Jueza neuquina declara inconstitucional límite a la compra de dólares

junio 18, 2013

FALLO EN NEUQUEN
Una jueza declaró inconstitucionales los límites a la compra de dólares

18–06–2013 / La magistrada federal Carolina Pandolfi ordenó a la AFIP que “valide” la adquisición de 125 mil dólares requeridos por un demandante para pagar la compra de un campo. El fallo dice que las restricciones en el mercado cambiario implicanun avance estatal” y “un nuevo sacrificio personal que se requiere en pos de un bienestar común que no está debidamente explicitado“.


dolaresPandolfi dio por acreditado que “el contribuyente tiene capacidad económica“, lo cual “debe ser suficiente para que la AFIP valide la operación“.

Declaró la inconstitucionalidad del punto II de la Comunicación A5318 del Banco Central, al afirmar que en ella se veda a las entidades financierasotorgar acceso a los clientes al mercado local de cambio para la adquisición de divisas sin fines específicos“, y remarcó que entre esos fines listados no se encuentra la “cancelación de obligaciones contraídas en moneda extranjera”.

El caso fue iniciado por un particular que adquirió en 2011 un campo en Mar Chiquita, del que quedó debiendo 125 mil dólares a pagar en el lapso de un año.

Entre sus fundamentos, la magistrada cita reiteramente un artículo periodístico de Andrés Gil Domínguez, un abogado constitucionalista con gran presencia mediática, quien además fue uno de los primeros en presentar un amparo contra la reforma del Poder Judicial.

“La selección del destino que se dará a la divisa extranjera como método para discernir si se autorizará o no la compra (…) configura una injustificable intromisión estatal en el ámbito de la privacidad o plan de vida de las personas”, afirma el fallo siguiendo a Gil Domínguez.

Según la jueza Pandolfi, ese razonamiento “tiene entidad en tanto implica un avance estatal, un nuevo sacrificio personal que se requiere en pos de un bienestar común que no está debidamente explicitado“.

El fallo reconoce que la AFIP y el Estado pueden disponer medidas para prevenir delitos tributarios y de lavado de dinero, pero agrega que “en la medida en que tales mecanismos representan un avance sobre la libertad de los particulares, deben adoptar los recaudos necesarios para hacerlo de una manera que el cumplimiento de aquél régimen informativo no obstaculice al ciudadano el ejercicio de sus derechos“.


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La cuestión del pago en psicoanálisis

junio 18, 2013

Reblogueado desde Planeta Freud:

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El pago en psicoanálisis...

por Isidoro Vegh

07–06–2013 / El analista suspende su goce para no ceder en su deseo, no se resuelve al modo de un yo autónomo. No es un acto de voluntad. Freud lo advirtió muy bien, por eso era Freud, y planteó un dispositivo muy poderoso. Una de cuyas coordenadas es que el paciente pague.

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Los escándalos que no escandalizan a la política nacional

junio 18, 2013

Azotado por las tormentas nacionales

Si hubo un nombre que en política fuera equivalente a la acusación de corrupción manifiesta es el suyo.

“El hombre que surge joven cree ejercer su voluntad porque está con la buena estrella. El hombre que sólo se afirma a los 30 tiene una idea equilibrada de lo que ha contribuido, por su parte, el destino y la fuerza de voluntad; el que ya tiene 40 es posible que ponga el énfasis tan sólo en la voluntad. Esto se manifiesta cuando el oficio de uno es azotado por las tormentas.” Francis Scott Fitzgerald.


Por Alejandro Horowicz

menem17–06–2013 / La condena del senador Carlos Saúl Menem, siete años de prisión efectiva, desnuda una gravísima falencia del orden político.

A casi tres lustros de haber abandonado la presidencia de la República, que esta sea la primera sentencia inculpatoria contiene una evaluación indirecta del sistema judicial argentino, pero no sólo; si hubo un nombre que en política fuera equivalente a la acusación de corrupción manifiesta es precisamente el suyo; aun así atravesó imperturbable las más severas acusaciones judiciales (enriquecimiento ilícito, por ejemplo), ya que integró el escogido pelotón de hombres a los que la ley no roza, por disponer de suficiente poder para garantizar la impunidad de sus actos.

