Archive for the ‘Siniestro’ Category

Salta. Cinco policías fueron detenidos por torturas. Ver Video

julio 20, 2012

Detienen en Salta a cinco policías por torturas en una comisaría: vea el video

19–07–2012 / El ministro de Seguridad provincial, Eduardo Silvester, indicó que ya fueron detenidos. Imágenes impactantes del momento en que torturan a dos jóvenes.

Salta sigue conmocionada por los hechos de violencia, a la misteriosa muerte de dos amigas, y la aparición de restos óseos de una mujer, cerca de Orán, se le suma una denuncia por torturas en  una comisaría.

Las imágenes son realmente fuertes y no se recomienda que sean vistas por personas sensibles

Cinco policías de la localidad de General Güemes fueron detenidos luego que se revelara un video en el que se los ve torturando a dos jóvenes en el patio de la comisaría. Los presuntos detenidos están semidesnudos y con las manos atadas por la espalda. En las crudas imágenes se puede ver que mientras mojan a una de las víctimas, al otro le colocan una bolsa en la cabeza y lo asfixian.

En una conferencia de prensa, el ministro de Seguridad provincial, Eduardo Sylvester, indicó que los policías fueron denunciados por apremios ilegales y ya fueron detenidos. Los definió como “delincuentes vestidos de policías” y remarcó que “el Gobierno de Salta no tolerará estos ilícitos”.

El funcionario comentó a los medios de prensa que presentó la denuncia por disposición del gobernador Juan Manuel Urtubey y que las pruebas del caso fueron remitidas al juez de Instrucción Formal de Tercera Nominación, Pablo Farah.

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Tortura: qué hacemos con esto


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La problemática de la sectas y la búsqueda de una ley

mayo 21, 2012

En busca de una ley contra las sectas

Por  Soledad Lofredo

20–05–2012 / Manipulación psicológica y abusos sexuales son habituales en las organizaciones sectarias. Pablo Salum, un ex captado, cuenta su historia y su lucha por una norma que proteja a las víctimas.

Sectas


Sus historias no las cuentan porque las leyeron por ahí, ni porque se las contaron. Las miles de personas que denuncian sectas y sectarios son los que vivieron el horror de pertenecer. Algunos pudieron salir pero sus familias quedaron.

Aquí, el caso de un chico que escapó de una secta y de un abogado que las “caza”.

Pablo Salum es la cara más visible de los que luchan contra esta forma de organización.

Su madre y dos hermanos quedaron dentro de la secta Escuela de Yoga, de donde él pudo escapar a los 14 años. Pablo denunció que el fundador corrompe sexualmente a menores de edad, junto a otros delitos. Agravando la situación, su madre es una de las jerarquías máximas de la secta.

Hace pocos días, comenzó a pedirles a varios senadores nacionales que lean el proyecto que está proponiendo.

“Los puntos más importantes que se pueden comenzar ya son las campañas de difusión, el tema de la seguridad, más que nada porque contra los grupos que vamos son bastante peligrosos”, cuenta a Miradas al Sur.

La iniciativa plantea la creación de un comité de especialistas y políticos que evalúen todos los movimientos que existen en la actualidad y que se haga un informe bien elaborado sobre cómo actúan.

La idea apunta a los grupos sectarios destructivos, que tienen estructuras piramidales hechas para manipular y corromper a la gente. Es por eso que la base del proyecto es que finalmente se contemple como delito la manipulación psicológica sectaria.

El año pasado, en Córdoba, se votó una Ley Provincial 9.891 creadora del “Programa provincial de prevención y asistencia a las víctimas de grupos que usan técnicas de manipulación psicológica” que se ocupará de investigar y estudiar las principales directrices de los grupos, realizar campañas de información en la población sobre sus características de modo que cada uno pueda prevenirse contra las consecuencias negativas, así como facilitar el debate abierto en el seno de la sociedad y de la comunidad y velar para que cada ciudadano no sea privado de su derecho de libre decisión; canalizar las presentaciones receptadas sobre estos grupos que impliquen algún tipo de violación de derechos, denunciándolos ante las autoridades correspondientes; promover, mediante un equipo profesional interdisciplinario idóneo, la ayuda a los adeptos deseosos de salirse del grupo, así como de los ex-adeptos en su reinserción social y la solidaridad correspondiente con sus familiares; sensibilizar a la opinión pública, desde la información y la educación tolerante, ante la peligrosidad que supone la existencia de grupos que usan técnicas de manipulación psicológica; coordinar acciones con organismos estatales y no gubernamentales de apoyo asistencial, y proteger a las personas contra toda forma deshumanizante de manipulación mental y de condicionamiento psíquico o intelectual que, bajo cualquier máscara filosófica, religiosa o comercial pueden disimular sus prácticas.

