Archive for the ‘Musica’ Category

De Zurda. Canción oficial

junio 14, 2014

La canción pegadiza del programa de Victor Hugo Morales con Diego Maradona a raiz del Mundial por Telesur y la TV Pública.


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Tradición y diversidad en la masiva celebración en Plaza de Mayo

mayo 27, 2014

Artistas esenciales de la música argentina de diversos lenguajes y tradiciones como Lito Nebbia, Juan Carlos Baglietto, Pedro Aznar, Peteco Carabajal y Bersuit Vergarabat encabezaron la multitudinaria fiesta “Patria Populara modo de celebración del 25 de mayo de 1810, en la histórica Plaza de Mayo.

Las sonoridades sembradas por Astor Piazzolla, Charly García o Mercedes Sosa, que dejaron huellas e influyeron a generaciones de músicos y oyentes, fueron condensadas en el espectáculo “Somos Cultura”, producido por el pianista Lito Vitale, que ocupó el segmento central de la celebración.

Un mosaico de 25 canciones -interpretas por 25 sets artísticos diferentes- se desplegó sobre el escenario para condensar en sólo 90 minutos la riqueza sonora de la argentina.

“Por idiosincracia, el tango y el folclore son las vertientes musicales de la Argentina; pero por el peso de la inmigración esas corrientes se enriquecieron“, reflexionó Lito Nebbia, fundador del movimiento inicial del rock argentino.

Desde las 16 y hasta la noche desfilaron por el escenario de Plaza de Mayo un numeroso colectivo de artistas con propuetas artísticas de toda laya.

La sucesión de músicos se inauguró con la cantante Hilda Lizarazu y su interpretación de “Inconsciente colectivo“, para luego seguir con “El témpano“, a cargo de Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré,representantes de la trova rosarina.

Opus 4 hizo la necesaria referencia a Astor Piazzolla con “Libertango“; Patricia Sosa apeló a los origenes con “Juana Azurduy“, mientras que Tonolec y Palo Pandolfo repusieron “Sudamérica“, aquel himno de Arco Iris.

El legado de María Elena Walsh fue invocado a través de “Como una cigarra“, por Susana Rinaldi y el dúo Orozco-Barrientos, mientras que la figura de Carlos Carabajal, el padre de la chacarera, fue tributada por Peteco y la Orquesta de Los Amigos de Chango.

Horacio Fontova y Kevin Johansen refrendaron el sentir latinoamericano con “Sur o no sur” y La Bomba de Tiempo, Liliana Vitale y Gabo Ferro levantaron al público con “El himno de mi corazón“, de Miguel Abuelo.

Lito Nebbia apostó al consolidado “Sólo se trata de vivir“; Fabiana Cantilo y Emme eligieron el más reciente “Meteoritos“; y Sandra Mihanovich y Alejandro Lerner, con “Prohibido prohibir” ensayaron un tributo a la poética de Eladia Blazquez.

Adriana Varela y Pedro Aznar le pusieron voz a “El otro país“, aquella inmensa composición de Teresa Parodi que supo consagrar Mercedes Sosa.

Carajo cambió abruptamente el registro con la crudeza de “Sacate la mierda“; Víctor Heredia e Ignacio Copani retomaron el terreno de la canción con “Todavía cantamos“; y Glays, `la Bomba tucumana`, comenzó a preparar el clima final con “No me arrepiento de este amor“, de Gilda, y “La pollera amarilla“.

El desenlace quedó a cargo de Bersuit Vergarabat, que combina el pulso de la cumbia, gesto rockero y letras con testimonio.

La argentinidad al palo“, “El viento trae una copla” y “Yo tomo” dieron forma a una clausura potente y a puro baile.


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“Ayer nomás”. Los Gatos y una entrevista a Litto Nebbia

abril 29, 2014

Los Gatos
comenzaron a cantar beat en castellano, una revolucion dificil de imaginar hoy. 

Escrito por N&P  

Losgatos
Los Gatos, 1967 / La Balsa / Madre, escúchame / Un dia de otoño / El Vagabundo / Ayer Nomás / Mi Ciudad / El Rey lloró / El día llegará / Jamás Creí.  

