Archive for the ‘Centroamerica’ Category

Los golpes blandos, el relevo de las dictaduras militares. Detalles

marzo 15, 2014

Golpe blando

 Por Luis Bruschtein

Golpesblandos15–03–2014 / Aquellos viejos villanos, los peores del barrio, los que hacían el trabajo sucio de los señoritos, los militares, han sido descartados.

Las elites ya no entregan a sus filas a ninguno de sus hijos. No hay dobles apellidos y ya no son invitados a las reuniones conspirativas de los grandes señores que a veces ya los miran con cierta desconfianza. Los golpes militares, aquella pesadilla infinita, han caído en el desprestigio, perdieron glamour, han pasado de moda. Ahora se habla de golpes blandos.

El golpe blando consiste en travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna, hasta hacerla caer por medio de alguna farsa judicial como fue en Honduras, o parlamentarista, como en Paraguay o forzando una intervención extranjera como se pretende hacer en Venezuela.

Es más complicado que los golpes militares, pero, a diferencia de ellos, tiene el colorido de estos tiempos, con sus arquetipos de tiranuelos bananeros en el bando de los malos, y un bando de los buenos con sus arquetípicos luchadores por la libertad, con sus simulacros de épicas remasterizadas y con sus falsos discursos de heroísmos ciudadanos, todos ellos, buenos y malos, diseñados como protagonistas de una película de acción clase Z por las grandes herramientas de dominación: las corporaciones mediáticas.

En otras épocas, la derecha le reclamó con razón a la izquierda por su poca vocación democrática. Pero cuando las izquierdas populares no elitistas ni vanguardistas se volcaron a la democracia y ganaron elecciones, han sido las derechas las que no aceptaron el juego democrático.

Las derechas tienen siempre a su favor el poder económico y el gran poder de la época: los supermedios. Las izquierdas han legitimado con votos sus gobiernos y son reacias a sostenerse por la fuerza porque valoran esa legitimidad que fundamenta sus mandatos.

Son movimientos cualitativamente diferentes a los de sus orígenes del siglo XX. Han desarrollado una práctica electoral que antes apenas tenían.

Han perdido elecciones y se han mantenido en la oposición en marcos institucionales. Han ganado elecciones con mucho esfuerzo y, a diferencia de los viejos sectarismos, han desarrollado estrategias con mucha flexibilidad y amplitud, han gestionado con mayor o menor eficiencia, y han formado cuadros de gestión de los que antes carecían.

Son calidades que no eran muy características de las izquierdas o progresismos o movimientos nacionales y populares del siglo XX. Y esencialmente son calidades de la democracia.

Estas corrientes políticas latinoamericanas han crecido en calidades democráticas y han sido refrendadas electoralmente varias veces. En Chile volvió el socialismo con Michelle Bachelet después del gobierno derechista de Sebastián Piñera, en El Salvador ganó por segunda vez la vieja guerrilla del Farabundo Martí y esta vez con un ex comandante guerrillero como candidato.

El voto democrático es el principal aliado de estos gobiernos. Entonces desde la derecha dicen que la democracia no es solamente el voto. Lo cual es cierto. Si la mayoría que gobierna no respeta a las minorías, hay una democracia imperfecta.

Pero si sucede al revés, si las minorías quieren imponerse sobre las mayorías que ganaron elecciones, ya ni siquiera es una democracia imperfecta, sino que es una dictadura. De eso se tratan los golpes blandos.

En abril del año pasado en Venezuela, por ejemplo, Nicolás Maduro ganó por escaso margen las elecciones presidenciales a toda la oposición nucleada detrás de la candidatura de Henrique Capriles.

Sin ningún prurito democrático, al perder por escaso margen, el candidato conservador desconoció el triunfo legítimo de su adversario. Y fue respaldado por una campaña internacional de los grandes medios para que nadie reconociera al gobierno de Maduro.

Hasta hoy en día, la Casa Blanca no lo ha hecho. La oposición y Washington creían que esa escasa ventaja a favor del bolivariano desaparecería rápidamente y quedaría como un gobierno débil, vulnerable a cualquier acción destituyente.