La provincia de Corrientes sigue por esa línea también, aunque todavía falta la aprobación de la Cámara de senadores.

Es un buen comienzo, apoya a las víctimas de sectas, pero no es algo tan amplio como lo que queremos hacer. Queremos seguir el modelo de la Ley About-Picard, queremos lograr una amplia gama sobre este tema, sobre todo en el tema fiscal porque no tienen ningún control: se mueven con ese dinero, pueden hasta financiar campañas terroristas, cualquier cosa.”

La norma francesa que se aprobó en 2001 creó órganos públicos especializados contra las sectas y les restringió el acceso a la categoría de asociación religiosa.

Uno de los principales aportes de la iniciativa es reconocer situaciones como la coerción psicológica o la manipulación mental, el abuso fraudulento, el estado de ignorancia o de sujeción en que suelen encontrarse las personas captadas o la alteración del juicio.

La ley prevé la disolución de cualquier grupo que haya recibido dos condenas con sentencia firme por motivos como corrupción de menores, ejercicio ilegal de la medicina, manipulación psicológica, abuso de confianza, y que opere no solamente en sectas, sino en empresas, ámbitos escolares y familiares.

La experiencia de Pablo advierte que a los líderes no los agarran porque

“cuando van a consultarles a los captados, les dicen que está todo bien, y además, son mayores de edad. Y los que pueden escapar no logran rescatar a sus familias. Lamentablemente, todavía no hay una ley que te ayude frente a la Justicia a sacarlo y recuperarlo mediante tratamiento. Estamos pidiendo una guarda por parte del Estado nacional a los niños que están adentro de los grupos, la reforma o que se quite o se cree algo nuevo de Registro de Cultos, que fue creado en 1978 por la dictadura, y lo único que hace es darle legalidad a estos grupos para que funcionen. No evalúan nada, y provoca que el Estado sea cómplice”, dice Salum.

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Villas 21-24. Chapas y frazadas entregadas por “punteros” del PRO se venden en la feria del barrio

abril 9, 2012

La situación en la Villa 21-24 de Barracas
Denuncian que venden las chapas y frazadas que entrega el macrismo

09–04–2012 / Varios vecinos confirmaron a Tiempo Argentino que gran parte de los materiales entregados días atrás se ofrecen en la feria del barrio por 100 y 60 pesos. Dicen que el reparto lo hicieron “punteros del PRO”, en forma “discrecional”.


TemporalLa Villa 21-24 fue una de las zonas más afectadas por el temporal del último miércoles. Pasados 5 días, la situación en ese asentamiento de 65 mil personas dista de haberse normalizado.

Sus habitantes denuncian que punteros PRO venden las chapas y frazadas enviadas por el gobierno porteño, mientras la propia coordinadora del centro donde se reparten las ayudas admite que la asistencia no cubrió el 50% de las demandas.

Mientras tanto, el Ejecutivo local continúa incumpliendo la obligación impuesta por la justicia para que realice un censo sobre daños estructurales. Hasta el momento, sólo un hogar fue relevado.

Se trata de una casa ubicada frente a la Escuela 12, que sufrió el impacto de un sauce, muy cerca de donde murió Facundo Correa, un chico de 14 años que esperaba a su madre en su casa cuando fue alcanzado por otro árbol.

Su nombre es el más escuchado por los pasillos laberínticos de la villa. En esos mismos pasillos donde repiten una y otra vez que no fueron cuatro los muertos allí, como se informó oficialmente, sino que hubo tres más, chicos de la calle llamados “paqueros” y que no tuvieron quien los reclame. “Deben seguir en la morgue como N/N.”

La falta de un censo oficial sobre el estado estructural en que quedaron las viviendas (la mayoría habitadas por inquilinos) genera cada vez mayor preocupación entre los habitantes de la 21-24.

