Archive for the ‘Africa’ Category

Mandela… el “subversivo”

diciembre 8, 2013

El subversivo

 Por Luis Bruschtein

Mandela107–12–2013 / El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel.

Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano.

Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.

Eran los años ’50 y ’60 y en los Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo.

Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Sudáfrica con su apartheid?

Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.

Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana.

Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran “democracias populares”, “repúblicas democráticas” o socialismo africano.

Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación.

Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.

Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios.

Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los ’60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.

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Falleció Nelson Mandela en su casa de Johannesburgo a los 95 años

diciembre 5, 2013

1918–2013
Murió Nelson Mandela

05–12–2013 / El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, confirmó la muerte del primer presidente negro de la nación africana, quien falleció en su casa de Johannesburgo a los 95 años. El Premio Nobel de la Paz, símbolo de la lucha contra el apartheid, había sido internado en el hospital de Pretoria el 8 de junio con una grave pulmonía. Desde principios de septiembre fue trasladado a su hogar. “Esta nación ha perdido un gran hijo“, dijo el actual mandatario. Con 67 años de activismo político, 27 en prisión y cinco como primer mandatario, la tenacidad y su compromiso con la justicia, su defensa de la democracia, la igualdad racial y su mensaje de reconciliación convirtieron a Mandela en un admirado y respetado ícono global.


MandelaFue la voz de uno de los mayores movimientos sociales del mundo en favor de los derechos humanos y logró atraer la mirada internacional hacia la Sudáfrica del apartheid, ejercido por los boers, los colonos originarios de Holanda, Flandes, Francia y Alemania.

Muchos de sus compatriotas no olvidan que sus palabras, tras su liberación el 11 de febrero de 1990, devolvieron la esperanza a una sociedad desangrada por las luchas étnicas y la violencia de grupos paramilitares opuestos a un cambio de régimen: “Los saludo a todos en nombre de la paz, la democracia y la justicia universal“, afirmó entonces Mandela, desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo.

El carismático ex mandatario mantuvo viva hasta hoy su propia leyenda: la historia de un hombre que dedicó su vida a exigir respeto a los derechos humanos en un país castigado por un régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca en detrimento de negros, mestizos y originarios de la India.

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea de Cabo Oriental, sudeste de Sudáfrica, y estaba destinado a ser un consejero del regente del reino Thembu, perteneciente a la tribu Xhosa.

Sin embargo, Mandela tuvo que trasladarse luego a Qunu, a 20 kilómetros de Mvezo, cuando su padre, un jefe tribal, fue expulsado por la autoridad colonial, y más tarde a la localidad de Mqhekezweni tras la muerte de su progenitor.

De educación occidental, aprendió a rebelarse contra las leyes tribales antes que contra el Imperio Británico. Motivado por su conciencia nacionalista, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA), partido con el que alcanzó la presidencia de Sudáfrica décadas más tarde, convirtiéndose en el primer presidente negro de ese país.

En Johannesburgo abrió el primer despacho de abogados negros y apoyó la estrategia de resistencia pacífica del líder indio Mahatma Gandhi contra las leyes cada vez más opresivas del apartheid. La matanza de manifestantes en la ciudad sudafricana de Shaperville en 1960 fue el detonanate para que Mandela abrazara la lucha armada.

Madiba” -nombre del clan de Mandela en lengua xhosa y con el que se le conoce popularmente en Sudáfrica-, viajó por Africa para recaudar fondos para el brazo militar del CNA, que él mismo dirigió.

Fue detenido en 1962 y procesado en el Juicio de Rivonia, en el que fue condenado a cadena perpetua en 1964, hasta su puesta en libertad en 1990.

Tras su discurso en Ciudad del Cabo, Mandela definió las pautas que hicieron posible la transición de la excolonia británica en un país libre y la reconciliación con el entonces presidente Frederik De Klerk, lo que les valió a ambos el premio Nobel de la Paz en 1993.

Cuatro años después de su liberación Mandela se convirtió, en las primeras elecciones multirraciales de Sudáfrica, en el primer presidente negro del país, cargo que ejerció hasta 1999.

Ese mismo año abandonó la función pública, aunque a través de su Fundación -ahora el Centro de la Memoria Nelson Mandela-, el Fondo para la Infancia y el Fondo de la Lucha contra el Sida continuó desempeñando un rol político decisivo en el concierto internacional.

