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La CGT en debate interno por el cruce con el gobierno nacional

mayo 15, 2011

EL DEBATE INTERNO EN LA CGT A RAIZ DEL CRUCE CON EL GOBIERNO NACIONAL
En fila, pero no alineados

15–04–2011 / Los intentos de Moyano por alinear a su tropa y ordenar la respuesta no tuvieron el eco esperado. Ayer se “desató” el Momo Venegas, que lanzó que “sin Moyano el Gobierno se va a la lona”. Preocupación en sindicatos de base por la “politización” de cualquier paro.

 Por Raúl Dellatorre

DirigentesCGTTras los esfuerzos en los últimos días de dos referentes de la CGT por aquietar las aguas, Héctor Recalde y Juan Carlos Schmidt, ayer el titular del gremio de los trabajadores rurales, Gerónimo Venegas, hizo públicamente lo contrario.

“El discurso de la Presidenta fue un palo generalizado”, opinó sobre el mensaje de Cristina Fernández de Kirchner del jueves último en José C. Paz.

“Sin el apoyo de Moyano, el Gobierno se iría a la lona inmediatamente”, completó el Momo su terremoto en aguas profundas, con la evidente intención de provocar un tsunami.

La advertencia de Cristina del jueves rechazando las presiones de quienes se dicen sus aliados fue recibida con evidente preocupación en las filas de la CGT.

Hugo Moyano, secretario general y aparente destinatario principal (aunque no único) del mensaje, optó por no salir a responder públicamente, pero utilizó a dos de sus principales referentes del momento para hacerlo, intentando alinear a su propia tropa.

Schmidt calificó de “acuerdo estratégico” el existente entre la CGT y el gobierno nacional, descartando cualquier posibilidad de fractura.

Pero su señalamiento de que “la CGT nunca le hizo un paro general a este gobierno” tuvo interpretaciones ambivalentes. Lo que quiso ser un gesto demostrativo de acompañamiento, fue leído por otros como “una amenaza”.

Héctor Recalde, por su parte, buscó poner paños fríos, señalando a quienes “quieren fracturar la relación de Moyano con Cristina como “enemigos del movimiento obrero”, y remarcó, acercando su discurso al del Gobierno,

lo más importante es que no haya desmadres, se ejerzan los reclamos con razonabilidad y que Cristina acepte la candidatura”.

Pero mientras esto pasaba entre jueves y viernes, tratando de restablecer la calma, el Momo Venegas se “desencuadró” y aportó lo suyo.

“Aunque a la Presidenta le oferten la banda por otros cuatro años más, ella sabe positivamente que le va a ser muy difícil, que van a ser muy duros, porque no han podido con la inflación, el desorden económico y la inseguridad.”

En tal sentido, rechazó que los dichos del jueves en José C. Paz sean un mensaje directo a Moyano.

Son parte de una estrategia, porque no se puede pelear con el aliado más importante que ha tenido que es la CGT”, opinó.

Venegas indicó que tanto el gobierno de Néstor Kirchner como el de Cristina

han crecido mutuamente con la CGT, se han apoyado mutuamente. Moyano ha estado sosteniendo al Gobierno desde la época de Néstor Kirchner. Y este gobierno, sin Moyano, se iría a la lona inmediatamente”.

Venegas no oculta su simpatía por Eduardo Duhalde, pero dentro de la CGT cuenta con la protección de sus pares, como quedó demostrado cuando quedó envuelto en una investigación por medicamentos y quedó detenido por unas pocas horas.

Todo el consejo directivo de la CGT salió en su defensa, aunque después muchos debieron explicar su postura respecto de un hombre que aparecía claramente confrontando con el Gobierno.

“Lo que pasa es que la causa judicial era de una desprolijidad absoluta, era intolerable que se llevaran preso a un dirigente en forma totalmente injustificada”, intentaron emprolijar entonces un par de dirigentes muy cercanos a Moyano.

Nadie quedó muy convencido con la explicación y, en rigor, no son pocos los que interpretaron aquella postura de la CGT como una reacción “corporativa”.