Una es Gisele Luna, de la casa 61 manzana 29. Angustiada, muestra las grietas que atraviesan literalmente todo su hogar, hasta en el baño, que parece haberse encogido.

“Toda la casa se está cayendo, y tengo miedo por las nenas que duermen en la pieza. La pared está floja, el techo se nos está hundiendo, y no vino nadie a vernos.”

Viviana Chaparro no está mejor. Vive con cinco nenes, en la casa 60 de la manzana 29, donde cayeron árboles.

“El techo quedó todo apuntalado de emergencia, gracias a mi hijo de 14 y un vecino. Recién anoche pude dormir un poco, te da miedo de que se caiga todo. Cuando hay viento fuerte el techo se abre y se cierra, y todavía no vino nadie a vernos”, contó.

“Lo más complicado, que hoy estuve hablando con la coordinadora del programa Buenos Aires Presente (BAP), es lo siguiente: el BAP dice que debe traer 15 chapas, tres colchones y diez frazadas, los materiales los bajan y después se reparten en forma discrecional, sin control”, comenta un dirigente social que trabajó desde el primer día con los damnificados.

Quienes se involucraron en los reclamos y la repartición de insumos aseguran que se acopiaron en lugares que pertenecen a “punteros” o están vinculados con el oficialismo porteño. Uno de ellos es la casa de “Pocha”, que al lado “tiene un galpón”, dijeron.

El otro es el Centro de Primera Infancia El Alfarero, el oficial. “Se distribuyó mal, hay gente que está en los informes y no le llegó nada. Eso tiene que ser controlado por el gobierno de la Ciudad, que no se hizo presente para fiscalizar lo que entregó”, explicaron vecinos a este diario.

La desigualdad en el reparto dio lugar a que oportunistas vendieran materiales que debían ser entregados en forma gratuita. En la feria de ayer se vendían frazadas a 60 pesos y chapas por 100.

Un delegado del sector del Camino de Sirga comentó que entre 25 vecinos decidieron el mismo día del temporal crear un comité de crisis:

“Nosotros armamos cuadrillas con motosierras nuestras para solucionar lugares muy comprometidos. Al otro día empezaron a venir camiones de una organización que trabaja para la Ciudad. Y centralizaron los trabajos, mientras nosotros lo sectorizábamos. Se produjo un desmanejo impresionante: el reparto fue caótico, lamentable y asqueroso. Hubo gente que recibió dos veces, gente que merecía y no recibió, y gente que con losa en su casa recibió chapa.”

Lucy Peñarrieta, responsable de El Alfarero, indicó que los censos por las casas los llevan a cabo “ocho asistentes sociales” y sostuvo que “se entregaron unas 700 chapas, aunque no se cubrió ni el 50 %. No llegan a diez por familia, por eso les damos cuatro aunque sea, sino nos matábamos entre todos.”

Con su grupo de vecinos, Zunilda Martínez ayudó a distribuir insumos que envió también el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Ellos fueron los primeros en hacer relevamientos. Sobre los encargados del reparto, aseguró que “son punteros, no son militantes. Y eso hizo que anoche (por el sábado) se enfrentaran vecinos contra vecinos, pudo haber muchísimos muertos. Una falta tremenda de responsabilidad.” 
 
Damnificadas
UNAS 500 CASAS. Según algunas organizaciones sociales de la Villa 21-24, fueron alrededor de 500 las casas damnificadas por el temporal del miércoles. En el sector del Camino de Sirga hubo 150, y entre Tierra Amarilla y Lavardén, otras 200.


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Conmoción en Uruguay. Dos enfermeros mataban con inyecciones de morfina y aire a pacientes no terminales

marzo 19, 2012

CONMOCIÓN
Horror en Uruguay: dos enfermeros están presos por matar a cerca de 60 pacientes

19–03–2012/ Uno de los acusados reconoció que le inyectaban aire y morfina a enfermos no terminales para asesinarlos. La mayoría de los crímenes se produjo en dos hospitales de Montevideo. Para las investigadores, podrían haber entre 60 y 200 muertos.