Los sudafricanos, tanto negros como blancos, lo veneran y celebran con orgullo cada año el día de su cumpleaños -18 de julio-, que coincide con el Día Internacional de Mandela, instaurado por la ONU en 2009. El carismático dirigente se retiró de la vida pública en 2004, y entonces hizo una advertencia a todo aquel que quisiera invitarle a algún acto político: “No me llamen, ya los llamo yo”.

Mandela, quien estuvo bajo vigilancia médica desde 2011, había sido operado en diciembre pasado de cálculos en la vesícula y asistido por complicaciones respiratorias durante las más de dos semanas en las que estuvo internado.

Vivió sus últimos días entre Johannesburgo y Qunu, la localidad del este del país donde pasó su infancia. Su última aparición fue durante la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de 2010 celebrado en su país.

Padre de seis hijos fruto de dos matrimonios, vivió hasta su muerte con su tercera esposa, Graca Machel, viuda del expresidente mozambiqueño Samora Machel.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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El Senado dio media sanción al nuevo Codigo Civil. Diputados lo tratara en 2014

noviembre 29, 2013

CODIGO CIVIL
Media sanción y vuelva en marzo

28–11–2013 / Con los votos del Frente para la Victoria y sus aliados, el Senado aprobó durante la madrugada la reforma y unificación del nuevo Código Civil y Comercial. En una extensa sesión, la oposición cuestionó que el proyecto se trate “a libro cerrado” y abandonó el recinto antes de la votación. La iniciativa fue girada a Diputados, que la tratará cuando se retomen las sesiones ordinarias en 2014.


La votación, que se realizó a las 4.30 de la mañana, tras casi doce horas de discusión, salió 39 votos a favor y uno en contra del salteño del Partido Renovador Juan Pérez Alsina.

El radicalismo, el FAP y el peronismo disidente se retiraron del recinto. El proyecto que consta de más de 2600 artículos e introduce cambios sustanciales, entrará en vigencia el 1 de enero de 2016 una vez que la Cámara de Diputados la sancione, presumiblemente, el próximo año.

El debate en el Senado giró en torno de algunas cuestiones fundamentales, como la responsabilidad del Estado y el debate sobre el inicio de la vida, pero también con el acceso al agua, a la tierra o el divorcio.

Sin embargo, antes de que se inicie la discusión, el radicalismo había pedido que la norma no se votara a “libro cerrado”, algo que a lo que el kirchnerismo se negó.

Era el final que buscaban. Es una forma de no comprometerse en esta discusión y hacer aparecer el Código como fruto de una sola facción política“, advirtió el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto.

Antes, el radical Ernesto Sanz había anticipado que se iban a retirar del recinto “por respeto” a su “dignidad” y por la decisión del kirchnerismo de aprobar la norma “a libro cerrado”.

También se retiraron de la sala de sesiones las peronistas disidentes Liliana Negre de Alonso y Sonia Escudero, quienes si bien anticiparon que iban a votar a favor de la iniciativa gracias a la modificación del artículo sobre concepción humana, luego de que el oficialismo anticipó que esa cuestión debería ser modificada en Diputados, optaron por irse.

El presidente de la Comisión Bicameral Especial, el kirchnerista neuquino Marcelo Fuentes, abrió la discusión a las cinco de la tarde argumentando que “esta reforma es el recupero del concepto de la libertad, de la diversidad y del derecho que tenemos a ejercer en plenitud nuestras posibilidades sin que haya una visión única”.

Por su parte, Pichetto defendió el voto a favor del Código que impulsa el Frente para la Victoria, aunque dijo que no compartía su “matriz civilista”. De todos modos, Pichetto dijo que iba a votar a favor, pese a sus disidencias, por “disciplina política“.

“No lo comparto. Lo voy a votar porque tengo obligaciones políticas, pero hay una estructura de pensamiento y una idea que liquida la relación del sujeto privado con el Estado y la coloca dentro del marco del derecho público”, explicó Pichetto.

También dijo que el artículo 19, sobre la cuestión de la concepción, tampoco lo satisfacía, y que esperaba que la Cámara baja volviera a la redacción original que hablaba de la existencia de vida humana a partir de la implantación del embrión en el seno materno en las fertilizaciones asistidas.