“AYER NOMAS…”

De entre las decenas de grupos juveniles que pululaban por la ciudad de Rosario en el primer lustro de los 60s se destacaban The Wild Cats 

Cuando su cantante debe concurrir al servicio militar, los integrantes incorporan a un adolescente Litto Nebbia, quien trae consigo un puñado de canciones en castellano 

Deciden cambiar el nombre a Los Gatos Salvajes, pero continúan incluyendo cobres de bandas británicas, aunque traducen las letras al castellano 

Luego de tocar en bailes de fin de semana son probados en un programa televisivo llamado “La Escala Musical” en Buenos Aires, consiguen un contrato y editan el primer simple “la Respuesta”.  

Entre 1964 y 1965 graban el primer álbum. Canciones muy simples, con una instrumentación precaria, en su mayoría compuestas por Litto Nebbia 

El álbum no logra mucha repercusión debido a que los gustos se orientaban más hacia la música extranjera 

A fines de 1965, al terminar el contrato la banda se desarma, pero Nebbia y Fogliatta se preparan para emprender otra aventura: Los Gatos 

Existe una reedición en CD, por Melopea Discos que contiene en LP, los singles y un registro en la Escala Musical.  

TEMAS

En tu corazón
Harás lo que te pida
La Respuesta (Nebbia-Fogliatta)
Me tienes que besar
Lo que más me gusta a mi
Donde Vas
Bajo la rambla (Resnick-Young)
Déjame Déjame
Por qué heriste mi corazón (Don Everly)
Eres Mala
Hablando de tí (Chuck Berry)
Necesito Saber
Yo soy el mejor
Quien vendrá por mi
Tan solo un perdedor
Boleto para pasear (Lennon-McCartney)
Ruta A Go-Go
Fragmentos de Glad All Over (Clark), She Loves You (Lennon-McCartney), Whatcha gonna do’ about you (Payne-Carroll) y La Respuesta (Escala Musical/Canal 13)  

MUSICOS

Litto Nebbia: voz, guitarra, armónica.
Ciro Fogliatta: piano. órgano, celesta.
Juan Carlos Pueblas: guitarra.
Guillermo Romero: bajo.
Tito Adjaiye: batería.  

INDICE

Los Gatos: Primer Período:

Vol 1 (La Balsa), 1967,
Vol 2 (Viento, Dile a la Lluvia),
1968, Seremos Amigos, 1968

Litto Nebbia: Voz, Guitarra Rítmica, Armónica.
Ciro Fogliatta: Órgano, Piano, Vientos
Kay Galiffi:  Guitarra Eléctrica y Acústica
Alfredo Toth:  Bajo y voz.
Oscar Moro:  Batería y Percusión.  

Al terminarse el contrato con “La Escala Musical” los Gatos Salvajes quedan sin trabajo fijo en Bs As y parte de sus miembros retornan a Rosario 

Nebbia y Fogliatta son de la idea de continuar con el proyecto.  

Reclutan a dos jóvenes  rosarinos Kay Galiffi y un compañero de Litto llamado Oscar Moro 

Se suma Alfredo Toth  en el bajo.  

Por ese entonces como tantos otros frecuentaban La Cueva. De allí conocían a Tanguito y en un bar de la Perla de Once, en el baño, según cuenta la leyenda, Litto lo escucha cantar una parte inconclusa de un tema: – Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda…, y sería Litto quien completa la canción, a la que llamarían La Balsa 

Cuando llega la posibilidad de grabar un single, eligen un tema de Moris para el lado B. Modifican la letra de “Ayer Nomás” para hacerla menos contestataria y logran un enorme éxito.  

Con un enorme repertorio a cuestas no tiene dificultades en grabar el primer LP que sale en 1967 

Una gema de la música beat que contiene los temas del primer simple y otros excelentes temas como Madre escúchame, El Rey Lloró.  

Elegantemente instrumentado con algunas sutiles pinceladas psicodélicas de manos de Fogliatta y su órgano y un leve sabor a bossa y bolero en algunas de las interpretaciones de Nebbia 

Los dos siguientes LPs : Volúmen 2 y Solo seremos amigos siguieron la misma línea, mientras crecían como músicos, ampliando el espectro de los instrumentos utilizados y la calidad de los arreglos además de incrementar los toques sicodélicos.  

