CFK. Reunión con dirigentes de centrales gremiales internacionales

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, DURANTE UNA REUNIÓN CON SINDICALISTAS INTERNACIONALES, DESDE NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS. 

22–09–2014 / En principio, muy buenas tardes a todos y a todas: quiero agradecer a las representantes y a los representantes sindicales más importantes, a nivel global, algunas como Sharan, con la que ya hemos estado reunidas, junto a otros sindicalistas, en diversas oportunidades, y yo quisiera, en este lugar, que también tiene una connotación, este espacio no solamente del Consulado, sino este salón, en especial, yo vine a hablar en este salón como candidata a Presidenta, en el año 2007, me acompañaba Daniel Filmus, que era el ministro de Educación del Presidente Kirchner y habíamos convocado, en este lugar, a científicos y científicas argentinas, que se habían ido del país, en diferentes etapas históricas, algunos durante la dictadura, por motivos de persecución política; otros, con las diferentes crisis económicas, a partir de la falta de oportunidades, y porque, inclusive, durante la década de los 90 a nuestros científicos y científicas se los había mandado a lavar los platos.

En definitiva, nos encontramos con ellos, en aquella oportunidad, e intercambiamos muchísimas opiniones y creo que allí fue donde yo anuncié que iba a crear el ministerio de Ciencia y Tecnología, cosa que hice ni bien asumí como Presidenta. Y había un nuevo científico, que estaba, que me vino acompañando y que era el titular de la Agencia de Inversiones, del ministerio de Educación, un científico como Lino Barañao, convertido en ministro de Educación.

Yo quiero comenzar con lo que dijo Sharan, ella habló de un virus y todos nos referimos a este episodio de la Argentina con los fondos buitre, que es que leading case, en Argentina, pero este virus no apareció, ahora, este virus, bacterias o como quieran llamarlos, comienza cuando el neoliberalismo implanta en el mundo, caído el Muro de Berlín, la ideología que se había acabado la historia y que no había otro modelo de desarrollo que el que planteaba ese neoliberalismo que significaba la Teoría del Derrame, derrame que nunca llega, el achicamiento de las conquistas sociales, porque esto daba competitividad a la economía y comienza una transformación.

Ustedes fíjense que durante la década de los 90, surgen los denominados bancos de inversión. Hasta ese momento los bancos eran comerciales, bancos que intermediaban en el mundo de la economía y que es correcto, a través del crédito, para las empresas, para generar trabajo, para que las empresas puedan crecer, tener mayor rentabilidad y si tienen mayor rentabilidad puedan invertir más, un desarrollo de un capitalismo normal.

A partir de la generación y la aparición de los denominados bancos de inversión comienzan a generarse lo que se llaman los derivados financieros, y que vienen a contrariar la esencia misma del capitalismo. ¿Por qué? Porque el capitalismo, se lo mire desde la ideología que se lo mire, necesita per se articular la fuerza de trabajo y la fuerza del capital.

El dinero para poder reproducirse tiene que pasar por el circuito del trabajo, o sea de la producción de bienes, de servicio, de innovación, de tecnología, de investigación, porque el dinero no se reproduce a sí mismo porque alguien apuesta sobre un modelo o un diseño financiero que no tiene ningún sustento ni ningún anclaje en la producción de ideas, de trabajo físico, de cosas, de bienes, vuelvo a reiterar y yo creo que ahí comienza y empieza una suerte de degeneración cada vez más grande del sistema, hasta llegar ya al caso de los fondos buitre, que son su máxima expresión.

¿Por qué es su máxima expresión? Porque directamente ya ni siquiera invierten en derivados financieros, ya ni siquiera son bancos de inversión que asesoran para que se compren bonos, en tal parte, o asesoran fondos de pensión o invierten en fondos de pensión.