Claro que ese comportamiento del poder no es tan sólo una característica sudamericana.

La posibilidad del contrabando de armas, de su materialización, requirió algo más que la corrupta voluntad del grupo menemizado; sin por lo menos una mirada distraída y amable de la OTAN y la buena voluntad norteamericana, la llegada de las armas a destino hubiera terminado siendo imposible.

Como Menem no es Henry Kissinger la red que lo protegió cuando no hizo más falta terminó por dejarlo de lado.

¿Entonces no se trata de una buena noticia?

¿Cuál noticia, que Menem haya abandonado el pelotón de los intocables o que la impunidad sistémica haya quedado definitivamente atrás?

Conviene entender que no se trata de la misma cosa. Menem recibe la sentencia escudado en sus fueros de senador, de representante de su provincia electo en una boleta aliada al gobierno nacional.

Con un agravante no menor. Antes de la sentencia ninguno de los integrantes del cuerpo colegiado cuestionó la idoneidad moral del ex presidente para integrarlo. Para sus pares de todas las bancadas ese no era un asunto relevante.

Y que esa situación, la condena, no haya tenido y no tenga la potencia político mediática del asesinato de Ángeles Rawson retumba como alarma adicional.

No se trata de desconocer el legítimo impacto de su joven muerte, permite elaborar otro mapa moral de una sociedad anómica y de la calidad de sus medios de prensa, sino que la caída del máximo responsable del gobierno más cipayo de la historia nacional no haya conmovido a casi nadie.

La sociedad argentina está anestesiada, moralmente anestesiada, por eso no se hace una pregunta clave: la impunidad quedó atrás o sólo abandonó a su suerte a un integrante de su geriátrico domiciliario.

No cabe duda para los lectores de esta columna que el restablecimiento de la relación entre los delitos y las penas (es decir, la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, por parte de la Suprema Corte), constituyó un hecho histórico: modificó la moral pública y las posibilidades del sistema.

Pero una cosa es cambiar las condiciones de posibilidad y otra que esa potencialidad se efectivice.

La condena a Menem reabrió esa dirección, pero de ningún modo supone el fin de la impunidad. Este es apenas su primer acto, si se considera la especificidad del ciclo parlamentario 1983-2001.

La lista de los que debieran explicar en sede judicial su responsabilidad, no es precisamente ajena al contrabando de armas, y por cierto es de dominio público.

Repasemos algunos de sus nombres, al menos los incluidos en la minuciosa investigación del periodista Daniel Santoro.

En su libro Venta de armas, hombres del gobierno, Santoro confeccionó una lista de la que extraemos unos pocos nombres muy significativos: Erman González, Esteban Caselli, Emir Yoma, Munsser Al Kassar, Alberto Kohan, Domingo Cavallo, Oscar Camilión. Salvo Camilión, los demás no han sido molestados.

Es más, nunca faltarán los que nos expliquen el tipo de persecución política, acoso oficial y demás yerbas a los que estos impolutos mortales serían sometidos si se los investigara.

Toda averiguación seria no debiera dejarlos de lado, ya que la voladura de la Fábrica de Armas de Río Terceropieza clave en el encubrimiento del contrabandotiene víctimas no menos inocentes que Ángeles Rawson.

Dicho con extrema sencillez: Menem es una suerte de espejo moral apenas distorsionado de los valores hegemónicos de la sociedad argentina, y la práctica política realmente existente no hace más que recordárnoslo una y otra vez.

EN EL CONTEXTO MENEMIZADO.

Las elecciones parlamentarias se aproximan y los encuestadores profesionales, devenidos analistas políticos en última instancia, señalan lo obvio: la crisis de los partidos es terminal, y los partidos no intentan otra cosa que alinearse tras una figura con suficiente pregnancia pública, en un país donde Miguel del Sel califica para el podio sin mayores sobresaltos.