Tres meses después de las elecciones presidenciales hubo elecciones municipales. En una situación muy desfavorable, tras la muerte de un líder carismático como Hugo Chávez, al que debió reemplazar, y con muchos problemas en la economía, Maduro no sólo no perdió esa ventaja sino que la amplió a más de diez puntos y más de un millón de votos. Fue un desastre para la oposición, que creía que finalmente había llegado el momento de cortar el proceso chavista.

El liderazgo de Capriles quedó resquebrajado y Leopoldo López quiso aprovecharse. Capriles sigue siendo mayoría en la oposición y sostiene una estrategia menos violenta. López es hijo de una alta ejecutiva de la organización Cisneros, el principal multimedia del país y convocó a la gente a la calle hasta “echar a Maduro”.

Fueron manifestaciones violentas con barricadas y francotiradores y en ese marco también se produjeron desbordes de la represión. O sea, la minoría de la minoría está en las calles, levanta barricadas y tiene francotiradores. Pero los medios lo presentan como el descontrol de una situación social y tratan de presionar en la OEA para provocar una intervención extranjera. Eso sería un golpe blando.

Venezuela no es un paraíso, afronta problemas importantes. Al igual que todos los países latinoamericanos, ha sido cuestionada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la situación en las cárceles.

Tiene un problema grave de inseguridad. Los estudiantes se incorporaron a las marchas después del asesinato de dos de ellos por delincuentes comunes. También afronta una inflación fuerte y desabastecimiento de algunos productos.

Pero hay un gobierno respaldado por la mayoría de la población para solucionar esos problemas. El sector de Capriles ha insistido en que no apoyan las marchas violentas. Solamente se moviliza una minoría violenta que cuenta con el respaldo de los Estados Unidos y de los grandes medios de la región.

Para respaldar a este sector minoritario de la oposición venezolana, las principales asociaciones de editores de diarios en América latina, entre los cuales se incluyen La Nación y Clarín, de la Argentina, lanzaron el programa Todos Somos Venezuela.

Participan en esa operación la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos (Andiarios), el Grupo Diarios de las Américas (GDA) y el Grupo Periódicos Latinoamericanos (PAL). En estas corporaciones están representadas las cadenas latinoamericanas de grandes medios escritos.

La operación consiste en que cada periódico tendrá la obligación de publicar una página tituladaTodos somos Venezuela, sin Libertad de Prensa no hay Democraciacon información que será elaborada por los medios opositores de Venezuela.

La decisión de esta corporación regional aparece casi como una confesión, aunque agreguen en un párrafo que también publicarán la información oficial. Se trata de una corporación de multimedios que avanza sobre la soberanía política de un país, conspirando abiertamente contra sus instituciones democráticas.

Pone en evidencia la decisión de hacer campaña, de debilitar al gobierno de Maduro, de mostrar la imagen trucada de una supuesta pueblada y de disfrazar de mayorías libertarias a las minorías violentas.

El dispositivo mediático es como la caballería de los golpes blandos. Está poniendo toda su potencia de fuego sobre Venezuela, pero las marchas opositoras van perdiendo intensidad y la realidad más compleja de ese país empieza a filtrarse por entre esa imagen grotesca que diseña la barrera informativa.

Un elemento a favor de ese proceso ha sido la decisión de los gobiernos de la Unasur que advierten el peligro institucional al que tratan de empujarlos.

Los cancilleres reunidos esta semana en Santiago de Chile decidieron que a Caracas viajará una misión de la Unasur para respaldar las instituciones democráticas y no para hacerles el juego a los más violentos de la derecha opositora como quería el departamento de Estado norteamericano en la OEA, así como el presidente panameño Ricardo Martinelli, uno de sus operadores regionales.

Las fuerzas políticas en general comienzan a reconocer una problemática que en la Argentina se debatió intensamente con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El rol antidemocrático que plantean las situaciones dominantes en el universo de la información es cada vez más evidente. Una expresión de ese proceso reactivo fue esta semana la decisión del gobierno mexicano de obligar a desmonopolizarse a Televisa, el principal multimedia de ese país y el mayor de habla hispana.