No, simplemente están esperando los fondos buitre que un país esté al borde del default, que alguien se esté muriendo, como cuando los buitres revolotean, para comprar títulos de ese país, a muy escaso precio; si el valor nominal de ese bono es 100 pesos, lo compran a 8 pesos, a 7 pesos, a 5 pesos y luego, ni siquiera, les interesa ir a reclamarlo al país, en una reestructuración de deuda, sino ir a litigar, a hacer juicios para luego obtener – y acá quiero detenerme, en lo que hablaba Víctor Báez – que se refería a eso de ganar rápidamente.

No estamos ante un problema de ganancia rápida, estamos ante un problema de usura internacional, que es otro tema totalmente diferente.

Yo tampoco voy a ser tan ingenua de pensar que las empresas no quieren ganar rápidamente y que cada una quieren recuperar lo más rápidamente el capital que han invertido. Podemos discutir si esto es ético, si no lo es, si me gusta, si no me gusta, pero esto sucede.

Acá no estamos ante esto, porque para que ustedes tengan una idea, la Argentina, que reestructuró el 92,4 por ciento de su deuda soberana, ha pagado – desde el año 2003, a la fecha – 190.000 millones de dólares, repito la cifra: 190.000 millones de dólares, entre tenedores de bonos, deuda que no había sido defaulteada, que estaba performing, y también organismos multilaterales, o sea ha cumplido rigurosamente sus obligaciones, tanto la que reestructuró Néstor Kirchner, con el 76 por ciento, en el año 2005, como la que me tocó completar a mí, con el 92,4 por ciento, en el año 2010, o sea es con una rentabilidad más que atractiva.

Por ejemplo alguien que ingrese, si hoy el señor Paul Singer, o cualquiera de los fondos, que están haciendo juicio ingresarán a la Ley de Pago Soberano, que hoy ha sido abierta para el cien por cien de los acreedores, inclusive aquellos que tienen entablado juicio contra la Argentina, cosa que no sucedía ni en el canje 2005, ni en el canje 2010, porque en esos canjes si alguien tenía juicio contra la Argentina debía renunciar al juicio y recién podía renunciar al canje.

Ahora no, aún con juicio pueden ingresar al canje. Ahora, de ingresar al canje obtendrían – en dólares – una rentabilidad, aproximada a partir de los 48 millones de dólares, que invirtieron, cuando compraron esos bonos ya defaulteados, la mayoría, en el año 2008 una ganancia, en dólares – desde el año 2008 a la fecha – superior al 300 por ciento.

Ustedes que tienen fondos invertidos como trabajadores en fondos de inversión díganme ¿quién les paga una renta, en ocho años, en dólares, del 300 por ciento?

¿Cuánto es la renta que le están pagando sus fondos de inversión, anuales? 4; 3; 5 por ciento, ni 5 por ciento, le deben estar pagando un 3 ó un 2 por ciento anual.

Bueno, estos fondos, con lo cual estoy hablando de cosas concretas, no estoy hablando ni de teoría, ni de ingenuidades, ni de utopías, estoy hablando de números.

A ustedes, los trabajadores, sus fondos de pensión, les pagan un interés, anual, en dólares, del 2 ó 3 por ciento. Bueno,  acá de ingresar al pago soberano estarían cobrando más de 300 por ciento de rentabilidad, con lo cual vemos que en realidad el problema es, primero, de usura, pero yo creo que va más allá de eso.

Yo creo que, además, Argentina ha demostrado, en estos diez años, porque hemos pagado 190.000 millones de dólares y hemos desarrollado un modelo de inclusión social y de reindustrialización del país que nos ha permitido superar la crisis, que provocó precisamente el altísimo endeudamiento, que llegó a ser del 160 por ciento del PBI; generar millones de puestos de trabajo; con la última moratoria previsional podemos decir que el cien por cien de las personas, en condiciones de obtener una jubilación o una pensión, en la Argentina, pueden acceder con un modelo de inclusión social, lo cual nos ha permitido también poder desarrollar un fuerte mercado interno.