No sólo estuvo Del Sel a un tris de ganarle las elecciones a gobernador al socialismo santafesino, sino que terminó partiendo sus propias huestes.

Vale la pena preguntarse cómo un ex Midachi cuyo coeficiente intelectual, numéricamente hablando, no emociona a nadie, cuyas virtudes políticas no gozan siquiera de predicamento entre los propios integrantes del PRO, por eso la división provincial organizó un goteo permanente hacia el Peronismo Federal, logra semejante éxito.

Sólo en un contexto de extrema despolitización, de reducción binaria de la política a “alucino que me conviene” o “alucino que no me conviene“, un hombre tan zafio puede hacerse de tanto espacio local.

Los candidatos menemistas, hombres sin tradición política alguna pero de buena presencia mediática, siguen imperando. Es que tener un apellido resonante es mucho más importante que tres décadas de militancia política.

Menem mientras fue presidente era absolutamente consciente de la crisis agónica de esa política. En la época en que charlaba seguido con Raúl Alfonsín y el dirigente radical defendía la propuesta italiana de mani pulite, le hizo saber que de ahí no salía la renovación sistémica, sino el fin de una época.

La debilidad estructural de la política, tanto de la llamada oposición como del oficialismo, está directamente vinculada con la enorme dificultad para transformar lo que existe.

Más aun, de construir un proyecto que resuelva los baches más salvajes del orden real. La baja calidad de los partidos está directamente vinculada a la bajísima calidad de los proyectos en juego.

Si fuera imprescindible señalar la ausencia de estrategia de Estado, dos items permiten a modo de síntesis entenderlo. No es posible construir una sociedad de razonable grado de convivencia civilizada sin programa energético y sin un proyecto compartido de transporte. La sociedad argentina carece de ambos.

A pocos se les escapa que la estatización de YPF vino de la mano del déficit petrolero y del costo de las importaciones, y que la retahíla de crímenes ferroviarios forma parte de la falta de inversión en el sector como también de los instrumentos con que intentó paliarse.

La combinación de subsidios y gestión privada sobredemostró la peor de todas las combinaciones: ni siquiera el aporte del Estado para inversiones llega a destino.

Una mirada a la estructura de los ingresos del sector ferroviario permite verificar que el grueso de sus ganancias surge de desviar dineros públicos, esa es la comprobada “práctica habitual”.

El ministro del ramo recordó que no se puede hacer en un año lo que no se hizo en 50. Tiene una extraña razón. Olvidó un detalle: la política oficial no se inició con él y la lista de víctimas no muestra signos de remisión.

Las elecciones siguientes no parecieran aportar mucho en la necesidad de poner fin a este orden de cosas. No acusar recibo de tan significativas ausencias es el escándalo que no escandaliza de la política nacional.


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Cuando la inseguridad puede funcionar como coartada

junio 18, 2013

La inseguridad como coartada

17–06–2013 / Se hace difícil comprender que en ocasiones lo familiar se convierte en siniestro, como escribió Sigmund Freud.


 Por Jorge Muracciole

AngelesrawsonEl martes pasado, según el titular de Clarín, encabezando la página 7 como parte de una amplia cobertura que ocupó la tapa de esa edición y cinco de sus primeras páginas, destacaba “las redes sociales sacudidas por la conmoción y la bronca”.

La portada era compartida con un titular que daba cuenta de la aparición del cuerpo de Ángeles Rawson en un basural con una gran foto de compañeras y amiguitas de la joven asesinada, con un destacado:

“Nos merecemos un país sin más Ángeles. El incesante martillar informativo de los medios audiovisuales centraba la principal hipótesis en un secuestro con violación.”

Ante la aparición del cuerpo de la desafortunada adolescente, las redes fueron invadidas por mensajes que mezclaban las condolencias a la familia, el horror por el cruel asesinato, con duras críticas al gobierno por la inseguridad.

Entre los cientos de mensajes, la opositora itinerante Patricia Bullrich twiteó: “el horror asesinato y violación de Ángeles Rawson nos interpela sobre la necesidad de construir en serio una respuesta a la inseguridad“; entre el desahogo twitero había quienes afirmaban “qué vergüenza formar parte de un país al que le da lo mismo tu vida” o “la inseguridad otra muestra de que no es una sensación“.