Finalmente Los Gatos se separan durante algún tiempo. Algunos de los integrantes de la banda viajan a USA, Kay se radica en Brasil y Litto queda en Argentina.  

Realizará como solista uno de los mejores discos de ese periodo y protagoniza la película El extraño del pelo largo.  

Más tarde Los Gatos volverán con un enfoque más progresivo y un nuevo guitarrista en sus filas: Norberto “Pappo” Napolitano.  


REPORTAJE A LITTO NEBBIA  

– Cuál fue el motivo, cual era la idea de cantar en castellano? Las bandas en la época de Los Gatos Salvajes cantaban en inglés. ¿Porque ustedes no lo hicieron? 

Litto Nebbia: Todos cantaban en inglés o con letra en español de versiones mexicanas sobre temas extranjeros…. comencé a escribir las primeras canciones pienso que a los 13 años…también le hacia unas letritas en castellano a temas ingleses que me gustaban….lo hacía en castellano porque naturalmente era lo que me salía… no se me ocurría cantar en otro idioma si tenia el mío, que además era el único que sabía…ja…ja…  

¿Cómo llegan Alfredo, Kay y Moro a integrar Los Gatos, luego de la separación de Los Gatos Salvajes?  

LN: A Moro y a Kay los llamamos a Rosario… era una época muy difícil para conseguir músicos jóvenes que quisieran anotarse en tu proyecto, con tanta bohemia, represión etc., encima no olvides que éramos de Rosario, así que prácticamente al comienzo no conocíamos a nadie aquí…  

Moro y Kay estaban en una banda de allá que se llamaba Los Halcones, y nos gustaba como venían tocando.  

Kay dejo su carrera de medicina, quemó todos los libros literalmente y se vino con nosotros a la aventura, y Moro dejó de trabajar en una florería donde hacia el reparto.  

Nos faltaba un bajista porque seguíamos con la idea de que en vivo yo era el cantante solista además de componer.  

Era una forma de la época….el organista era el organista, el violero el violero y así.

Entonces buscamos gente y nada hasta que apareció Alfredo para una prueba.

Nos cayó bien como tipo pero resulta que nunca había tocado el bajo eléctrico… apreciábamos mucho que el tipo tuviera onda, yo comencé a pasarle bajos con una guitarra.  

Tocaba el bajo en la cueva y en algunos laburos que me salían de fin de semana en shows… y así se fue armando hasta lograr ser el excelente instrumentista rítmico que oís en los discos.  

Siempre se cuenta la historia de la coautoría con Tanguito de la Balsa, casi una leyenda… ¿Podés decirnos como fue realmente?  

LN: – La Balsa, en realidad Tanguito me dice que vayamos al baño porque quiere mostrarme un comienzo que tiene y no sabe como seguir…esto debido a que le impresionaba que yo manejaba muchas cosas de armonía y él solo tocaba en un tono (en Mi)… allí me muestra ese comienzo y yo sigo la letra y música completa que es el tema… te cuento esto porque no es una leyenda..es como ocurrió y gracias a dios que estoy vivo para contarlo ja…ja…  

Y con respecto a Ayer Nomás… ¿porqué se cambió la letra? 

LN: – Yo había metido este tema en el repertorio de Los Gatos junto al resto de los míos, porque teníamos la ilusión que si alguien grababa podía ayudar a meter a otro….sabes que para ser socio de Sadaic por ejemplo, tenés que tener un tema grabado sino no entrás, entonces sacamos Ayer Nomás…

Cuando nos salió la oportunidad de grabar ese primer LP lo metimos, pero los tipos de la compañía se asustaron con eso de la letra de – este país es grande y tiene… no te olvidés que estaba Ongania

LN:– Entonces para poder grabarla les dije a Moris y Pipo, que era una pena porque se perdían una buena oportunidad de tener un tema grabado y entonces me dieron el OK para que le podara a la letra alguna parte y yo la transforme en un motivo de mujer, pareja, etc.  

Hay quien atribuye la intensificación de la propuesta música de la segunda época de Los Gatos a la presencia de Pappo, con su guitarra más dura. Sin embargo la mayor parte de las composiciones son tuyas. Te pido que me aclares este tema.  