La ausencia de artículos que establezcan el derecho del acceso al agua también fue parte de la discusión, cuando el radical tucumano José Cano cuestionó esa decisión. El oficialista bonaerense Aníbal Fernández le respondió, por su parte, que “el acceso al agua es un derecho público esencial” y que por eso “no es imperioso que esté en el Código Civil“.

El socialista Rubén Giustiniani también criticó que el oficialismo no haya querido introducir modificaciones al articulado de la norma y se refirió, entre otros temas, a que se haya quitado del Códigoel derecho al acceso al agua potable como un derecho humano, en beneficio de las empresas mineras y detrimento de los ciudadanos“.


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Reflexiones sobre la vuelta de Cristina y un futuro posible

noviembre 28, 2013

La vuelta de Cristina y el curso posible

28–11–2013 / El reingreso de la Presidenta a la escena pública ha motorizado una serie de cambios que preanuncian un sinceramiento respecto de las metas y los límites que el gobierno se ha fijado para el resto de su ejercicio.

crispolleraLa Presidente ha superado sus problemas de salud y ha vuelto a tomar las riendas del gobierno. La felicitamos de todo corazón por esto. De aquí en más ha de gestionar los dos últimos años de su mandato. Sus primeras decisiones ponen en evidencia que no piensa perder el tiempo.

Las últimas elecciones legislativas, más allá de la derrota del gobierno en los principales distritos, se saldó con una victoria a nivel nacional que le valió una masa crítica de votos, la suficiente para retener la mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Bien es verdad que en Diputados esa mayoría se da por un margen muy ajustado y expuesto por lo tanto a cierta precariedad: los cantos de sirena pueden precipitar “fugas” hacia otros sectores.

Pero se mantiene el contexto que consiente un desarrollo razonable de la actividad pública en los dos años que faltan para la renovación presidencial. Este lapso es suficiente también para un desarrollo político y económico que garantice la permanencia y una relativa profundización del “modelo”, incluso tras la nueva instancia electoral.

Siempre habíamos esperado que esa profundización se verificase por la única vía que existe para lograr un cambio estructural de fondo en el país. Esto es, con la potenciación del Estado como agente regulador de la economía y la participación de la clase obrera organizada como respaldo del proyecto.

Creo que estas expectativas pueden relegarse al cajón de los recuerdos. Después de diez años de gestión el kirchnerismo ha producido cambios notables y positivos en muchos rubros periféricos, pero nunca se ha animado o ha querido incidir sobre el núcleo duro del sistema.

No ha atacado la distribución inequitativa de la renta a través de una reforma fiscal progresiva, ni ha vuelto a recuperar la intangibilidad de los recursos minerales; ni nos hemos liberado de las horcas caudinas del CIADI, herencia directa de la década infame del menemismo y de su subasta del país al mejor postor. Al mejor postor de los bolsillos de los funcionarios y políticos involucrados en ese remate, se entiende.

Ahora bien, en vez de hacer lo que algunos anhelaríamos, el kirchnerismo ha preferido operar, menos heroicamente, a través de pactos con la burguesía industrial y ha relegado a los sindicatos a una valencia acotada al campo gremial, despojándolos de toda posibilidad de inmiscuirse en la cosa política y de participar en la planificación estratégica del cambio. Esto es un hecho y hay que aceptarlo. Pero hay aceptarlo con los ojos abiertos, sin autoengañarse con el relato de la “revolución imaginaria”.

El país no va a cambiar de un día para otro. Pero tampoco, creo, va a volver a la infamia de los 90. La oposición está dividida, en general no convence a nadie (su crecimiento electoral expresa más bien un rechazo al gobierno que una identificación con ella), y debe mucho de su peso a la cháchara mediática de comunicadores que compiten en la mentira o en la tergiversación de la noticia. La ley de medios, finalmente sancionada, puede aliviar esta presión al permitir una mayor pluralidad de voces.

Por esto es conveniente que, tanto el gobierno como quienes lo apoyan en sus inmediaciones, se apeen de los discursos bombásticos. La etapa que viene no va a consentir declamaciones sino que va a demandar explicaciones razonadas.