A horas de la aparición del cadáver de la joven, el escenario de paranoia colectiva ya estaba instalado, y seguía reforzándose con las hipótesis periodísticas y las entrevistas a la madre de Ángeles y al histriónico padrastro que accedía a los medios con un discurso legitimado socialmente, reafirmando la hipótesis del malviviente que acecha al desguarnecido ámbito familiar.

Con la narración televisiva de una tragedia de la cual no está exenta ninguna familia bien nacida, la hipótesis del asesino externo, del malhechor que nos acecha, se constituyó en una suerte de “dato objetivo de la realidad”.

En esta suerte de menjunje conceptual sobre el recurrente tema de la inseguridad, sería conveniente separar la paja del trigo, haciendo hincapié en los trabajos investigativos de los estudiosos del tema que contradicen ese extendido sentido común formateado por el incesante repiquetear de los medios de comunicación.

Penalistas con el prestigio del Juez Zaffaroni en distintas oportunidades han declarado que en muchos de los hechos que la opinión pública considera forman parte de un caso de inseguridad, teminan siendo delitos de corte sentimental de cónyuges o ex parejas en estado de enajenación o, como el caso Belsunce, hechos cuyo móvil está ligado a cuestiones patrimoniales.

En otros muchos casos las muertes que engordan las estadísticas son por riñas motivadas por conflictos entre vecinos.

Lamentablemente para los apologistas de la inseguridad y la mano dura, la investigación a partir del jueves toma un giro impensado para esas miradas maniqueas que dividen al universo social entre las personas decentes y los malvivientes a exterminar.

La muerte de Ángeles, según los peritajes, no fue producto de un secuestro extorsivo, o el accionar de un violador serial, o de una red de trata de blancas, sino que su muerte según las pericias se produjo en el interior del edificio donde convivía con su madre, su padrastro y sus hermanos.

La opinión pública –como en el caso Candela– ha estado pendiente de los canales de noticias, quienes instalan un escenario que atraviesa las rutinas de los televidentes, los atrapa en la avidez de novedades y los fija a una vorágine de especulaciones periodísticas que intentan en tiempo récord resolver el asesinato de Ángeles Rawson más allá del resultado de los ADN en proceso de laboratorio, o las contradicciones de las indagatorias judiciales.

Lo cierto es que en una sociedad donde la paranoia mediática penetra en el sentido común de significativos sectores de la población, se hace difícil comprender que en ocasiones lo familiar se convierte en siniestro, como expresó en sus escritos Sigmund Freud allá a lo lejos, en 1919.

Estar abierto a la comprensión de las complejidades de las sociedades contemporáneas permite entender la posibilidad de que la inseguridad pueda ser utilizada como coartada cuando uno menos lo espera.

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La fiscalía confirmó que Mangeri se autoincriminó

“Soy el responsable de lo de Ravignani 2360, fui yo”, declaró el encargado del edificio donde vivía la adolescente asesinada, según difundió la fiscal María Paula Asaro en su segundo informe sobre el estado de la causa. Además, afirmó que el encargado tiene lesiones que podrían haber sido realizadas por la víctima y otras que fueron consideradas como “autoproducidas”.


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Castelar, Angeles, Menem, Per Saltum y Alianzas

junio 16, 2013

Vértigo y dilemas

16–06–2013 / La última fue otra semana de vértigo, con el accidente en Castelar, el asesinato de la adolescente Angeles Rawson, el cierre de alianzas para las elecciones legislativas de octubre y la aceptación por la Corte Suprema del recurso de per saltum sobre la constitucionalidad de la ley del Consejo de la Magistratura. Los dilemas de Cristina, Lorenzetti, Macri, Massa y Scioli. La condena a Menem, el regreso de Cavallo y los casos de corrupción.

Sin firma (H.V.)