LN:– Como Kay se enamoró de una brasilera, se casó y se quedo a vivir en Rio, necesitábamos un violero para seguir con la idea básica del quinteto. Yo puse a Pappo porque lo había conocido en un boliche donde íbamos a zapar.  

Ya por ese año había aparecido Hendrix, Led Zeppelín, etc, y había una gran tendencia a tocar un poco más duro… a desarrollar algo que más tenia que ver con los negros, con el blues…así fue que se integro Pappo y yo escribí un manojo de canciones que daban la posibilidad para ese sonido y para el desarrollo más activo de la parte rítmica, solos de viola, órgano, etc.  

La propuesta musical siempre siguió siendo grupal a partir de mis canciones.  

Pappo no intervenía en ningún arreglo ni cosa que se le parezca… es más, todas las violas rítmicas de LP Beat Nro 1 y Mujer Perdida las puse yo porque se hacía quilombo con tantos acordes… él fue y es un especialista para improvisar en rock y blues…eso es lo super bueno de él.  

¿Cuál fue el motivo de la separación de Los Gatos?  

LN:– Misión cumplida, de común acuerdo. Cada cual tenia además su proyecto personal a desarrollar y así, no tenía sentido hacer otro disco más solo porque teníamos éxito. No queríamos como se dice, mantener el quiosco.  

Durante esta época de Los Gatos ¿ustedes tenían conciencia de estar creando algo nuevo, que se llamaría rock nacional?  

LN:– Todo nació naturalmente… de corazón… tiempo al tiempo uno va tomando conciencia de lo importante que significa lo que ha creado y también de la responsabilidad que tiene hacia el futuro, por eso la evolución y seguir adelante 

Hay dos reediciones en CD del material de Los Gatos ¿Estás conforme con los resultados de estas reediciones?  

LN:– Me pone contento saber que esos discos se siguen vendiendo en todo Latinoamérica y reeditando siempre a más de 30 años de haberlos hecho, un feliz comienzo de carrera….  

Las reediciones son una mierda, primero que nada porque jamás han tenido la nobleza de avisarnos y pedirnos alguna opinión.  

Ya deberían haber hecho un box set con todas las grabaciones de Los Gatos y además sumarle fotos y material anecdótico que nosotros podríamos darle. Esto que estas haciendo vos, ¿entendés? Esto deberían tener los discos… en fin.  

La primer reedición estaba sin masterizar. Una vergüenza, hasta se oía el soplido de la cinta de donde lo copiaron.  

Se agotó porque vendieron más de 100 mil de todos los álbumes.  

De ahí en más siguieron reeditando esas colecciones espantosas de grandes éxitos que ni dice como te llamas.  

Eso de no sacar el CD del último disco es una cagada… ¿quien decide que los temas de ese álbum son bonus tracks? No hay que amargarse.  

A principio de los 70s viniendo del rock incursionás en la fusión con Nebbia’s Band y más tarde con el Trío, en el folclore trabajando con Domingo Cura, y en el tango con Mederos.

¿Era una intención premeditada de crear una corriente musical que contuviera lo de adentro y lo de afuera?

LN: –  Todo eso tiene que ver con la educación que uno tiene. Si vos crecés oyendo música de todo el mundo y además estudiás y te preocupás y te sensibiliza todo lo que se te acerca, lógicamente terminás escribiendo una música personal que habla de vos, pero con todos los códigos que has recibido por tu entorno…  

Tuve la suerte de oír a mis 12 o 13 años a Coltrane, Miles Davis. Viví el nacimiento de la bossa nova… estudié un curso de guitarra de Paulinho Nogueira cuando los de mi generación oían solo rock. Me encantaba Piazzolla, conocí personalmente a Tom Jobim a mis 19 años, y a Milton Nascimento…a esto sumale que mis padres eran músicos, y yo hijo único.  

Esto te da una celeridad y ánimo de voluntad increíble.  

