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CFK. Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas

julio 10, 2012

10–07–2012 / Buenos Aires: La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó la cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas, donde agradeció a los efectivos por las tareas desarrolladas en misiones de paz, y durante el tornado de abril pasado. Anunció además un aumento salarial para el sector desde el 1º de julio.


PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA CENA DE CAMARADERÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS, EN EL EDIFICIO LIBERTADOR, MINISTERIO DE DEFENSA. 

Señor vicepresidente de la Nación; señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados; señor ministro de Defensa; señor Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas; señores jefes de cada una de las tres fuerzas: bueno – como recién decía el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el Brigadier Chevalier – un año más, demos gracias todos a Dios estamos, una vez más, juntos compartiendo esta cena de camaradería de las Fuerzas Armadas y apenas a 24 horas también de 186 años, del mes de julio, de nuestras independencia.

Una independencia que hace ya casi nos faltan cuatro apenas para cumplir también el bicentenario, se libraba como se libraban todas aquellas batallas en los campos militares.

Hoy, a casi dos siglos de aquellas gestas patrióticas, la independencia de nuestro país y de todos los países del mundo se libra en otros escenarios, tal vez, con otros actores y tal vez con otras actividades, en las cuales también tienen lugar la participación de nuestras Fuerzas Armadas.

No solamente en misiones de paz que caracterizan a nuestro país, afortunadamente, como una de las Fuerzas Armadas ejemplo en el mundo participando en misiones de paz, ordenadas por los organismos multilaterales, en este caso por Naciones Unidas, sino también con una creciente participación en el campo de la ciencia y la tecnología, que bueno no lo voy a repetir, pero lo voy a hacer, porque mi abuela decía que: “cuanto más se repite, más se aprende”, así nos enseñaban también.

La ciencia y la técnica, la ciencia y la tecnología, sin lugar a dudas – y me mira muy atentamente el señor ministro de Educación, y no sé si estará por ahí Lino Barañao o habrá viajado a algún lado porque siempre anda…

¿Está? Mira ya lo ando criticando a Lino y acá lo tenemos presente – una interacción permanente de nuestras Fuerzas Armadas en el campo de la ciencia y la tecnología, claves para los años que vienen.

También con una participación creciente de hermanamiento, de intercambio de las distintas fuerzas de nuestro país, también impensables hace unos años atrás.

¿Quién pensaría que viajaríamos tantas veces a Chile en acciones conjuntas con el Ejército de la hermana República de Chile?

Si uno piensa y yo recuerdo – vos también Arturo, vivíamos en Santa Cruz – casi se arma una de aquella por el año 78, o sea cómo han cambiado los tiempos vertiginosamente y creo que es también responsabilidad de nosotros acompañar el cambio de esos tiempos en forma absolutamente positiva.

También quiero agradecer muy especialmente la participación que nuestras Fuerzas Armadas han tenido en situaciones de emergencias, como la que se vivió en la provincia de Buenos Aires, en algunos sectores del conurbano cuando se produjo el temporal que – finalmente De Vido tenía razón – era un tornado, pese a que la prensa decía: “¿cómo sabe el ministro que era un tornado?”. 

Y bueno finalmente el Servicio Meteorológico Nacional confirmó que se trataba de un tornado y allí estuvieron nuestras Fuerzas Armadas, como también en la emergencia del volcán, en Villa La Angostura, en toda la región del Sur poniendo toda su sapiencia, poniendo toda su energía, su voluntad, su capacidad de movilización para este tipo de actividades.

Y también quiero especialmente agradecer tareas que han venido desarrollando, en estos últimos tiempos, de inclusión social, de ayudar a la inclusión social, conjuntamente con otras áreas del Gobierno, como el ministerio de Seguridad, como el ministerio de Desarrollo Social, que han trabajando y están interviniendo en nuestras villas precisamente para participar activamente no en tareas de seguridad interna, que por supuesto le están vedadas por la Ley de Defensa, pero sí en las tareas en que todo argentino – vista uniforme o no vista uniforme – está obligado a hacer si tiene buen corazón de argentino y que es ayudar en las tareas de inclusión social.