Ha sido también muy favorable para países como Estados Unidos, y también se lo quiero decir a Cathy, para que pueda exponerlo ante sus propios compañeros. Ustedes, en estos últimos diez años, las exportaciones de Estados Unidos a la Argentina, o sea los bienes y servicios, que producen los trabajadores norteamericanos, bajo la forma de bienes y servicios, han crecido al 260 por ciento.

Vuelvo a repetir: Estados Unidos ha aumentado sus exportaciones a la Argentina un 260 por ciento, casi el doble de lo que ha aumentado sus exportaciones al resto del mundo, o sea el modelo argentino de crecimiento y desarrollo, no ha sido un mal negocio para los Estados Unidos, e inclusive el segundo inversor en nuestro país, son empresas estadounidenses y les reitero, ha crecido un 260 por ciento, con un superávit comercial de balanza – solamente en bienes – de 15.000 millones de dólares, a favor de Estados Unidos.

Si además le anexamos servicios estaríamos prácticamente en el doble de superávit comercial, algo que le conviene al país, a sus trabadores, a sus empresarios, a sus empresas, en general. Y por si esto fuera poco, la Argentina no ha crecido en sus exportaciones en igual modo a Estados Unidos, hemos crecido menos de 50 por ciento y aún tenemos fuertes barreras para-arancelarias con la carne, con los limones, en fin, proteccionismo muy desarrollado.

Ustedes saben que Estados Unidos es el país que más denuncias tiene en la Organización Mundial de Comercio por proteccionismo, sin embargo viven hablándonos del libre comercio y dándonos clases del libre comercio a todos, cosa en la cual nadie cree, ni tampoco los que lo dicen, pero – en definitiva-  nosotros tampoco les creemos, nosotros creemos en la Administración de Comercio, porque creo que es la defensa también que cada país hace de sus trabajadores, de sus empresas y de sus fuentes de trabajo.

Pero quiero reiterar esto, porque la Argentina ha revelado una voluntad de pago, como nunca antes ningún gobierno, no solamente eso, siendo Presidente Néstor Kirchner pagó y canceló totalmente la deuda con el Fondo Monetario Internacional, que venía de stand by, en stand by y cada seis meses llegaba un Virrey diferente del Fondo Monetario, a decirnos qué teníamos que hacer los argentinos, lo mal que nos portábamos los argentinos, a proponer una nueva flexibilización laboral.

Me tocó como Senadora, porque puedo hablar con conocimiento de causa, no llegué a Presidenta – como algunos creen – por estar casada con Néstor Kirchner, es más fui Gobernadora en la provincia de Santa Cruz, antes que él fuera Gobernador y me conocían más a mí como legisladora nacional, que cuando él era gobernador de la provincia de Santa Cruz, pero bueno la misoginia es la misoginia en todas partes y no podemos apartarnos.

Las compañeras me deben entender porque ellas deben haber pasado muchas veces por lo mismo, pero lo cierto es que nosotros hemos tenido una voluntad de pago muy fuerte. Veníamos de stand by, en stand by, como les venía relatando, hasta que Néstor decide cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

Y ahora, recientemente, hemos también abordado el problema que teníamos con el Club de París, una deuda que tuvo su origen, en el año 1956, cuando cae – me voy a corregir el gobierno peronista no cayó, no iba en el colectivo y se cayó – cuando fue derrocado, por un golpe de Estado, el gobierno del General Perón, y a partir de allí se generó una deuda, en el año 56, con unos 19 países de Europa, y se genera lo que se conoce con el nombre de Club de París, se arrastraba desde el año 1956 esa deuda, y finalmente, este año, por instrucción de esta Presidenta, el ministro de Economía, Kicillof, se reunió con los miembros de la Unión Europea, con 19 ministros de la Unión Europea, y pudimos también encarar la negociación y ya realizamos el primer pago con el Club de París, por 642 millones de dólares.

