Archivos para julio 8th, 2012

Algunas reflexiones sobre el programa de TV “En Terapia”

julio 8, 2012

ACERCA DEL PROGRAMA DE TELEVISION EN TERAPIA
“Lo que a usted le pasa es que…”

 Por Carlos D. Pérez *

En terapia titularon en nuestro país la emisión de una serie que comenzó en Israel, luego siguió con alto impacto en Estados Unidos y ahora nos ha llegado en la versión que su director, Alejandro Maci, dispuso para nuestra televisión.

Enterapia

Es de notar que Alejandro –supongo fue él– decidió llamar Guillermo al analista: ha de ser un secreto homenaje a su padre, Guillermo Maci, recientemente fallecido, notable analista que enseñó, difundió con impar agudeza las obras de Freud y de Lacan a generaciones de colegas.

En los capítulos que tuve la posibilidad de ver, noté que, si bien el clima está logrado, son desparejos; no podría ser de otro modo tratándose de un paciente distinto cada día. Me refiero principalmente al desempeño del actor que tiene a su cargo el rol de analista.

En las sesiones con sus pacientes duda, vacila, se desconcierta: esto, para quien tenga experiencia clínica, no puede ser novedad; el asunto es que de inmediato aparece esforzándose por “entender”.

Lo dice más de una vez, y aquí viene la cuestión: quiere entender lo que le pasa a cada paciente y al cabo de un rato lo encontramos profiriendo algo del estilo de “Lo que a usted le pasa es que…”, y se embarca en contraargumentaciones sobre lo que ha escuchado.

“¿Por qué no?” podríamos preguntarnos. Es que toda intervención de un analista –por lo menos, si es freudianodebe tener en su horizonte la problemática de lo inconsciente.

¿Es cosa del analista “entender”?

Cuando un paciente nos pregunta “¿Me entendés?”, es preciso ponernos en guardia contra su apelación y fundamentalmente contra nuestra propensión a entenderlo.

¿Con qué noción de inconsciente se dirimen las intervenciones de este analista de ficción? (Cierto que de algún modo todos lo somos.)

Podemos suponer no consciente lo que a veces inferimos y decimos en términos de “crees amar a Fulano o Fulana, pero secretamente lo/la odias” (o viceversa) o “te crees decidido a proceder de tal o cual manera, pero en verdad… en esa vilipendiada verdad te carcome la culpa”, o (lo que es peor porque roza la caricatura) “quieres coger conmigo, pero no soy más que la imagen distorsionada de tu padre” (madre, hermano, hermana, tía, vecino, etcétera) o (lo dice el analista en la serie) “también yo quisiera acostarme contigo, pero no lo hago por tu bien” (¡Freud mío, por tu bien!). Y así sucesivamente.

Por esto, el desvaído personaje del terapeuta cobra fuerza cuando, desolado, busca explicaciones para sus psicológicas actitudes con la analista-supervisora y se convierte en paciente.

Con Freud aprendimos que lo inconsciente se insinúa en los márgenes de lo dicho, en minucias del olvido, en fallidos, en contrasentidos que no quisiéramos que fuesen tales, en los contrasentidos del soñar, en enigmas que por suerte, para nuestro pensar congruente, se revelan resistentes a las producciones de sentido que en tanto pacientes pretendemos y en tanto analistas frecuentemente queremos argüir.

El caso es que el paciente, hombre o mujer –se me disculpará, pero decir “pacienta” no viene al caso–, está en su derecho: lo que está en cuestión es la lógica analítica.

La práctica del análisis tiene una regla, la del llamado “asociar libremente”, para que en algún momento desatinadamente feliz nos descuidemos y, desatendiendo la producción racional, algo de otra modalidad tome la palabra, la del, por una vez, poder hablar.

En una película de Akira Kurosawa, dos ancianas permanecen calladas, en un momento una está por decir algo y la otra interviene: “Que tu palabra sea más valiosa que el silencio”.

Estimo que el analista que nos entrega En terapia también debiera tenerlo en cuenta, entre su anonadamiento cuando no entiende y cuando habla decidido a decir lo que le pasa al paciente de cada día a la semana.

El programa es exitoso, Alejandro Maci ha sabido conducir la escena generando interés en la audiencia.

No obstante, queda flotando aquello que dicen que Freud le dijera a Jung como respuesta a su comentario acerca de que había dictado una serie de conferencias en los Estados Unidos con pleno éxito y no le había sido necesario hablar de la sexualidad infantil, Freud le respondió:

“Si no hubiese hablado de lo inconsciente le habría ido todavía mejor”.

Dejo abierta la polémica haciendo constar, por último, que en el programa los pacientes no se recuestan en el diván. Previsiblemente, ha de ser porque dificulta el manejo de la escena, que requiere movimiento actoral; el desafío de poner el análisis en escena muestra aquí por qué es más afín a la escritura que al desplazamiento concreto.

¿Cómo escenificar el devenir inconsciente?

Es un problema, un enorme y valioso problema, porque quien tendido sobre el diván alguna vez comprende que su palabra, dedicada al señor o la señora analista, transferencia mediante, concluye, cuando el análisis toca su fin, su finalidad, en un poder hablar que, manteniendo en suspenso al referente se abre a la impropia oreja de uno, de nadie, en la solitaria ocurrencia ante quien sostenga el silencio o ante la anónima audiencia despabilada.

¿En televisión? ¿Por qué no? Como diría Borges, todo es tan raro que aún eso es posible.

* Psicoanalista.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Macri, Angelici y Falcioni el trinomio que terminó con Riquelme en Boca

julio 8, 2012

LA INTERNA POLITICA Y DIRIGENCIAL QUE MOTIVO LA SALIDA DEL ULTIMO IDOLO BOQUENSE
La guerra de la Triple Alianza contra Román

08–07–2012 / Mientras los hinchas se organizan para un banderazo que se hará en diferentes partes del país con la esperanza de que Riquelme cambie de idea y siga en Boca, el trinomio Macri-Angelici-Falcioni por ahora ganó la batalla, aunque puede quedar mal parado.


 Por Gustavo Veiga

RiquelmeyangeliciLa triple corona malograda se transformó de repente en la Triple Alianza contra el último ídolo: Riquelme o Román, a secas.

Una guerra sorda en la cual los hinchas de Boca ya tomaron partido.

