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CFK. Simposio internacional Fronteras en Biociencia

abril 23, 2012

23–04–2012 /  Buenos Aires: La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó del Simposio Fronteras en Biociencia, que el ministro Lino Barañao abrió ayer en el Polo Científico-Tecnológico. Barañao resaltó la importancia de la cooperación con organismos extranjeros para perfeccionar la capacidad científica nacional.


PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL SIMPOSIO “FRONTERAS EN BIOCIENCIA”, EN EL POLO CIENTÍFICO TECNOLÓGICO, SEDE DEL MINISTERIO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PRODUCTIVA

Muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas; señor vicepresidente de la Nación; doctor Robert Huber, Premio Nobel en Química del año 1988; doctor Bert Sackmann, Premio Nobel de Medicina de 1991; señor vicepresidente del Instituto Max Planck; señores directores de los distintos Institutos Max Planck, es la primera vez que contamos con la presencia de 30 directores de este prestigioso instituto alemán, en este simposio conjunto que hacemos entre la Max Planck y nosotros los argentinos, a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Me comentaba nuestro ministro Lino Barañao, que es la primera vez que tantos directores de la Max Planck salen todos juntos de Alemania y lo hacen en una misma dirección y los tenemos hoy aquí en la Argentina, muy bienvenidos y muchas gracias por esta verdadera articulación entre Alemania y Argentina en materia de ciencia y tecnología. (Aplausos).

También le damos la bienvenida al señor Embajador de la República de Alemania en nuestro país.

Creo que también mencioné al señor presidente del Pasteur de Uruguay, y por supuesto a los investigadores e investigadoras argentinas jóvenes, más de 500 que han participado y participan en este simposio y fundamentalmente la presencia de 50 becarios, 50 doctores becarios del interior del país, que hemos ayudado a que participen en este simposio porque además queremos ser profundamente federales, como lo ha demostrado la inversión que hemos hecho en todos los ámbitos y también no podía escapar el de la ciencia y la tecnología.

La verdad que cuando venía para acá yo pensé que íbamos a hacer el acto dentro del ministerio, pero claro, todavía no está la parte del ministerio que cuenta con auditorio, entonces cuando llegaba y veía una carpa blanca me acordaba de alguna otra carpa blanca que tuvo el país.

Para los que vienen de afuera, en los años 90, yo era legisladora nacional, no era Presidenta, y mi esposo, mi compañero, era Gobernador de la provincia de Santa Cruz, la última provincia continental del país, la que casi está allá al fin del mundo.

Y los docentes, no los investigadores, éstos ya se habían ido ya hacía rato porque los habían mandado a lavar los platos, específicamente a los del Conicet, pero los docentes en materia de reclamos presupuestarios, de condiciones de trabajo, de escuelas, de materiales y de la condición general que vivía el país, habían levantado también una carpa blanca.

No era tan linda como esta, la verdad, frente al Parlamento argentino demandando mejoras en general: una mejor condición, una mejor educación, más presupuesto educativo.

Yo llegaba y miraba esta carpa blanca, donde hoy compartimos el honor de dos Premios Nobel en Medicina y Química -también la Argentina ha tenido Premios Nobel en Medicina, como el doctor Houssay, o como el doctor Federico Leloir también en Química, sin olvidarme por supuesto de César Milstein, nuestros tres Premios Nobel en ciencias duras- y me decía qué salto hemos dado los argentinos, de aquella carpa blanca a esta otra, donde estamos articulando con uno de los más prestigiosos institutos científicos del mundo, la Max Planck, un simposio que – como me decía recién el Ministro – cada una de las charlas hubiera merecido un encuentro en particular.

Pero además lo estamos haciendo en un país que hoy destina, luego de la reforma, de la nueva ley que se hizo en el año 2005, más de 6 puntos. La meta era lograr 6 puntos del PBI en educación en el 2010, y ya estamos en 6,47, casi 6,50 en materia de educación.

Hemos invertido la ecuación, en el año 2003 era exactamente al revés, mejor dicho 2003 no porque no se había pagado la deuda, habíamos entrado en default en el año 2001, pero hasta ese año la inversión en educación era apenas de 2 puntos del PBI y el pago de la deuda era más de 5 puntos del PBI.

Ahora es exactamente al revés: estamos destinando – afortunadamente – mucho más dinero a la investigación.

