CFK. Acto de conmemoración del Día de la Bandera

20–06–2014 / Rosario: La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó desde las 14, en la ciudad santafesina de Rosario, el acto de conmemoración por el Día de la Bandera, durante el cual hará entrega de cuatro placas a las fuerzas de seguridad por su lucha contra el narcotráfico. Habrá luego un festival artístico.

La jefa del Estado estará acompañada -durante la ceremonia- por el gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti y la intendenta de Rosario, Mónica Fein. También, estarán presentes los integrantes del Gabinete Nacional.

El acto comenzará con la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino, por parte del cantante Darío Volonté.

A continuación, el gobernador Bonfatti y la intendenta Fein entregaran a la Presidenta los decretos que la declaran Huésped de Honor de la provincia y de la ciudad de Rosario.

Concluida esta parte de la ceremonia, harán uso de la palabra la intendenta de Rosario, Mónica Fein y el gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti.

El acto finalizará con un discurso de la Presidenta de la Nación, quien previamente, a continuación de las palabras que pronunciará la intendenta de Rosario, hará entrega de cuatro distinciones a las Fuerzas de Seguridad por su lucha contra el narcotráfico.

Una vez concluido el programa oficial con autoridades nacionales y provinciales, en el mismo escenario comenzara festival artístico, con entrada libre y gratuita, en el que actuarán Liliana Herrero, Bruno Arias, Metabombo, y Los Auténticos Decadentes.


Conmemoración del Día de la Bandera: palabras de la Presidenta de la Nación

Gracias, muchas gracias.

Muy buenas tardes a todos y a todas.

Señor Gobernador de la provincia de Santa Fe; señora Intendente; señores gobernadores de otras provincias hermanas que nos acompañan; señores oficiales y suboficiales de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestras Fuerzas de Seguridad.

Muchas gracias también a esta hermosa corbeta que aquí nos acompaña, atrás en el río Paraná, la Corbeta Guerrico, una de las primeras en llegar a Malvinas y que aún tiene el impacto de las balas en su casco. Sí, de nuestras Malvinas Argentinas.

Hoy, recordando a ese hombre, a ese político sin precedentes que fue Manuel Belgrano, el otro Padre de la Patria, porque sin sus triunfos en Salta y Tucumán, el Cruce de los Andes por parte del otro Padre de la Patria, el general don José de San Martín, hubiera sido imposible. Porque esta no es una tarea de hombres solos y mujeres solas.

Es tarea de un pueblo en armas y de una nación, la nación que se estaba constituyendo con hombres como Belgrano, como San Martín, como la Juana Azurduy, generala del Ejército Argentino que figura hoy con este billete con el que honramos la memoria de Belgrano.

Hoy veníamos conversando con algunos gobernadores en el trayecto entre Rosario y el Monumento, y yo reflexionaba acerca de por qué razón los argentinos nos acordamos o recordamos…

Chicos, enrollen las banderas, por favor, así todos pueden ver, gracias, muchas gracias queridos, es un ratito nada más, no, que no las bajen no, que las enrollen, nunca que se bajen las banderas, las banderas siempre en alto.

Pero veníamos reflexionando y decíamos por qué recordamos a San Martín el 17 de agosto, el día de su muerte; por qué recordamos a Manuel Belgrano el día de su muerte, por qué no lo recordamos, por ejemplo, el día que enarboló acá en el Paraná por primera vez, el 27 de febrero, esa bandera celeste y blanca, que fue celeste y blanca no sólo por el cielo, sino también por el manto de la Virgen de Luján.

Por qué no lo recordamos tal vez en el triunfo de Salta o Tucumán o a San Martín por qué no lo recordamos el día que comenzó el Cruce de los Andes para iniciar su epopeya liberadora de pueblos de la América del Sur.

Deberíamos revisar esos comportamientos casi nostálgicos o casi ocultos de querer recordar a nuestros próceres el día que no estuvieron más. Tenemos que recordarlos vivos, plenos y en acción, para saber que su ejemplo sigue vivo y que somos capaces entre todos de llevarlo adelante.