A mis 10 años me gustaban Neil Sedaka y Dion di Mucci. Conoci personalmente a Sedaka en Rosario a esa edad, que además tocaba el piano magníficamente… porque doy este ejemplo ¿ porque en esa época para la juventud el numero uno era Elvis Presley, que tendría todo el carisma que quieras, pero no componía, no tocaba…  

Yo desde pequeño le daba más bolilla a la composición y a que tocaras un instrumento…  

Yo creo que puedo fusionar la música que escribo con lo que se me ocurra, porque finalmente también es un asunto de educación  

Es lo mismo que llevarse bien con la gente…¿porque lo hace uno?  

Porque tiene una educación y sentido común. En un diccionario italiano dice que sentido común es nacer con sentimientos…  

Está bueno eso… entonces te das cuenta que las músicas folklóricas de todo el mundo tienen puntos en común y que las comprendés, pero antes debés conocer la tuya…  

Todas las músicas folklóricas de cada lugar tienen improvisación, la base de tres acordes, una rítmica que asemeja a un hombre al caminar y así…  

Son distintas porque cada una usa instrumentos y formas de su idiosincrasia.  

Entonces cuando hago Nebbia’s Band o toco con Cura, no es que me quiero hacer el jazzero ni el folklorista.  

Hay tipos que no entienden nada y como mis canciones tienen muchas armonías y modulaciones, creen que es jazz.

Es un disparate. Igual que los que dicen que la música brasilera, la bossa nova, tomo mucho del jazz. Eso es un error.  

Las notas son 12 de do a do con sus alteraciones.  

La facultad combinatoria de estas es infinita y variará según la sensibilidad e invención de quien escriba.  

Definitivamente, mi única intención con todo lo que fusiono es hacer algo de buen gusto y que la gente que escucha crezca…no ofenderla… no darle golpes bajos.  

TEMAS DEL DISCO DE “ AYER NOMAS…” (1967)

Los Gatos, 1967  

La Balsa
Ya no quiero soñar
Lo Olvidarás
Madre, escúchame
Un dia de otoño
Riete
El Vagabundo
Me harás pensar en el amor
Ayer Nomás
Mi Ciudad
El Rey lloró
Qué piensas de mi
El dia llegará
Jamas Crei  

NOTA DE LA NAC&POP: Es muy difícil para las nuevas generaciones imaginar que una vez, hasta las bandas de rocanroll de Argentina cantaban solo en ingles, cantaban en ingles los blues, cantaban en ingles los fox trots, las baladas pop, etc.Y tambien es muy difícil imaginar la revolución que significó que los Gatos comenzaran a cantar en castellano y junto a ellos Almendra y luego Manal y así sucesivamente, Los Beatneks, Billy Bond, Moris, etc.

Es tan difícil de imaginar como imaginar que Divididos, Las pelotas, Bersuit Bergarabat, Los Babasonicos, La Renga, Los Piojos, Attaque 77, Los Autenticos Decadentes cantaran todos en Inglés ¿Se imaginan? La guerra por la identidad, por la libertad y por ser quienes somos, frente al avance de las multinacionales anglosajonas, también se dio en la música joven.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Joe Cocker. Don’t Let Me Be Misunderstood (LIVE in Baden)

febrero 17, 2014

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09-02-1964. Memorable. La primera presentación de los Beatles en EE.UU

febrero 12, 2014

El día que cambió la historia de la cultura joven en EE.UU.

El 9 de febrero de 1964, una banda de jóvenes ingleses con “extraños” peinados apareció en The Ed Sullivan Show, el programa más popular del país. En sus palabras, los cuatro fabulosos recuerdan aquellos días de beatlemanía pura.

Los Beatles hicieron una sesión de grabación por la tarde, que sería retransmitida después de su partida, y por la noche tocaron en directo en el Ed Sullivan Show.

Thebeatles

George: –Me dolía la garganta y por eso no estoy en las fotos publicitarias de Central Park. Salen ellos tres con el cielo de Nueva York al fondo. (Lo mismo ocurrió en los ensayos para el Ed Sullivan Show: en las fotos aparecen ensayando sin mí.) Nunca he entendido cómo se les ocurrió salir para hacerse fotos en Central Park con el montón de fans que había por todas partes.