Una calificación que la Presidenta rescató, en su último discurso, precisamente para cuestionar una actitud sindical.

Cuando a una organización sindical sólo le importa lo que les pasa a sus afiliados y toma actitudes que perjudican al conjunto, deja de ser un sindicato para convertirse en una corporación”, había señalado el jueves último.

Es en función de ese juego de vínculos y solidaridades que el titular de la CGT no se puede desenteneder del todo de los dichos de Venegas, su “aliado” dentro de la CGT.

Mucho menos en una disputa que lo tiene justamente a él, el titular de la central obrera, en el eje de las “interpretaciones” del mensaje presidencial del jueves.

En la vereda sindical empieza a brotar otra preocupación, no necesariamente ligada a las especulaciones en torno de la figura de Moyano.

Es la de los dirigentes de gremios en conflicto que, ajenos a esa disputa política, ven cómo la reacción del gobierno nacional contra “los aprietes” podría terminar perjudicándolos.

Cuando hacemos un paro en refinerías sabemos a qué nos exponemos. Las refinerías son 6 en todo el país y tienen un proceso continuo donde procesamos el combustible líquido en todas. Y si hacemos un paro prolongado podemos parar el país”, señaló ayer un dirigente del sector petrolero.

Pero ahora, en paritarias, frente a una actitud irresponsable en la negociación de la parte empresaria, hicimos un paro de una pocas horas y enseguida le dieron una interpretación política. Si va a suceder así, nos llevan a la negociación atados de pies y manos”, describió.

No son pocos los que expresan los mismos temores: sindicatos independientes que podrían terminar como víctimas de las ambiciones de algún dirigente. Las cámaras empresarias, en tales casos, agradecidas.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Pero se bajó o no se bajó CFK ? Claves para entender a la Presidenta

mayo 15, 2011

Claves para entender a Cristina

 Por  Martín Granovsky

Cfkenclave15–04–2011 / Cristina Fernández de Kirchner habla todos los días. O casi.

Es un estilo de liderazgo. No juega al impacto único y espectacular. Busca influir por didáctica, presencia y acumulación.

¿Qué pasó, entonces, el último jueves en José C. Paz?

¿Por qué la Argentina pareció detenerse a escucharla?

¿Por qué tantos preguntaban si estaba bajándose de la candidatura presidencial?

¿Por qué tanta curiosidad sobre el destino de sus críticas?

¿Y la especulación sobre un choque con Hugo Moyano?

El discurso puede leerse o mirarse completo aquí

La clave del mensaje es una palabra: sintonía.

La Presidenta venía recogiendo en los últimos dos meses el hartazgo general frente al ejercicio de una acción directa sin límites como forma de protesta social. Lo recogía y había resuelto expresarlo con insistencia.

Hasta se cuidó de no aparecer como neutral. Dijo varias veces que, en medio de un conflicto, tomar a terceros como rehenes era malo en sí mismo y tácticamente dañino para el objetivo buscado.

Petroleros de Santa Cruz y camioneros de la rama combustibles parecen haber sido la última gota.

El discurso pudo haber tenido más de un destinatario, pero hubo un sujeto colectivo que la Presidenta mencionó:

“Los empresarios que obtienen rentabilidad”.

Y otro más:

“Mis compañeros trabajadores”.

No figuraron en el discurso, por ejemplo, los Qom de la comunidad La Primavera, que acaban de levantar el acampe en la Nueve de Julio luego de que el ministro Florencio Randazzo los recibiera al fin, tras una dilación difícil de entender, para negociar sobre titularización de tierras y garantizarles protección frente a la prepotencia de la Gobernación de Formosa.

Los invocados por Cristina fueron, sin duda, en primer lugar, los dirigentes sindicales porque son parte del movimiento oficialista.

Al día siguiente lo admitió con toda crudeza Omar Plaini, canillita, diputado nacional y miembro del secretariado de la Confederación General del Trabajo.

“Es evidente que cuando uno pone en el centro de la discusión la distribución de la riqueza hay tironeos”, dijo Plaini.