La disputa por democratizar la información es la disputa por democratizar las sociedades y prevenir estos golpes blandos.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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¿Qué fue de tu vida? Carlos Loiseau, Caloi (22-07-11)

mayo 8, 2012

Entrevista de Felipe Pigna al dibujante e historietista argentino Carlos Loiseau, Caloi. Sus influencias, las publicaciones satíricas y lecturas con las que se formó. Sus primeros trabajos en el humor gráfico; su militancia política-artística; el crecimiento de su personaje “Clemente” y su experiencia en “Caloi en su tinta“.

Adelanto


Parte 1/4


Parte 2/4


Parte 3/4


Parte 4/4


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La cumbre de la CELAC aprobó un documento final. Apoyo para reclamo de Malvinas

diciembre 3, 2011

CARACAS
La Cumbre de la Celac aprobó el documento final y expresó su apoyo unánime a la Argentina

03–12–2011 / La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), concluyó su cumbre fundacional de presidentes y jefes de gobierno, aprobando una declaración política, un plan de acción y varios documentos, entre ellos uno de apoyo a la Argentina en sus reclamos soberanos por Malvinas.

Fotocelac


La cumbre de Caracas contó con la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, junto a mandatarios de toda la región como Dilma Rousseff (Brasil), Felipe Calderón (México), Rafael Correa (Ecuador), Juan Manuel Santos (Colombia), Raúl Castro (Cuba), Sebastián Piñera (Chile), José Mujica (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Alvaro Colom (Guatemala), Daniel Ortega (Nicaragua), Porfirio Lobo (Honduras), entre otros.

“Si decimos que hemos protagonizado una jornada histórica no exageramos”, afirmó el titular saliente de la CELAC, el presidente venezolano Hugo Chávez, quien le entregó la titularidad “pro témpore” del organismo a su colega chileno, Sebastián Piñera, quien será anfitrión de la próxima cumbre en 2012.

El flamante organismo hemisférico nuclea a 33 países de la región -todo el continente excepto Estados Unidos y Canadá), y quedó conformado como nuevo mecanismo de resolución de conflictos y elaboración de políticas comunes.

Los mandatarios aprobaron varias declaraciones, entre ellas una de apoyo a la Argentina en sus reclamos de soberanía ante el Reino Unido por las islas Malvinas.

Además se aprobaron, y en todos los casos por unanimidad, otros documentos con pronunciamientos sobre temas como la defensa de las democracias de la región, por el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, por la inclusión social en todo el continente, y por políticas de seguridad alimentaria, entre otros asuntos de interés común, se informó al cerrar el encuentro.

La cumbre de Caracas dejó establecido un funcionamiento orgánico logrando superar las diferencias respecto a un punto crucial, como el de la forma de votaciones internas, que se debatía entre una mayoría calificada o el consenso.

Hemos hallado una fórmula, que es dejar pendiente la aprobación de ese único artículo para más adelante, y mientras tanto seguiremos tomando las decisiones como hasta ahora (en el Grupo de Río y luego en la CELC) por consenso“, explicó Chávez.

Como forma de coordinar las acciones de la CELAC, que según se anunció incluirán permanentes encuentros de consulta a nivel de cancillerías, se dejó conformado un órgano permanente al que se nominó Troika, conformado por tres presidentes de la región.

La Troika estará integrada por el presidente pro témpore saliente, al actual y el próximo.

De esta manera la integran, respectivamente, Hugo Chávez, el chileno Sebastián Piñera -próximo anfitrión en la cumbre prevista para 2012 en Santiago-, y Raúl Castro, quien será dueño de casa en 2013 en La Habana.

También se postergó para la próxima cumbre la decisión sobre crear una Secretaría General, presentada por el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien además ofreció a la capital de su país como lugar para establecer una sede permanente para la CELAC.

Otro de los temas que se dejó para la cumbre de Chile es una propuesta realizada durante el debate por la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad Bissesar, quien solicitó que se incorpore a la Troika a un representante de los 14 países anglo parlantes de la región.

La cumbre de nivel presidencial de la CELAC sesionó a lo largo de dos días en una carpa de grandes dimensiones levantada en el Patio de Honor de la Academia Militar Bolivariana, en el suroeste de Caracas, dentro del histórico Fuerte Tiuna, donde Chávez estuvo preso durante el intento de golpe de Estado de 2002.