La primera batalla simbólica después de la final perdida con Corinthians la ganó el trinomio Macri-Angelici-Falcioni, cada uno en su rol.

La historia registra otra embestida, allá por agosto de 2010, cuando el jefe de Gobierno porteño llamó a votar –en la persona de su delegado, el ahora presidente xeneize– para que no le renovaran el contrato al mejor jugador del club de los últimos treinta años (Diego Maradona fue el anterior, en 1981).

Aquella vez no pudieron, aunque el técnico era otro, Claudio Borghi, y se llevaba muy bien con el Diez.

Este conflicto de orgullos, intereses y una pasión, Boca, vivida de modo diferente por los protagonistas, anticipa un segundo capítulo mañana.

Banderazo mediante, miles de boquenses se movilizarán para intentar que Riquelme cambie de opinión.

¿Podrán convencerlo después de que anunciara su despedida en Brasil, con palabras que sonaron a una decisión meditada?:

“Estoy vacío, yo no puedo jugar a la mitad”.

Hasta ahora se conocieron 14 plazas o esquinas céntricas del país donde se pedirá su retorno.

La Bombonera será el epicentro de la movida, pero también se autoconvocaron los hinchas en la plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, Pringles de San Luis, 25 de Mayo de Salta, el Monumento a San Martín de Mar del Plata y el Patio Olmos de Córdoba, entre otros lugares.

El espíritu de estas peregrinaciones riquelmianas reivindicará su figura, pero además habrá palos para la Triple Alianza.

“El hincha de Boca no perdona ni olvida a los traidores, pregúntenle a Maradona, que durante un año no pisó el templo sagrado y se los va a hacer saber en el primer partido en nuestra Bombonera”, escribió uno en la página www.soyboca.com.ar.

Los fanáticos sienten y analizan la anunciada partida de Riquelme con indignación y desánimo. Desde los llamados Talibanes de Román (un grupo que tiene bandera propia, con la cara del jugador, turbante y un look tipo Bin Laden) hasta los hinchas menos enfervorizados.

El vicepresidente 2º, Juan Carlos Crespi, se reunirá mañana con el ídolo para intentar disuadirlo. Angelici y sus pares de comisión directiva saben que pueden pagar un costo muy alto si el jugadorcomo indican sus antecedentesno se mueve un tranco de su postura. Temen que pidan sus cabezas.

También recibirá lo suyo Mauricio Macri, socio político o titiritero del presidente, como se prefiera describirlo.

No hay contradicción posible entre los dos roles. Desde aquel gesto del Topo Gigio que le dedicó Román en 2001, los dos se recelan. Y se intuye con quién está el público de Boca.

El capital político que pudo construir el jefe de Gobierno gracias al fútbol lo pierde de nuevo por obra del fútbol si se enfrenta con el ídolo. Quizá por eso ahora no se atreva a cuestionarlo en público.

El técnico Julio Falcioni, un partenaire en la escala de afectos boquense, podría salir eyectado de su cargo si el conflicto sufre una escalada impensada. No sería ajena a esta presunción la cuasi certeza comentada en los pasillos del club sobre la vuelta de otro ídolo para ocupar el cargo de entrenador: Martín Palermo.

El goleador apoyó la candidatura presidencial de Angelici en las elecciones de diciembre pasado. Y, se sabe, comulga con la impronta oficialista de un Boca fashion, mezcla de glamour y marketing indisimulado con buenas dosis de pasión, combinación ajena a los modos con que casi siempre se manejó Riquelme, su antagonista dentro de aquel plantel exitoso que condujo mejor que nadie Carlos Bianchi.

¿Angelici es Cavallo?

Claudio Giardino, opositor a la gestión de Angelici, lo compara con el ex ministro de Carlos Menem y presidente del Banco Central durante la dictadura militar: “Cavallo vino a terminar lo que había hecho Martínez de Hoz en el país y el actual presidente lo que hizo Macri en Boca”.

En el caso Riquelme queda a la vista. Angelici, además de oponerse a la renovación de su contrato en dólares en 2010, lo calificó en junio de 2011 como “un líder negativo, que divide en todos lados”.

La voz de Giardino, hipercrítica con el oficialismo, va más allá de los girones que está dejando en Boca el retiro de Riquelme.

Cuestiona que

se vende humo con el proyecto del nuevo estadio en los terrenos de Casa Amarilla, el presupuesto del ejercicio 2012/2013 cierra sólo si se venden jugadores por más de 40 millones de pesos, se dice desde la comisión directiva que las ventas de productos Boca superan los 30 millones de dólares, pero el club nunca hizo una auditoría sobre las empresas que los venden desde la época de Boca Crece, el convenio con Barcelona ya entró en vigencia y no se lo han mostrado a nadie porque invocan una cláusula de confidencialidad, han abandonado el básquetbol –que es mi deporte– e irían a jugar algunos partidos a Salta como local, y en Brasil, para la final de la Copa, la barra brava retiró 300 entradas del hotel donde estaban los jugadores”.

Oscar Moscariello, el vicepresidente 1º, a quien según oficialistas y opositores “Macri lo metió en el club porque no le tiene demasiada confianza a Angelici”, le dijo a este periodista hace dos meses: “El Tano (por el empresario de los juegos de azar que conduce el club) consulta todo con Mauricio. Yo sé cómo se maneja, lo conozco de antes”.

Diputado porteño y militante del Partido Demócrata Progresista dentro del bloque PRO, el vice 1º maneja asuntos estratégicos y complejos como la gestión para adquirir manzanas vecinas a la Bombonera con el objetivo de ampliarla y los principales contratos de Boca.

Descubrimos varios kiosquitos, como por ejemplo que el club no es dueño de su página oficial, que el tablero electrónico de la Bombonera está tercerizado y que el museo en tiempos de Mauricio dejaba 2,5 millones de pesos anuales y desde que asumimos recauda 200 mil pesos”.

Todos estos desaguisados no son nuevos para el grupo de dirigentes que acompaña a Moscariello, empezando por el propio Angelici, tesorero de la gestión de Jorge Amor Ameal hasta que perdió la votación para renovarle el contrato a Riquelme.

Crespi, el petrolero del SUPE; Carlos Ben, Carlos Aguas, Pedro Orgambide (h.), Jorge Bitar, Marcelo London y Raúl Ríos estaban antes y continúan ahora en el gobierno.