Quiero también agradecer a la Fuerza esa colaboración que yo creo que debemos ir articulando cada vez más y mejor, como lo hemos hecho, lo estamos haciendo y lo vamos a seguir haciendo en la otra área que era la ciencia y la tecnología.

Es un mundo difícil, un mundo complejo, un mundo en el que vamos a ver escenarios tal vez impensables, en no mucho tiempo más, que nos obligará a todos los argentinos – vuelvo a reiterar vistamos o no uniformes – a poner lo mejor de nosotros mismos para que nuestro país pueda sortear como lo ha venido haciendo con éxito las severísimos dificultades y restricciones que nos está imponiendo el mundo exterior. 

Ese mundo que como yo ayer comentaba en Tucumán, nos fue exhibido y les fue exhibido también a ustedes, a todos los argentinos como un modelo a seguir.

Finalmente, el modelo a seguir no era tan  modelo y lo bien que hicimos en no seguirlo porque, de no haber tenido hoy la solidez que tiene nuestro país en materia de reservas, en materia de desarrollo de mercado interno, en materia de poder adquisitivo de nuestros trabajadores, en reindustrialización del país en un formidable avance también en la ciencia y en la tecnología, que cada vez avanzamos más, también en esa formidable inversión que estamos haciendo en educación, en Tecnópolis vamos a entregar la netbook número 2 millones, el próximo jueves. Vamos a inaugurar Tecnópolis con la netbook 2 millones. 

Creo que todo esto nos ha permitido enfrentar este verdadero vendaval que parece no tener fin en condiciones mucho mejores que en otras épocas.

Se me eriza la piel de solo pensar que una crisis de esta naturaleza nos hubiera tomado hace apenas diez u once años atrás. No estoy hablando de hace un siglo o medio siglo. Piénselo por un instante.

Bueno, pero no estamos acá para… estamos compartiendo un momento agradable y eran reflexiones que quería compartir. Ustedes me escucharán también en otras oportunidades, así que no quiero extenderme demasiado.

Quiero decirles que como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, quería agradecer a las Fuerzas, precisamente, todas estas colaboraciones, anunciarles también, porque había un colega de ustedes que, bueno, en alguna época mucho no lo querían pero que después con el tiempo, como decía mi marido, “siempre cuando uno se muere todos te quieren después”.

Pero un colega de ustedes que decía que la víscera más sensible del hombre es el bolsillo, también anunciarles –no te agarres la cabeza Timerman que no voy a decir ninguna barbaridad, quédate tranquilo- que durante la semana que viene, de acuerdo con el Ministerio de Defensa y seguramente con la Secretaría de Hacienda, se firmarán las disposiciones para el aumento correspondiente a todo el personal de la Fuerzas Armadas que será a partir del 1º de julio.

De manera tal que también se complemente en este sector del Estado, en este sector público, el aumento que se viene dando en todos los sectores de la vida, tanto pública como privada, desde el año 2003.

Si bien no tienen convención colectiva ni paritaria, tampoco sería bueno que las tuvieran, son otra cosa y deben ser otra cosa, lo cierto es que también tienen que ser reconocidos en sus sueldos y en sus salarios.

Quería también anunciarles esto y desearles a todos los argentinos en un brindis, junto a todos ustedes…

Es una reflexión sobre la víscera, porque me había quedado con eso que quería…

Vos sabés que yo estoy discutiendo eso, Arturo, de que la víscera sea ese apotegma que nos dio el General más sensible del bolsillo, porque veo a algunos que han ganado plata como nunca en su vida y siguen protestando todavía.

Así que, se ve que o no tienen sensibilidad o las vísceras no tienen neurona, que también puede ser la otra hipótesis real y entonces, pasa lo que pasa.

Hay ponerle un poco de humor a todo porque sino, sin humor, no se puede sobrevivir, no te diría vivir, sobrevivir.

Decirles y agradecerles a todos la presencia en esta noche y convocarlos como convocamos a todos los argentinos a una gesta, a una gesta que es la de distintas posiciones, de distintas visiones a veces o perspectivas que es común tenerlas.