El nuevo organismo funcionará a la manera de un foro regional, y es heredero directo del Grupo de Río -creado en 1986 por la Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Panamá, Colombia, Venezuela y México-, y de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) conformada por el anterior en 2010.


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La creación del CELAC. Otro paso para la integración latinoamericana

diciembre 3, 2011

Revisionismo y Celac

 Por Luis Bruschtein

CELAC03–12–2011 / Mientras Hugo Chávez leía en Caracas Memorias de la Nación Latinoamericana, un clásico del revisionismo histórico de izquierda, en la Argentina se creó un instituto que agrupa a los historiadores enrolados en esa corriente.

Insólitamente, la creación del Instituto Dorrego levantó tanta espuma e hirió tantas susceptibilidades que dio la impresión nuevamente de que se estaba discutiendo algo más y que ese revisionismo que muchos de sus críticos habían dado por muerto sigue siendo mala palabra en las universidades y en la academia que administran el conocimiento.

La idea de la Patria Grande Latinoamericana y la negación o el énfasis sobre el impacto que tuvieron los imperialismos en el desarrollo de la historia de América latina han sido grandes divisores de aguas que generaron partidos políticos o los dividieron o les dieron forma.

Sin maniqueísmos, esas líneas se cruzaron y encimaron, hubo un desarrollo inarmónico pero, aunque algunos lo niegan, esos lineamientos fueron algunas de las coordinadas de esa movilidad en la historia.

Hubo quienes prefirieron ver en Estados Unidos un modelo de organización democrática y otros que lo vieron como una amenaza expansionista.

Lo real es que, más allá del modelo que necesariamente planteaba la primera revolución independentista y republicana del continente, desde el comienzo de la doctrina Monroe en el siglo XIX, Estados Unidos desarrolló una política de patio trasero con América latina.

Se apropió de la mitad de México, invadió varias veces Nicaragua, Cuba, El Salvador, Honduras y Panamá y, ya en el siglo XX, Guatemala, Santo Domingo, Granada, Panamá, absorbió a Puerto Rico, creó la siniestra Escuela de las Américas, promovió golpes militares en toda la región y expulsó a Cuba del concierto institucional de la región.

La idea de la Patria Grande Latinoamericana estaba en la cabeza de San Martín y Bolívar y de los próceres independentistas como algo natural y fue también la bandera de los últimos caudillos montoneros como Felipe Varela y Ricardo López Jordán.

Sin embargo, América latina desarrolló su historia en forma compartimentada.

Surgieron los países y durante dos siglos, esas naciones se mantuvieron distanciadas. En esos dos siglos prácticamente no se crearon flujos comerciales intrarregionales.

Cada país encaró sus relacionamientos hacia el exterior sin mirar a los costados. La configuración de esas relaciones fue la de un embudo, ya que la mayoría de ese flujo fue entre cada país y los Estados Unidos.

Esa configuración, donde todo confluía en Washington, implicaba también que la capacidad de tomar decisiones políticas, económicas y de todo tipo se concentrara de la misma manera y por lo tanto el entramado de las instituciones regionales como la OEA, organismos financieros y tratados militares, terminaban también por reflejar ese mecanismo.

Esa estructura de las relaciones económicas, militares y políticas en el continente, tan dependiente de los Estados Unidos, hizo que se hablara de la necesidad de una segunda independencia, lo que implicaba guerras insurreccionales, guerrilleras y grandes revoluciones en el pensamiento del siglo XX.

Ese cuadro cambió y comenzó a descongelarse con la globalización a principios de los ’80.

Sin que se produjeran esas grandes revoluciones y con una épica de lucha callejera y contienda electoral como marco, comenzó un incipiente intercambio comercial entre los países vecinos.

Washington trató de interponer entonces los Tratados de Libre Comercio (TLC), como el ALCA, para controlar y encuadrar esos flujos comerciales. Al mismo tiempo comienzan a aparecer en forma muy volátil el Mercosur y los primeros roces con los TLC.

Pero las tendencias políticas reactivas no aparecieron con fuerza a nivel institucional hasta la crisis regional de las economías neoliberales a fines del 2000. Aparecen entonces gobiernos que confrontan con el modelo hegemónico de los Estados Unidos en la región, como venía haciéndolo en soledad el cubano desde mediados del siglo XX.