El dirigente sindical recogió el guante y lo extendió al propio Poder Ejecutivo:

Tomamos la palabra de la Presidenta. Yo creo que nadie se debe molestar por eso, ni unos ni otros. Todos somos responsables: el Gobierno, los empresarios y los trabajadores. La Presidenta habló de la sensatez y de encontrar puntos en común y nosotros eso lo compartimos”.

El Estado necesita de una CGT racional en un momento marcado, afortunadamente, por una fuerte puja distributiva.

Aldo Ferrer, interlocutor habitual de la Presidenta y actual embajador en Francia, suele explicar que parte de la inflación argentina, que según él es un problema pero no una crisis apocalíptica, se resolvería con un marco de mayor diálogo social en el plano de las instituciones representativas de los intereses sectoriales.

El kirchnerismo, con Cristina a la cabeza, precisa que la inflación no se dispare y al mismo tiempo preservar la sociedad política que tiene con la mayor estructura organizada existente fuera del propio Estado, nacional, provincial o municipal.

La existencia misma de la alianza no está en juego, porque combina ideas y conveniencias mutuas, lo cual le da solidez. Pero las sociedades crujen y se reacomodan.

La Presidenta mide primera en intención de voto en todas las encuestas. Enrique Zuleta, por caso, informó a P/12 que la tiene hoy en un 42 % contra el 37 de una medición reciente. Hay un agregado importante: el nivel de rechazo de Cristina bajó en los últimos dos años.

Esa baja le permitió horadar el techo de crecimiento. Es imposible seducir a gente que odia. En cambio, es posible llamar la atención de los indiferentes y luego convencerlos o, al menos, acercarlos.

La imagen actual de la Presidenta es aún más sólida que en la luna de miel del principio.

No está forjada a partir de la altísima imagen del gobierno anterior, el de Néstor Kirchner, sino desde su propia recuperación luego de la crisis agraria del 2008 y la crisis política del 2009.

En términos de sociedad política, Cristina está aprovechando este momento de alto reconocimiento popular para procurar un aumento de capital propio dentro de la alianza con los dirigentes de la CGT. Por eso el crujido.

El discurso del jueves representó esa búsqueda y a la vez una advertencia: si el nivel de tironeos supera el límite socialmente tolerable, el patrimonio político completo de la sociedad política valdrá menos.

Su representatividad será menor y el efecto se pagará en votos. Lo pagarán todos.

Quizás haya que ir más lejos. Tal vez Cristina quiera solidificar el frente interno, el del Gobierno y los aliados, porque la situación presenta un horizonte de optimismo pero requiere mucho oxígeno para dedicarse a los detalles.

¿Cuál es el contexto de la protesta de petroleros privados y choferes de combustibles?

El precio del crudo volvió a aumentar en los últimos meses, la soja requiere más y más gasoil, el parque automotor aumentó, la capacidad de refinación se estancó y a las petroleras hoy no les entusiasma vender sino amarrocar.

En este cuadro, el Gobierno debe mantener un difícil equilibrio entre el crecimiento, la falta de fuel oil, la provisión de gas para las industrias y para viviendas justo cuando la campaña porteña se librará en invierno y la nacional entre el invierno y la primavera.

Otro desafío es alcanzar un mayor nivel de igualdad entre los propios trabajadores: los que más ganan, como camioneros o petroleros; los de sueldos inferiores; los informales; los desocupados.

Los planes Argentina Trabaja resuelven cientos de miles de casos con formas cooperativas. Junto a sus vecinos y compañeros, Jorge Zerda terminó de construir la nueva escuela número 13 del Barrio Los Manzanos, de Berazategui.

“Queremos seguir hermoseando el lugar donde vivimos”, dice.

Con una orden de compra de 15 mil pesos del Plan Manos a la Obra el sanjuanino Daniel Saavedra, en Pocito, ya dispone de las máquinas para cumplir el sueño familiar: poner el vino que produce en botellas de 750 centímetros cúbicos, no en damajuanas.