El presupuesto de ciencia y tecnología, yo veía ahí que habían puesto que era un 300 % de aumento. Un 300 % de aumento si lo consideramos únicamente durante la gestión de esta Presidenta, que fue la que creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero si lo contamos desde el 25 de mayo del año 2003, en donde se destinaban 784 millones de pesos a la ciencia y la tecnología, el aumento – al día de hoy – ha sido del 937 % destinado a la ciencia y a la tecnología. (Aplausos).

También, obviamente, a partir de este incremento presupuestario, a partir de la creación, durante el año 2007, del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que además hoy cuenta con sede propia, porque quiero aclarar que ciencia y tecnología se ha convertido en una política de Estado, junto a los derechos humanos y junto al crecimiento con inclusión social, tres banderas que agitamos muy orgullosamente los argentinos como logros.

El aumento que también ha tenido el recurso humano dedicado a esta actividad, que es del 66 % en materia de personas físicas y del 67 % en materia también de toda la infraestructura, lo que nos coloca en un porcentaje de cada 1.000 integrantes de la población económicamente activa como líderes regionales.

El promedio de la gente afectada a ciencia y la tecnología en la región por cada 1.000 personas que están en condiciones de trabajar, es el 1,8; en la Argentina es del 2,9, casi 3 % cada mil integrantes de la población económicamente activa. (Aplausos).

Esta inversión que además hemos hecho en esta primera etapa de este ministerio fantástico, ha sido de 129 millones de pesos y ahora viene la segunda etapa que ya está comenzando, donde va a estar el Conicet, donde va a estar el auditorio y en fin, toda la otra parte que falta, también el impacto que ha tenido en materia de investigadores: de 3.800 investigadores que había en el país en el año 2003, hoy tenemos 6.566; 72 % más de investigadores.

Y si hablamos de becarios la cifra es realmente impactante: de apenas 2.300 becarios en el año 2003, hoy tenemos 10.400 becarios; 337% han crecido los hombres y las mujeres dedicados a estos temas.

Ni que hablar del presupuesto del Conicet, que por supuesto no los mandamos a lavar los platos sino que les dimos más presupuesto y aumentó en un 705 %, al igual que las remuneraciones de investigadores en un 1.000 % y la de los becarios en un 570 %.

Todo esto podría circunscribirse solamente a una cuestión de cifras, bueno, como se le ha dado más inversión…, pero yo creo que también hay otra cosa: la repatriación de más de 880 científicos argentinos, que se habían ido de su país, de su tierra – fundamentalmente la mayoría egresados de nuestras universidades públicas – por falta de oportunidades, hoy la última cifra que me decía Lino es de 890 repatriados y esperamos terminar el año con el número mágico de 1.000 repatriados.

Hoy el 15 % de los científicos argentinos que se habían ido al exterior han retornado al país; el 40 %, una cifra importante, provenientes únicamente de Estados Unidos.

Todo esto nos da la idea de la importancia de la ciencia y la tecnología, estas son cifras y ahora vamos a pasar a los conceptos, a la aplicación realmente de todo esto.

Hemos logrado – creo yo – romper un prejuicio o un tabú que había en la Argentina respecto de la vinculación de la economía entre lo académico y lo científico.

Parecía que no podíamos articular, que en definitiva no podíamos hacer ciencia aplicada, porque qué otra cosa que ciencia aplicada es precisamente utilizar el conocimiento humano, todo lo que la mente es capaz de descubrir, de encontrar, de articular, para poder aplicarlo a la economía.

Que no es una ciencia exacta, para nosotros la economía es una ciencia social, porque es precisamente la ciencia que debe tender a mejorar la calidad de vida de la gente. Por eso la concebimos como una cuestión social y no como una cuestión de números.

La Argentina hoy en materia de biotecnología, en materia de software, como recién nos contaba el video que acabamos de ver, se ha convertido realmente en líder en la región.

Y les decía que hemos roto ese tabú que era vincular lo económico precisamente a lo científico, a lo académico, porque sabemos –creo que nadie mejor que Alemania tal vez, o Estados Unidos, los dos líderes en materia de desarrollo científico y tecnológico- lo que significa aplicar el conocimiento a la economía, a las distintas actividades económicas para lograr mayor rendimiento, mejor trabajo, mejor crecimiento y por eso estamos absolutamente dedicados a esta tarea.

La tarea de nuestro Ministro, la tarea de los distintos sectores que integran el gobierno, en el cual todo se interconecta, y queremos seguir trabajando para precisamente lograr mayores frutos de esta fantástica inversión que estamos haciendo.

