardar una pizca de pudor.

Ni Néstor, ni Cristina ni este pueblo se merecen tanto agravio.

Qué curioso. También Moyano, como la oposición de Clarín, dice que las conquistas de estos años son anécdotas favorecidas por “el viento de cola”.

Impecable”, lo indultó Melconián ante las cámaras. Y entonces llama a Chazarreta y resulta que el humilde laburante es uno de los millones de trabajadores que recuperó el trabajo y gana más de 10 mil pesos netos por mes y que por eso comparte los tributos con sus hermanos de clase que siguen postergados.

El pez muere por la boca, porque lo que se mostró de ejemplo, se llama kirchnerismo.

Más allá de las miserias humanas y caído el telón de este último escenario, se demuestra que estamos navegando en las aguas torrentosas de la puja distributiva por el ingreso y el poder.

Esa es la cuestión de fondo.

No es fácil cuando los que más tienen, quieren todo. Así el patrón, como algunos dirigentes.  

En ellos, la palabra solidaridad está en el discurso, pero no figura en el asiento contable.

Cada uno de nosotros toma partido en esta puja que parecía sellada para siempre por la dictadura y el neoliberalismo. De esto no se hablaba más en la Argentina.

“Total, siempre hubo pobres”, decía Menem.
Hasta que llegó Kirchner. Y después Cristina.

Y el tablero se movió hacia un mismo lado, previsiblemente: hacia un país industrializado, desarrollado, inclusivo, con un Estado que volvió a tener reservas, que comparte ganancias con los que menos tienen, que se juega la vida en la unidad de América del Sur, que juzga el genocidio y el terrorismo de estado, que se enfrentó a los sectores retrógrados de la Iglesia que fueran sus cómplices, que dijo no al ALCA, al FMI y al monopolio Clarín.

Como decía Kirchner: “Nos atacan no por nuestros defectos, sino por nuestros aciertos”.

Y la centralidad de los trabajadores en el proyecto de país, el protagonismo de la juventud en esta etapa histórica, el modelo de desarrollo económico con inclusión social, la defensa irrestricta de los derechos humanos, la nueva ley de medios de la democracia y la unidad latinoamericana, como políticas de estado, son pilares de esos aciertos.

La legitimidad de estas políticas es lo que cuestionan los factores de poder corporativo.

Esta maniobra frustrada de Moyano, como aquella del 2008 con el lockout de la patronal rural y luego el “Grupo A” en el Congreso, son eslabones cocidos en el mismo horno que utilizó el parlamento paraguayo para destituir al Presidente Lugo, sublevar la policía en Ecuador y en Bolivia, dar el golpe en Honduras e intentarlo en Venezuela.

Esta vez les salió muy caro: en la Cumbre de Mendoza el golpismo paraguayo fue suspendido, Venezuela es miembro pleno del Mercosur y la Patria Grande consolidó su unidad. 

Las convicciones de Kirchner no quedaron en las puertas del cielo. Andan entre nosotros.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Reacciones del Mercosur y Unasur respecto de la destitución de Lugo en Paraguay

julio 1, 2012

Reflejos de este Sur

 Por Mario Wainfeld

01–07–2012 / La Santa Sede fue el primer Estado que reconoció al gobierno irregular de Paraguay. Vaya a saberse si habrá primado la tirria internista con el presidente Fernando Lugo o sus reflejos derechosos.

Acá, en América del Sur, la reacción fue distinta y mejor.

El Mercosur combinó decisión, velocidad y tino. Suspendió a Paraguay de su membresía, pero evitó sanciones económicas, que hubieran dañado a la sociedad del país hermano.

Y capitalizó la oportunidad para aceptar como miembro pleno a Venezuela, cuya incorporación estaba en gateras pendiente de la aprobación del Senado paraguayo. El país bolivariano es la tercera economía de América del Sur y una potencia energética.

La jugada también procura, con las limitaciones que impone la realidad, “contener” al presidente Hugo Chávez, en la doble acepción del término: incluir y sofrenar.

La destitución de Lugo pone en vilo la gobernabilidad de la región, la respuesta del Mercosur fue, entonces, la adecuada. Nada hay que festejar, en sustancia. Ojalá llegue pronto la reinserción de Paraguay, aunque la presencia de Venezuela será un obstáculo adicional.

De cualquier modo, queda pendiente que los hermanos mayores del Mercosur, Argentina y Brasil, sumen a su destreza política acciones positivas para los socios más pequeños: Paraguay y Uruguay.

Como es norma desde que gobernaban los presidentes Néstor Kirchner y Lula da Silva hubo plena sintonía entre sus sucesoras Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff.

La referencia es forzosa para quienes creen que la defensa de la democracia y, por ende, la estabilidad regional es una suerte de capricho del populismo argentino.

En ese carril, vale subrayar la conducta simétrica de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El organismo, de todavía reciente formación, tiene una característica, que es su fuerza y su debilidad.