El experto en políticas sociales Daniel Arroyo sostiene que la herramienta para terminar con la pobreza en 10 años es apoyar los emprendimientos de 4 millones de personas y evitar que los trabajadores queden endeudados con los prestamistas.

El diputado nacional Carlos Heller está convencido de la urgencia por sacar una nueva ley financiera que convierta a los bancos en un servicio público permitiría bajar las tasas y acercar el dinero a quienes no tienen otra garantía que su trabajo o sus proyectos.

En la provincia de Buenos Aires, el presidente del grupo Bapro, Santiago Montoya, está a cargo de un proyecto de regionalización.

Contempla acercar el Estado a los ciudadanos y también estimular polos de desarrollo en el interior de la provincia para que el conurbano no sea la única meca de los migrantes internos. En lugar de Matanza, Tres Arroyos.

Hace mucho que Cristina parece haber cambiado de tono e interlocutores en sus discursos. Ya no dice la palabra “oligarquía”. Prefiere desplegar los proyectos agrarios del ministro Julián Domínguez.

Dejó de mencionar al Grupo Clarín. La batalla, ceñida cada vez más a la posición dominante y menos a los contenidos, quedó en manos de los funcionarios del Estado y sus abogados.

El cambio en el estilo de la Presidenta se acentuó con la muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre, pero había comenzado antes.

Como si Cristina estuviera buscando una empatía con la razonable vida cotidiana de los argentinos y no con la histeria que –representada en palabras altisonantes– envuelve a veces esa vida cotidiana.

El jueves se alinearon esa dimensiones concretas: el día a día de todos, el tironeo, el dolor personal de la Presidenta, su proyecto político y su necesidad de autoafirmación en el liderazgo del espacio peronista con hegemonía del kirchnerismo, los desafíos futuros.

Por eso el discurso impactó como ningún otro antes.

Pero, ¿se bajó o no se bajó? No, no se bajó.


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Duhalde pacta con lo que sea o peor, para superar el piso legal del 1,5 %

mayo 15, 2011

A dos Carrillos

 Por Horacio Verbitsky

15–04–2011 / Quien se declara condenado al éxito es el ex senador Eduardo Duhalde, aunque cada vez menos gente le cree.

Luego de su patética experiencia en el peornismo federal formó su propio partidito y abrió negociaciones con Lucrecia Astiz, hermana del ex marino, y con el general Miguel Giuliano, de la Unión de Promociones de las Fuerzas Armadas, en busca de superar el piso legal del 1,5 % con ayuda del voto militar y policial, que con incurable optimismo cifra en 2,5 millones de personas.

En pos de ese electorado cautivo, hasta defendió su relación con el ex comisario Luis Patti, condenado a prisión perpetua en cárcel común por secuestros, aplicación de tormentos y asesinatos.

Durante un reportaje radial, cuando pudo zafar del interrogatorio de las periodistas Magdalena Ruiz Guiñazú y María O`Donnell sobre Patti, Duhalde exaltó el Pacto de la Moncloa firmado por los principales partidos españoles, que al concluir la dictadura trocó ajuste salarial por democracia política.

Dijo que había hablado con Ramón Carrillo en Madrid y que si los políticos españoles que pasaron una guerra civil podían acordar, no había razón para que no lo hicieran los políticos argentinos. Antes de despedirse, mencionó otras 5 veces a Ramón Carrillo.

En realidad, el líder comunista español es Santiago Carrillo, hoy de 96 años, mientras Ramón Carrillo fue el ministro de Salud Pública en el 1º gobierno de Perón. Murió en 1956, cuando Duhalde ni era bañero en Lomas de Zamora.


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La historia que desembocó en el discurso del jueves en Jose C. Paz

mayo 15, 2011

LAS DEFINICIONES DEL DISCURSO DE JOSE C. PAZ Y LA CALIDAD INSTITUCIONAL
La primacía de la política

15–05–2011 / Más allá de su fuerte impacto emotivo, el discurso de José C. Paz está pleno de definiciones conceptuales. Se inscribe en la recuperación de la autoridad presidencial y la reafirmación de la primacía de la política sobre las corporaciones, que acompaña todos los actos del kirchnerismo desde 2003. Después del partido militar, la Justicia, la Iglesia Católica, la policía y las cámaras patronales, es el turno de los sindicatos, porque algunos se pasaron de la raya.