Por eso la presencia hoy de dos premios Nobel en nuestro país, uno en materia de química, que hizo importantes estudios en materia de fotosíntesis, –esto lo sé de la secundaria, no lo estuve leyendo- el proceso donde las plantas se alimentan a través de la luz solar.

No me pregunten más, hasta ahí voy, hasta ahí me animo, pero para nosotros los argentinos tiene mucha importancia porque esto que parece una tontería aplicado a una de nuestras disciplinas económicas donde mayor competitividad tenemos, que es la agricultura, no es una cuestión menor.

Y el premio Nobel de Medicina 1991, que descubrió los conductos de las neuronas a través de la electricidad, o sea podríamos adoptarlo durante un tiempo en nuestro país para que ayude, nos ayude a todos pero algunos por ahí necesitan una ayudita más, para el tema de cómo emitir señales a través de los conductos de las neuronas y poder articular mejor los pensamientos, sobre todo con algunas cosas que nos ha tocado escuchar los últimos días.

Pero la ciencia no tiene por qué ser acartonada y aburrida, la ciencia debe también munirse de humor, de sentido común, y fundamentalmente de una gran vocación por ayudar al prójimo y una gran vocación de aprender, de ir por lo desconocido.

Hoy leí una frase de Einstein en un diario, no la sabía, conozco muchas frases de Einstein pero hay una que me gusta mucho y la repito en cada reunión del G-20; ya que estamos les voy a contar que Einstein también estaba presente en el G-20.

En el último G-20 dije que recordábamos a Einstein cuando decía que solamente los locos pueden pretender que aplicando los mismos métodos o mecanismos se puedan obtener diferentes resultados.

Esto estaba vinculado un poco con las políticas que se siguen discutiendo todavía en algunos ámbitos del G-20 y en especial en Europa, donde se pretende seguir aplicando las mismas políticas de ajuste y se quiere llegar a diferentes resultados de los que han obtenido en todas partes del mundo con estas políticas de ajuste, que han sido fracasos y fundamentalmente miseria, no inclusión social.

Recién comentábamos con el ministro Barañao lo que yo había leído esta mañana, la caída del primer ministro de Holanda por no querer hacer el ajuste del 3 % y precisamente el partido del ministro le había negado el placer para hacerlo con el sector de ciencia y tecnología, que planteaba hacer un ajuste sobre los recursos que se destinan para este fin.

Esto supuso la caída del primer ministro alemán, perdón, holandés. Si me escucha Angela…, que es canciller además ella, así que ya la salvé.

Y hoy leía la frase de Einstein –retomando- que decía que si no es una idea absurda, mejor dedicarse a estudiarla, y a mí me encantó -no la conocía- porque realmente revela el verdadero espíritu de la ciencia.

La ciencia tiene por sobre todas las cosas un profundo inconformismo, por eso se dedica a estudiar, a interpelar, a desafiar a todo lo que está para demostrar que puede ser distinto y que puede haber otra cosa. Yo por lo menos interpreto que la ciencia es eso, un gran desafío a lo que ya está y conocemos.

Si no desafiamos a lo que ya está y conocemos es muy difícil ser científico, es muy difícil hacer ciencia.

Esa es por lo menos mi humilde interpretación, que no soy científica, soy una humilde y sencilla abogada de la Universidad Nacional de la Plata, pero que entiende que esos grandes descubridores, esos grandes investigadores, esos hombres y mujeres que pasan horas y horas frente a un microscopio o frente a un pizarrón, o combinando, investigando, fundamentalmente lo que están haciendo es un desafío a lo que los circunda y un desafío a sí mismos, cada uno de nosotros también nos desafiamos en nuestras propias actividades a nosotros mismos, a lo que somos capaces de llegar y a lo que somos capaces de hacer.

Por eso quiero agradecer y felicitar a todos los hombres y mujeres que se dedican a esto de las ciencias duras, algo que a mí me cuesta, debo confesarles, lo he dicho muchas veces pero ya que hay varios premios Nobel presentes, la verdad que los tengo que felicitar porque nunca pude entender la química, para mí era casi torturante esto de la química, pero cuando uno ve las maravillas, las maravillas…

Yo estaba mirando recién la biotecnología y me acordaba cuando estábamos clonando hace poco tiempo a una vaca o a cabritos, mediante sistemas de software, y me tocó apretar un botón en una computadora para hacer una clonación de un cabrito, que ya tiene una hija además.