Sinfirma


El accidente de Castelar debería ser la gota que rebalse el vaso de una política ferroviaria agotada, con independencia de los resultados de la investigación sobre las causas y responsabilidades del último choque de trenes y de la avidez por su utilización política.

Un secretario de redacción de mediados del siglo pasado azuzaba a sus periodistas con una consigna: “Escriba, no piense”.

Las denominadas redes sociales deberían reconocerlo como precursor, porque su ideal se ha hecho realidad en los tweets disparados en momentos de conmoción, como los de Luis D’Elía asociando el accidente con Rubén Sobrero y Fernando Solanas o ¡¡¡¡con el bombardeo de 1955 a la Plaza de Mayo, aunque para ello deba imaginar un maquinista kamikaze!!!!

Pero el mayor tiempo de reflexión no garantiza el resultado, como se advierte en la columna de Joaquín Morales Solá, “También se estrelló el relato”. Para llegar al núcleo del problema es necesario despejar el camino de estas caricaturas extremas y de todos los intentos de politizar la tragedia.

Décadas

Es irrefutable la afirmación de Florencio Randazzo de que no se puede realizar en un año lo que no se hizo en cincuenta, pero tampoco es discutible que dentro de esos cincuenta hay al menos nueve de la gestión iniciada en mayo de 2003.

El núcleo duro conceptual es la difícil compatibilidad entre la política de subsidios y la gestión privada de los ferrocarriles.

En su primer discurso posterior al choque de un tren contra los paragolpes de la estación Once, Cristina explicó el rol fundamental de los subsidios en la recuperación económica posterior a la crisis de fin de siglo, algo que los críticos liberales nunca reconocerán.

Pero con sus beneficios asegurados por la chequera oficial, los operadores privados no hicieron las inversiones mínimas necesarias para prestar el servicio en condiciones aceptables.

Según las constataciones de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte, citadas en el lapidario informe aprobado en marzo de 2012 por unanimidad de los directores de la Auditoría General de la Nación, la cuenta personal de los Cirigliano creció al 70 % de lo recibido y la de materiales disminuyó al 4 %, sin contar lo que desviaron para convertirse en magnates del transporte en la Argentina, Perú y Estados Unidos.

Los subsidios saltaron de representar un tercio a las tres cuartas partes de sus ingresos. Por esa vía se llegó a combinar lo peor del capitalismo privado con lo peor del estatismo y sin las virtudes de ninguno, de modo que el Estado paga las cuentas y carga con las responsabilidades, aunque sean los socios privados los que se alzan con los beneficios y carecen de estímulos para invertir.

En lugar de evasivas y atribución de responsabilidades a los propios pasajeros, como ocurrió hace un año y medio, ahora Randazzo respondió todas las preguntas con datos precisos y bien documentados, sobre la reparación del material y la colocación de nuevos frenos, además del análisis de alcoholemia de los maquinistas y el diagrama de velocidad del tren obtenido por el sistema de posicionamiento global (GPS), que muestra que la máquina nunca disminuyó la marcha.

Esta diferencia de actitud es estimable, pero insuficiente, y marca los límites del esquema implantado a fines del siglo pasado.

Mantener el subsidio a los pasajeros y realizar en el menor lapso posible las inversiones imprescindibles para recuperar y modernizar el servicio, de modo de darle seguridad y confort, requiere de la movilización de todos los recursos del Estado.

Desde fines de mayo el gobierno impulsa la participación del cuerpo de ingenieros del Ejército en el tendido de durmientes y rieles en reemplazo de los desmantelados en las décadas previas.

La reestatización ferroviaria ha entrado así por la fuerza en la agenda de discusión oficial.

Actitud María Marta

El estrépito de los vagones destrozados y los gritos de las personas heridas taparon el clamor por el horrendo asesinato de la niña Angeles Rawson. También en este caso se intentó volcar el espanto contra el Gobierno, comenzando por el padre de la víctima, Franklin Rawson.

“Hay que ser responsable y acordarnos de todo esto a la hora de votar. Hacer que los gobernantes estén a la altura de las circunstancias”, dijo.