 Por Horacio Verbitsky

CrisjosecpazSi se refrena por un momento la predominante pasión por la anécdota, el mensaje presidencial del jueves reafirma la primacía de la política sobre los intereses corporativos, ya se trate de las Fuerzas Armadas, la jerarquía eclesiástica, la policía, la Justicia, las cámaras patronales, de la ciudad o del campo o, ahora, los sindicatos.

Aunque la oposición política o mediática no pueda reconocerlo, Cristina fue consecuente con la promesa de mayor calidad institucional que, según Néstor Kirchner, implicaría su mandato.

El discurso de José C. Paz también está en línea con algunas de las concepciones del ex presidente Raúl Alfonsín, aunque con un par de diferencias apreciables: como la propia Cristina dijo, su gobierno no es neutral porque está del lado de los trabajadores, y tiene resto político para respaldar sus palabras con actos.

No es casual que esto ocurra en la semana previa a la definición de las candidaturas en los importantes distritos de Santa Fe y la Capital Federal y a 3 meses exactos de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, nacional y bonaerense.

Pero reducir la explicación a la coyuntura electoral dejaría fuera de cuadro algunos de los significados de fondo de esta nueva reivindicación de la política y, dentro de ella, de la figura presidencial, que llegó a su máxima devaluación hace 10 años, cuando el país tuvo 5 débiles encargados del Poder Ejecutivo en una semana, de Fernando de la Rúa a Eduardo Duhalde.

De Brinzoni a Rocca

En esos años y a favor del vacío de poder y la impugnación social al sistema político en su conjunto, las Fuerzas Armadas intentaron recomponerse como Partido Militar.

Pero Kirchner decapitó sus cúpulas y les hizo comprender que no había más espacio para las pretendidas instituciones tutelares, una expresión muy gráfica que se repite en distintos países de América, en los que se consideraba a la democracia un niño o un incapaz que requería de tales tutores.

De inmediato promovió el juicio político contra la mayoría automática en la Corte Suprema de Justicia que amenazaba al nuevo gobierno con resoluciones catastróficas.

Ese tribunal recibió al obispo castrense Antonio Baseotto, quien urgió a cerrar las causas abiertas contra sus feligreses por crímenes de lesa humanidad.

Duhalde le anunció que la resolución se tomaría antes de que se hiciera cargo de la presidencia, para aliviarlo al menos de un problema, pero Kirchner le pidió que le dejara capitalizar la medida y, una vez que asumió, impulsó la investigación y el castigo de esos crímenes.

Cuando Baseotto blandió la Biblia para advertir que un ministro que repartía preservativos debería ser arrojado al mar, Kirchner lo desconoció como obispo castrense.

Tampoco aceptó someterse a la ceremonia colonial del Tedeum, en la que el representante de la soberanía popular escucha en silencio las recriminaciones que desde el simbólico plano elevado del púlpito o el altar le dirige una divina autoridad superior.

Desde el Senado, Cristina promovió la reforma del Consejo de la Magistratura para incrementar la representación de los órganos políticos resultantes de la elección popular y reducir la del estamento judicial y los estudios jurídicos.

Ya como presidente, creó un ministerio de Seguridad y encomendó a su titular que asumiera la conducción política de las fuerzas policiales y de seguridad.

Tanto Kirchner como ella confrontaron sin vacilaciones con las grandes empresas y con las cámaras patronales que se creían con derecho a fijar la política económica, ya se tratara de las tarifas de los servicios públicos, la planificación de la inversión o la estructura tributaria, incluyendo las retenciones a las exportaciones de hidrocarburos y cereales.

En su último reportaje, en enero del año pasado, Kirchner dijo que por sus limitaciones y carencias no supo hacer “miles de cosas” pero no admitió que hubiera otras que no pudo hacer.