Carente de una estructura orgánica, integrado por presidentes, sus decisiones deben ser unánimes o, cuanto menos, tomadas por consenso. Cualquier divergencia la paraliza. El repudio al golpe y la exclusión transitoria de Paraguay se resolvieron con el concurso de todos los gobiernos concernidos, que incluye algunos de derecha como Colombia y Chile.

La mención viene a cuento: un centroderecha con responsabilidades de gobierno no trivializa ni subestima la ruptura del orden institucional, aun cuando lo padezca alguien tan poco afín a ellos como Lugo.

Dejan esa frivolidad o esos coqueteos con el golpismo a dirigentes políticos de menos porte, medios de derecha o periodistas mal informados o peor intencionados.


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Scioli. Cuatro cuotas cuestan caro

julio 1, 2012

Cuatro cuotas cuestan caro

01–07–2012 / La gestión de Scioli y sus penurias financieras. El anuncio, la reacción sindical. La mirada del gobierno nacional, ante un desafío más político que futbolero. La distribución de ingresos, el sistema impositivo. Los intendentes bonaerenses frente a los conflictos con el gobernador y Moyano. Una nueva etapa, necesidades.


 Por Mario Wainfeld

SciolicartoonEl gobernador Daniel Scioli, que siempre contó con un aceitado sistema de comunicación, optó por la sobriedad espartana de un comunicado para informar que desdoblaría en cuatro pagos el medio aguinaldo.

El mensaje no detalla si se hará alguna diferenciación con los estatales de salarios más bajos. Algunos de sus allegados sugieren, en cauteloso off the record, que eso es aún posible pero hasta ahora nada se ha especificado.

La respuesta gremial llegó de volea y terminó siendo, en el opinable ranking del cronista, el dato sindical más relevante en una semana en la que tallaron alto el paro con movilización comandado por Hugo Moyano y la persistencia de la brutal movida de los Dragones en Chubut.

Los estatales de ATE, ligados a la CTA que conduce Pablo Micheli, harán huelga. Los docentes enfilan en el mismo camino. En ese espectro, es sabido, hay variados agrupamientos.

La Federación Educativa Bonaerense auguró medidas de fuerza con durísimo discurso. El Suteba, que integra la CTA conducida por Hugo Yasky, analizará el curso de acción, que da la impresión de estar cantado. La interna gremial pesa, no podrá bancar ante sus bases una conducta más transigente que la FEB.

Por añadidura, el escalonamiento del medio aguinaldo se añade al reclamo de reapertura de las paritarias, que el gobernador viene rehusando. También estaba frizado un reclamo sobre asignaciones familiares.

El cierre traumático de la paritaria docente nacional añade su cuota de irritación. Los cuestionamientos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a los maestros en su discurso del primero de marzo todavía resuenan en el imaginario de los docentes.

Y el aumento del tope del mínimo no imponible para ganancias es mucho más que una demanda exclusiva de Moyano: la comparte todo el arco sindical, comprendiendo a los más afines al kirchnerismo.

Todo agrega, pero la gota que rebasó el vaso fue el sinceramiento de la situación financiera de “la Provincia”. Scioli precisó el auxilio nacional para poder honrar los sueldos de junio.

El déficit es estructural y creciente. Mal momento para “jugar a más”, con la vista fija en 2013 o 2015, en la política nacional. El gobernador lo intentó, es patente que erró la táctica.

Su partido de futsal con los líderes camioneros fue una provocación en mal momento. Scioli trató de justificarse camuflando lo político con digresiones deportivas: alega que (como al Barón Pierre de Coubertin) lo que le importa es competir, de modo amateur. En fin.

La Casa Rosada viene eligiendo al ministro de Economía, Hernán Lorenzino, para que le marque el paso. Así fue cuando lo indujo a modificar por decreto la alícuota del impuesto inmobiliario. Ahora le remesó, in extremis, los recursos estrictos para los sueldos. La Presidenta sumó conceptos a los hechos: no basta con estar en todas partes, también hay que gestionar.

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Y todas las cuentas me salieron mal: “Daniel tiene que hacerse cargo, maneja desaprensivamente los recursos. Gasta un platal en publicidad y en recitales de verano… después pide que le tiremos un salvavidas”. Un kirchnerista bonaerense, de alto piné, simplifica el entredicho. El hombre sabe que la publicidad o las jugadas culturales de verano son una gota en el océano del déficit.

Lo que resalta es que el oficialismo nacional no va a asistir complacido a la campaña del gobernador con plata prestada.

El ahogo financiero no es monopolio bonaerense, son numerosas las provincias en aprietos. Las más grandes, en especial. Córdoba y Santa Fe encabezan la lista, Mendoza afronta dificultades. Es interesante advertir que las relaciones de sus gobernadores con el gobierno nacional son bien diferentes. Scioli es un caso único.

El cordobés José Manuel de la Sota un adversario histórico. El socialista santafesino, Antonio Bonfatti, lleva por ahora una relación más que pasable, aun a costa de diferenciarse del líder de su partido y del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner.

El mendocino Francisco “Paco” Pérez es muy valorado en la Rosada y zonas de influencia. Es lógico que los gestos de los “gobernas” también sean divergentes.