Este 20 de junio, es un 20 de junio especial. Gracias mi amor, vos sí que sós la garantía de que este país tiene futuro, pero no por mí, sino porque estás acá en la Plaza recordando a Belgrano.

Mientras tengamos muchos nenes, muchos jóvenes que se reúnen en la Plaza para recordar y honrar a Belgrano o San Martín, la Patria tiene futuro.

Hoy, decía, es una 20 de junio especial pero, no solamente por las circunstancias que son de público y notorio conocimiento, es que el mundo está dado vuelta.

Y curiosamente los que siempre nos señalaron a nosotros como atolondrados o imprevisibles o que tomábamos decisiones de arrebato y un día pensábamos una cosa y otro día pensábamos otra, son los que, precisamente, tienen ya hace bastante tiempo el mundo patas para arriba.

Miren, yo lo recordaba el otro día, en una conversación en el G-77+China: el año pasado, cuando estuve en la reunión del G-20 en San Petersburgo, acuérdense, el tema mundial era si se intervenía o no se intervenía militarmente en Siria. Me acuerdo que nuestra postura junto a otros países, fue la postura negativa porque no estábamos de acuerdo con las intervenciones militares.

Pero fíjense qué curioso: no ha pasado todavía 1 año, cuando ahora, quienes el año pasado nos pedían que los apoyáramos para intervenir Siria, hoy aparentemente están en conversaciones con Siria y hasta con Irán para ver si se puede intervenir militarmente en Irak porque ahora el problema está en Irak.

Miren cómo están las cosas en el mundo. Y en lo financiero tampoco es muy diferente. Ahí tenemos a la Europa devastada, varios países reestructurando permanentemente su deuda, porque al vencimiento no la pueden pagar y entonces nuevamente otra reestructuración, más ajuste, más desempleo, más miseria.

Y fíjense acá, nosotros, los imprevisibles, los que no cumplíamos, venimos bancando desde hace más de 30 años que Inglaterra siga ocupando Las Malvinas y, sin embargo, sólo estamos reclamando política y diplomáticamente y ese es el camino para seguir haciéndolo, porque sé que algún día las vamos a recuperar. No hay colonialismo que dure tantos siglos.

Finalmente todos los colonialismos tarde o temprano caen y nadie nos va a apartar de ese camino, porque somos un pueblo pacífico, porque creemos en la paz, porque creemos en los derechos humanos, pero los derechos humanos en serio, de todos los países y de todos los pueblos.

Por eso también, en materia de respeto a los derechos humanos somos un ejemplo en el mundo, y ahí vemos, les decía, a esa Europa devastada y a otros países también ahogados financieramente.

Y yo recuerdo en la historia reciente de este, nuestro país, mi país, tu país, “tu país”, aprendé a hablar que es tuyo no “de este país”, es nuestro y lo tenemos que defender entre todos.

La unidad nacional es una posición que ningún argentino puede dejar de observar a la hora de defender los grandes intereses nacionales que están más allá de los gobiernos de turno.

Fíjense este país: en el año 2001 le soltaron la mano, se declaró el default más importante de la historia por más de 100 mil millones de dólares. Veníamos también de décadas de endeudamiento desde la dictadura militar, desde la convertibilidad, durante la democracia también.

Luego vino el blindaje, el megacanje y terminamos con una deuda que implosionó, no solamente en la economía, sino también en las instituciones del país; cinco presidentes en una semana llegó a tener la Nación argentina.

Y un 25 de Mayo del año 2003, un hombre, un hombre que venía del Sur con sus sueños, con su historia sobre sus espaldas…

No creo en los hombres y mujeres que no tienen historia, si no tenés historia dónde estabas cuando pasaban las cosas que pasaban en la patria. Creo en los hombres y en las mujeres con historia.

No siempre las historias son buenas, son las historias que hemos podido construir con lo que pensábamos, pero con toda nuestra honestidad intelectual y, fundamentalmente, con un profundo patriotismo.

Vino él a hacerse cargo, como presidente de todos los argentinos, de una deuda que no había generado y pidió, casi como una marca, una marca permanente e indeleble, en todos los foros que Argentina iba a pagar su deuda, pero que la dejaran crecer porque los muertos no pagan las deudas.