Bueno es resaltar que todo esto: los 190.000 millones de dólares de pago, la cancelación del Fondo Monetario, el arreglo con el Club de París, la generación de millones de puestos de trabajo, de millones de jubilados, de miles de empresas, de reindustrialización del país se hizo sin acceso al mercado de capitales, o sea no nos endeudamos más, no fuimos a pedir dinero para hacer estas cosas, porque dado el default, del año 2001, no teníamos acceso al mercado de capitales, por lo cual ha sido un esfuerzo puro del conjunto de la sociedad argentina: de sus trabajadores, de sus empresarios, etc.

Y yo decía de sus trabajadores y estaba recordando, cuando era Senadora, que nos tocó atravesar, también, durante la década de los 90 y principios del año 2000, dos intentos también de la famosa Reforma Laboral, porque se cree que quitándole derechos a los trabajadores se va a poder desarrollar más la economía, cuando nadie parece querer darse cuenta que los trabajadores son, hoy, usuarios y consumidores. Y si le quitamos a los trabajadores poder adquisitivo, quién compra, quién consume y quién retroalimenta la rueda del capitalismo, que precisamente se basa en el consumo masivo.

Y ustedes lo deben saber porque en este país se inició el consumo masivo, y el hecho de que los trabajadores puedan tener buenos sueldos.  Yo recordaba el otro día en mi país que era Henry Ford, un empresario emblemático aquí en los Estados Unidos, que decía que tenía que pagarles buenos salarios a sus trabajadores para que sus trabajadores tuvieran plata para poder comprarle los autos.

Y esto puede reproducirse así hasta el infinito.

No lo creen y no lo creen por qué, porque a partir del aparecido de estos fenómenos financieros donde el capital se puede reproducir o el dinero se reproduce sin pasar por el circuito de lo humano, del hombre a través de lo que produce su inteligencia o de lo que producen sus manos o sus ideas, comienza esta verdadera distorsión. Y no estoy hablando en términos técnicos, que podríamos hacerlo, no estoy hablando en términos de buenos y malos, estoy hablando en términos estrictamente económicos.

Distorsión, por qué, porque nadie además puede creer que existan las cifras que se manejan cuando dicen tal empresa vale tanto, tal empresa vale tal otra, aquella empresa vale tal otra. Yo estoy segura que si yo quisiera de repente ir y retirar todo el dinero de un fondo de pensión en un banco, ni obtendría ni siquiera una cuarta o una décima parte de eso.

Todos sabemos que el dinero bancario nunca es el dinero físico y real, que siempre es menor el dinero físico y real. Pero acá la reproducción ha sido de tal manera, que implosionó también en el mundo en el año 2008, con las subprime, con las hipotecas, cuando cayeron bancos. No estoy hablando solamente de la Argentina.

¿Y por qué el tema de la Argentina? Porque antes pasaron muchas cosas en el mundo, crisis de la cual todavía no hemos salido, porque hoy vemos que muchísimos países tienen el mismo problema de endeudamiento.

No es casualidad que hayamos obtenido una mayoría aplastante en Naciones Unidas para apoyar la Resolución 68/304 que impulsa la creación o la sanción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de una convención de un tratado sobre la reestructuración de deuda soberana.

Es que hay un refrán en mi país que dice cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Y me parece que Argentina es un ejemplo en el cual se vieron reflejados muchísimos países del mundo, de África, de la propia Europa, donde hoy vemos que países como España, países como Inglaterra, países como Italia, están con un nivel de endeudamiento superior a su Producto Bruto Interno.

Vemos también un gran paro fundamentalmente en los sectores juveniles. El otro día cuando mantuve el almuerzo con Su Santidad el Papa Francisco, él me explicaba su inmensa preocupación y dolor por la juventud, con el promedio del 40 por ciento desocupada en Europa, el 50 en España me hablaba y todo lo que esto acarrea.

Entonces, como vemos, lo que está pasando en la Argentina, es el espejo de lo que significa la distorsión del sistema económico mundial a partir, de no ya lo financiero, sino lo netamente especulativo.