Todo esto nos revela la importancia de la ciencia, lo maravilloso y todo el esfuerzo que tenemos que seguir haciendo para seguir desafiando y desafiándonos para continuar todos los días avanzando un paso más.

La Argentina ha tomado un camino que no solamente no piensa abandonar sino que piensa profundizar cada vez más.

La decisión de hacer este simposio entre la Max Planck y el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la cantidad que estamos destinando en materia presupuestaria a todos los organismos de la ciencia, al CONICET, a más becas, en fin, la repatriación de científicos, es un objetivo de nuestras políticas de Estado que vamos a seguir llevando adelante y de lo cual yo personalmente me siento muy pero muy orgullosa.

Quiero finalmente recordar que hace muy pocos días también inaugurábamos Tecnópolis TV, que es el primer canal de ciencia y tecnología de habla hispana que transmite las 24 horas del día, por otro gran desarrollo tecnológico que estamos haciendo en la Argentina que es la televisión digital abierta, que nos va a permitir llegar a las 24 jurisdicciones de todo el país, a todos lados, de manera gratuita también y cada vez con más y mejor programación, y ya en julio volver a reinaugurar o reabrir Tecnópolis, que para los que no lo saben y nos visitan, es el primer lugar de la Argentina que cuenta con un espacio, un parque, donde hemos reunido todo el desarrollo y la historia de la ciencia argentina en todos los ámbitos, que tuvo un éxito tremendo, más de 4 millones y medio de personas lo han visitado el año pasado y en un país donde solamente nos conocían por las vacas o por los granos, queremos también que nos empiecen a conocer por la ciencia y la tecnología porque no estamos dispuestos a ser consumidores de ciencia y tecnología sino que queremos ser y somos productores de ciencia y tecnología, que este es el gran desafío que queremos seguir llevando adelante.

Muchas gracias y felicitaciones a todos los que han participado en este simposio y un agradecimiento más a todos los científicos y científicas de otras nacionalidades que hoy forman parte de este simposio. Muchas gracias.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Agencia Periodística de América del Sur. Titulares de la semana

abril 23, 2012

apas

VI Cumbre de las Américas
Cancha Rayada

La reunión continental de Cartagena de Indias significó un retroceso para los intereses nacionales y populares de los pueblos latinoamericanos.

Por Diego Ghersi

Soberanía energética I
Poder de decisión
La presidenta argentina decidió expropiar acciones de la multinacional Repsol -de origen español- en la petrolera YPF, y recuperó así la soberanía estatal sobre más de la mitad de la empresa. Así se garantiza el poder del Estado sobre las decisiones que hacen al estratégico recurso energético en cuanto a su exploración, extracción y procesos de distribución nacional y de exportación.
Por Roberto Follari (*)
Soberanía energética III
Los twitteros del rey
Los diarios Clarín y La Nación se hicieron eco de la mirada del Estado español, en manos de un rey que nadie eligió -salvo el genocida Franco-) y de las bravuconadas del ‘jefe de gobierno’, Mariano Rajoy, un franquista de nueva generación (*).
Por Víctor Ego Ducrot
Soberanía energética II
Petróleo y democracia
Las medidas de democratización financiera, recomposición empresaria, soberanía energética, federalismo no estamental y autonomismo nacional que la Presidenta tomó sobre YPF pueden –y deben– significar una nueva perspectiva para la hipótesis general de una sociedad argentina emancipada.
Por Horacio González (*)

Soberanía energética IV
El dios capitalismo y sus fundamentalistas
La dirigencia del PP y del PSOE quedó en evidencia. Mientras el Gobierno español sigue al pie de la letra las recetas del FMI y el Banco Central Europeo, asfixiando a su pueblo con severos recortes y desempleo, el presidente Rajoy asumió la defensa de la multinacional Repsol.

Por David Garcia

Memoria
Pérdidas
El autor propone un segundo texto sobre cómo el genocidio argentino lesionó a la generación militante de la década de 1970 y marcó para siempre muchas infancias y la consecuente construcción de una generación que es, a la vez, víctima de esa dictadura, y protagonista de los nuevos relatos del bicentenario.

Por Ernesto Espeche (*)

Soberanía energética V
La recuperación (parte I)
El camino marcado por Cristina Fernández para retomar el control de YPF es contundente, pero recién comienza. No habrá pocos obstáculos y los culpables del descalabro nacional no se quedarán quietos.