Rawson es uno de los integrantes del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, un organismo bautizado así en involuntario homenaje al CELS.

Por Internet circuló una convocatoria para manifestarse en la Plaza de Mayo en repudio por el crimen, pero nadie acudió a la cita, acaso porque no hay forma de establecer algún vínculo creíble con el Gobierno.

Los avisos fúnebres publicados en La Nación completan el perfil paterno. Entre los firmantes estuvieron el general Jorge Dansey Gascon, quien se atribuye haber sido el jefe del comando de Inteligencia del Ejército que secuestró el cadáver de Eva Perón de la CGT en 1955.

Otro amigo doliente es Marcelo White Pueyrredón, miembro de una pintoresca asociación de Fundadores de la Patria.

Descendiente de Cornelio Saavedra y de Juan Martín de Pueyerredón, White fue procesado hace dos años por vender un documento histórico firmado por Saavedra y Mariano Moreno que formaba parte del “patrimonio cultural del país”, según escribió el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi.

El procesamiento fue revocado por la Cámara Federal, no por inexistencia del delito cuya prueba es inconmovible, sino por imposibilidad de cobrar la multa.

La ley 15.930 fue sancionada en 1961, y fijó para el “ocultamiento, destrucción o exportación ilegal de documentos históricos, una multa de diez mil a cien mil pesos moneda nacional”.

Como ese monto nunca fue actualizado, en 2010 equivalía a 0,0000000000001 pesos, y en consecuencia era de cumplimiento imposible.

Junto con el mercader del patrimonio cultural firmó también Pedro Pusineri, integrante de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, el grupo de lobby de inspiración episcopal que reclama una amnistía y niega los principios del derecho internacional sobre crímenes de lesa humanidad.

Aparte de estos ribetes picarescos, se desató una avalancha de opiniones enconadas.

En un editorial titulado “Masacre por goteo”, La Nación consideró el asesinato de Angeles Rawson como “una metáfora perversa del sentido que estamos dando a los derechos humanos de todos a vivir en libertad, seguros, sin miedos a desaparecer apenas traspasamos el umbral de nuestras casas”; instó a replantearse “qué está pasando con los derechos de todos, no sólo los de alguna parte o los de alguna época” e interpeló a las autoridades políticas para que enfrenten el problema.

La expresión “masacre por goteo” está tomada de un artículo publicado en el mismo diario por Diana Cohen Agrest.

Esta doctora en filosofía y madre de Ezequiel, asesinado en 2011 en un intento de robo sostiene que la reducción a 23 años de la condena a prisión perpetua al autor del disparo mortal, Sebastián Pantano, hijo de un policía, sigue un itinerario de impunidad que siempre favorece al delincuente.

La columnista de La Nación denuncia a los jueces con “prodigalidad asesina” que dejan libres a convictos de altísimo riesgo, y la exageración de un “garantismo penal que está destruyendo el entramado social”.

El editorial del mismo diario afirma que “la vía pública está hoy abandonada a su suerte”.

Lejos de esta fantasía aterrorizante de que debido a una Justicia garantista nadie puede estar seguro fuera del sacrosanto recinto del hogar, la investigación judicial logró establecer que la criatura volvió a su casa luego de la clase de gimnasia, cosa que la familia ocultó.

Hasta ahora no hay registro de que haya vuelto a salir sobre sus pies de allí. Y el primer detenido fue el portero. También aquí parece que el problema estaba adentro.

Prensa del corazón

El miércoles venció el plazo para la inscripción de alianzas con vistas a las elecciones de octubre, y su escala previa en las primarias de agosto.

El gobierno y la izquierda trotskysta fueron los únicos capaces de mantener la unidad con propuestas coherentes.

En cambio, tanto la oposición de derecha como la de izquierda liberal se fragmentaron en segmentos difíciles hasta de describir, que seguirán negociando hasta el último plazo la inclusión de candidatos de uno en las listas de otro.

Sus movimientos, registrados con algún detalle con los recursos propios de la prensa del corazón se asemejan a un juego de imanes, que se repelen cuanto más se parecen.