Y estas son la mejor arma para combatir las paparruchas e infamias de un payaso como Lanata. Y de otros que lo emulan de manera algo más sutil y menos grosera en el manejo del “relato” sistémico de la oligarquía agropecuaria y financiera.

La recomposición ministerial operada por Cristina en días recientes aparece como concebida para ajustarse a este tipo de requerimiento. Se percibe como un principio ordenador en las designaciones.

El nombramiento de Axel Kiciloff al frente de Economía nos parece el dato más significativo, pues es un keynesiano que se ajusta a la perfección al esquema posibilista pero consistente de los gobiernos kirchneristas.

Está lejos del perfil que deleita a los gurús devotos del mercado: no tiene un posgrado en una universidad norteamericana ni ha sido abogado de las empresas transnacionales.

Fue el mejor de su promoción en la UBA, medalla de oro y con un doctorado calificado con un diez por el Tribunal de Tesis, según apunta Alfredo Zaiat en P/ 12.

Sus primeros pasos han estado dirigidos a consolidar su equipo y a organizarlo según sus expectativas. Esta se presume ha sido la razón de la salida de Guillermo Moreno de la Secretaría de Comercio.

Moreno es un personaje incorruptible y singular, que ha concitado antipatías y simpatías muy repartidas y que ha rendido importantes servicios al país, más allá de sus eventuales errores tácticos (la adecuación de las estadísticas del INDEC a sus propios deseos, por ejemplo) y a problemas de “estilo”.

Estilo, por otra parte, muy reconfortante en ocasiones: nadie va a olvidar su irrupción en una reunión del directorio de Clarín, junto a Axel Kicillof, donde les restregó por la jeta a los mandamases del multimedio sus descomunales sueldos. Debe haber sido la primera vez que esos señores hallaron a alguien que les tirase la verdad a la cara.

Ante la necesidad de adecuar el gobierno a la nueva etapa, la Presidenta ha decidido aparentemente prescindir de los estallidos de esa figura muy desgastada y que además no se llevaba bien con quien ya era, en la práctica, jefe de la cartera económica, y lo ha alejado diplomáticamente, otorgándole la agregaduría de su especialidad en la embajada en Roma.

La designación de Jorge Capitanich como jefe de gabinete en reemplazo de Juan Manuel Abal Medina es coherente con el propósito que presumimos anima a la Presidenta.

Capitanich es también economista, tiene muy buena relación con Kiciloff y un estilo ponderado que contrasta con la tumultuosa militancia de la Cámpora, que sostenía al anterior titular de esa secretaría.

Las posibilidades que ese cargo de relevancia le da para un eventual posicionamiento como candidato a la presidencia en 2015 es un cálculo a futuro que no nos interesa. La política es voluble y no se puede pronosticar nada, aunque sea cierto que Capitanich ha quedado bien situado para competir en esa carrera.

Los detalles del acuerdo del estado nacional con Repsol para acabar con el contencioso devenido de la expropiación de las acciones de la transnacional de marca española en YPF no se conocen aun, pero, según se afirma, el arreglo fija el pago de 5.000 millones de dólares a Repsol en concepto de indemnización.

La empresa exigía 15.000 millones y el gobierno nacional ofrecía 1.500. Si la cifra que se menciona como definitiva es la correcta, el diferendo se cerraría en términos razonables.

Mucho habría tenido que ver en esto el interés de Repsol en reingresar a la Argentina trámite PEMEX, para compartir la exploración y explotación de Vaca Muerta, la segunda reserva de shale gas en el mundo.

El país, en el marco de una política económica que no quiere contrastar frontalmente con el sistema-mundo, no parece tener otra opción que esta. La explotación del shale gas requiere de grandes capitales y de una tecnología que Argentina aun no posee, pero que podrá adquirir en el curso de los próximos años.

Esto puede lograrse por medio de una herramienta que el actual gobierno no ha perdido y a la que todo indica que no piensa renunciar: fortalecer la participación del Estado en la economía como instrumento para lograr el cambio estructural a mediano plazo.

El tema industrial, el paso de ser un país proveedor de  commodities al de ser productor de bienes de capital, ha sido y sigue siendo la asignatura pendiente de Argentina.

Habíamos comenzado a resolver el problema con Perón, entre 1945 y 1955, la única década de veras ganada por la nación.

En ese momento, con los errores propios de todo arranque, se echaron las bases de un país industrial.