Pasa dentro de una familia, cómo no va a pasar entre 40 millones de argentinos. Convocarlos realmente, a construir una historia diferente como estamos haciéndolo.

Seguramente habrá heridas que curar, habrá heridas que sanar que, como ya lo dije, algún día aquí será el tiempo el que podrá hacerlo, porque hay cosas que realmente solo las subsana el tiempo. Es doloroso pero, bueno, es así.

Pero yo no quiero hablar de dolor ni de heridas, quiero hoy hablar de las cosas que hemos hecho y, fundamentalmente, de las que todavía nos falta hacer y que seguramente son muchas más de las que hemos hecho porque realmente la Argentina creo que está en una posición inmejorable para hacer, junto a los hermanos países de la región, una de las protagonistas de este siglo XXI.

Por esta Argentina que es de todos, por esta Argentina que tiene que ser más igualitaria todavía, más equitativa, por la integración de nuestro país, por la integración de nuestro país en la región y porque, bueno, el mundo finalmente encuentre solución, sobre todo el mundo desarrollado para sus problemas porque nos va a tranquilizar los nervios a todos, quiero convocarlos a hacer un brindis por la patria y por el pueblo que, en definitiva, son una misma cosa.

¡Salud!


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La tele será kitsch, o no será nada

julio 10, 2012

Kitsch, demasiado kitsch

Por Marcos Mayer

Ricardofort06–07–2012 / El comienzo con éxito menudo del ciclo sabatino y nocturno de Ricardo Fort por América pone de vuelta en pantalla un personaje al que le sobra casi todo.

El hombre se presenta con un saco brillante hasta la ceguera, su ya familiar peinado a lo Johnny Bravo, los brazos llenos de tatuajes símil maorí y lomo de ferretería. Está tan producido que es su propio emblema. El chocolate y el envoltorio.

Desde sus primeras apariciones hizo gala de dos cualidades que acentúan lo que parece ser cada vez una marca más fuerte de los medios masivos: el egocentrismo y la devoción por el kitsch (que, hay que admitirlo, en el caso de Fort es un poco más intensa que en el resto).

Vayamos primero al kitsch sobre el que se ha teorizado bastante. Es un concepto que tiene una doble ventaja: está, por un lado, asociado a una circunstancia histórica bastante determinada y no tiene la imprecisión de la idea de “mal gusto” con que se lo suele asociar.

En su libro dedicado al tema, el francés Abraham Moles (que reúne dos profesiones habitualmente inconciliables, es filósofo y físico) propone algunas pautas para acercarse al fenómeno kitsch.

Por de pronto, aclara que la palabra surge en Munich hacia 1860, que tiene, entonces, una fuerte connotación ética: se refiere al reemplazo de lo auténtico por lo prefabricado.

Las condiciones que rodean al término tienen que ver con la opulencia, el exceso, el estado de una burguesía que había llegado a la riqueza y no sabía del todo qué hacer con ella y en qué gastarla.

El kitsch es agregar algo innecesario a la función de una cosa, con el objeto de que resulte bella y, por lo tanto, más valiosa.

Uno de esas cajas que se venden en Mar del Plata, y que están decoradas con caracolas, son un contundente ejemplo de ese exceso.

La caja no puede ser bella por sí misma sin que se le agregue algo que tiene, sobre todo, la cualidad de lo evidente. Pese a su utilidad para guardar cosas, lo que se destaca es que pertenece al ámbito de lo marino.

Pero, a su vez, existen muchas de esas cajas: el kitsch participa de la producción masiva y abomina de la originalidad. Sólo puede ser original sacado de contexto, si se lleva esa caja a un lugar muy lejano al mar.

Hay otro aspecto interesante señalado por Moles: el kitsch forma parte de lo que llamaríamos un arte de vivir codificado. La vida no está librada a lo que cada uno quiera y pueda hacer con ella.

Y cada vez menos. Hay un batallón de psicólogos, médicos, investigadores de diversa laya, consejeros profesionales y vocacionales que enseñan cómo vivir. Sobre todo, porque parecería haberse reducido el prospecto de las formas posibles de hacerlo bien.