Lo más simpático fue la reaparición de Domingo Cavallo, aliado una vez más a José de la Sota, quien lo introdujo en la política electoral hace 25 años. No se informó cuánto costará esta vez la hipotética banca de Ojos Azules.

Desde hace cuatro años, el primo inteligente del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macrì, trata de convencerlo de que busque en forma activa el voto del peornismo opositor, mientras Maurizio entiende que ese apoyo llegará por descarte, cuando los náufragos constaten que no tienen otro bote a mano para salvarse.

Una vez más, el hijo de Tonino fracasó en el intento. Una de las escasas certidumbres del proceso de cierre de alianzas es que el intendente de Tigre, Sergio Massa, no participará en las primarias del Frente para la Victoria, porque inscribió su propio Frente Renovador.

Resta saber si presentará su candidatura o la de su mujer o preferirá no romper lanzas con el gobierno nacional dos eternos años antes de las elecciones ejecutivas de 2015.

Con un núcleo duro de adhesiones consolidado en el 30 por ciento, CFK está menos preocupada de lo que la prensa del corazón político quisiera por la decisión que tome su ex jefe de gabinete.

El gobierno nacional tiene preparadas las consiguientes respuestas para cualquiera de las opciones de Massa, y sólo ve 2013 como una escala hacia el decisivo 2015.

La inquietud mayor se observa en La Plata, porque Massa ha desarrollado el trabajo territorial que el gobernador Daniel Scioli no supo, no pudo o no quiso desde que heredó el sillón de Manuel Fresco.

Parafraseando a Randazzo, no le pidan que haga en dos meses lo que no hizo en seis años. Para Massa y para Scioli, una cosa es diferenciarse de Cristina y otra muy distinta enfrentarla.

Volver de Madrid

Con el propósito de nacionalizar y polarizar las distintas elecciones provinciales, el gobierno impulsó la elección simultánea de jueces, abogados y académicos para el Consejo de la Magistratura.

Esto permitiría colgar las candidaturas de diputados, senadores, legisladores y concejales de una lista nacional de consejeros.

El primer reflejo de los distintos partidos de la oposición fue impugnar la ley, en vez de prepararse para la batalla electoral que, en caso de victoria, les permitiría obtener una superioridad de 13 a 12 en el Consejo de la Magistratura.

También reaccionaron alegando su presunta inconstitucionalidad las organizaciones de jueces, que presentaron recursos en distintos lugares del país, como el cazador que dispara perdigones con su escopeta confiado en que algún pato cruzará por delante de ese ángulo obtuso.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, recibió una nota de la Junta de Presidentes de las Cámaras Nacionales y Federales que cuestionaba la elección de los consejeros por voto popular, la modificación de la mayoría necesaria para acusar a un juez y la administración por el Consejo de los recursos de la justicia.

Luego, Lorenzetti le pidió al titular de esa Junta, Gustavo Hornos, que redactara otro texto, limitado a las efectividades conducentes y lo hizo llegar a CFK, con la explícita amenaza de paralización del servicio de justicia si no era atendido.

Así, la presidente aceptó retirar del proyecto el único punto que no admite discusión constitucional, ya que esas atribuciones fueron conferidas al Consejo por el artículo 114.3 de la Constitución. Cada cual entendió algo distinto:

- el gobierno, que si reservaba a la Corte el manejo presupuestario el tribunal validaría el resto de la ley;

- los jueces, que por resignarse a la mutilación de su reclamo pedida por Lorenzetti, serían recompensados con un fallo de la Corte que mantuviera el método de elección y las mayorías para acusar en el Consejo.

El precario equilibrio entre expectativas excluyentes fue la habilidad que le permitió a Perón conducir un movimiento heterogéneo desde su exilio español.

Cuando volvió a la Argentina, ya no pudo compatibilizar reclamos e intereses tan opuestos. Ese es el dilema que hoy conoce Lorenzetti y que, según él mismo anticipó, se resolverá antes de la fecha prevista para la inscripción de candidatos, es decir el sábado próximo. Hasta el domingo, entonces.


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