Sólo dos salen a la palestra señalando, cada cual a su modo, al gobierno nacional. Scioli se victimiza, De la Sota demanda ante la Corte Suprema algo que no le redituará nada en el corto plazo pero que lo posiciona políticamente.

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La Copa se mira y no se toca: Cuando se acentúan las carencias provinciales, resucitan los nostálgicos de la reforma de la Coparticipación Federal.

Analistas y periodistas varios se envuelven en el poncho y fustigan la cerrazón del kirchnerismo. Interpelan al sujeto equivocado: deberían golpear la puerta de los constitucionalistas del ’94.

La Coparticipación es, según el diseño de la Carta Magna, una versión legal de un baúl de Houdini o de David Copperfield. La cláusula transitoria que estipula su cambio para ¡1996! requiere la aprobación de cada provincia interesada en cualquier modificación de competencias o de asignación de recursos.

Traducido al criollo, ya que federales estamos: una reforma sólo sería posible mediando unanimidad de las Legislaturas. Pero es misión imposible porque siempre habrá alguna provincia perjudicada (y que, por ende, no avalará) si se retoca el esquema vigente.

Así las cosas, es ineludible la existencia de una masa coparticipable y de recursos que el Estado nacional pueda manejar con discrecionalidad.

El cronista añade su valoración: está bien que así sea, aunque siempre puede discutirse a su interior. Federalismo no es confederación y sólo el gobierno central puede timonear la economía y buscar su sustentabilidad.

En las provincias se lamentan porque en los gobiernos kirchneristas se achicó el porcentaje de recursos coparticipables, dentro de la torta general. El gobierno nacional replica que ha sumado otro impuesto que gotea automáticamente, el fondo sojero.

Y que no sólo hay que mirar porcentajes sino volúmenes de dinero. Más obras públicas en magnitudes sin precedentes, fondos de compensación educativa, Asignación Universal por Hijo (AUH), asistencia financiera con prórrogas de vencimientos.

Una mirada más integral debería añadir al análisis la estabilidad política de los gobernadores, que mayormente han revalidado en las urnas. El dato indica que las provincias (y sus autoridades legales) distan de estar desvalidas. Una lectura situada en el presente debería agregar que el año 2012 es uno de los más difíciles de la era kirchnerista.

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Puestos a prueba: El invierno llega con indicadores preocupantes, aunque manejables todavía. Suspensiones y algunos despidos en ramas habitualmente dinámicas (construcción, automotrices, textiles, cultivos regionales) son señales de alarma.

La desaceleración económica es un dato cuya magnitud está en debate y en veremos. La inflación, olvidada en el relato del Gobierno y en buena parte de su discurso, sigue muy alta.

El oficialismo reacciona con acciones que otras administraciones no hubieran osado imaginar. Su decisionismo se mantiene invicto: YPF, reforma del Banco Central, plan de vivienda Pro.Cre.Ar son los productos epocales consistentes con las mejores medidas kirchneristas.

Tomar el toro por las astas es, paradoja sólo aparente si de los K se trata, más accesible que conseguir resultados veloces.

A diferencia de lo que aconteció cuando la reforma jubilatoria o la AUH, las consecuencias no ocurren de inmediato y requieren mucha sintonía fina. En la gestión se verán los pingos, habrá que esperar los frutos, si el aparato estatal responde con destreza.

La crisis internacional propaga daños por doquier, se polemiza cuánto añade o resta la política económica doméstica. La inflación descuidada es una falla endógena.

En el otro platillo de la balanza: el cuidado celoso de los puestos de trabajo es un bastión del oficialismo. El afanoso cuidado de los dólares, razonable en sesgo, se urdió con torpezas que obraron en boomerang.

En ese cuadro de situación, Scioli no tiene derecho a alegar su propia torpeza. Y el secretario General de la CGT Hugo Moyano se va de mambo cuando propone suprimir el Impuesto a las Ganancias.

Las flagrantes demasías de los ex aliados, hoy adversarios, no explican todos los problemas ni santifican al sistema impositivo actual.

El Gobierno ha cambiado parcialmente la matriz previa pero la fiscalidad es deficiente. La histórica desidia de las provincias para recaudar, a menudo un rebusque para no confrontar con el poder económico local, es otro factor distorsivo.

En la lógica de los sucesivos gobiernos surgidos desde 1983 nunca es buen tiempo para reformas impositivas de fondo. El kirchnerismo, con ser el más osado y redistribucionista de todos, no hace plena excepción.

En tiempos propicios, prima la idea filo futbolera: “Sistema que gana, no se toca”. En trances dificultosos, todo se entrevera y se teme perder lo que se recauda seguro a cambio de virtualidades.

Según Alexandre Roig, doctor en Sociología económica, académico de la Unsam (a quien parafraseamos porque lo escuchamos en un intercambio informal), las administraciones kirchneristas son muy atentas y eficaces en el control de la macroeconomía.

Y, cuando topan con dificultades, tienen la aptitud de “salir” con medidas progresistas. Esa aptitud, empero, debe complejizarse para llegar a los territorios. La política impositiva es una suerte de corredor entre “la macro”, provincias y municipios. En ese tránsito hay bretes desde 2003 que se potencian en la contingencia actual. Son desafíos recurrentes, con ingredientes novedosos.