AsesinosuruguayAl salir de la primera audiencia judicial sobre el caso, la abogada defensora de uno de los acusados, Inés Massioti, dijo a la prensa que el juez Rolando Vomero determinó los procesamientos con prisión después de evaluar las pruebas y los testimonios.

El magistrado explicó poco después que los imputados admitieron en total 16 muertes, aunque ese número no es definitivo porque “la investigación continúa”.

El juez indicó que uno de los hombres, de 39 años y que trabaja tanto en el hospital público como en el privado, admitió 5 muertes, mientras que el otro, de 46, reconoció 11.

De todos modos, de los datos reunidos hasta el momento “no surge que haya habido conexionesentre los acusadospor más que ambos trabajaban en el mismo lugar“, señaló. Y explicó también que en general las víctimasno eran pacientes terminales“, y que les habían inyectado sobredosis de morfina o aire para “ocasionarles la muerte en pocos minutos”.

No está permitido dar otros datos sobre las personas acusadas porque éstas carecen de antecedentes penales hasta el momento.

Según la abogada, su cliente, que trabaja en un sanatorio privado, adujo haber actuado “por piedad”. “Después de 20 años de trabajar en cuidados intensivos, con estrés y en contacto con la muerte, no pudo soportarlo más“, agregó.

El Ministerio de Salud Pública entregó más temprano un comunicado de prensa en el que informó que sus autoridades “están colaborando con la investigación policial y judicial que se está llevando adelante y se mantienen atentas a los resultados de la misma“. Y expresó la preocupación de la cartera en torno al caso e informó que se investigan los “servicios afectados para recabar más datos”.

La agencia AP entrevistó al inspector José Luis Roldán, director de relaciones públicas de la jefatura de Policía, que dijo que “las primeras investigaciones parecen determinar que los presuntos implicados traían algún medicamento no autorizado del Brasil, vaya uno a saber qué veneno“.

Y agregó:

Las denuncias comenzaron a llegar hace un tiempo por parte de familiares y se comenzaron las investigaciones“.

El juez Vomero había dicho al diario El Observador antes de la audiencia que funcionarios de los dos centros de salud fueron detenidos luego de varios días de investigación y tras una denuncia de sus compañeros de trabajo, que alertaron por la muerte “repentina” de pacientes que estaban internados.

El diario El País informó, citando fuentes judiciales, que los indagados llegaron a hablar de 50 muertes, aunque los investigadores policiales conjeturan que el total de casos sería muy superior y podría llegar a 200.

El director de relaciones públicas de la jefatura policial señaló en la entrevista con AP que en principio se “habla de hasta 60 muertos, pero hay versiones, incluso alguna del exterior que dicen que pueden ser hasta 200 los muertos“. Roldán dijo que no podía indicar si en los casos pudiera haber tráfico de órganos.

El funcionario informó que hay dos centros de salud involucrados: el privado Sociedad Española y el Hospital Maciel, del ministerio de Salud Pública. No hubo reacciones de ninguno de los centros asistenciales.

El secretariado ejecutivo de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, en un comunicado que publica El País, lamentó “la inseguridad que estos trascendidos generan a nuestros usuarios, que reiteramos que son situaciones aisladas que no involucran a los demás trabajadores“.


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Dante Lopez Foresi. Experiencia y confesión sobre el atentado a la embajada de Israel

marzo 16, 2012

ATENTADO CONTRA LA EMBAJADA DE ISRAEL: RELATO, CONFESIONES Y DUDAS DE UN CRONISTA
TOC… TOC… TOC

16–03–2012 / Las dudas que aún nos quedan a quienes escuchamos lo que no se informó y vimos lo que no se mostró. ¿Existió un coche-bomba?. ¿Dejó un cráter sobre el asfalto de la calle Arroyo?. ¿Por qué el embajador israelí suspendió las tareas de rescate cuando aún se presumía que había sobrevivientes en los subsuelos?.

Atentadoembajada

Por Dante López Foresi

El 17 de marzo de 1992 quién firma este artículo trabajaba como cronista del programaDespertar al país”, que se emitía todas las mañanas por el entonces llamado ATC y era conducido por el recordado y extrañado Daniel Mendoza.

A las 14,47 hs, momento exacto de la explosión, me encontraba en el estacionamiento subterráneo ubicado sobre Avenida Corrientes esquina San Martín.