Se llegó así a la reunión del ALCA en diciembre de 2005 en Mar del Plata.

Allí hubo 3 presidentes que tenían claro lo que estaba en juego: Hugo Chávez, de Venezuela; Lula da Silva, de Brasil, y Néstor Kirchner, de Argentina.

Los 3 provenían de procesos muy diferentes así como de orígenes políticos e ideológicos distintos. Pero tuvieron la inteligencia de apartar esas diferencias para trabajar sobre lo que podía significar un giro total en la historia de América latina.

Se opusieron al ALCA y lograron frustrar ese proyecto hegemónico de Estados Unidos.

Y al mismo tiempo priorizaron como nunca antes los procesos de integración regional. También estaban allí Tabaré Vázquez, de Uruguay; y Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay, que se sumaron al rechazo al ALCA, pero lo hicieron un poco por la presión de sus socios del Mercosur. Tabaré nunca descartó la posibilidad de un TLC propio con Washington.

Otros gobiernos se fueron sumando al impulso que le dieron los 3 conjurados a esa nueva realidad que se iba plasmando primero a nivel de la región, con el Mercosur; después en el plano de subcontinente, con la Unasur, y que acaba de culminar ayer con la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), con la participación de los mandatarios de 33 países, menos Estados Unidos y Canadá.

El proceso que iniciaron Lula, Chávez y Kirchner produjo un vuelco total de la carga histórica de la región.

De aquel paraguas hegemónico y la dispersión se pasó a una organización en la que coinciden todos los gobiernos latinoamericanos y caribeños, por primera vez en la historia, para organizarseincorporando a Cuba, que había quedado fuera del sistema regional– y sin la tutela omnipresente de Washington.

Lo que hasta los años ’80 parecía que iba a ser un camino de guerras y revoluciones fue transitado en cambio con el tranco más lento pero más democrático y menos sangriento de las protestas callejeras y la conformación de grandes consensos populares que consolidaron sus proyectos en las urnas.

Fueron acompañados también por un proceso económico donde las burguesías necesitaron ampliar sus negocios hacia los países vecinos para encontrar mercados a escala.

Y al mismo tiempo surgieron dirigentes como Lula, Chávez y Kirchner y más tarde Evo Morales, Rafael Correa, José Mujica, Fernando Lugo y otros que supieron entender y orientar esos nuevos fenómenos.

Ningún proceso es lineal, sin que se produzcan avances y retrocesos, pero a partir de ahora, Washington tendrá que cambiar todo su esquema de relacionamiento con la región.

Es impresionante el cambio del escenario regional producido en los últimos 7 u 8 años.

Es un cambio que estaría en línea con gran parte de la discusión histórica planteada por el revisionismo, que siempre fue tratado con desdén y desprecio por la academia y la universidad.

La última guerra de independencia fue la cubana y por lo tanto su prócer, José Martí, fue el de ideas más modernas con relación a las demás independencias.

Martí sentía una gran admiración por Sarmiento, pero cuando se publicó Civilización y Barbarie, el prócer cubano, con mucho respeto y con mucha inteligencia, publicó a su vez un pequeño libro, un opúsculo, que se llamó Nuestra América, que fue la contracara del texto sarmientino.

Más allá de lo literario, en el contenido, la comparación no es buena para ese gran pensador y educador argentino.

Siempre fue estúpida la actitud paternalista y furiosamente despectiva de un sector de la academia y la universidad hacia un revisionismo histórico al que hay que reconocerle que puso el foco crítico sobre muchos aspectos de la historia que hoy están asumidos por todo el mundo.

Y en ese sentido el revisionismo dio una clase de historia a muchos de los historiadores más renombrados entre los seudocientíficos de la actualidad.

Estos historiadores “científicosaseguran que el revisionismo y sus polémicas están perimidos, pero la histeria apenas contenida con la que reaccionan está diciendo lo contrario.

Lo que se puede entrever de esa furia es que otra vez la historia es usada por ellos como excusa para discutir la política del presente (en realidad siempre es así) y sería bueno, entonces, que se blanqueara esa metadiscusión.