Todavía lo recuerdo trémulo en su primer discurso en las Naciones Unidas, reconociendo sí además, como hijo de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo y diciendo: “Déjennos crecer a los argentinos para poder honrar nuestras deudas”.

Y así vinieron las reestructuraciones de deuda del año 2005, así también canceló la deuda del Fondo Monetario Internacional para que Argentina pudiera volver a autogobernarse en materia política, económica y social.

También en el año 2010, me tocó a mí iniciar la segunda reestructuración, la segunda convocatoria al diálogo para poder seguir incorporando y pagándole a los que habían quedado afuera y llegamos en ese 2010 a que el 92,4 por ciento de los acreedores de la Argentina tuvieran reestructurada su deuda, y desde el 2005 hemos venido pagando religiosamente, sin acceso al mercado de capitales, todos y cada uno de los vencimientos de esa deuda, sin recurrir a la bicicleta financiera.

Paralelamente, pagábamos también a todos y cada uno de los organismos multilaterales de crédito, BID, Banco Mundial. Muchas de las obras de esta provincia y tantísimas otras provincias, de la Argentina en general, se han hecho con esos préstamos que también seguimos pagando regularmente.

Hace pocos días, una deuda que comenzó a originarse en el año 1956 y que dio origen a la conformación del denominado Club de París, también, luego de que 8 gobiernos anteriores intentaran llegar a una solución, nosotros, finalmente en París, llegamos a la solución.

Esta Presidenta tenía 3 años cuando se pidió el primer préstamo y el ministro que lo solucionó, ni siquiera había nacido.

También, llegamos a lo que nadie pensaba que íbamos a acordar y también ahí estuvo él junto a otro compañero para terminar felizmente la negociación con Repsol por la expropiación de YPF.

Una negociación dura, como son todas las negociaciones, no hay negociaciones en materia financiera, en materia económica que sean blandas y fáciles.

De lo que primero se demandaba verbalmente, 18 mil millones de dólares, 15 mil millones de dólares, terminó en una demanda ante el CIADI por parte de Repsol contra la Argentina de 10 mil millones de dólares y, finalmente, llegamos a un arreglo por el 50 por ciento de lo que habían demandado ante los tribunales internacionales que regula el Banco Mundial.

¡Miren si tenemos vocación de negociadores! ¡Miren si somos previsibles!

Por eso yo sé que muchos están esperando como lo esperaban… ¿Saben por qué? Porque escriben cosas en los diarios ellos mismos sobre mí, las leen y después se las terminan creyendo. Ese es el principal problema que tienen.

Entonces, piensan que… y además también, si me permiten los hombres, se les adjudica siempre a las mujeres un cachito de hormonas diferenciales a la hora de tomar decisiones y, entonces, eso también es un pasivo aparte que tenemos que salir a cubrir a la hora de adoptar decisiones.

Pero que nadie se equivoque. Nosotros, como lo dije el día lunes, queremos cumplir con el 100 por ciento de los acreedores; queremos cumplir con el 92,4 por ciento que accedió a ingresar al canje del 2005 y del 2010 y también queremos cumplir con los que no ingresaron.

Solo pedimos que nos generen condiciones de negociación justas y de acuerdo con la Constitución argentina y a las leyes nacionales y a los contratos que también firmamos como país, con ese 92,4 por ciento de nuestros acreedores.

¿Tan injusto e imprevisible es alguien que pide que se cuide al 92,4 por ciento de la misma manera que se cuida al 1 por ciento?

Queremos que se cuide al 100 por ciento y queremos que se generen esas condiciones. Porque la Argentina, como siempre, va a estar dispuesta a dialogar, pero también deben saberlo, que lo tenemos que hacer en el marco, y yo soy la Presidenta de la República Argentina y he jurado por la Constitución de la Nación Argentina y para hacer cumplir sus leyes. Eso es lo que nos liga.

Y también creo que es necesario y he dado instrucciones a nuestro ministro de Economía para que nuestros abogados le soliciten al juez que genere las condiciones para poder llegar a un acuerdo que sea beneficioso e igualitario para el 100 por cuento de los acreedores. Porque hay normas que cumplir y leyes que respetar aquí y también en el país donde se dictó la sentencia.