A pocas cuadras del lugar. Debo reconocer que mi primera impresión fue que se había iniciado un temblor o terremoto. Hay que tener en cuenta que en Argentina fue la primera vez que sufrimos un atentado terrorista con explosivos de tan alto poder.

En ese momento solamente tenía mi grabador de mano, ya que también trabajaba en Radio del Plata por la mañana. No recuerdo exactamente porqué ese día no estaba en el canal.

Ah si… empezaba mi turno en un par de horas. Corrí todas las cuadras que separan el garage mencionado con lo que quedaba de la Embajada de Israel.

Decenas de personas, de cronistas, de argentinos solo atinábamos a mirar con una infantil cara de asombro y de terror y a caminar en círculos levantado trozos de vidrio, de cemento, de ladrillos. Jamás habíamos visto semejante calamidad.

Todos recuerdan la conmovedora aparición espontánea de los ciudadanos que –luego de enterarse a través de los medios de comunicación del espantoso atentado- se acercaron a la calle Arroyo para colaborar en lo que fuera necesario. Se les colocó una pechera amarilla pocas horas después.

Fue la primera vez que percibí esa extraña mezcla entre aroma y sensación indescriptible de la muerte por asesinato. Allí comprobé que esa muerte despierta un sexto sentido profundo en todos los que sobrevivimos. ¿Miedo?. ¿Espanto?. ¿Aturdimiento?.

Si… todo eso y algo que es inexorablemente inexplicable. Pero sigamos con el relato. Esa noche casi no dormí, y a la mañana siguiente se me encomendó el desafío de transmitir en vivo y directo para todo el país y el mundo desde el lugar del atentado entre las 7 y las 9 de la mañana, cumpliendo mis funciones de cronista en el programa del querido Daniel Mendoza.

Fue una sensación de honor y de un profundo temor. Todo lo que había aprendido mal o bien del oficio hasta esa mañana quedaba entre paréntesis. Nada servía. Todo se volvía a inventar.

Aunque resulte doloroso y sin medir las consecuencias, creo que luego de 15 años siento el deseo y la obligación de contar ciertas cosas que hasta hoy callé, un poco por no lastimar a familiares de las víctimas y otro poco por ese temor que se siente al revivir recuerdos e imágenes tan escalofriantes.

Y –sobre todo- no conté nada durante 15 años porque no poseo una sola prueba de lo que voy a relatar a continuación, pero tengo todas las certezas.

Todo lo que usted pueda imaginar como morboso y escalofriante es poco: trozos de cuero cabelludo, un ojo, un antebrazo. Me cuesta aún contarlo.

Pero lo más doloroso no fue ver eso mientras realizaba mis varias salidas al aire informando sobre la mañana más conmovedora por lo espantosa de la historia argentina, siendo conciente de que en todo el país estaban pendientes de lo que decía con extrema avidez de noticias, sino lo que voy a relatar a continuación y que es, justamente, el único silencio del cual me culpo luego de tantos años de ejercer mi oficio.

Recién terminábamos de informar que el embajador israelí había ordenado que se suspendieran las tareas de remoción de escombros. El argumento que se nos brindó fue que “puede provocar más desmoronamientos y si hay sobrevivientes, aplastarlos”. Personalmente, no creí en la excusa. Y recuerdo no haber sido el único.

Un voluntario se acercó a mí en uno de los cortes y cuando ya no estaba en el aire de ATC y mientras esperaba mi próxima salida.

En su mano tenía un palo… un trozo de madera. Me llevó hasta el supuesto cráter que la supuesta camioneta-bomba Ford F-100 había dejado.

“¿¿Eso te parece un cráter??”- me preguntó de manera airada.

Aunque sea materia opinable y la Justicia haya determinado que tenía 1 metro y medio de profundidad, debo decir que el sentido común me sigue indicando –a 15 años del atentado- que lo que vi no era un cráter.

Semejante explosión no pudo haber dejado una marca en el asfalto de tan escasa profundidad.

Lo que vi no era un metro y medio ni mucho menos. Lo vimos todos los cronistas, pero me hago responsable por lo que personalmente observé. Pensé en esa costumbre tan argentina de convertirnos en especialistas de lo que fuere con tal de “tener la posta” y esa tendencia a ser peritos en materias supinamente desconocidas por nosotros, y decidí no ahondar sobre la cuestión.