El último de la lista es un caso paradigmático. Ríos conducía la Agencia Gubernamental de Control porteña hasta que Macri lo echó como funcionario porque no controló la caída de un edificio en Villa Urquiza en agosto de 2010, que provocó tres muertos en un gimnasio.

Esa noche se preocupó más en ser vocal de la comisión directiva y emitir su voto en contra del dolarizado contrato del ídolo que acaba de anunciar su partida. Prefirió ir a la Bombonera antes que hacerse cargo del derrumbe frente a los vecinos.

Perdió el trabajo y, además, la votación. Ahora el jugador amenaza la estabilidad de los herederos del ingeniero con su salida (incluido Ríos).

Un desplante que los deja mal parados. Riquelme, con sus gestos más que con sus palabras, seguirá influyendo por un tiempo incalculable en el futuro de Boca.


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Pesificación. Ayer y hoy

julio 8, 2012

Honorables:

dolarpesosCuando hablamos de pesificación solemos recordar los acontecimientos del año 2002, particularmente la conversión a pesos de los créditos y los depósitos que estaban instrumentados en moneda extranjera.  

Al respecto debemos destacar que en aquella oportunidad se produjo lo que se conoce como pesificación asimétrica.

La misma impactó en modo diferente, y dado el paso del tiempo que suele borrar lo accesorio y hacer difuso lo importante, recapitulemos:

1.- los depósitos en dólares se pesificaron a un valor de $ 1,40 por dólar;
2.- los créditos se pesificaron a un valor de un dólar por un peso.

El costo de esta operación (diferencia entre lo que se pagó a los depositantes y lo que se cobró a los deudores) fue absorbido por el Estado.

Desde luego esta operación significo un quebranto para los depositantes debido a que el valor del dólar superaba en forma significativa el valor pesificado.

Ahora, algunas normas impuestas para la comercialización del dólar en el mercado libre de cambios por parte del gobierno, ha removido aquella memoria histórica que yacía sepultada como una experiencia traumática a la cual no se quiere regresar, haciendo reaparecer en la superficie miedos olvidados, y reavivando especulaciones que distan de tener correlato con la realidad.

Estas reapariciones fantasmales sirven para enardecer ánimos poniendo en paralelo las “naturales discrepancias de los eventuales damnificados” con los permanentes objetivos de mejor esmerilamiento fogoneado desde un sector cerril a toda transformación económica.

Para estos fogoneos sirven tanto el humor social, como la creación de una sospecha permanente en los fines de la administración, o la revalorización de un espíritu individualista sintetizado en la fórmula “del sálvese quien pueda“, o lo que no es menor, manipular informacion, “Construyendo tapas“, como si fueran un conjunto homogéneo de reclamos mayoritarios, los que son solo pataleos sectoriales minoritarios.

Todo ello confluye en la intencionalidad permanente de entorpecer la gestión de una administración en tiempos de crisis mundializadas, que aún con todas las dificultades emergentes, lo esta haciendo lo suficientemente bien, como se advierte en la instrumentación anticipada de medidas anticíclicas.

Por ahora, cuando la actividad productiva y comercial tiende a ser negativa en los países motores del crecimiento, en nuestro país se mantiene aun con merma sobre años anteriores, las tendencias positivas que marcan el crecimiento.

Esta medida, resistida por una minoría activa, pero significativa para el resto de los actores económicos, es una más, de las puestas en vigencia por el Gobierno como apoyatura para preservar la actividad económica.

Sabemos que aun con el objetivo de un beneficio común, como el de preservar el mercado interno y las fuentes de producción no necesariamente va a contar con el beneplácito de todos.

Siempre habrá sectores para quienes cualquier recorte a la libertad de mercado sera un limite no negociable, al que encontrarán perjudicial, pero con el que en vez de abrir un debate esclarecedor fundamentado en racionalidad, se refugiarán en la consabida descalificación, que para la ocasión puede ser la de aberrante o persecutorio o confiscatorio.

En medio de esa vorágine, el ciudadano de a pie, al que lo mueve su propia inseguridad y no la mala fe de aprovechamiento opositor cabe que se pregunte si:

¿Impactará la pesificación anunciada en la comercialización de bienes, en los depósitos en moneda extranjera convirtiéndolos al valor dólar oficial?

Al respecto debemos señalar, y es sano que cada uno se convierta en un difusor de estas informaciones para neutralizar esas operaciones de “desinformación”, que no, rotundamente la respuesta es NO.

La situacion actual difiere enormemente de la vivida en el año 2002.

La salud estructural del país hoy está fuera de discusión. En aquel año el default fue un hecho que se produjo por el peso de las circunstancias.

Entonces y en consecuencia el mismo ciudadano de a pie, puede preguntarse:

¿Qué significa la pesificación hoy?

Indudablemente un cambio cultural. Se apunta a que los argentinos piensen y operen en pesos. Especialmente en las siguientes situaciones:

  1. En las inversiones que se realicen.
  2. En los contratos que se celebren, especialmente compra-venta de propiedades y en alquileres.

Para que esto se pueda aplicar el Gobierno cuenta con una ventaja diferencial con relacion al año 2002. En aquella oportunidad el que aposto al dólar billete tuvo una ganancia extraordinaria.

El que apostó en estos últimos años al atesoramiento en dólares, perdió con respecto al rendimiento en TODAS las otras formas de inversión.

El que apostó en estos últimos días comprando en el mercado paralelo puede llevarse una sorpresa desagradable, particularmente si el Gobierno sale a vender una parte de las reservas para desinflar de este modo el precio del dólar paralelo.

Desde luego con esta operación tendríamos que el que invirtió en un plazo fijo en pesos ganó mucho más que el que invirtió en dólares billete.

Si esto se concreta la batalla cultural puede ser ganada. Quizá el triunfo demande algún tiempo más. De todos modos las condiciones favorables están al alcance. Veremos con el paso del tiempo si esto se materializa.

TiBU


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Elecciones en la CGT. Las cartas están echadas

julio 8, 2012

Muchachos dispersos

08–07–2012 / El martes, en la UOM. El jueves, en Ferro. Una, dos, varias CGT. El largo camino judicial versus la autopista de los hechos. El moyanismo, integrantes. Los que acompañan a Caló, muchos y diferentes. Sindicalistas con ambición política: recuerdos. Divisiones de la CGT, antes y ahora. Y algo más.