Ringo: –Lo que más recuerdo de cuando actuamos en el primer Ed Sullivan Show es que ensayamos durante toda la tarde. El equipo de la televisión era tan malo (normalmente sigue siéndolo, pero entonces era peor) que grabábamos los ensayos y luego lo trabajábamos en la mesa de sonido. Lo dejamos todo listo con el técnico de sonido y salimos para airearnos. Según dicen, la mujer de la limpieza entró a limpiar la sala y la mesa de mezclas mientras estábamos fuera y pensó: “¿Qué son todas estas marcas de tiza?”, y las borró. Todo nuestro trabajo se fue al carajo. Tuvimos que ir con muchísimo apuro para que el equipo suene bien.

George: –Supimos que el show era importante porque recibimos un telegrama de Elvis y del Coronel Parker. Y me han contado que, mientras se retransmitía, el índice de criminalidad fue casi nulo. Cuando Los Beatles salimos en el Ed Sullivan Show, hasta los delincuentes se dieron un respiro durante diez minutos.

Paul: –El primer programa tuvo 73 millones de teleespectadores. Se cree que aún hoy es uno de los mayores índices de audiencia que ha habido en EEUU. Fue muy importante. Aparecimos de improviso, con un peinado raro y pinta de marionetas. Causamos sensación. Creo que fue decisivo para nuestra fama: el peinado, más que la música, al principio. Muchos padres quisieron quitar la tele diciéndoles a sus hijos: “No se dejen engañar. Llevan peluca”.

John: –Debieron de ser las únicas pelucas con caspa…

Paul: –Muchos padres lo cambiaron, pero muchas madres y sus hijos volvieron a ponerlo. Aquellos niños son ahora adultos y nos dicen que no lo han olvidado. Es como: “¿Dónde estabas cuando asesinaron a Kennedy?”. Hay gente, Dan Akroyd, por ejemplo, que me ha dicho: “Ey, me acuerdo de aquel domingo por la noche; alucinábamos, viendo el Ed Sullivan Show”. Hasta entonces habían sacado a malabaristas y cómicos como Jerry Lewis, y luego, zas, Los Beatles.

John: –Estaban locos, locos de atar. Nunca había visto nada igual. Es como si estuviéramos viendo una película. Tenías la sensación de que a vos no te pasaba, sobre todo cuando veías a George y pensabas: “Oh, ese es George, con toda esa gente subiéndosele encima”. Tenían muchísimos programas y salíamos en todas las noticias. Era absurdo. Al principio no nos lo imaginábamos. Cuando tuvimos los dos primeros éxitos pensamos: “Bueno, ya está. Probablemente ahora nos iremos para abajo”. Pero, parece que seguimos con la buena racha. Ni en un millón de años nos habríamos imaginado nada igual. Suponían que íbamos a actuar como si fueramos una grandes estrellas, pero creo que casi todo el mundo prefería nuestra manera de ser. Venían con esa idea preconcebida. Nosotros actuábamos con naturalidad, y pareció que eso les gustó. No hacíamos más que eso. Si estábamos cansados, se nos notaba, si estábamos contentos, también. No fingíamos. Si no teníamos un buen día, les decíamos la verdad: “Hoy no me encuentro muy bien, lo siento, no voy a estar muy ocurrente”.

Paul: –Murray the K, un DJ neoyorquino, fue el que más de cerca vivió el fenómeno Beatles; las vio venir y no dejó pasar la oportunidad. En realidad era un periodista caradura que en la conferencia de prensa nos hizo unas cuantas preguntas atrevidas, desde la primera fila en lugar de quedarse detrás sin abrir la boca. Sus modales eran: “Hola, ¿todo bien, muchachos? ¿Qué opinan de…?”. Nos dejó muy impresionados y por eso solíamos llamar a su programa de radio cuando estaba en el aire. Le dábamos todas las exclusivas porque lo adorábamos. Y hacía programas en la calle para poder hablar sobre gente como Smokey Robinson, a quien conocía. Para nosotros, Smokey Robinson era un dios.

George: –A menudo me pregunto cómo pudo Murray irrumpir en nuestra habitación y quedarse con nosotros durante todo el viaje. Es curioso, francamente. Nunca he acabado de entender cómo lo consiguió.