El resultado: un bombardeo de normas morales e higiénicas, díctámenes de cómo debe preservarse la salud física y mental.

La normalidad estética ha encontrado en el kitsch la forma de incorporarse a la vida cotidiana y convertir a lo bello en parte constituyente del paisaje hogareño. Adornos, cuadros, reproducciones que atosigan mesas, repisas y paredes.

También hay que señalar que son las formas de belleza a las que pueden acceder aquellos que no tienen crédito para comprarse un Picasso y deben conformarse con una copia. También lo bello está sujeto a las leyes de la distribución desigual del ingreso. El retiro de obras a colecciones privadas es una parte de ese proceso.

También hay una reivindicación del kitsch al que se hace entrar por el lado de lo que Susan Sontag, alguna vez, llamó la “sensibilidad camp”. El gusto por objetos en general considerados artificiosos y excesivos.

Da una breve lista que incluye ciertas postales antiguas, la primera versión de King Kong, la serie Flash Gordon. Aquí ese gesto incluyó a las películas del dúo Armando Bó- Isabel Sarli, o Leonardo Favio en su faz de cantante.

Lo que pasa con el camp es que los objetos que se recuperan se trasladan de un espacio de circulación a otro.

Al convertir cantantes -como ha sucedido recientemente con ABBA- considerados siempre de mercado en objetos de culto, lo que se hace es apropiarse de algo que no nos pertenecía, salvo como sus detractores potenciales.

Pero hay algo de no deliberado en estos artefactos que se denuestan y reivindican alternativamente. Porque, en definitiva, su objetivo era la eficacia y eso que se da en llamar éxito. Incluso, muchos de ellos se sabían efímeros y ocasionales.

El kitsch egocéntrico, que personifica Fort, pero que tiene otros avatares televisivos -Lanata, Aníbal Pachano.

Mirtha Legrand, Moria-, de algún modo se piensa como algo destinado a quedarse, consecuencia de un permanente ánimo de conquista. Lo cual obliga a encontrar armas que impidan la discusión. Una de ellas es el sentimentalismo.

¿Quién podría decir que está mal emocionarse? Nadie se anima a cuestionar abiertamente la tristeza, ni la congoja, ni siquiera el entusiasmo, aunque parezcan desmedidos y fuera de lugar.

En el programa de Fort -pero es un lugar común- se muestran imágenes de sus hijos (a quien se supone que ve con mucha frecuencia) y el millonario se enjuga unas lágrimas que no están muy seguras de querer salir a la intemperie.

Soñando por cantar casi obliga a los participantes y sus parientes a vivir al borde del sollozo. Los sentimientos que se proponen son, inevitablemente, kitsch: por exceso, por artificio deliberado. Pero están al servicio de la figura que no puede pensar más allá de sí misma, que sólo se siente a gusto en el centro de la escena.

El kitsch es funcional al egocentrismo, se rodea a la figura de redundancias y excesos.

Lanata también es un ejemplo en este sentido. Imitadores, sketchs, despliegue tecnológico alrededor de una figura que siempre importa más que la noticia. Los periodistas que aportan datos nunca miran a cámara, sino que se dirigen siempre al conductor, que filtra e interpreta.

La noticia, el entretenimiento o el invitado en primer plano -cuando el medio no es exhibición de sí mismo, sino un puente entre un lado y otro de la pantalla-, no necesitan de innecesarias acumulaciones. La tele será kitsch, o no será nada.

En Terapia. Lunes, la familia. 9° semana (10-07-2012)

julio 10, 2012

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10-07-2012. Dónde ponen el acento los diarios de hoy ?

julio 10, 2012

Dispersión post fin de semana largo

La soja, “inflación” e “inseguridad” relegan al mensaje presidencial

El acto de Cristina Fernández por el 9 de julio, sólo impacta en el título central de Página. El “récord” de la soja suma una notoria visibilidad, así como también el “banderazo” por Riquelme.