Sabemos que hay finanzas, sabemos que tienen que haber bancos, sabemos que tiene que haber rentabilidades porque el crédito también es un instrumento importante, pero acá estamos ante un modelo absolutamente depredador y por eso es un modelo buitre.

Y por eso creo que ni siquiera le conviene a los otros fondos de inversión que por allí van a generar con esto una reacción porque a muchísimos fondos de inversión invierten en empresas, en fondos de jubilados, etcétera, pero no con este ánimo, como yo digo, depredatorio.

¿Y por qué depredatorio? Porque yo creo que en realidad, como me lo dijo un importante presidente de una de las potencias del mundo que visitó hace poco mi país, me dijo “pero, Presidenta, ¿usted realmente cree que este problema es por 1.600 millones de dólares que es lo que se está demandando acá en el juzgado del doctor Griesa?”.

Me dijo “no, son dos cosas: una, escarmentar a la Argentina que tuvo un modelo de desarrollo que no se basó precisamente en las indicaciones del Consenso de Washington, al contrario, del modelo neoliberal, pero fundamentalmente porque ustedes son la segunda reserva de gas shale del mundo y la cuarta de petróleo shale del mundo”.

Además, un exfuncionario de este país, que se entrevistó con un funcionario del mío, dice que se habla ya de Argentina en algunos lugares de la administración de aquí, como una nueva Arabia Saudita, con una diferencia, no estamos en medio de ejércitos ni de guerras ni en lugares de difícil acceso, no hay enfrentamientos religiosos, somos un país y una región afortunadamente donde no hay diferencias étnicas, donde no hay diferencias religiosas, donde las diferencias son políticas y se dirimen a través de las urnas democráticamente y, además, donde hemos tenido conflictos regionales, que los hemos tenido entre países hermanos, fuimos nosotros a través de instrumentos como, por ejemplo, la UNASUR, donde pusimos resolución pacífica a esos conflictos sin la necesidad de que intervinieran ninguno de los organismos multilaterales formales existentes en el mundo.

Entonces, yo creo que lo que está pasando, por ejemplo, hoy leía un comentario de Financial Times, nadie puede pensar que el Financial Times sea un diario pro argentino, pero el Financial Times se puso a investigar cuáles eran los antecedentes jurídicos, de hecho el common law que tiene Estados Unidos, dada la jurisprudencia que había tomado la Corte de Apelaciones acá del distrito de Nueva York para rechazar la presentación del Citibank, que realmente sabe que tiene la obligación de pagar porque se le deposita el dinero para hacerlo y, bueno, nos enteramos el antecedente que se tomó para rechazar la cuestión de competencia de jurisdicción, es un caso que es ante una organización no gubernamental que defiende o que representa el interés de la gente que no quiere que se engorde en un restaurante.

Este es el antecedente que la Corte del distrito tomó como antecedente en lo que todo el mundo, no nosotros, denomina el juicio del siglo. Esto habla, por sobre todas las cosas, de la poca seriedad a los que se la pasan reclamando seriedad, de la poca juricidad y de la poca institucionalidad a los que se la pasan declamando y reclamando y demandando juricidad y respeto a las instituciones.

Por eso Argentina depositó lo que debía en el vencimiento anterior y va a volver a depositar para el vencimiento de este 30 de septiembre que son 187 millones de dólares porque hemos pagado.

Y hoy resulta que tenemos 539 millones de dólares aquí en otro lugar de Nueva York o en un banco de Nueva York que no están ni embargados ni han sido transferidos a quienes son sus tenedores porque nosotros desde el momento en que pagamos, nos desprendemos del dinero que pasa a ser exactamente propiedad de los tenedores de bonos, no se les distribuye a los tenedores, tampoco se ejecuta la sentencia de Griesa.

La sentencia de Griesa decía que por cada dólar que se le pagara un tenedor de bonos, había que pagarle también a cada uno de los buitres. Tampoco el juez cumple su propia sentencia. Entonces, estamos en dónde, en el limbo jurídico, estamos ante una sentencia de carácter incumplible.