  Por Mario Wainfeld

CgtLas cartas están echadas. El martes se reunirá el sector antimoyanista de la Confederación del Trabajo (CGT) y comenzará el camino que lleva a poner al metalúrgico Antonio Caló en el Secretariado General de la central obrera. El cónclave será en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El jueves, en el miniestadio de Ferro, se concretará el congreso que aprobará la relección del actual secretario general de la CGT, Hugo Moyano.

Los dos reclamarán para sí la condición de Central única reconocida, lo que posiblemente abrirá largas instancias administrativas y, sobre todo, judiciales. La legalidad, pues, tendrá sus bemoles y peripecias. La disputa por la legitimidad, la representatividad cabal de los intereses de los trabajadores ya se está librando.

La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) está dividida entre dos sectores inconciliables, el mayor factor de ruptura es la cercanía o enfrentamiento con el kirchnerismo.

El inefable Luis Barrionuevo, líder de los gastronómicos, parece decidido a seguir con su bulín propio, la llamada CGT Celeste y Blanca, que es poco más que la extensión de su nutrido gremio.

La Celeste y Blanca reclama desde hace rato un reconocimiento administrativo ante el Ministerio de Trabajo, sin mayor entusiasmo y sin respuestas.

“Luisito” no le importa mucho porque lo suyo es acumular poder en varios frentes: el sindical más vale, el político territorial (provincia de Catamarca, municipio de San Martín) en el que viene en baja y hasta el futbolístico jugando fuerte en el recientemente descendido Chacarita. No hay muchos protagonistas que jueguen en tantas ligas.

Moyano será ungido el jueves, Caló deberá transitar un camino formal para llegar a su sitial más adelante.

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Un paso más: La, relativa a fuer de esperable, novedad de la semana que pasó fue que el Ministerio de Trabajo hizo lugar a la impugnación antimoyanista al congreso del jueves 12.

El fundamento es la falta de quórum en la convocatoria. La CGT oficial cuestiona el pronunciamiento pero, antes, la competencia del Ejecutivo para intervenir en esa lid. Aduce que la autonomía sindical estipulada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificada en una resolución de junio de este año, prohíbe este tipo de intervenciones.

La decisión ejecutiva rebate el argumento, asegurando que el control formal es lícito, derivado de la Ley 23551 dictada durante el mandato del presidente Raúl Alfonsín con voto afirmativo de peronistas y radicales.

No hay interferencia, explicó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ya que la medida reenvía el trámite a la CGT para que ordenadamente elija a las nuevas autoridades.

Hasta que eso suceda, se prorrogarán los mandatos. Desde las tiendas de Moyano se cuestiona acremente lo que juzgan como una intromisión, de marcada intencionalidad política.

Los perjudicados por la resolución, más allá de que cuestionen la validez de la misma amén de su acierto, deben agotar la vía administrativa.

Esta incluye un recurso de “reconsideración” ante la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, que pronunció la decisión.

Es una vía imposible, en asuntos de esta talla: pedir que el propio órgano revoque su parecer. Luego queda el recurso jerárquico ante el ministro cuya negativa está también en el sabó.

Para deducirlos hay 15 días hábiles administrativos contados desde el viernes. Luego llegará el traslado a la otra parte, luego la resolución definitiva recién entonces la etapa judicial ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

No hace falta ser abogado ni un experto en matemáticas para deducir que los hechos irán en auto de alta gama por autopista y los papeles por colectora, a baja velocidad.

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En derredor de Hugo: Los moyanistas mirarán con lupa el quórum del encuentro adversario de pasado mañana. Los antagonistas ya han dicho lo suyo. Los dos sectores están relativamente conformados porque el libro de pases sigue abierto. Priman las transferencias para el lado de Caló.

Se advierte un achicamiento de los apoyos a “Hugo”, aunque su grupo es más homogéneo que el otro y tiene como ventaja comparativa un líder indiscutido intramuros.

Moyano cuenta, desde luego, con su propio y poderoso gremio. Lo acompaña la Uatre de Gerónimo Venegas, un sindicato que le agrega número pero le resta coherencia.

El Momo Venegas está ligado al trabajo informal e infantil, un perfil muy diferente al de lucha que reivindican los camioneros. Entre los contados sindicatos con muchos afiliados resaltan la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (UEJN) que conduce Julio Piumato, un eterno compañero de Moyano.

La Bancaria es otro sindicato de fuste. Los municipales que conduce Amadeo Nolasco Genta acaso redondeen los top five.

En la UOM y zonas de influencia confían en que Genta, que anduvo itinerante en estos meses dinámicos, “pegue el salto” antes de fin de año, quién le dice antes de la primavera. Se trata de una hipótesis verosímil (el pragmatismo de Genta es proverbial) pero virtual hoy y aquí: “Amadeoestará el jueves en Ferro, aseguran en su torno.

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Grandes, Gordos y heterogéneos: El común denominador de quienes se verán las caras en la UOM es el antimoyanismo, mucho más que el oficialismo en política. Su fuerza, reconocen sus propios miembros, consiste en el peso de los sindicatos de la flamante coalición. Y el envión que pueda darle el aval del Gobierno, claro.

El sentido común dominante puede distinguir cuatro sectores, en trazo grueso:

a) El de gremios de industria, donde priman la UOM y el Smata de Ricardo Pignanelli. En la Casa Rosada se los elogia por conjugar con el “modelo”: son ramas de actividad devastadas por el neoliberalismo y resucitadas durante el kirchnerismo. Más por lo bajo, se alaba a sus emergentes no contarse entre los desprestigiados por sus andanzas en los ’90.

b) Los apodados “independientes”, un elenco misceláneo que componen la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) y el personal de Obras Sanitarias.

Sus figuras descollantes: Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez y José Luis Lingieri. Los dirigentes tienen en común haber sido jóvenes promisorios durante el menemismo y haber consentido el desmantelamiento feroz de las conquistas de su rama de actividad, de la mano con el parate de la actividad productiva y el desmantelamiento del Estado.