Además, estábamos realmente desbordados por versiones, evidencias y hechos que debían ser informados y nunca opinados. Todo era realmente caótico y no había tiempo ni espacio para detenerse en “detalles”.

Solo habían pasado unas pocas horas desde la explosión.  Una pregunta que aún me hago, quizás por ignorante y desinformado: ¿alguna vez se publicaron fotografías de los restos de esa supuesta camioneta que la Justicia dijo haber hallado?.

Lo pregunto solamente de puro desinformado. Sigo. Este voluntariode quién no sé su nombre y a quien jamás volví a ver- no era el “cráter” lo único que quería mostrarme.

Había visto y escuchado mi último informe por ATC y se acercó a mi decidido a presentarme pruebas. Me tomó del brazo pidiéndome “acompañame por favor”. Me llevó hasta donde –según se decía- se encontraban los primeros subsuelos de la  embajada.

Se encontraba en sentido opuesto a la pequeña sala que había sido improvisada como “centro de operaciones” de los amateurs rescatistas voluntarios en una edificación lindera con la embajada.

Me llevaba del brazo hacia la zona de la embajada más cercana a la calle Suipacha.

Una versión circulaba insistentemente: debajo del sitio exacto donde nos dirigíamos habría algo que el gobierno israelí no estaría dispuesto a mostrar al público y que deseaba esconder celosamente.

Y recordemos que el terreno de una embajada es considerado diplomáticamente como territorio del país al cual representa.

ESE LUGAR puntual era territorio israelíUna guardia numerosa de la Policía federal nos impedía a los periodistas o voluntarios llegar hasta la zona. Recordemos que las labores de rescate estaban suspendidas por órdenes del embajador.

¡A pocas horas de ocurrido el atentado!. Los agentes del Mossad (servicio de inteligencia de Israel) ya estaban en el país. Todo era terriblemente desconcertante y confuso y, reitero, era la primera experiencia argentina en atentados de semejante magnitud.

El muchacho que me guió, que no llegaba a los 30 años, golpeó 3 veces en el suelo (suelo argentino… a centímetros del suelo considerado como israelí) con ese trozo de madera.

Y escuchamos, solo él y yo, como desde las profundidades nos devolvían el mismo código de comunicación: “TOC..TOC…TOC…”.

Era la prueba de que aún quedaban sobrevivientes. Inmediatamente corrí al móvil de exteriores de ATC y pedí que me dejaran salir al aire de manera urgente. Mi intención era hacer público mi descubrimiento o, mejor dicho, el descubrimiento de ese voluntario anónimo. Es más.

Todos los voluntarios insistían ante los cronistas que había sobrevivientes y era un verdadero crimen suspender las tareas de rescate. Desde el canal me dijeron:

Esperá Dante…ya viene Daniel (Mendoza) y contale a él”.

La respuesta de Daniel fue:

“Todavía no digas nada… esperá”.

Esperé una eternidad. Seguramente fueron pocos minutos, ya que Daniel estaba aprovechando una tanda publicitaria para… ¿para qué?. Pero sentí esos minutos como una vida entera cargada de ansiedad. Y lo noté a Daniel tan ansioso como yo por dar a conocer esa información lo antes posible.

No olvidemos que Daniel Mendoza fue uno de los mejores (sino el mejor) cronista de Argentina.

La distancia de los años me impide recordar detalles, como el tiempo que demoró una voz desde el canal a través del móvil de exteriores en decirme:

Dante… ni se te ocurra decir todavía lo que viste o escuchaste… después Daniel te va a explicar”.

“¡¡ Pero van a dejar morir a personas… no sean hijos de puta !!”- grité.

La respuesta fue un “quedáte tranquilo”, y después… el silencio. Así ocurrió, palabras más, palabras menos. Ninguna prueba. Ofrecí acercarme al lugar con cámara y micrófono y que se escuche en vivo y directo lo que yo había escuchado. Fue en vano.

Lo que acabo de relatar es una confesión cargada de culpa que me persigue desde aquel fatídico marzo de 1992. ¿Porqué no lo dije antes?. Para decir algo debe haber alguien dispuesto a escuchar y resolver. Era 1992. Siempre me inspiré en decir solo lo que pudiera probar.