Cuando alguien dicta una sentencia de carácter incumplible, no es casualidad, no es porque no sabe de derecho. Yo no voy a cometer diferencias porque el doctor Griesa es un juez municipal o no conoce el derecho o es un señor mayor que se equivoca en hacer las cosas así.

No, las cosas tienen una orientación, una dirección y un fin: tirar abajo la reestructuración exitosa de la Argentina del 92,4 por ciento de la deuda. ¿Por qué? Porque conseguimos una quita importante, quita que tenía sí un fuerte sentido de la lógica, ética y también capitalista.

Porque en definitiva, quién depositaba dólares en nuestro país, que pagaba una tasa del 19, 14 o 15 por ciento anual, en un mundo donde la tasa anual en dólares era del 2 por ciento, el 1 y medio, sabía necesariamente que debía asumir el riesgo.

El riesgo de la ganancia rápida, el riesgo de la ganancia usuraria, también el riesgo de que alguien no te pague porque no te puede pagar. Tenés que asumir entonces una parte de la responsabilidad. Y quien también tendría que haber asumido una parte de la responsabilidad en ese default del 2001, era el Fondo Monetario Internacional.

¿Por qué? Porque durante toda la década de los 90 mostró a la Argentina como el alumno predilecto y que las políticas que se aplicaban en la República Argentina, eran precisamente las políticas que debían aplicarse.

Si el maestro ha dicho que era el niño más aplicado, tanía 10 y resulta que cuando fueron al cuaderno del niño el niño se copiaba, no había hecho las cuentas o no tenía hecho los deberes, bueno, por lo menos debía haberle puesto un 5 y el otro 5 hacerse cargo el Fondo Monetario Internacional. Nada de eso pasó, todo fue a la cuenta de la Argentina.

¿Y qué hizo el gobierno de Néstor Kirchner, que no se había endeudado, que no había tomado un solo peso porque él venía de una provincia además administrada donde la dejó con 600 millones de dólares que habíamos cobrado de regalías, la única provincia de las 10 provincias productoras de petróleo que hizo esa política de ahorrar para poder desarrollarse? Y nos hicimos cargo de la deuda y nos arremangamos y nos pusimos a reestructurar esa deuda y no le echamos la culpa a nadie.     

Y bueno, esta es la historia de la Argentina, pero puede ser la historia de cualquier otro país, es la historia, inclusive yo lo decía el otro día cuando me tocó hablar en un acto en la Casa de Gobierno.

Yo era legisladora cuando la Argentina defaulteó su deuda, era senadora de la Nación, fue de madrugada, parece casi el título de una novela, en una parte de la Asamblea Legislativa que resultó electo como presidente porque fue una semana en que hubo 5 presidentes en la República Argentina producto de la crisis, el cuarto, decretó el default y el Congreso aplaudió ese default.

El otro día sancionamos una ley que exactamente el reverso, la cara contraria de la moneda. Si aquel Congreso dijo que no le iba a pagar a nadie, que la deuda no se podía pagar, este Congreso el otro día sancionó una ley que dice que le quiere pagar al 100 por ciento de los acreedores, que depositó el dinero en tiempo y forma, que lo volverá a hacer en cada uno de los vencimientos con recursos propios y que está a disposición de cada uno de los acreedores ese dinero.

Fíjense si será raro el caso de la Argentina. ¿Qué país del mundo hoy, si todos los países del mundo está viendo como renuevan la deuda y hacen la bicicleta financiera para poder ver cómo afrontan nuevos vencimientos y la deuda se va agrandando cada vez más, los trabajadores ven cada vez más achicada sus fuentes de trabajo, ven reducidos sus salarios, es más hay ofrecimientos…?

El otro día leía que una compañía aérea, creo que era American Airlines, los trabajadores estaban ofreciendo, corríjanme si no es así en muchos casos, ofreciendo reducir los salarios a cambio de que no hubiera despidos en las compañías.