Es verdad que la industria liviana, que suministró el excedente para lanzar una política distributiva que consintió la instalación de la justicia social para amplísimas capas de la población, no era suficiente para proveer el cambio de fondo; pero esa insuficiencia estaba en vías de ser corregida e iba acompañada por emprendimientos sólidos que apuntaban a la creación de la industria pesada.

La regulación del intercambio a través del IAPI, los altos hornos Zapla, la siderurgia en San Nicolás, el impulso a la Fábrica Militar de Aviones y la creación de la flota mercante eran indicios claros de la dirección en la que nos movíamos.

En los últimos años del gobierno los contratos petroleros y el incipiente desarrollo nuclear abrían el camino a la autosuficiencia energética. Ese experimento fue cortado por la brutal contrarrevolución de septiembre del 55.

Uno de los argumentos elegidos para desestimar la obra de esa década fue el de los contratos petroleros.

De pronto, los cipayos de siempre se volvieron ardientes nacionalistas. Algo de eso, aunque en tono menor, pasa también ahora, cuando los grandes medios menean dubitativa o irónicamente la cabeza ante el ingreso de Chevron para explotar Vaca Muerta, y la “izquierda” perfumada de Pino Solanas y la ultraizquierda destemplada de Altamira se encrespan ante la presunta vulneración de la soberanía.

La incorporación de capitales externos para ayudar el despegue no es, en sí misma, un pecado. Como tampoco tendría que serlo la toma de deuda para hacerlo, aunque este es un capítulo mucho más resbaloso pues supondría el ingreso al mercado de capitales tan ansiado por la citi, siempre deseosa de desviarlos a la especulación intensiva.

Pero es en este lugar, precisamente, donde el estado debe tomar los recaudos para asegurar que los canales de inversión se orienten en el sentido correcto. Un estado sólido y gestionado por cuadros administrativos provistos de seriedad y patriotismo es la mejor garantía de que las cosas irán como se debe.

Y el pueblo sabe reconocer a quien le brinda esa garantía, siempre y cuando esa persona o esa fuerza esté allí. No otra fue la clave de la continuidad de la vigencia de Perón a pesar de sus 18 años de exilio.

Se abre así, ante el país, una etapa donde la ponderación y el realismo deben sustituir a la retórica del “relato”. Puede que sea mejor así. Adecuar lo que se hace con lo que se dice es siempre una forma de evitar los espejismos y los desengaños que tanto pueden dañar a la fe de los más jóvenes. Y esa fe es de veras el capital irremplazable.


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Lampedusa y el drama de los inmigrantes clandestinos

octubre 17, 2013

Lampedusa merece el Nobel de la paz

LampedusaEl periodista, autor de esta nota, realizó un viaje como “infiltrado” en una de las barcazas que transportan a los inmigrantes clandestinos desde África hacia los países europeos. Han muerto por carecer de un pasaporte que los acredite y eso los obliga a caer en manos de traficantes. Rescata de esta terrible experiencia la solidaridad de la población de Lampedusa y los propone candidatos al Premio Nobel de la Paz.

 Fabrizio Gatti  / Periodista/ Le Monde

InmigrantesInmigrantes: desde 1988
se han contabilizado 19 mil víctimas.
 

Hace exactamente diez años, en 2003, durante unos días otoñales como los de ahora, inicié un viaje como “infiltrado” en el tráfico de seres humanos.

De África a Europa, a través de Senegal, Malí, Níger, Libia, Argelia, Túnez y, por fin, la isla de Lampedusa. Decidí convertirme en Bilal, un nombre falso, observando las imágenes tomadas desde el helicóptero de los cuerpos que flotaban en el Mediterráneo boca abajo, hinchados como globos, con los brazos abiertos como dando un abrazo sin respuesta.

Era un naufragio, uno de los innumerables. Ante Kerkennah, la isla mítica de Túnez: 41 supervivientes, 12 cadáveres rescatados, 197 desaparecidos. Han pasado diez años y las vidas de otras miles de personas se han paralizado boca abajo, con el cuerpo hinchado, con los brazos abiertos.

En estas aguas, el sitio Web Fortress Europe ha contabilizado 6.825 muertos desde 1994, de los cuales 2.352 sólo en 2011.