Y así lo hice, hasta hoy. Nunca hablamos con Daniel Mendoza sobre el episodio. Nunca pregunté. Sabía las respuestas. ¿Para qué preguntar?. Presiento que Daniel quedó -hasta su trágica muerte- con la misma frustración que yo por no poder investigar más a fondo y permitirme salir al aire cuando lo supliqué.

Solo lo presiento. El presidente era Carlos Menem. Si mal no recuerdo el Ministro del Interior era José Luis Manzano. ¿O Carlos Corach?. No recuerdo ni tengo ganas de buscar esa información ahora… ¿qué más da?. Eran lo mismo y simbolizaban lo mismo.

Trabajaba para un programa independiente, pero en el canal oficial. No fui empleado de ATC jamás. La Corte Suprema era abiertamente menemista.

Horas después, miles de almas se habían concentrado en la avenida 9 de Julio aplaudiendo a rabiar al embajador Yizak Avirán. Al mismo que ordenó la suspensión de las tareas de remoción de escombros. La solidaridad argentina estallaba, y me recuerdo mirando a la multitud pensando “si supieran“.

Las tareas de remoción de escombros se reiniciaron uno o dos días después. Poco tiempo después quién fue removido de su cargo fue el embajador. Nunca volvimos a escuchar sobre su destino.

Un par de años más tarde un atentado aún más brutal como el perpetrado contra la AMIA hizo que aquel 17 de marzo de 1992 quedara sepultado en la memoria de los argentinos como un episodio difuso y difícil de recordar en detalle. Sepultado.

Es una palabra que para mi cambió de significado desde aquel marzo de 1992. Sepultados

¿Dejaron morir a personas para que no se descubra algo que había en los sótanos de la embajada?. ¿Habrán sido ciertas esas versiones?.

¿No es demasiada coincidencia que la orden del embajador fuera casi simultánea con la llegada al país de los primeros agentes del Mossad?.

¿Porqué ese voluntario me eligió únicamente a mi para presentarme esa prueba?.

¿Solo porque desde el único televisor que tenían en su “búnker” los voluntarios estaban sintonizando ATC?.

¿Será cierta la “pista israelí” de la que tanto se habla?.

¿Matar a su propia gente?.

Esos sonidos que escuché¿habrá sido pura sugestión causada por el horror?. Respuestas que jamás conoceré.

Recuerdo que hasta pasado mucho tiempo luego del episodio, nuestros diálogos entre cronistas que habíamos cubierto el atentado giraba siempre en torno de esas dudas.

Por mi parte, solo una vez conté a un grupo de compañeros lo que ese voluntario me mostró. Noté gestos incrédulos. Opté por no repetir la historia.

El único capital que poseemos los periodistas es la credibilidad. Ellos, optaron por lo mismo que yo: seguir trabajando y cubriendo las noticias que desde las redacciones nos ordenaban.

Hasta que en 1995 decidí no volver a trabajar en relación de dependencia, cosa que sigo haciendo.

Recién hoy confieso los motivos de mi renuncia a una de las mejores radios del país en 1995 para lanzarme a tientas a buscar hasta hoy un espacio propio.

No puedo acusar a nadie. Como dije, no tengo pruebas. Jamás fui un fabulador y lo demostré hasta ante la Justicia en otras circunstancias. Pero ese episodio no es una anécdota más.

Ya no espero que algún día se confirme judicialmente y luego de investigaciones profundas lo que personalmente vi y escuché. ¿Acaso el crimen fue esclarecido?. ¿Hubo voluntad del gobierno y la Justicia de los `90 por esclarecer semejante aberración?. ¿Hubo voluntad de Israel por hacer Justicia?

Hoy en la AMIA ciertos objetos son conservados como recuerdos y símbolos de ese horror, en memoria de las víctimas. No conozco que haya ocurrido lo mismo con los restos de la Embajada. Y menos, con lo que haya permanecido en los subsuelos. Es una incógnita que jamás se develará.

Concluido este artículo no crea que me siento más desahogado. Hay tres sonidos que vienen a mi cada 17 de marzo. Y otros días también. Casi todos los días: TOC – TOC – TOC.


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