Por Sergio Peralta

Etnonacionalismo
Integración y diversidad
Es un tema de amplio debate en América Latina y del cual dan cuenta diferentes disciplinas y ensayos teóricos. Comportamientos de grupos étnicos que se revelan contra la discriminación a naciones originarias, la depredación de sus tierras y demandan la democratización de la palabra.

Por Dámaris Aveiro

Banco del Sur
Integración frente a la crisis
Países de la región celebraron la concreción del Convenio Constitutivo del Banco del Sur, una herramienta que permitirá el progreso sostenido y equilibrado de la economía en la región.

Por Emiliano José De Marco


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YPF no hace sólo al corazón de los argentinos. YPF es clave para nuestro futuro.

abril 23, 2012

¡Y Péguele Fuerte!

Por Luis Tonelli

20-04-2012 / La recuperación de YPF, la salida virtuosa de una coyuntura incómoda y la soberbia de la metrópolis.

YpfdibujoToda Nación tiene sus causas. Y los argentinos tenemos dos causas nacionales. Una de ellas, la mayor de ellas, es la recuperación de la soberanía sobre las Islas Malvinas.

El fin de semana pasado, en la VI Cumbre de las Américas -quizá la última Cumbre dado el nivel de conflicto Norte/Sur que bloquea su utilidad y conveniencia- confirmamos que es más probable que el Reino Unido de la Gran Bretaña nos devuelva por motu proprio las Islas, que Estados Unidos presione públicamente a los ingleses para que reconozcan nuestros derechos.

La otra causa nacional es la recuperación de nuestra soberanía sobre YPF. Y el lunes, el Gobierno decidió iniciar el procedimiento por el cual la petrolera pasa a estar, nuevamente, bajo control argentino. Una decisión que, por su carácter, importancia, impacto y trascendencia, nadie puede negar que es histórica.

Pero YPF no hace sólo al corazón de los argentinos. YPF es clave para nuestro futuro.

Y Cristina Fernández reaccionó ante la alarma que provenía de la situación caliente cantada desde hacía bastante tiempo por los fríos números: la producción de la empresa decaía abruptamente, las reservas comprobadas habían quedado reducidas peligrosamente (disminuyeron desde el 2000 un 68 %), y el consumo, producto del crecimiento, subía sin cesar.

Resultado: en un rápido deterioro, la Argentina tendría un déficit en la balanza comercial de energía de más de 6.500  millones de dólares.

La exploración y explotación de nuevos pozos fue decayendo paulatinamente con la misma compra de la empresa desde hacía diez años, mucho antes de que el Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, ingresara en 2008 a YPF (dado su carácter de “especialista en mercados regulados”, o sea, de su potencial capacidad de lobby sobre el Gobierno).

El precio del barril, en cambio, fue subiendo y compensando con creces, en las ganancias, el deterioro productivo (y hasta el eventual desfase de los precios respecto del precio internacional, que a veces favoreció a Repsol).

Mientras tanto, la balanza comercial de energía (o sea, la diferencia entre lo que exportamos en energía y lo que importamos) que, en 2006, tuvo un resultado superavitario de más de 5.700 millones de dólares, se invirtió en 2010 para llegar en 2011 a ser deficitaria en más de 3.000 millones de dólares.

La crisis energética se manifestaba, como dirían los sociólogos, fundamentalmente a nivel sistema, no al nivel conciencia social.

El consumo quedaba abastecido por los famosos barcos provenientes de Venezuela, pero que consumían dólares con la promesa de un mundo presente que no engrosaría nuestras reservas como lo había venido haciendo hasta el momento.

La fenomenal suba del precio del bendito yuyo, la soja, es producto de una recuperación general del precio de los commodities (o sea, también del petróleo) y, entonces, nuestro rubro fuerte en exportación queda compensado por el que pasó a ser nuestro rubro fuerte importador, el energético.

Los augurios de la oposición de un cuello de botella energético se habían materializado, y el Gobierno, tomando ventaja de ellos, decidió la expropiación.

Pura lógica peronista: el deterioro consentido durante la administración kirchnerista se convierte en motivo para una expropiación que recibe el apoyo popular.

La crisis energética reconvertida en un problema de egreso de divisas, quedó empaquetada en una actuación que recibió el respaldo del 54 % de los votos.

La recuperación de YPF sumará beneplácitos que compensarán seguramente la mufa que asoló en estos últimos meses al Gobierno (huelga docente, la tragedia de Once, el affair Ciccone), reforzará un “relato” del que se venía abusando sin la necesaria recarga de hechos concretos y elevará el coto de poder para atraer aliados que empezaban a mostrarse reluctantes en apoyo de ciertas decisiones molestas.