Cuando uno tiene la responsabilidad pública, sería una cobardía decir que no pude. Hay cosas que no me animé a hacer, para no desestabilizar, para no profundizar, y que, gracias a Dios, Cristina las está haciendo”.

Se refería al choque con la Asociación de grandes empresarios, AEA, y en forma más especifica con su conducción: la transnacional italiana Techint y el Grupo Clarín.

El turno de los sindicatos

Es lícito revisar cada una de las acciones adoptadas en la pugna con esos grupos de intereses y posible encontrar aspectos objetables.

Pero no parece discutible que todas y cada una de ellas reflejan una concepción clara del Estado y de su rol en una democracia que recién en 2003 asumió en plenitud sus responsabilidades constitucionales sin doblarse ni quebrarse ante las presiones corporativas, eso que la Vulgata periodística y política llama crispación y que el ingenio popular devolvió convertido en Cris-pasión.

Esta sucinta reseña ayuda a volver con naturalidad sobre los acontecimientos más recientes.

El 1º de marzo, al inaugurar las sesiones del Congreso, Cristina dijo que así como criticaba las prácticas monopólicas del sector empresario, producto de posiciones dominantes, también lo haría con los trabajadores organizados “porque yo quiero seguir siendo compañera de mis compañeros de los sindicatos y no cómplice de maniobras que siempre terminan perjudicando a trabajadores”, que son quienes viajan “en trenes, en aviones”.

Pocos días antes dos ruidosas movilizaciones sindicales habían reclamado, con distinto éxito, la libertad de los dirigentes Gerónimo Venegas y José Pedraza, detenidos por los jueces Norberto Oyarbide y Susana Wilma López, uno por el manejo de fondos de su obra social y el segundo por el asesinato del joven Mariano Ferreyra.

La Unión Ferroviaria paró la circulación de los trenes, mientras los conflictos entre los distintos gremios aeronáuticos repercutían en el cumplimiento de los planes de vuelo de Aerolíneas Argentinas y Austral.

En ese mismo discurso, CFK le dijo al sector empresarial que

“la Casa de Gobierno no la manejan las corporaciones, en la Casa de Gobierno hay una Presidenta con la cual cada uno de ustedes tiene todo el derecho a tener sus diferencias –y de hecho eso es la política: las diferencias, las diferentes visiones, las diferentes propuestas–, lo que no se puede hacer es renunciar a la política para entregar el sistema de decisiones a las corporaciones”.

La aristocracia obrera

Por esos días, la CGT reclamaba con insistencia la elevación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. El gobierno se resistió todo lo que pudo, con argumentos que nunca hizo públicos pero que lo hubieran merecido.

En Estados Unidos, Italia y Gran Bretaña el impuesto a los ingresos de las personas llega al 11 %; en Alemania casi al 10 % y en Francia al 8 %.

En la Argentina apenas es del 1,6 %.

Como sólo afecta a los trabajadores de altos ingresos y su tasa se eleva según el nivel de las remuneraciones, es un impuesto progresivo.

Un estudio del sociólogo Artemio López muestra que el mercado de trabajo formal privado concentra ingresos en la cúpula salarial (la llamada aristocracia obrera), de modo que el tercio de trabajadores de mayores ingresos recibe casi 2 tercios de la masa salarial total, en tanto el tercio que menos gana accede apenas al 9,8 %.

Para López, esta gran brecha salarial entre trabajadores se debe a la diversidad del sistema productivo, pero también a las modalidades dominantes de representación gremial, y debiera ser tenida en cuenta al analizar las causas de la continuidad en el tiempo del patrón de inequidad y

el sostenimiento de niveles de pobreza superiores al 25 % de la población, incluso en situación de virtual pleno empleo”.

A esta morfología de la estructura productiva, dentro del sector asalariado formal, deben sumarse el sistema tributario que reposa sobre el consumo popular, y la informalidad laboral, por la que el 37 % de los asalariados reciben en promedio salarios por debajo del valor de la línea de pobreza para un hogar tipo metropolitano.