Por esas vueltas de la historia, esos sectores se revitalizaron desde 2003, el número de trabajadores sindicalizados creció y mejoraron sus condiciones económicas y laborales. No fue, seguramente, producto de sus luchas, pero son beneficiarios del cambio de paradigma económico y, en general, tienen buen diálogo con el Gobierno.

c) Los motejados Gordos que son, aún de forma más unánime, referentes de alta edad y desgaste. Sus gremios cuentan con apreciable número de afiliados. Su relación con el oficialismo nacional es distante y de escasa empatía. El lucifuercista Oscar Lescano, cuya máscara es casi una confesión, es el más propenso a hacer declaraciones públicas. El mercantil Armando Cavalieri es más parco. El más astuto y formado de todos, Carlos West Ocampo, de Sanidad, se mueve con comodidad entre bambalinas aunque le sobra labia.

d) Un cuarto grupo en ciernes que esperanza a algunos funcionarios es (paradoja sólo aparente) el de los “ex MTA” que se apartaron de Moyano de quien fueron compañeros de ruta en casi dos décadas. El “taxista” Omar Viviani es el más consistente y vistoso. Lo ladean dirigentes de gremios más chicos.

La nómina es aproximativa y selectiva: hay más sindicatos entre los que apoyarán a Caló. Su representatividad, medida en actividades concernidas y número de laburantes, parece muy superior a la de Moyano.

Este tiene a su favor la coherencia relativa de su sector y su probada combatividad. La destreza política, se probó en estos meses, no es el fuerte del Negro aunque sí la cima de sus ambiciones.

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La rama y sus vaivenes: La rama sindical gravitó siempre en el movimiento peronista con vicisitudes muy marcadas andando los años. Por lo general, a sus dirigentes les costó mucho reciclarse en el espacio político institucional, mucho mayor fue su peso gremial.

La historia es demasiado frondosa para esta crónica, que sólo ensaya un vistazo en la reciente etapa democrática. Una mirada más completa y compleja puede bucearse en el recomendable ensayo La lucha continúa.

200 años de historia sindical argentina de Santiago Senén González y Fabián Bosoer. Los autores evocan que en 1983 los diputados sindicales del PJ eran 35, bajando a 23 en 1989, 18 en 1991 y 10 en 1995. Ahora se contarían con los dedos de una mano.

En 1983, agrega este cronista, el pope de la UOM Lorenzo Miguel fue el gran elector que señaló a Italo Luder como candidato a presidente. Y, amén de los dipusindicales, metió mano en las listas con dirigentes políticos afines.

Pero el 17 de octubre, en un premonitorio acto de cierre de campaña en Vélez, su discurso fue abucheado por decenas de miles de asistentes. El ascendente Saúl Ubaldini lo abrazó como para revalidarlo, lo ovacionaron sin renunciar a la silbatina contra el “Loro Miguel”. Trece días después el radical Alfonsín sería plebiscitado como presidente.

La “Renovación peronista” incluyó al viejo gremialismo entre los mariscales de la derrota y se lo hizo sentir en los “armados” electorales ulteriores.

Carlos Menem, en una de tantas muestras de hábil oportunismo, los resucitó cuando lo acompañaron en la interna peronista contra Antonio Cafiero.

Senén González y Bosoer recuerdan que les prometió un ministro de Trabajo proveniente del sector gremial. Cumplió el pacto durante dos años, designando a Jorge Triacca, mientras avasallaba al Estado benefactor, a las leyes laborales y a la clase trabajadora en general. Cerró el círculo de modo brutal y eficiente.

Ubaldini era en muchos aspectos la contracara de Miguel. Provenía de un sindicato entre chico e inexistente, el de Cerveceros. Era un tipo de barrio, jamás se tentó por lujos personales, fue un gran orador de masas y supo congregar multitudes.

Resultó el gran rival cotidiano del alfonsinismo en nombre de las banderas peronistas, resignificadas como “Paz, pan y trabajo”. Pero sus intentos de reconvertirse en dirigente político salieron flojos: a las cansadas llegó a diputado nacional, sin volumen propio.

Moyano replica ciertas características de “Saúl”, en especial su aptitud para convocar multitudes a la calle. Su gremio es, magna diferencia, importante y creciente. Su perfil personal y empresario, un abismo que lo distancia.

Nada está sellado de antemano, el futuro es una dimensión abierta.

Pero ni la historia previa ni la cintura que probó Moyano en esta coyuntura, ni su imagen ante la opinión pública vaticinan éxitos en su afán de consagrar (se) el primer presidente trabajador (léase dirigente sindical).

El tiempo dirá, como en todo. De momento, su regreso a la palestra sindical va en pos de consolidar el núcleo duro de su legitimidad y vigencia, que llevan cerca de 20 años.

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Sistemas y oportunidades: El régimen de sindicato único por rama y Central única reconocido tiene su recorrido, para nada exento de crisis. Las fragmentaciones o divisiones de la CGT son bien previas a la coyuntura actual.

La memorable CGT de los Argentinos comandada por el dirigente gráfico Raimundo Ongaro enfrentó a la conducción burocrática del vandorismo, a fines de la década del 60.

La CGT Brasil de Ubaldini y el “Grupo de los 25” enfrentó a la de Azopardo en los tramos finales de la dictadura genocida. El MTA de Moyano fue una alternativa a mediados de los ’90. Y la reseña sólo marca algunos hitos.

En la etapa kirchnerista, los Gordos hibernaron bajo los mandatos de Moyano. Y la CTA se dividió como parte de un fenómeno más vasto que fue la crisis que produjeron los gobiernos de los presidentes Néstor y Cristina Kirchner en organizaciones resistentes, progresistas o de izquierda.

Algo similar, aunque nunca idéntico, ocurrió con los organismos de derechos humanos, los movimientos de desocupados, partidos o dirigentes “progres” o de centroizquierda.

La fractura que se empezará a cristalizar en la semana que viene no es una novedad absoluta. De cualquier modo, vale subrayar que acontece tras años de crecimiento económico, de mejora en los indicadores laborales, de significativa institucionalidad en el mundo del trabajo.

A primera vista, la dispersión da la impresión de ir a contrapelo del clima local. Hay quien explica los hechos sólo centrado en la crónica: la táctica de la presidenta Cristina en su segundo mandato, la ambición incontenible de Moyano, el exhorto judicial llegado desde Suiza.

Este escriba ha recorrido esos hechos y no les negará entidad ni pertinencia.

Sin embargo, es factible aguzar la mirada y advertir condiciones estructurales que habrán influido también. Entre ellas, la proliferación “por arriba” de sindicatos que expresan a una misma rama de actividad. Y “por abajo” los avances de comisiones internas o delegados de base de marcada representatividad y capacidad de lucha versus conducciones distantes y a menudo anquilosadas.