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Otros sí pagan: Hay intendentes bonaerenses que no podrán pagar el medio aguinaldo en tiempo y forma. La nómina precisa se conocerá en los próximos días, una primera mirada sugiere que hay varios comprometidos en el interior de la provincia.

En el conurbano el mapa es dispar. Hay municipios que tomaron sus previsiones, que moderaron el gasto y reasignaron bien. En Quilmes y Lanús, sin ir más lejos, el aguinaldo ya se pudo pagar con recursos comunales, ilusorio hubiera sido pedir una ayudita a La Plata.

Por lo bajo, la mayoría de los intendentes conurbanos recriminan a Scioli su fruición por la imagen, su afán por las cámaras de TV, la endeblez de sus políticas de fondo y su poco atinada contienda con el gobierno nacional.

La ruptura de la alianza estratégica entre el oficialismo nacional y Moyano impacta más allá de la General Paz. En todo este tiempo, la recolección de basura acrecentó su, siempre gravitante, peso en los presupuestos municipales: la praxis de Camioneros y el poder creciente de Moyano lo acentuaron.

No hace tanto, el intendente de Quilmes Francisco Gutiérrez le reprochó a “Hugoque fuera sumando barrenderos a su sindicato, aumentando los gastos comunales. El Barba Gutiérrez, que es un histórico dirigente gremial, le espetó falta de solidaridad y arguyó “en la UOM jamás le sacamos afiliados a otros sindicatos”.

La perspectiva de re municipalizar la recolección de residuos cunde entre varios alcaldes: se bajarían costos si se prescinde de Covelia u otras empresas afines.

El ahorro aumentaría porque un servicio de gestión estatal tampoco repondría IVA. Son derivaciones locales, en estudio, de una pelea que se disputa en otro ring.

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Matrices y herramientas: Los gobiernos que se sucedieron desde 2003 fueron hábiles para acrecentar poder político y recursos de caja, cualquier mirada lo percibe. Tal vez se les reconoce menos su manejo de crisis en 2008 y 2009, cuando se padeció la catástrofe financiera primermundista y se puso en cuestión su legitimidad. La carestía vino en combo con el revés electoral, de ambas se emergió velozmente y redoblando apuestas.

La historia no se repite pero hay recurrencias aquí y ahora. El oficialismo está mucho más sólido, merced a la legitimidad plasmada en las urnas hace un ratito no más. Hay opositores que acuden a encuestas de opinión para demostrar que ese episodio “ya fue”.

Es poco serio o hasta avieso contraponer un sondeo ocasional con el veredicto popular. La repercusión institucional, mayoría propia en ambas Cámaras del Congreso, es otra diferencia con el pasado que algunos fantasean repetir.

Las polémicas públicas siempre importan, aunque son menudas comparadas con los desafíos del momento. La Presidenta insinuó en un discurso una visión crítica de la redistribución del ingreso en la clase trabajadora. Inserta en el enfrentamiento con Moyano, la lectura se focalizó en los trabajadores mejor retribuidos.

El cronista piensa que las diferencias intra trabajadores son inéditas en la historia argentina, por su magnitud. Efectivamente existen, en todos los estamentos sociales, ganadores y perdedores relativos del modelo. Pero, a su ver, el principal factor de la asimetría es la persistencia de una tasa alta de informalidad.

Los laburantes formales perciben mejores salarios, tienen obra social, vacaciones y tutela indemnizatoria en caso de despido. Todos reciben aguinaldo, no así los que changuean o laburan “en negro” (expresión sintomática, si las hay).

Los principales responsables de la informalidad son las patronales que evaden cargas sociales. El Estado y cada gobierno están en segundo plano: no son los autores de la ilegalidad pero es su deber impedirla y sancionarla. El kirchnerismo ha hecho mucho para acotar la informalidad pero aún le resta mucho más por hacer.

La CTA ha defendido a desempleados o informales, con el poder relativo que posee. La CGT, por formato ideológico y limitaciones de sus dirigentes, se ha interesado menos. Moyano no podía enfatizar el punto en el palco, al lado de Gerónimo Venegas, recordman en compañeros explotados por sus patronales.

En una etapa de dificultades, se redobla la necesidad de que paguen más impuestos los poderosos. Estos son los dueños del capital, poco mentados en las polémicas de estos días. Un gobierno de sensibilidad nacional y popular es un actor protagónico para esos objetivos, que son luchas.

Las demandas sectoriales son irrenunciables y para eso están las representaciones gremiales. Esto dicho, sería funcional contar para esas lides con un movimiento obrero en tensa alianza con el oficialismo. Esa herramienta, da la impresión, no se compadece con el cuadro de fragmentación de la CGT que parece inexorable.

Los plazos corren, la renovación de mandatos en la principal Central está al caer. Aunque parezca lo contrario, tampoco resta tanto para diciembre, cuando vence el plazo que dispone el Grupo Clarín para adecuarse a las reglas de la Ley de Servicios de Comunicación audiovisual.