No puedo creer que la legislación de ningún país del mundo diga que hay que reventar al 92,4 por ciento para salvar al 1 por ciento. ¿Saben qué? Creo que no hay ordenamiento jurídico que pueda justificar eso.

Por eso, creo que es necesario que se le generen a la Argentina las condiciones para poder negociar en este marco del que estamos hablando.

Porque hemos dado muestras de que somos personas capaces de sentarnos a negociar y acordar; porque durante mucho tiempo nos corrieron con que no cumplíamos nada, a Néstor en el 2005, hasta que finalmente llegó el primer canje; luego, cuando llegamos al segundo canje; luego con el Club de París; luego con el CIADI.

Entonces, ¿quiénes son los que no quieren negociar? Los argentinos queremos negociar. ¿Y saben por qué tengo la obligación de negociar? Porque soy una presidenta responsable y hacerlo en el marco de la Constitución y de las leyes.

Para mí, sería muy fácil hacer lo que hicieron los que nos precedieron a Néstor y a mí: prometerle a cualquiera la Luna, firmar cualquier cosa, total el que viene que se haga cargo.

No cuenten conmigo para hacer cualquier cosa; sí para hacer lo que debo, sí para cumplir con mi deber, siempre, siempre estoy dispuesta a cumplir con mi deber, pero nunca a rifar la Patria.

Por eso, veo también que nuestro país… Y fíjenlo argentinos mucho en la memoria un día como el de hoy, donde este hombre nos dio muestras de soberanía como pocos.

No olviden también que en nuestro país se ha descubierto la segunda reserva de gas más importante del mundo y la cuarta de petróleo no convencional más importante del mundo.

Los que revolotean, no revolotean únicamente sobre las finanzas, revolotean también sobre los recursos naturales. Y si ustedes prestan atención y leen por allí algunas intervenciones periodísticas, algunos reportajes podrán entender.

Pero estamos dispuestos a cumplir con nuestro deber, no vamos a hacer lo mismo que hicieron con nosotros, que nos dejaron o nos tiraron un país con las papas calientes y que se arreglen cómo puedan.

Al contrario, pagamos y lo hicimos con inclusión social generando trabajo; lo hicimos incorporando jubilados, aumentando las jubilaciones, dando educación, hoy cada provincia tiene una universidad pública, creamos 9 nuevas universidades.

Por eso, es que creemos que tenemos, no la autoridad, pero sí el derecho y el deber de ser parte de una negociación justa y equitativa y que nos garanticen la posibilidad de hacer esa negociación.

Si la hemos hecho con otros países, 19 ministros de Economía negociaron con Kicillof en Europa; una de las empresas petroleras más importantes del mundo negoció con nosotros.

¿Por qué no van a poder hacerlo un pequeño grupo si es que realmente hay buena fe? Acá en la Argentina lo que sobra es buena fe y la buena fe la hemos demostrado haciéndonos cargo de las deudas.

Por eso, argentinos, que nadie los asuste; por eso, argentinos, sepan que esta Presidenta tiene un compromiso, no con su Gobierno; a mí me quedan 1 año y 8 meses de gobierno y sería fácil, como proponen algunos, acordar cualquier cosa.

¿Pero saben qué? Antes que mi Gobierno, está mi país, mi Nación y mi Patria. Porque mis hijos, mis nietos, sus hijos y sus nietos, no dependen de mi Gobierno, dependen de que haya Patria y de que haya Nación con soberanía, con dignidad, con posibilidades de crecimiento, de educación, de salud y de viviendas.

Por eso vamos a seguir trabajando y por eso les pedimos la unidad nacional a todos los argentinos, tenemos que estar unidos hoy más que nunca, porque la unidad hace la fuerza.

Por eso les pido a todos por favor, puedan sobreponerse a las banderías políticas, ideológicas y partidarias y pensar, aunque sea por única vez, primero, en la República Argentina, primero, en la Nación argentina y en sus propios hijos.

Muchas gracias y feliz Día de la Bandera, Rosario; feliz Día de la Bandera, Santa fe; feliz Día de la Bandera, mi querida Argentina.

Muchas gracias y los quiero mucho a todos. (APLAUSOS)


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