López añade que

“la sobre representación de los grandes empresarios nacionales y transnacionales resulta la contracara de la modalidad dominante de sobre representación gremial de los trabajadores formales de la cúspide de la pirámide salarial.

Es la sinergia de ambas modalidades de representación corporativa la que demanda del Estado su función de mediación y equilibrio, no sólo para evitar que la representación gremial, siempre el polo más débil de la relación a proteger, resulte disminuida en sus derechos, sino que los trabajadores que aún permanecen por fuera del marco formal y aquellos que formalizados integran la base de la pirámide salarial, no perpetúen su postergación”.

Para acompañar la evolución del salario de los trabajadores privados registrados desde 2001, el incremento del mínimo no imponible debería haber llegado al 90 %. Cristina sólo lo aumentó el 20 %.

Se manejó con flexibilidad: defendió un impuesto progresivo pero antipático y evitó un conflicto con la representación sindical.

El pago de impuestos sobre los ingresos no implica convalidar ni los niveles salariales ni la regresiva estructura impositiva actuales. Existe además un alto nivel de evasión en el pago de este impuesto, que no se debe a los trabajadores en relación de dependencia, sino a las empresas y los trabajadores autónomos.

Amplio espectro

En este contexto no puede ignorarse el desenlace de la dura pugna por la conducción de la Unión Industrial. Con la designación de José Ignacio Mendiguren, ex ministro de Devaluación y Pesificación Asimétrica durante el interinato del ex senador Eduardo Duhalde, el gobierno nacional apaciguó un frente tormentoso.

Mendiguren encomió al asumir la recuperación de la gobernabilidad política y económica, el crecimiento del producto bruto, la inversión, el consumo, las exportaciones, el poder adquisitivo de los trabajadores, el empleo y la reducción parcial de la pobreza y la indigencia. Luego llegó a decir que votaría por Cristina.

La desarticulación del operativo desestabilizador que impulsaban Techint y el Grupo Clarín, cuyos líderes, Paolo Rocca y Héctor Magneto, habían descrito al gobierno de Cristina como “confiscatorio” y actuaban en consecuencia, tiene como contracara el reclamo presidencial de racionalidad a las demandas de los trabajadores.

El jueves, CFK dijo que quienes incurren en prácticas extorsivas son los dirigentes

de los sectores que mejor están, que tienen buenos trabajos, que han logrado buenos salarios

y que una organización sindical que sólo se preocupa por sus afiliados aunque para ello deba perjudicar al conjunto de la sociedad,

deja de ser un sindicato para transformarse en una corporación”.

Sus palabras eran de amplio espectro y apuntaban a:

– la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA, personal jerárquico, cuyo secretario general es Rubén Fernández), que paralizó a la línea de bandera en reclamo del encuadramiento de 7 empleados en sus filas y no en las de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA, técnicos), cuyo secretario general es el ex subsecretario de Transporte Ricardo Cirielli, quien responde a Luis Barrionuevo de Camaño.

– la Asociación Docente de Santa Cruz, cuya conducción reúne en distintas proporciones y partes de la provincia a las listas del MST en Proyecto Sur, el Partido “Obrero”, el ARI y la UCR. El gobierno nacional entiende que el reclamo del 50 % de aumento, allí donde los docentes perciben los salarios más altos del país, y el bloqueo de plantas petroleras durante ya dos semanas, tiene una intencionalidad política, en la provincia de los dos presidentes Kirchner.

– la Federación de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio (Foesgra), alineada en la agrupación gremial duhaldista “CGT Azul y Blanca”, que impidió el acceso de camiones a las refinerías de Esso, Shell, Petrobrás y Refinol, lo cual además de las rutas terrestres desabasteció a las aéreas.

El ministro de Trabajo Carlos Tomada reveló que la esposa del máximo dirigente de la Federación, Alberto Roberti, es Mónica López, vicepresidente del bloque de diputados bonaerenses de Unión Pro y precandidata a la vicegobernación con Francisco De Narváez.