Ese calendario incide en muchos desplazamientos y jugadas de estos días. Algunos se tramitan a la luz del día, otros en la oscuridad tan cara al establishment.


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Distorsiones. Para el Consejos de las Américas el problema no es el Paraguay de Franco sino la Argentina de CFK

julio 1, 2012

Brujas y dragones

 Por Horacio Verbitsky

01–07–2012 / Las referencias presidenciales a la violenta destrucción de equipamiento de la petrolera PAE en Chubut por un grupo sindical que se identifica como Los Dragones, a las operaciones de prensa que realiza el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli y al golpe institucional contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay fueron recibidas con sorna por los sectores que descreen de cualquier conspiración siempre que la víctima sea el gobierno nacional, al que por default atribuyen las peores intenciones y costumbres.

Funcionarios judiciales con acceso al expediente llaman la atención sobre el uso de maquinarias agrícolas pesadas que no tenían por qué estar allí, con las que se efectuaron los destrozos en el yacimiento de Cerro Dragón.

La información es no obstante escasa, porque la Secretaría de Inteligencia está muy ocupada programando tareas conjuntas con la DEA estadounidense.

En forma simultánea a la destitución de Lugo se produjo un alzamiento policial contra el gobierno de Evo Morales en Bolivia, similar al que sufrió Rafael Correa en Ecuador, pero que concluyó con una inteligente negociación.

El gobierno se negó a movilizar a las Fuerzas Armadas y el vicepresidente Alvaro García Linera denunció que se buscaba que los militares reprimieran a los policías para generalizar la crisis, como ya ocurrió en 2003 y culminó con la caída del presidente Goni Sánchez de Losada.

El lunes pasado, el ex ministro de Justicia Jorge Reinaldo Vanidossi, cuyos informes asociando protesta social con el delito de sedición fundamentaron la represión que hace diez años costó la vida a los militantes populares Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, afirmó que la destitución de Lugofue una crisis institucional, no una asonada”, porque el Congreso tenía facultades para realizar el juicio político por mal desempeño del presidente.

El desenlace fue vertiginoso, pero Lugo aceptó el juicio político y sus consecuencias mientras se sucedían episodios de violencia.

Por lo tanto, “no parece tratarse de un golpe de Estado ni de un golpe desde el Estado”, sentenció el constitucionalista que junto con Fernando de la Rúa redactó la ley de obediencia debida.

El mismo día, el boletín trimestral del Consejo de las Américas, Americas Quarterly, publicó un trabajo en inglés arguyendo que Paraguay no debía ser expulsado de la OEA, ni del Mercosur o la Unasur.

Firmado por el director legal de la Fundación Human Rights, Javier El-Hage, descalificó la afirmación de los presidentes de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y la Argentina que caracterizaron lo sucedido como un golpe de Estado, porque no se ejerció violencia sobre Lugo.

Agrega que tampoco se trató de un golpe institucional, ya que se siguieron los pasos legales para removerlo por el cargo constitucional de mal desempeño de sus obligaciones.

El plazo para su defensa fue exiguo, pero la garantía del debido proceso no reside en su duración sino en el voto calificado de dos tercios para la remoción, que se logró en exceso, sostiene.

No obstante sugiere que sería bueno que Paraguay legislara para el futuro un procedimiento de juicio político con garantías procesales tan estrictas como las que asisten a los acusados en la Argentina y Bolivia.

Según el órgano de la entidad que expresa a las principales empresas de Estados Unidos con inversiones en América Latina, en cuya sede en Nueva York CFK almorzó hace dos semanas, una tercera causa de deslegitimación sería la “erosión de la democracia”.

Pero sólo se aplicaría a gobiernos que “erosionaran la democracia desde adentro, hostigando a los medios independientes, prorrogando los mandatos, trampeando en las elecciones, manipulando la Justicia, persiguiendo a los políticos opositores”.

Esto, según el columnista, no ocurrió en Paraguay pero sí en los países cuyos líderes denunciaron lo sucedido como un golpe de Estado:

Si bien electos en forma democrática no han mostrado el menor respeto por los medios independientes, las figuras de la oposición y la Constitución. De hecho, sus propias acciones ya deberían haber llevado a la aplicación de las cláusulas democráticas de la OEA, el Mercosur y la Unasur”.

Es decir, para los grandes inversores el problema no es el Paraguay de Franco sino la Argentina de CFK.


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Visiones antagónicas sobre democracia y dictadura

julio 1, 2012

VISIONES ANTAGONICAS SOBRE DEMOCRACIA Y DICTADURA
La mía, la tuya, la nuestra

01–07–2012 / Más allá de anécdotas, la confrontación gira sobre el rol del Estado en la economía, las razones del crecimiento y la distribución de sus beneficios, como quedó claro en los discursos de Cristina y Moyano. Ese es el abismo que intentan sortear Recalde, Plaini, Schmid y Facundo. Según el boletín del Consejo de las Américas, el problema no es el golpe en Paraguay, sino la erosión de la democracia en la Argentina. Maquinaria agrícola en el pozo petrolero mientras la SI se entretiene con la DEA.