Ringo: –Murray the K estaba loco de atar. Era un tipo fenomenal, un DJ fabuloso, un genio en lo suyo. Casi lo matamos, porque venía de gira con nosotros y no se perdía nada de lo que hacíamos. Luego, cuando ya no podíamos más, nos íbamos a dormir, y él tenía que emitir su programa. Se mantenía con veinte minutos de sueño diarios. Lo veíamos languidecer, esfumarse ante nuestros ojos. En Nueva York estaban él y el DJ Cousin Brucie. A Murray lo llamaron el “quinto Beatle” porque siempre ponía nuestro disco: contribuyó a que fuera un éxito.

John: –La radio norteamericana nos dejó tan impresionados que Epstein tuvo que pararnos: telefoneábamos a todas las emisoras de radio de la ciudad, diciendo: “¿Podés poner esto de The Ronettes?”. Queríamos escuchar música. No pedíamos nuestros discos, sino los de otros. Naturalmente, en los viejos tiempos escuchábamos a Elvis, Chuck Berry, Carl Perkins, Little Richard y Eddie Cochran, por citar unos pocos; pero después nos gustaban Marvin Gaye, The Miracles, Shirelles, todo eso. No hacíamos otra cosa en todo el día. Cada uno tenía una radio, todas a un volumen distinto, y cuando en uno ponían un disco que nos gustaba, la subíamos. Era genial. Después empezaron en Gran Bretaña –emisoras pirata, las llamaban– instaladas en barcos, lejos de la costa. Eran parecidas a la británica. Tenés buenos discos todo el día, a diferencia de antes. Me encantaba. Cuando llegamos a Estados Unidos, los anuncios publicitarios nos parecieron excesivos. Supongo que nos acostumbramos. La gente que venía de Gran Bretaña (gente que no tenía televisión comercial), encontraba horrible tanta publicidad; pero te acostumbrabas.

Ringo: Nueva York me encantó en aquella época. Nos paseábamos por Central Park en un coche de caballos. Teníamos unas suites enormes en el Hotel Plaza, con televisión en todas las habitaciones, y radios con auriculares. Era lo mejor. Los medios de comunicación iban a una velocidad de vértigo. Recuerdo que en un canal de televisión ponían una película italiana sobre Hércules. Cuando nos levantamos al día siguiente y pusimos la tele, Hércules seguía en pantalla. Salimos a hacer no sé qué y volvimos por la tarde. Al poner la tele, seguía allí. Y luego salimos por la noche, y al regresar puse ese canal y ¡aún daban la misma película! Pensé que estaba desvariando. Lo que sucedía era que en aquel canal había una “película de la semana”, y la ponían continuamente. Cuando terminaban los créditos, volvían a pasarla. Aquello era demasiado, viniendo de Inglaterra donde sólo hacía un par de años que teníamos televisión en casa. Ahí había incluso un canal que hacía una locura como aquélla.

George: –Lo que me molestaba de la televisión norteamericana era que al levantarte por la mañana ponían un partido de fútbol, que evidentemente no se jugaba por la mañana. Hay cosas que me niego a ver a ciertas horas del día. No soportaría ver I Love Lucy y todos esos programas que ponen por la noche si los pusieran por la mañana. Para mí, las películas no empiezan hasta la tarde.

Ringo: –La actitud nos salvó el pellejo en más de una ocasión, sobre todo entonces, en el tren a Washington, porque la prensa estaba encima nuestro todo el tiempo. Aquellos reporteros de Nueva York empezaron a gritarnos. Pero nosotros no nos achicamos. Cuando luego conocimos mejor a algunos de ellos, nos dijeron: “Veníamos con la intención de hundirlos, pero ustedes se plantaron. Nos parecía increíble”. Hasta entonces, los grupos pop eran un dechado de virtudes ante la prensa, de los que dicen “No, no fumo” y todo eso. Y allí estábamos nosotros, fumando, bebiendo y haciéndoles frente. Aquello nos granjeó su total simpatía.