En el inicio del primer gobierno de Cristina Kirchner coexistían, mal que bien, la CGT y la CTA que bregaba por su reconocimiento. Y se exploraba la perspectiva de un Consejo Económico Social.

Ese escenario sigue pareciéndole al cronista más promisorio que el actual para la clase trabajadora, para el sistema democrático y aún para las mejores banderas del Gobierno.

Claro que hay que ser cauto con los entusiasmos retrospectivos y más con los vaticinios: ese pasado engendró el presente.

Lo que comprueba, de nuevo, que la historia no está escrita de antemano. Que mucho depende de la sociedad, su sistema político y sus representaciones sociales. En la cancha se verán los pingos, pues. La nueva etapa empieza a insinuarse.


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CFK y Daniel Scioli. Dos modelos de sociedad

julio 8, 2012

EL JUEGO DE LAS SIETE DIFERENCIAS ENTRE CFK Y DOS
Hood Robin

08–07–2012 / La crisis bonaerense muestra la fragilidad de una política basada en el endeudamiento, que puede cortarse en cualquier momento, y de no buscar recursos genuinos entre los sectores más pudientes de la sociedad. Este es el verdadero enfrentamiento entre el gobernador y la presidente a la que aspira a suceder: dos modelos de sociedad, con distintos beneficiarios y víctimas. Los resultados presidenciales de octubre y el blooper de la Cámara Nacional Electoral.


 Por Horacio Verbitsky

scioliSin duda, entre la presidente Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador bonaerense Daniel Osvaldo Scioli hay una disputa política. Pero por importante que fuera la denominada batalla por la sucesión, existen dos constelaciones opuestas de alianzas e intereses.

Esta confrontación objetiva es mucho más importante que el destino de la publicidad que DOS deriva a los medios que en forma sistemática denigran a CFK o que los fondos que destina a festivales en los que despliega su cotillón electoral naranja.

La discrepancia se refleja en rubros centrales de los respectivos gobiernos, que van desde la política de seguridad hasta la estructura impositiva de cada jurisdicción, que determina quiénes sufragan y en qué proporción el funcionamiento del Estado.

Esto explica por qué el deportista de Villa La Ñata es tan querido por quienes recelan de la presidente, desde los grandes medios hasta las compañías transnacionales, los mayores exportadores, el sector financiero, las patronales agropecuarias y los líderes sindicales que representan a los trabajadores de más altos ingresos.

Del banco al bingo

El deterioro fiscal bonaerense comenzó con la asunción de Scioli y se profundizó desde 2009, con un creciente déficit, que cubrió con endeudamiento tal como hacía la Argentina en la década de 1990.

En el cuatrienio 2008-2011, mientras el resto de las provincias incrementaron su recaudación en 7500 millones de pesos, Buenos Aires mermó la suya en 13.500 millones.

Lo compensó con un incremento del 64 % de su deuda, contra 25 % del resto del país, al mismo tiempo que la Nación se desendeudaba.

En vez de incrementar la presión tributaria, como el resto de las provincias, Scioli extrae recursos a los más pobres, con el impuesto a los ingresos brutos, y subsidia a los más ricos, mediante la baja imposición del inmobiliario rural y los subsidios que paga a quienes no lo necesitan.

Cuando Alejandro Arlía aún ocupaba la cartera económica, Scioli presentó un presupuesto para 2012 que sólo cerraba sobre la base del endeudamiento, es decir aquello a lo que en forma persistente se niega el gobierno nacional para sus cuentas, pese a las presiones de todo tipo que recibe.

En mayo, el Monitor Fiscal que publica la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia estimaba “un resultado financiero deficitario para 2012 de $ 12.455 millones”, o el 1,7 % de su Producto Bruto Geográfico.

Aún suponiendo una subejecución del gasto de capital presupuestado del 22 %, el Bapro anunciaba que en junio, cuando “se devenga el sueldo anual complementariohabría un déficit financiero de 2500 millones.

De modo que el incumplimiento provincial es cualquier cosa menos una sorpresa.

Fuentes del mercado financiero dicen que el Deutsche Bank había comprometido un préstamo de mil millones de dólares, con el que confiaba en afrontar el pago de la primera mitad del aguinaldo, que se frustró por las deterioradas circunstancias financieras internacionales, a partir de la caída de Grecia y los golpes que tienen a España e Italia contra las cuerdas.

Scioli tampoco puede colocar letras con la misma facilidad de otras provincias.

Está pagando tasas cada vez más altas con plazos cada vez más exiguos: 14 % a 90 días, como corresponde a un estado en default.

También ha agotado el Fondo Unificado de Cuentas Oficiales (FUCO), una herramienta que le dio la ley de administración financiera para que pudiera rascar el fondo de la lata del Banco Provincia.

El banco provincial está “estresado”, según un elegante eufemismo que usan los funcionarios que temen una reacción en cadena si se cayera la segunda entidad del sistema financiero, con 29.000 millones de pesos en depósitos.

Versiones tan insistentes como difíciles de comprobar señalan que cerradas todas las ventanillas, el gobierno bonaerense ha recurrido a los bajos fondos, con préstamos de los bingueros de la provincia.

Uno de ellos mira fijo y con cara de asco, como todo el país pudo enterarse en la aciaga madrugada paulista del jueves. Además, es terminal la crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social de los 650 mil empleados públicos bonaerenses, cuyos proveedores no están dispuestos a seguir aceptando bonos en pago.

Mientras lidia con paros y amparos por la fragmentación del medio aguinaldo, la administración bonaerense ve con temor el paso de los días, porque tampoco sabe cómo pagará el próximo vencimiento salarial, aunque jure lo contrario.

Un esquema regresivo

Lo que DOS no había hecho hasta que el gobierno nacional se apartó del camino y lo dejó toparse con el muro del final, fue replantear la estructura de gastos e ingresos de su administración.

Pidió 2800 millones de pesos y sólo le dieron mil porque quieren asfixiarlo, repiten sus adláteres.

El propio Scioli y sus ministros (Arlía y quien lo sucedió en la cartera económica, Silvina Batakis), por el contrario, agradecen en cada oportunidad el apoyo de la Nación, porque ellos saben mejor que nadie que no se trata del cumplimiento de obligaciones del Poder Ejecutivo sino de aportes extraordinarios y discrecionales, una vez cumplidas las transferencias que surgen de obligaciones legales o acuerdos previos.