 Por Horacio Verbitsky

MoyanocartoonPara comenzar por los apasionantes detalles secundarios: mientras el gobierno nacional y los principales medios estimaron la concurrencia entre 25 y 50 mil personas, los organizadores no bajaron de 100 mil.

Hugo Moyano aduce que si la jornada fue normal en casi todos los lugares de trabajo es porque sólo se trató de un paro de Camioneros.

Desde el gobierno se señala que tanto el cartel que ostentaba el palco al comenzar la concentración como los textos leídos por el locutor identificaban como organizadora a la Confederación General de Trabajo.

En estos términos estrechos, lo más significativo es que con el máximo empeño, en el momento de mayor tensión con el gobierno y en vísperas del Congreso Confederal que decidirá su destino, Moyano pudo garantizar un paro de Camioneros, llenar media plaza histórica y derramar manifestantes por las diagonales y la Avenida de Mayo en aval de consignas contra el gobierno más popular en seis décadas. Ni más, ni menos.

Río revuelto

Si sólo su gremio paró es porque Moyano no pudo atraer a nadie más a esa confrontación con la presidente cuyo segundo mandato fue plebiscitado con el 55,4 % de los votos (no el 54 % como en forma unánime recorta la prensa de oposición).

La asistencia fue entre 5 y 20 veces menor que la que el propio Moyano atrajo hace 15 meses para reclamar la reelección de Cristina.

A medida que fue acelerando el curso de colisión, se fueron bajando del camión quienes no compartían el propósito de estrellarlo contra las rejas de la Casa de Gobierno, incluyendo a sus compañeros en el ex MTA, a los de la Federación del Transporte e incluso a varios de sus íntimos de entonces y de ahora, hasta llegar a disidencias con algunos hombres que forman parte de la propia identidad de Moyano, como su abogado laboralista Héctor Recalde y sus asociados en la CGT, Juan Carlos Schmid y Omar Plaini, quienes sin abdicar de los reclamos sindicales han mantenido contacto fluido y permanente con distintos sectores del gobierno en busca de un avenimiento.

Hace 10 días Schmid escribió:

Cristina Kirchner y Hugo Moyano son dos líderes fuertes. Juntos suman; divididos, no se sabe. Una fractura entre el gobierno y los trabajadores es un contrasentido”.

El y Plaini inspiraron el comunicado previo al paro, en el que la CGT analizó la posibilidad de levantarlo (¿cómo podría haberlo hecho si la medida hubiera sido sólo de Camioneros?) y se declaró parte del proyecto nacional que conduce Cristina, una ratificación incompatible con la insultante logorrea televisiva de Moyano y su primogénito Pablo.

Otro hijo del camionero, el diputado del Frente para la Victoria Facundo Moyano, solicitó que se retirara de la plaza un grupo de caceroleros de pro, el sector de la sociedad al que su padre viene cortejando en el circuito de conferencias de las universidades privadas más prósperas.

Otra contradicción irresuelta impidió que participaran junto a Moyano la fracción de la CTA que inspira el diputado del FAP Víctor De Gennaro y el sector de la Federación Agraria que responde a su directivo Eduardo Buzzi.

Moyano admitió en el discurso que las perspectivas para su reelección son parvas.

Lo dijo con una frase (“preferimos perder con dignidad que ganar con vergüenza”) reminiscente de la que un antecesor en su cargo, Raimundo Ongaro, pronunció en 1968, cuando la dictadura del general Juan Onganía desconoció a la conducción elegida por la central obrera:

“Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra”.

Basta recordar que la otra consigna de esa CGT de los Argentinos fue “Unirse desde abajo, organizarse combatiendo”, para advertir el laberinto en que se atascó Moyano.

Tal vez no termine de darse cuenta; al fin y al cabo uno de sus conceptos más reiterados es que el Poder Ejecutivo se comporta como una dictadura.

A modo de síntesis: en términos cuantitativos Moyano no es menos que colectivos tan diversos como la paleoizquierda, la Mesa de Enlace de las Cámaras Patronales Agropecuarias o el movimiento en defensa de los derechos humanos, que en distintos momentos también han colmado esa u otras plazas.

Además, es tan nítido el carácter obrero de sus seguidores incondicionales como el objetivo de Moyano de incidir en el Congreso de la CGT que sesionará en 11 días más.

El nudo conceptual

Pero todo lo anterior es una mera aproximación. El martes, Cristina explicó el rol que cumple el Estado en la regulación de la economía y la distribución del ingreso y la necesidad de financiarlo con la recaudación.

También suministró datos precisos de la AFIP acerca del porcentaje de los trabajadores que son alcanzados por el objetado impuesto a las ganancias: 19 % de los que tienen empleo formal (o el 11,5 % de todos los trabajadores).

Dicho de un modo más directo, sólo pagan ese impuesto uno de cada diez trabajadores. Al día siguiente, este razonado argumento obtuvo una respuesta impresionista de Moyano.