La economía vuelve a jugar un factor clave en la agenda porteña. De esta forma, La Nación insiste con el “nuevo contexto económico” y el “deterioro” que provoca la “inflación”, y los financieros celebran el “récord de la soja” porque se “frena” la “desaceleración” (El Cronista) o porque es una “ayuda” importante en un “momento oportuno” (Ámbito).

En cambio, Clarín apuesta a fijar “el drama de la inseguridad” en su título insignia: “En Buenos Aires hubo 18 asesinatos por robo en sólo 36 días”. Al respecto, anuncia que se trata de “una muerte cada dos días” y recuerda que en “todo 2011” los homicidios en la Provincia fueron “uno cada cinco días”. En un título secundario, acentúa el caso del joven asesinado en Moreno, algo que La Nación estampa en su foto del día bajo el rótulo: “La ola de inseguridad”.

Mientras tanto, el diario centenario elige destacar en lo más alto una variable económica: “Deterioria la inflación las partidas del gasto social”. En la bajada explica: “La suba del 19,2% prevista para este año pierde impacto porque no llega a cubrir el alza de precios”.

Como ocurre cada vez que la presidenta Cristina Fernández encabeza un acto resonante, P/12 abre su edición con un textual de la mandataria: “‘La lucha no es sólo por crecer, sino por crecer con igualdad”. Hace foco en las definiciones que esgrimió en el marco del acto por el 9 de julio, donde se refirió a un “mundo dado vuelta”.

En espacios de segundo orden, se suma todos menos Ámbito. En Clarín, resaltan que la Jefa de Estado acusó a las potencias de “timbear”; en La Nación, que llamó a la “unidad nacional”; y en El Cronista, que “dice que no se pueden evitar los coletazos del mundo”.

Por su parte, los financieros coinciden al poner el ahínco en otro asunto de orden económico. “Soja: récord de u$s 611 ayuda en momento justo”, expone Ámbito. Más abajo reconoce: “Para Argentina es una muy buena noticia en un momento oportuno: se especula con una recaudación extra de unos $ 3.000 millones”. Y agrega que “las cosas serían aún mejores si en marzo Guillermo Moreno no hubiera obligado a exportadores a liquidar para tener más dólares”.

El Cronista se acopla al enfatizar: “La soja alcanzó un nuevo récord histórico y modera el freno de la economía”. Explica que “con una cotización de u$s 612, el Estado se quedará con u$s 215 de cada tonelada que reste exportar” y prevé que “la economía recibirá una oleada extra de dólares y de ingresos fiscales” en momentos de “desaceleración”.

El resto de sus colegas también valora, aunque en títulos secundarios, el “récord” de la oleaginosa.

Sin torneos a nivel local e internacional, el fútbol logra una presencia destacada en la cartelera porteña por una noticia que sacude al mundo Boca: el “banderazo” de los hinchas para que Juan Román Riquelme siga siendo el “10” xeneize. Esta cuestión impacta en la foto principal de la portada de Clarín; en el pie de la primera plana de La Nación; y en un pequeño titular de segundo orden que se ubica en el encabezado de P/12.

La serie noticiosa que se concentra en la “pelea” entre Daniel Scioli y la Casa Rosada se distingue en segmentos secundarios de Clarín y los financieros. La interna en la CGT también es subrayada en Ámbito y El Cronista.

Diario Popular y Crónica

Amplifican el “clamor popular” por Riquelme

La dispersión se hace presente en la agenda porteña, luego del feriado por el 9 de julio. Sin embargo, los populares trazan el mismo tema futbolero, pese al receso invernal. Como sucedió a fines de la semana pasada, tras la derrota de Boca en la Copa Libertadores, la figura de Juan Román Riquelme sigue creciendo por su alejamiento del equipo azul y oro. “‘Riqueeelme, Riqueeelme”, estampa Crónica. Y Popular imprime en lo más alto: “Por amor al 10”. Ambos se detienen en el “banderazo” que impulsaron ayer los “fanáticos xeneizes” para que el enganche revierta su decisión.

En títulos secundarios gana visibilidad la figura de Cristina Fernández y la marcha por el pedido de justicia para el joven asesinado en Moreno.