Teniendo en cuenta el conjunto de la frontera europea, desde las islas Canarias hasta Turquía, el balance de víctimas desde 1988 es de 19.142.

Lo más absurdo es que todas estas personas han muerto por dos trozos de cartón con un puñado de páginas en medio: un pasaporte. Viajando en camiones repletos hasta reventar en el Sáhara o estando detenido como Bilal en el campo de inmigrantes denominados clandestinos es cuando comprendí lo extraordinario y diabólico que puede ser el pasaporte.

Si tienes el adecuado, pasas las fronteras y perteneces al mundo de los supervivientes. Si tienes el equivocado, debes ponerte en manos de los traficantes y perteneces al mundo de los náufragos. Pero ¿podemos dejar morir a jóvenes, a mujeres, a niños y a sus padres por dos pequeños trozos de cartón con un puñado de páginas?
 
Cada Estado actúa por su cuenta
 
Durante estos años, la Unión Europea ha gastado cientos de millones de euros para proteger sus fronteras mediante la agencia Frontex, su policía.

En este aspecto, los Estados miembros llegaron fácilmente a un acuerdo. Pero en lo que respecta a la aplicación de las convenciones sobre los refugiados, el deber de asistencia en el mar que tan a menudo se olvida o las normas sobre inmigración no se han gastado casi nada. Cada Estado actúa por su cuenta.

De este modo, la ausencia total de un proyecto común para decenas de miles de exiliados sirios, eritreos, somalíes y de otros países, así como la falta de apertura de corredores humanitarios en un territorio que se extiende desde los campos de detención en Libia a los campos de refugiados en Turquía, paradójicamente han convertido a las mafias en la única agencia internacional de pasadores que ofrece una vía de salida. La consecuencia de esta situación son las hecatombes que se producen.

Todo ello no ha impedido que la Unión Europea recibiera el premio Nobel de la Paz hace un año. Por ello, ante las imágenes de los cuerpos que de nuevo flotan en el mar, he sentido la necesidad de romper el silencio y proponer en el sitio Web de L’Espresso, el semanario para el que trabajo, una recogida de firmas para conceder el premio Nobel de la Paz de 2014 a los miles de rescatados y náufragos que con su huida han intentado escapar de las guerras.

Puesto que el Nobel no se puede conceder a los que han desaparecido en el mar, propongo concederlo, en nombre de los muertos y los supervivientes, a la pequeña localidad de Lampedusa y a sus habitantes, que jamás han dejado de rescatar los cuerpos.

Lampedusa no es el Estado italiano que, por una ley absurda, prevé que los 155 supervivientes sean juzgados (por un delito de inmigración ilegal). Lampedusa tampoco es Europa, sino únicamente el punto más cercano de África.

Lampedusa es el primer lugar, real y simbólico, entre nosotros, los espectadores, y estos hombres, mujeres y niños que se aferran a las rocas para pedirnos ayuda. Durante este trágico decenio, Lampedusa y sus 6.000 habitantes jamás han perdido la razón ni el sentido común que no diferencia entre ciudadanos y clandestinos.
 
Firmar una petición
 
Ese sentido común lo viví en mis propias carnes, la noche del 23 al 24 de septiembre de 2005 cuando, por imperativos de mi investigación, me arrojé al agua simulando ser un clandestino.

Un hombre al que no conocía y que a su vez no me conocía me vio en el mar después de muchas horas. Me ayudó a llegar a tierra y me tendió sobre una roca. Se quitó su camiseta y me cubrió el pecho. Pero seguía temblando.

Entonces, se tumbó sobre mí. Así es como me calentó sin saber quién era. Pesaba mucho. Yo estaba sucio, desaliñado. Podía tener una enfermedad contagiosa.

Al finalizar la investigación y después de publicar mi libro, le volví a ver. Massimo Costanza no es socorrista. Es electricista, está casado y tiene hijos. Es una persona normal.

PapaenlampedusaVisita del papa Francisco a Lampedusa en julio de 2013. 
 

 

El premio Nobel de la Paz tiene una finalidad. Sin su concesión a Aung San Suu Kyi, muy pocas personas habrían conocido la dictadura de Birmania. Por ello es necesario firmar esta petición, para romper el muro de silencio y dar a conocer al mundo entero lo que pasa en la frontera meridional de la Unión Europea


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