Se refirió al camionero Humberto Aníbal Chazarreta, quien en camino a la concentración le había mostrado su recibo de sueldo a Pablo Moyano. Entrevistado por Clarín, Chazarreta explicó que era una persona normal a la que le descontaban fortunas.

La AFIP me come el ojo. Yo no tengo nada que ver con Moyano, ni con el Gobierno, ni con nada. Yo quiero la que es mía. La que trabajé. Eso quiero.”

Ese es también el razonamiento implícito en las posiciones de Moyano, quien dijo en la plaza que el crecimiento económico de los últimos años se debió a “la tendencia favorable que tuvimos en la economía global”.

Esta afirmación, vecina a las de la Sociedad Rural durante otra sublevación anti-fiscal en 2008, que atribuía toda mejora a la producción agrícola, no se sostiene en los datos reales y desconoce las decisiones de política económica que hicieron del consumo interno y de la inversión pública los motores del crecimiento, con los subsidios que recordó la presidente el martes (al transporte, la luz, el gas, el agua, el combustible); con el incremento bianual de las jubilaciones y pensiones y la duplicación del número de personas que las perciben; con los salarios que, según el informe del departamento de estadísticas laborales de Estados Unidos de diciembre pasado, fueron en la Argentina los que más aumentaron en el mundo en el bienio 2009-2010, lo cual quiere decir que le ganaron a la inflación; con los créditos a tasa negativa para jubilados que CFK anunció ese mismo día; con la ayuda de la Nación a provincias que no administran bien sus propios recursos, como Buenos Aires bajo el gobierno de Daniel Scioli.

Antes de encargarle al ministro de Economía Hernán Lorenzino que auditara las cuentas bonaerenses, Cristina le había indicado al gobernador que debía procurarse los fondos necesarios allí donde están.

Ese fue el debate de mayo, cuando Scioli se resistió todo lo que pudo a mejorar el aporte del impuesto inmobiliario rural a los ingresos provinciales, que no pasaba del 2 % del total.

Es mucho más fácil pedir auxilio a la Nación, un juego que esta semana se clausuró sin apelación, aunque será sustituido por un subproducto: echarle la culpa al gobierno nacional por las falencias propias, en forma más sutil que antes porque no habrá tanto presupuesto para pagar operaciones.

Entre una dictadura afortunada y un gobierno democrático que ha gestionado a favor de los trabajadores, con políticas activas a contramano de las que rigen en la mayor parte del mundo, media un abismo conceptual.

No hay forma de que Moyano y Cristina se entiendan y eso no depende de sus respectivas personalidades.

Recalde, Plaini y Facundo Moyano creen que pese a sus errores el camionero es el sindicalista que mejor defiende los intereses de los trabajadores pero que, al mismo tiempo, no hay opción más conveniente y viable que este gobierno.

En un intento de conciliación, estos tres diputados sindicales del Frente para la Victoria presentaron el jueves dos proyectos de ley: uno modifica la ley del impuesto a las ganancias, que pasaría a llamarse a los ingresos personales; el otro crea un Fondo Empresario Solidario para ayudar a los trabajadores de micro, pequeñas y medianas empresas (PyMES), que padezcan suspensiones o reducciones de jornada.

El primer proyecto eleva el mínimo no imponible de la cuarta categoría, es decir los trabajadores asalariados, compensa la recaudación que se perdería con una escala más progresiva (menor presión para los ingresos medios y mayor para los altos), y crea nuevos gravámenes a los dividendos distribuidos por las empresas (lo cual debería fomentar su reinversión), a la remisión de utilidades al exterior y a los activos financieros y aumenta las alícuotas a la minería y a los juegos de azar.

Ningún funcionario público quedaría exento, dice el proyecto, que de este modo extiende la imposición a los jueces. El Fondo Empresario Solidario, financiado con un impuesto a las Ganancias de todas las empresas que superen el 12 % de sus ingresos, sería administrado por una comisión tripartita, estatal, empresarial y sindical.

Intereses extrasindicales

La idea de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo sólo es aplicable en los dilemas de vida o muerte.

Y por más cultores conscientes o no que tenga la teología política de Carl Schmitt, su validez en la Argentina de hoy no pasa de una expresión de deseos de algunos.

Por ejemplo, pese a los coqueteos de la UCR con Moyano, nadie ha hecho más por desnudar sus intereses extrasindicales que el presidente radical de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy.

La calidad y orientación de su trabajo en la AGN no han oscilado según los vaivenes de la relación entre el kirchnerismo y el Secretario General de la CGT.

Por lo menos desde 2006 ha producido informes críticos para el líder de los choferes pesados.

Por ejemplo:

- El subsidio al gasoil. La Resolución 82, de 2006, cuestionó la falta de controles en el otorgamiento de subsidios por 1600 millones de pesos a empresas y sindicatos de transportes en el período 2002/2004, que la Secretaría de Transporte otorgó con recursos del fondo fiduciario del gasoil. Según la Auditoría, la obra social de Camioneros recibió un anticipo de 17 millones de pesos para realizar exámenes psicofísicos a los conductores, pero rindió cuentas por la mitad.