A través del ministro de Economía Hernán Lorenzino, quien conoce como pocos las cuentas bonaerenses porque trabajó con Arlía y Batakis en el equipo de Carlos Fernández que Kirchner envió a La Plata durante la gestión de Felipe Solá, CFK expuso la magnitud y la índole de las contribuciones a la provincia.

En cambio tuvo la delicadeza de hacer silencio sobre el modo en que DOS recauda y gasta sus recursos propios.

Por ejemplo, cuando asumió la gobernación, en 2007, el impuesto inmobiliario urbano aportaba el 7,6 % del total de la recaudación provincial, porcentaje que había caído al 4,4 % al comenzar su segundo mandato, en diciembre pasado.

Peor aún es el cuadro con el impuesto inmobiliario rural, que en el mismo lapso se desmoronó del 3,3 al 2,2 % de los recursos que recauda Buenos Aires.

Ambos impuestos a la propiedad inmueble rinden el 6,6 % de la recaudación provincial, lo cual puede compararse con el 7,2 % que recauda en ese rubro la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 8,6 % de Santa Fe o el 16,9 % de Entre Ríos.

Esta ínfima contribución de los propietarios de las tierras productivas más ricas del país ocurre al mismo tiempo que el valor de sus campos se incrementa en un 50 % promedio, a impulso de los precios extraordinarios en el mercado mundial (la soja roza hoy los 600 dólares por tonelada, cerca de su máximo histórico).

Por no afectar a esos sectores de la zona núcleo de la oligarquía, DOS basó cada vez más la recaudación en el impuesto a los ingresos brutos, que entre 2008 y 2011 representó el 75 % de la recaudación.

Es un tributo aún más regresivo que el IVA nacional, porque al no permitir descargas produce lo que los tributaristas llaman efecto cascada que termina por ahogar al consumidor final.

Tuvo que ser el gobierno nacional el que forzara a Scioli a decretar el revalúo fiscal sobre el que se aplican las alícuotas del inmobiliario rural.

Pero aun así el gobernador le introdujo tantas condiciones que minimizó su efecto:

- se cobra sobre la mitad de lo que valen los campos y

- se efectúan descuentos según el valor productivo atribuido a cada terreno, de modo que

- el 60 % de las partidas pagarán aún menos que antes, como informaron Scioli y sus ministros.

Por eso, apenas rendirá entre 300 y 400 millones de pesos, muy lejos de las necesidades provinciales. La cuestión volverá a plantearse en pocos meses, cuando el gobierno envíe a la Legislatura la ley impositiva para el año próximo.

Las excusas

Antes de transferir los mil millones de pesos con los que Scioli pudo pagar los sueldos, se analizaron otras alternativas. Una fue que el Banco Central adquiriera una parte de los 9000 millones de pesos en Bonos de Garantía, Bogar, que constituyen el mejor activo del Banco Provincia.

Pero la autoridad monetaria sólo puede comprar bonos con fines de regulación monetaria, lo cual no es el caso. En su conferencia de prensa de ayer, Scioli dijo que coordinaría con el Banco Central la colocación de los Bogar en el mercado.

Puede ser, pero hay un par de problemas previos: el Banco Central no fue informado antes del anuncio y como regulador del sistema debe verificar si esto no afectaría el plan de encuadramiento que concedió al Bapro hace dos años.

Y salvo compradores institucionales como la Anses o el Banco Nación no hay mercado para esos títulos. En cualquier caso, DOS seguiría dependiendo de CFK.

Ministros y voceros provinciales se afanaron por excusar las penurias del gobernador por la pérdida de puntos de la coparticipación federal y la congelación del Fondo del Conurbano y el propio Scioli insistió con ello en su conferencia.

Son dos cuestiones reales, pero su solución no está al alcance del gobierno nacional y requiere de una compleja trama política que la provincia no está en condiciones de urdir.

La elección de este tema es un error descalificatorio para alguien que desde La Plata pretende ascender al Torneo Nacional, porque lo enfrenta con el resto del país mientras en su provincia siguen considerándolo un trasplante porteño, como también lo fueron Carlos Rückauf y Felipe Solá, según el estilete que clavó Julián Domínguez.

En la ley de coparticipación de impuestos, Buenos Aires recibe un porcentaje menor que el de su población.

Raúl Alfonsín la impulsó cuando el gobernador era Alejandro Armendariz, el último radical que llegó al cargo, porque sin los votos de la mayoría peronista en el Senado hubiera debido renunciar aún antes a la presidencia, y fue sancionada pocos días después de la asunción del peronista Antonio Cafiero, quien se pensaba como futuro presidente.

La reforma constitucional de 1994 agregó otra dificultad al atribuir poder de veto a todas las provincias en la coparticipación ya que ningún cambio podrá sancionarse “sin la aprobación de la provincia interesada”.

Por eso han pasado 24 años y seis presidencias en las que se le aplicaron 104 parches pero no fue posible modificarla.

Esto sin duda ha reforzado la discrecionalidad de la Nación, pero Buenos Aires no puede quejarse de sus resultados.

Como explicó Lorenzino, el gobierno nacional ejecutó en esa provincia el año pasado 95.000 millones de pesos de su propio presupuesto, con inversiones que implican mayor actividad, consumo e impuestos provinciales.

Se hizo cargo de 2,2 millones de jubilados, pensionados y veteranos bonaerenses que cobraron 48.000 millones de pesos; pagó 21.000 millones en subsidios por el transporte de 6,8 millones de bonaerenses, el gas y la energía que consumen; aportó otros 20.300 millones en asistencia social, planes de empleo, vivienda e infraestructura y 5.600 millones a las universidades que funcionan en la provincia y el fondo de incentivo a los docentes.

Con el Programa Federal de Desendeudamiento redujo el stock de deuda provincial en 4.100 millones e intereses a pagar por otros 22.600 millones, lo cual equivale al costo de construir 6.000 escuelas.

Entre 2003 y 2011 Buenos Aires se llevó el 54 % de la asistencia financiera nacional a las provincias para pagar deudas y cubrir déficit.

Las transferencias de la Nación en 2011 superaron largamente la propia ejecución presupuestaria provincial: 133.000 contra 97.600 millones de pesos.