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México. Crimen Organizado. Los periodistas son amenazados, asesinados y desaparecidos

septiembre 27, 2011

Periodistas mexicanos cierran sus cuentas en redes sociales tras el asesinato de la cronista

26–09–2011 / Periodistas mexicanos comenzaron a desactivar sus cuentas en las redes sociales de internet, como forma de reducir su exposición, luego de que este fin de semana apareciera decapitado el cuerpo de una cronista, en el noveno asesinato de un trabajador de prensa en lo que va del año en el país, y se reportara la desaparición de otros dos colegas.

PeriodistamurderedLas decisiones de los cronistas – muchos de los cuales utilizan desde hace tiempo chalecos antibalas – no responden por ahora a ninguna decisión colectiva, sino que expresan el temor que infundió el hallazgo, el sábado, del cadáver de María Elizabeth Macías Castro, de 39 años, junto a un mensaje en el que se la acusaba de difundir información a través de redes sociales.

Macías era jefa de redacción del periódico Primera Hora, de Nuevo Laredo, ciudad del estado (provincia) norteño Tamaulipas, y junto a su cuerpo aparecieron un teclado y un mouse de computadora, y un mensaje firmado por “ZZZZ” que la identificó como “La Nena de Laredo” y advirtió que fue asesinada por informar sobre el crimen organizado en redes sociales.

El mensaje también mencionó un sitio web de comunicaciones por chat y redes sociales (www.nuevolaredoenvivo.es.tl) que ayer colocó en su portada un crespón negro de luto por la muerte de “NenaDLaredo” junto a una de sus entradas, perteneciente al 22 de septiembre, que decía:

“Cacería de ratzzz si ven a donde korren esos DENUNCIENLOS xfa”.

El hecho fue descripto por la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) como una “clara amenaza a los usuarios de las redes sociales en las regiones de mayor violencia en México”, informaron las agencias de noticias ANSA, DPA y Prensa Latina.

Aunque el de Macías es el 9º asesinato de periodistas en lo que va del año en México, AI lo relacionó con el hallazgo, hace 10 días y también en Nuevo Laredo, de los cuerpos de un hombre y una mujer colgando de un puente, con un mensaje que amenazaba a usuarios de blogs sobre el crimen organizado.

“Estos 3 homicidios parecen representar una alarmante estrategia para intimidar a los usuarios de las redes sociales para que dejen de comunicar información relacionada con la violencia”, dice un comunicado difundido hoy por AI.

La organización reclamó asimismo una “investigación exhaustiva” para evitar que el asesinato quede impune y “debilite aun más el ejercicio de la libertad de expresión”.

Mientras tanto, se informó hoy que Manuel Fonseca Hernández y Daniel Flores Guillén, reporteros del periódico El Mañanero, de Acayucan, municipio del estado Veracruz, están desaparecidos desde el 18 y el 22 de este mes, según denunciaron sus familiares, que radicaron denuncias ante el Ministerio Público local.

Las desapariciones de Fonseca y Flores se suman a la de Evaristo Ortega Zárate, director del semanario Espacio y del Diario de Misantla, de quien no se tienen noticias desde el 19 de abril de 2010.

Al menos en el caso de Flores, se supo que en los últimos días había recibido varias amenazas, igual que otros tres colegas de la región sur de Veracruz, tras haber cubierto la fuga de presos del penal Duport-Ostión, de Coatzacoalcos, el 19 de septiembre.

La Unión de Periodistas y Comunicadores de Coatzacoalcos exigió al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, la pronta investigación para encontrar a los dos reporteros.

Según datos de la gubernamental Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), desde 2000 suman 77 los periodistas asesinados en México y 15 los desaparecidos.

Esa estadística es parte de la nómina de 50.500 asesinatos cometidos desde diciembre de 2006, en el marco del combate militar al narcotráfico ordenado por el presidente Felipe Calderón.

La propia CNDH pidió al gobierno de Calderónacciones de política públicaconcretas para prevenir los asesinatos de periodistas y otras para “abatir la impunidad” en torno de estos sucesos.

México es considerado uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, según organismos no gubernamentales defensores de derechos humanos que destacan que trabajar en un medio de comunicación “sigue siendo una tarea de héroes”.


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