- La Administración de Programas Especiales. La Resolución 30 aprobada por la AGN en marzo de este año señala graves debilidades, desvíos, deficiencias, incumplimientos e irregularidades en el otorgamiento de subsidios a las obras sociales sindicales durante la gestión de dos funcionarios designados por indicación de Moyano en la Administración de Programas Especiales: el yerno de su esposa, Cristian Asorey, quien era coordinador del sistema informático, y su ex asesor legal Daniel Colombo Russell, quien fue la máxima autoridad de la APE hasta abril del año pasado.

Durante la sesión de la Auditoría en la que se aprobó el informe, Despouy dijo que fue necesaria la intervención de la Justicia para que pudieran acceder a la documentación requerida a la APE y denunció penalmente al yerno Asorey porque “exhibió ostentosamente material confidencial de la Auditoría no tramitado oficialmente”.

El auditado había conseguido infiltrar al auditor y se jactaba de ello. Según el informe de la AGN, está pendiente de rendición o recupero el 57 % de los subsidios otorgados entre 1999 y 2010, por un importe de 690 millones de pesos.

El 65 % de estos fondos sin respaldo se concentra entre diez obras sociales. Las principales son las de Gastronómicos, Camioneros, Comercio, Personal Civil de la Nación y Bancarios, es decir todas las líneas internas sindicales. Como hay más de 25.000 expedientes atrasados resulta imposible detectar extravíos.

En el 73 % de los que analizó la Auditoría, la APE aconsejó aprobar la rendición de cuentas aunque faltaba la documentación que mostrara cómo se usaron los fondos.

Los laboratorios no certificaron la legitimidad de una cuarta parte de los troqueles auditados, y en un 4 % tampoco eran auténticas las facturas que acompañaban los troqueles. También se verificaron más de un centenar de beneficiarios que cobraron aunque habían fallecido antes de presentar la solicitud.

En 2009 la APE ordenó pagar más de 10.000 expedientes en trámite cuando faltaban instancias de análisis para determinar sumas ciertas o “peor aún, que finalmente no se les reconoció monto alguno y se archivaron”.

Estas irregularidades no sólo afectan la transparencia y eficiencia de la gestión, lo cual compromete el manejo de fondos públicos, sino también “el derecho a la salud de los beneficiarios de las obras sociales”, lo cual es mucho más grave.

Despouy informó al cuerpo de auditores de pagos realizados a prestadores no inscriptos o con habilitación vencida, lo cual pone en duda “la autenticidad de los medicamentos entregados”.

Agregó que se hallaron certificados médicos emitidos por “presuntos profesionales a los que no se pudo verificar la matrícula y firma”. En el caso de Camioneros, la Fundación de Hemofilia certificó que se usaron 71 envases de un medicamento, pero fueron pagados 86 troqueles.

La proveedora de los medicamentos, Droguería Urbana, “no está inscripta en el Registro Nacional de Prestadores a cargo de la Superintendencia ni en el registro a cargo de la ANMAT”. Sus directivos fueron detenidos por la Justicia.

- A buen puerto vas por agua. La Resolución 45, de abril de este año, cuestiona el uso que se da a 15 hectáreas entregadas a la Federación de Camioneros y las empresas BACTSA y TRP en terrenos fiscales del puerto. El permiso de uso por diez años se otorgó para la construcción de un Centro de Transporte Multimodal sobre un área de relleno a ganar al río, operación que Camioneros comisionó al denominado Instituto Verificador de Transporte (IVETRA), con la misión de manejar la logística del predio, recibir los camiones, incorporarlos a una base de datos, controlar la calidad del transporte y ordenar el tránsito para que sea fluido, sin colas ni demoras.

La AGN destaca que “la Federación de Camioneros comienza a pagar el canon a la Administración General de Puertos una vez finalizadas las inversiones en obras o a los tres años de iniciado el contrato; no obstante, el cobro del Certificado (17 dólares por camión) se efectiviza desde el inicio del contrato”.

En la creación de IVETRA, en 2007, participó el ingeniero Oscar Vecslir, quien luego fue designado al frente de la Administración General de Puertos que debe controlarla.

En IVETRA cuyos ingresos llegan a unos 12 millones de dólares al año, aparecen dos hombres de extrema confianza de Moyano: su abogado penalista, el ex juez Daniel Llermanos y el director suplente por Camioneros en el ferrocarril Belgrano Cargas, Gustavo “El Turco” Elías.

La Auditoría afirma que (al margen del gran negocio que constituye) el proyecto contradice los lineamientos del Plan Maestro del Puerto: lejos de disminuir la congestión de tránsito, la incrementaría, porque su ubicación en el Relleno Norte genera viajes adicionales de camiones, alarga sus recorridos y mezcla diversos usos del suelo.

Además, un tercio de la superficie concedida no se destina a las actividades específicas del puerto.

Despouy dijo al presentar este informe que esperaba que la Justicia investigara, el Congreso (del que depende la AGN) discutiera el tema y el Poder Ejecutivo adoptara medidas.

Por lo pronto, esta última rama del poder está escarbando en las cuentas bancarias de la familia Moyano y de empresas vinculadas.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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