La negociación comenzó con un pedido del 36 % de aumento, una suma fija por única vez para los trabajadores, otro tanto para los sindicatos y para la Federación y un novedoso 2 % para la Mutual de la Federación.

La Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha) ofreció un 20 %, mil pesos para cada trabajador por única vez y una suma global para sindicatos y Federación que coincidía con la suma otorgada a los trabajadores.

El 11 de mayo las posturas salariales se acercaron y la patronal convino incluir el beneficio para la Mutual, pero con algún subterfugio verbal que no modificara el convenio que tiene vigencia por 3 años.

Sin embargo, a la 1 y media de la mañana presentó la oferta salarial (10 % en julio, 7 % en septiembre, 7 % en noviembre y 4 % en abril para los trabajadores y 2 mil pesos por trabajador para los sindicatos y la Federación) pero excluyó el aporte para la Mutual.

Esa fue la causa de las medidas de acción directa declaradas el 12 de mayo, y que recién se levantaron luego del discurso presidencial y de la intimación de Tomada que amenazó con el retiro de la personería gremial.

Feos, malos y sucios

Sin embargo, todas las miradas se dirigieron a Hugo Moyano, porque la presidente también se declaró

cansada de los que dicen ayudar y vivan el nombre de Cristina y al otro día hacen exactamente todo lo contrario”.

Ésa era una referencia al hijo mayor del secretario general de la CGT, Pablo Moyano, quien 3 días después de que Cristina pidiera racionalidad, bloqueó las plantas de combustibles de YPF, Petrobras, Shell, Dapsa y Esso, en la provincia de Buenos Aires.

Su exigencia también era sofisticada: equiparar el plus salarial que reciben los transportistas de combustibles, del 15 %, con el de quienes transportan productos químicos u otros considerados peligrosos, que es del 20 % sobre el convenio.

Durante una semana el abastecimiento en las estaciones de servicio fue irregular, lo cual se sumó a los conflictos de petroleros y docentes patagónicos.

Pero cuando Cristina dijo que no se dejaría correr, se refería también a una historia más antigua, por lo menos desde el acto en Ríver de octubre, en el que Moyano dijo que un trabajador podía ser presidente y ella le respondió que eso ya había ocurrido, que ella trabajó desde su adolescencia, hasta el de la avenida 9 de julio el 30 de abril, cuando Moyano postuló la reelección presidencial y reclamó cargos en las listas.

Sin embargo, tanto desde el gobierno como desde la CGT se insiste en que la alianza estratégica no se romperá por estos forcejeos: ni Moyano ni Cristina tienen alternativas mejores, pero los sindicatos no podrán ignorar el mensaje.

Tal vez ambas partes aprendan a decirse en privado lo que hasta ahora se transmiten en público para regocijo de quienes no quieren a ninguno de ellos.

Moyano también teme el apoyo oficial a quienes quieren reemplazarlo en la CGT por el albañil Gerardo Martínez pero el gobierno sugiere que ni Cristina ni sus colaboradores agitan ese fantasma.

Martínez ya condujo la CGT en la década maldita, desde la que contribuyó al desguace del Estado.

Su regreso a la conducción junto con el recambio presidencial de 2007 era un plan del ex jefe de gabinete Alberto Fernández, pero Martínez no se animó a enfrentar a Moyano, quien recibió el apoyo de Kirchner y de la presidente.

El año pasado su candidatura reapareció, pero no en los planes del gobierno sino en los del operador político de Techint, Luis Betnaza, quien a su vez aspiraba a conducir la UIA.

En una serie de reuniones realizadas en la sede de la UOCRA también se planteó una compleja ingeniería electoral que debería haber conducido a la conformación de las fórmulas presidenciales Daniel Scioli-Juan Manuel Urtubey y Ernesto Sanz-Gabriela Michetti y a la firma de un pacto político y económico, dirigido a frenar el nivel de los salarios.

Por último, el gobierno nacional tiene un informe descalificatorio sobre la actuación de Martínez durante la dictadura militar.

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