Para colmo de males bonaerenses el propio texto constitucional ordena que la distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas “será equitativa, solidaria y dará prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional”.

La misma dificultad se aplica al Fondo del Conurbano, instituido por Carlos Menem como condición de Eduardo Duhalde para renunciar a la vicepresidencia y competir por la gobernación en 1991, y congelado por Fernando de la Rúa en los estertores de su mandato.

El 10 % del impuesto a las ganancias se distribuye según el mismo esquema de la coparticipación, con lo cual toda modificación que beneficie a Buenos Aires se enfrenta con la resistencia de las provincias que más reciben, que son Córdoba y Santa Fe.

Si Scioli pasara del burbujeo mediático a un planteo más firme sobre el tema, el Poder Ejecutivo Nacional le respondería como hizo Kirchner cuando Duhalde y Solá suscitaron el tema: durante tres días desfilaron por el despacho presidencial 22 gobernadores y al salir expresaron su rechazo a los planteos bonaerenses.

El mal paso también comprometió el rol de garante y aglutinador de todas, las derechas al que Duhalde aspiraba entonces y Scioli hoy.

El reverso

El reverso es la administración nacional, que incrementó la recaudación, la progresividad de los impuestos con que se logra y las transferencias a las provincias por coparticipación.

Impuestos progresivos como las retenciones a las exportaciones de granos y a las ganancias recaudaban el 6,4 % de los recursos nacionales en 2003, porcentaje que creció hasta el 9 % en 2011.

En forma parecida subió la coparticipación, del 6,7 al 10 % de un Producto Interno Bruto que al mismo tiempo se cuadruplicó.

Tres ejemplos en el mismo sentido se produjeron en el último mes:

- los créditos a jubilados y pensionados por 5000 millones de pesos a largo plazo y con intereses diez veces menores de los que cobraban los bancos que monopolizaban ese negocio sin riesgo porque las cuotas se descuentan de los pagos de la Anses;

- el plan de cien mil créditos anuales para la construcción de nuevas viviendas por año, a veinte y treinta años de plazo, también con tasas negativas de no más del 14 %, y

- la línea de créditos a 3 años para la adquisición de bienes de capital y proyectos productivos, que deberán otorgar los primeros 20 bancos del sistema financiero, utilizando para ello el 5 % de sus depósitos, con una tasa de interés que no podrá superar el 15 %anual. La mitad de esos 15.000 millones de pesos deberán prestarse a pequeñas y medianas empresas.

Esto tiende a corregir las distorsiones señaladas por Daniel Azpiazu y Martín Schoor en el libro Industria y sindicalismo de base, cuyo capítulo VI se titula sin eufemismos “¿Políticas industriales o transferencias de recursos al capital concentrado?”: el régimen de promoción de inversiones en bienes de capital y obras de infraestructura que rigió entre 2004 y 2010 favoreció a las grandes industrias exportadoras que de todos modos hubieran realizado la inversión dado el favorable tipo de cambio y los reducidos costos laborales de ese período y reforzó su posición oligopólica.

Hace dos meses la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y la ministra de Industria, Débora Giorgi reunieron a los principales banqueros privados y les pidieron que acercaran propuestas de financiamiento a la inversión a tasas y plazos razonables.

Sólo un banco extranjero de primera línea aceptó el reto y prestó 400 millones de pesos en dos meses en esas condiciones.

La semana pasada, mientras la presidente hacía el anuncio público, MMP volvió a reunirse con los mismos banqueros. Cuando uno dijo que era una desagradable sorpresa y otro que se sentía violado, la autoridad monetaria le respondió más curiosa que enojada:

– ¿Para qué creían ustedes que reformamos la Carta Orgánica?

A pesar del lloriqueo, los bancos no perderán plata ni correrán riesgos. La mitad de los fondos que manejan son depósitos a la vista por los que no pagan intereses. En el resto gozan de una brecha a su favor entre lo que pagan por los depósitos y lo que cobran por el préstamo.

El ex presidente del Banco Central y candidato derrotado del Peornismo Opositor en las últimas elecciones, Martín Redrado, pasó el día en radios y televisoras augurando que no habrá demanda de esos préstamos porque debido a la incertidumbre no hay proyectos de inversión.

Esta expresión de deseos del autor de “Sin reservas” es desmentida por los 120 millones de pesos semanales que el Banco Nación viene prestando a Pymes para proyectos de inversión, a 5 años y con una tasa del 14 % y por la entusiasta reacción de empresas y cámaras patronales ante la nueva línea y debe computarse en la larga lista de catástrofes anunciadas y no producidas que constituye la principal actividad opositora.

El mismo jueves 5, el Banco Central aprobó otras medidas de sinceramiento:

- prohibió la compra de dólares para atesoramiento, mientras se mantiene la autorización para 300 códigos de aplicaciones específicas;

- afectó 2568 millones de dólares de las reservas internacionales para la cancelación de servicios de deuda con tenedores privados y 1597 millones de dólares para la atención de vencimientos con organismos internacionales de crédito, contra una letra del Tesoro Nacional;

- otorgó al Tesoro un adelanto transitorio adicional de 6000 millones de pesos, autorizado por la nueva Carta Orgánica en situaciones extraordinarias.

Ratifica así una política proactiva, contracíclica y no ortodoxa, que en defensa del crecimiento y el empleo seguirá desoyendo en una adversa situación global los cantos de sirena de la devaluación o la dolarización, el ajuste del gasto público y el endeudamiento, los senderos del Hood Robin bonaerense.


Austeridad y agua bendita

 por Horacio Verbitsky

En sus anuncios de emergencia, Scioli debió recortar las transferencias a la enseñanza privada, rubro que insume un 12 % del presupuesto de Educación y Cultura y salarios por unos 4000 millones de pesos.

Las planillas de ejecución del presupuesto provincial indicaban este año un crecimiento vertical de la partida para publicidad y propaganda (173 millones de pesos, con un incremento del 92 %), a lo que hay que sumar las subpartidas de imprenta (47 millones, con 157 % de aumento) y otros servicios (ceremonial 51,7 millones, con un aumento del 77 %, y gastos funcionales con 270 millones y un incremento del 41 %).

A eso se refiere el juez Luis Arias, quien ordenó el pago de los aguinaldos en legal forma, cuando habla de la falta de austeridad del gobierno que pretende imponérsela a los trabajadores


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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