John: –Para nosotros no era nada nuevo: ya sabíamos tratar a la prensa cuando llegamos. La británica es la más implacable del mundo. Podíamos con todo lo que nos echaran. Sé que durante el viaje pensé: “Oh, no lo lograremos”, pero ésa es mi vena pesimista: sabíamos que los barreríamos si nos daban la oportunidad. No me importaba que la gente nos criticara, porque hubiera sido un problema gustarle a todo el mundo. Tiene que haber gente que te critique. No es nada bueno que todos te encuentren genial. Además, había críticas que nos gustaban. Eran muy divertidas; algunas de las inteligentes, no las que no tenían ni idea, pero algunas de las inteligentes estaban muy bien. Cuando estábamos saturados de trabajo, lo que nos daba fuerzas era sobre todo el humor. Podíamos reírnos de cualquier cosa. Esa es nuestra forma de ser: nos burlamos de todo, incluso de nosotros mismos. Nunca nos tomamos en serio.

Ringo: –En Washington asistimos a una celebración lamentable en la embajada británica. A principios de los años 60 aún había mucha diferencia entre la gente del norte de Inglaterra y los diplomáticos ingleses. Ellos eran muy finos, del estilo de Brian Epstein, y nosotros preferíamos llamar a las cosas por su nombre. Pero fuimos. Dios sabe por qué. Tal vez porque de repente nos habíamos convertido en embajadores y querían conocernos, y creo que Brian lo consideraba importante. Allí estábamos, comportándonos y tomando algo, cuando alguien me cortó un mechón de pelo. Me puse furioso. ¿Por qué llevaba unas tijeras? Me volví y le dije: “¿Qué carajo hace?”. Él respondió: “Oh, no pasa nada, amigo…”. Fue un incidente absurdo; querer cortarle el pelo a un Beatle.

John: –La gente nos tocaba al pasar, cosas así, y allí adonde íbamos, nos miraban como a bichos raros. Por lo visto teníamos que aguantar todas las pelotudeces de los diplomáticos y sus esposas, y que nos tocaran y acosaran como en Qué noche la de aquel día, sólo que un millón de veces más. En la embajada estadounidense, o la embajada británica en Washington, un animal le cortó el pelo a Ringo. Me largué, maldiciéndolos a todos. Me fui en plena celebración.

Paul: –Después tocamos en el Carnegie Hall, porque a Brian le hacía ilusión que actuáramos en un auditorio clásico, y luego fuimos a Miami y rodamos el segundo Ed Sullivan Show. Miami nos pareció un paraíso. Nunca habíamos estado en un sitio donde hubiera palmeras. Éramos como turistas; íbamos con las cámaras Pentax y sacamos un montón de fotos. Aún conservo muchas de la policía montada. Nunca habíamos visto policías armados, y los de Miami tenían una pinta genial. Nos lo pasamos en grande. Tocamos en uno de los hoteles. Todos los grandes hoteles tenían cabarets en el sótano. Y veíamos la playa, donde las fans escribían en la arena I love John, en letras tan grandes que las leíamos desde la habitación.

John: –Pero si las saludábamos, siempre nos decían: “No las saluden, que las están provocando”.

Ringo: –Es el mejor sitio en el que he estado jamás. La gente nos dejaba su yate, todo lo que queríamos. Me pasaron dos cosas geniales en Florida. Una: dos chicas amabilísimas me llevaron a mi primer autocine en un Lincoln Continental. Dos: una familia nos prestó su yate y me dejó conducirlo.

Paul: –Le habíamos dicho a Brian que queríamos ir a una pileta, y un tipo de la discográfica tenía una. Para ser de Miami, era una bastante modesta. Nada del otro mundo. Íbamos por la tarde y nadie nos molestaba. Para cuatro pibes de Liverpool era genial. “¡A ponerse la malla!” La revista Life nos sacaba fotos mientras nos bañábamos.

George: –Estábamos causando sensación, desde luego, porque toda aquella gente se moría por conocernos. Como Muhammad Ali, por ejemplo. Nos llevaron a conocerlo en nuestro primer viaje. Fue un montaje publicitario tremendo. Ser un Beatle implicaba que te llevaran de aquí para allá y te metieran en una sala llena de periodistas que te hacían fotos y preguntas. Muhammad Ali fue muy astuto. Al cabo de un par de días combatía con Sonny Liston.

Ringo: –Yo entrené con Cassius Clay, como entonces se llamaba; le enseñé todo lo que sabía. Aquello era muy emocionante, por supuesto, y yo había apostado por Liston. ¡Sabía lo que me hacía!.


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