En términos políticos, el Gobierno hizo uso de su bomba atómica.

No quedan (salvo Malvinas y ésa va para muy largo) decisiones exitosas con semejante poder devastador y efecto positivo.

El optimismo cunde nuevamente en las filas oficialistas, y si nunca allí tuvieron dudas sobre el éxito en las elecciones legislativas del año que viene, ahora ya dan por descontado que ganarán por paliza (cosa que todos sabemos lo que significa: se retoman los sueños releccionistas).

Deseos que se convierten en profecías; pero ¡falta tanto!, y en una democracia mediática alzheimer, en donde la última imagen catódica es reemplazada por la venidera, y así sucesivamente

Pero, claro, la recuperación de YPF es una imagen incandescente que queda fija en la retina, como cuando uno mira el sol.

Desde la ortodoxia auguran problemas y graves: se ha vulnerado la seguridad jurídica y no vendrán las inversiones necesarias.

Lo interesante es que, desde 1998, se viene diciendo que no arribarán más inversiones por estas playas aunque desde el 2003 el país ha tenido, pese a esos augures, un crecimiento espectacular.

Aun así, como dijo esa rising star que es Axel Kicillof, la inversión petrolera tiene característica propias. El capitalismo puede ser considerado desde la metáfora de un sistema de contratos que brindan confianza a los inversores para que decidan adónde envían (vía web) el vil metal.

Pero, también, como decía un barbudo de Treveris, se caracteriza por estar presidido por individuos obsesionados no con la ganancia presente, sino con la próxima ganancia. Aquí la metáfora es otra, la de un enorme casino lleno de enfermos ludópatas.

El rubro petrolero se destaca por la presencia de empresarios que juegan muy fuerte y con mucha audacia.

No tienen problemas de cerrar negocios con los talibanes, y uno puede imaginarse como se le hace agua la boca frente a la posibilidad de explotar esa promesa petrolera que es el yacimiento de shale oil de Vaca Muerta (YPF es la empresa privada con el mayor potencial minero no convencional del mundo, sólo detrás de la estadounidense Chesapeake Energy Corp).

Claro está, que esa inversión dependerá de lo que haga el gobierno argentino y todo lo que sigue no es soplar y hacer botellas.

Se necesita gestión y de la buena. Un poco-mucho más de prolijidad, esa palabra inexistente en el vocabulario oficial (parafraseando a John William Cooke, desde el Gobierno pueden clamar “¡No somos prolijos. Somos kirchneristas!”).

Los expertos consideran que se deberán juntar unos 30.000 millones de dólares para explotar Vaca Muerta, y la inversión neta promedio 2009-2011 fue de sólo 1.150 millones de dólares.

Por ahora, en términos económicos inmediatos, lo que se ha conseguido es salir de la encerrona de coyuntura moderando la sangría de divisas hacia el exterior (cosa que se extenderá por muchos meses hasta que se establezca el precio justo a pagar por el porcentaje de las acciones de Repsol-YPF que se expropia) y con ese ahorro pagar la exportación de petróleo, que seguirá hasta que se reactive la productividad petrolera.

Queda la duda de por qué una empresa líder en el mundo como Repsol prefirió maximizar sus beneficios de corto plazo.

Como lo consigna un informe reciente de la consultora abeceb.com “el porcentaje de dividendos contra utilidades de Repsol-YPF alcanzó un pico del 238 % en el año 2008, fue de 101 % el año pasado, y se mantuvo en un promedio muy superior al 26 % -que fue el promedio exhibido por las empresas petroleras mundiales”.

En 2001, mucho antes del establecimiento del “esquema Eskenazi” el porcentaje de dividendos contra utilidades fue del 201 % en 2001, 112 % en 2004 y 91 % en 2005. O sea, caída productiva y aumento de las ganancias remitidas.

En algún momento, la comprensión de la empresa española hacia el país -tan valiosa  durante la gran crisis argentina- trocó en soberbia angurrienta de metrópolis.

Quizá es la melancolía de esos “viejos buenos tiempos noventistas” la que le impide a España darse cuenta ahora, frente a su tremenda crisis, que en contraste con la pujanza heterodoxa de los países emergentes, ella, al seguir aferrada al libreto neoliberal, ha decidido integrar en cambio, y esto se escribe con enorme tristeza, el lote de los países naufragantes.


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