Fuente: DsD


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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El peligro de los sectores de clase media títeres influenciados por los medios

julio 10, 2012

Escupir al cielo

 Por Luis Bruschtein

Tucuman10–07–2012 / La referencia histórica resulta inapelable.

Hace 9 años, cuando comenzaba el gobierno de Néstor Kirchner había una presión interna muy fuerte para romper con las recetas ortodoxas que habían producido la hecatombe.

Kirchner leyó ese mandato y desarrolló líneas de acción que no fueron bien recibidas por el establishment internacional. 9 años después, como dijo Cristina Kirchner en Tucumán,vivimos en un mundo dado vuelta”.

O sea, en el mundo está pasando lo que pasó nueve años atrás en la Argentina, que ahora está bien.

Pero hay una diferencia: al revés de lo que sucedió en Argentina y en otros países, los que mantienen el timón son los mismos que provocaron la crisis generando burbujas especulativas.

Ahora Argentina viene con 9 años con record de crecimiento y, en contraposición, las economías de la Euro Zona empiezan a mostrar números rojos.

El discurso del Gobierno se basa en esa evidencia: los que hoy están en crisis por aplicar las políticas del neoliberalismo critican a la Argentina por aplicar medidas heterodoxas que sacaron al país de la crisis.

Y si hubiera necesidad, está el mismo Rodrigo Rato dándole la razón.

En aquellos años era el titular del Fondo Monetario Internacional y no se cansaba de criticar las políticas que se implementaban en Argentina. Fue uno de los mayores defensores del neoliberalismo y un crítico durísimo del gobierno de Néstor Kirchner.

Pasaron los años, se produjo esta voltereta en el mundo y Rato está en las puertas de la cárcel por haber quebrado uno de los grupos financieros más grandes de España.

Rato hundió Bankia por aplicar las medidas que quería que se aplicaran en Argentina. Y junto con Bankia se hundieron todos sus pequeños y medianos accionistas.

La historia de Rato tiene una moraleja insoslayable para la Argentina, ya que si hubieran aplicado las medidas que exigía el banquero español, en este momento la clase media estaría en la calle otra vez, rompiendo cajeros automáticos y golpeando las cortinas metálicas de los bancos.

Sin embargo, hay un sector de esa clase media que se muestra furiosa con las medidas que las salvaron de ese calvario.

Resulta paradójico que esa parte de la clase media, muy confundida también por una estrategia mediática que siempre se benefició con las políticas de los ‘90, escupa al cielo como si quisiera que volvieran esas políticas que la fundieron.

Sobre la base de esa moraleja tan ilustrada con la historia de Rato, el Gobierno reivindica la aplicación de paquetes anticícilicos y de inclusión alineados en la misma lógica que sacó al país de la crisis del 2001-2002.

Tiene esa ventaja frente a las exigencias de los economistas ortodoxos siempre convocados por los medios. En ese marco tomó medidas que son el ABC de la economía: protegió la producción interna y las divisas, cerró las aduanas y estableció el control de cambios.

Estas decisiones generaron una postal de época: esa misma clase media clamaba al cielo para que dejara pasar el huracán furioso que estaba empujando para llevársela puesta. Frente a la amenaza de una crisis, el control de cambios parecería nada más que una molestia pero fue motivo de cacerolazos y enojos.

El encarecimiento de los artículos importados fue tomado por ese sector también como una agresión, cuando en realidad es una protección. El lanzamiento de un plan masivo de construcción de viviendas populares fue criticado como una mentira demagógica, igual que los créditos para los jubilados.

Confundir políticas contracíclicas de supervivencia con demagogia o mesianismo puede ser suicida, algo que este sector de las capas medias, muy influenciadas una y otra vez por los medios, tiende a cometer.

Creció con el peronismo y se hizo antiperonista; respaldó el golpe del ’76, que la hundió con la tablita, y se colgó del “voto cuota” con el menemismo, que la llevó al borde de la extinción.

Si las economías como la argentina no se protegen, los coletazos de la crisis serán mucho peores para ellas porque la historia demostró que las economías centrales tienden a resolver sus crisis trasladándolas a las emergentes.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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