Esto está pasando acá en muchos casos y está pasando también en muchos casos en Europa.

Entonces, digo, que de esto que está pasando, ¿qué pasa en la Argentina? Pero está pasando también en otros lados, lo que pasa es que todavía no se produjo la implosión que se produjo en la República Argentina.

Pero ningún país va a poder pagar el 160 por ciento de su PBI y va a seguir siendo una permanente bicicleta hasta que, finalmente, bueno, como pasó en la crisis del 30, como nos pasó en la crisis del 2008, pueden volver a pasar nuevas crisis recurrentes.

Por eso lo de la Argentina y la necesidad de este leading case de un tratado, precisamente, que regule la reestructuración de la deuda que dicen “no, no es necesario porque ahora todos los países, tomando el caso de la Argentina, introducen la famosas cláusulas donde se establece que si el 66 por ciento del 75 por ciento acepta esa forma de pago, el otro 25 por ciento o el resto de los acreedores tiene la obligación de aceptarlo.

Mentiras, si no hay un tratado internacional que respalde esto, puede haber cualquier otro juez Griesa, aquí o en cualquier otra parte del mundo que diga “no, esto no es oponible porque esto lo decidió para el país en un grupo de acreedores y yo tengo bonos y en este juzgado digo que no, que no es así”.

Por eso es necesario, por eso nosotros pudimos recuperar la Fragata Libertad, que también nos fue embargada por los fondos buitres, la nave insignia. Imagínense ustedes que alguien le embargara a Estados Unidos alguna nave insignia y no digo…pero supónganse en un juicio por violación a los derechos humanos o a cualquier otra cosa. Imagínense lo que sería.

Bueno, a nosotros nos embargaron la nave insignia y como había una convención internacional de tratados de derechos del mar, pudimos aplicarle el derecho internacional vigente, recuperar nuevamente nuestra Fragata por la cual algunos querían pagar hasta 50 millones de dólares para que nos la devolvieran. ¡Dios mío!

Recuperar la fragata insignia sin ningún tipo de honor y además pagando 50 millones de dólares que muchos ofrecieron pero que nadie sacó un dólar de su bolsillo para pagarlo.

Por eso digo que es mentira los que dicen que hoy las naciones que están estructurando su deuda soberana, están a salvo porque están introduciendo estas cláusulas.

Basta que algún juez en alguna jurisdicción diga que esto no es aplicable, para que esto tenga plena aplicación y le sea aplicada esa sentencia. Por eso, es necesario esta regulación de carácter internacional.

Y yo quiero agradecer la solidaridad de los trabajadores que además, creo sinceramente que es en defensa propia. Porque, yo agradezco profundamente este apoyo, lo que planteaba Katy, pero creo que de seguir produciéndose hechos, fenómenos, como ustedes quieran llamarlos, de esta naturaleza, los que van a terminar pagando como de hecho están pagando la crisis del 2008 todavía irresuelta, son los trabajadores.

Uno lo puede ver aquí en Estados Unidos, lo puede ver en todas partes como ha aumentado la pobreza, el desempleo, la precarización laboral.

Cómo comienzan a surgir también en cada país los intentos de autonomización de regiones, porque creen que una región vive a costa de la otra. O sea, esto atenta también a la unidad y a la integridad territorial de las naciones.   

El otro día vimos en Inglaterra una consulta popular para dividirse, escindirse, yo no sé qué festejaban los que sacaron el 55 por ciento, porque si yo viviera en la República Argentina y una provincia o una parte del país, el 45 por ciento se quiere ir de la República Argentina, estaría muy preocupada.

Y estas cosas, como las que están pasando en España, como la que pasa en el norte de Italia con los Lombardía, cuando dicen que los del sur son haraganes y que viven a costa de ellos, que es lo que sostenían los escoceses, que es lo que sostienen en Cataluña o los Países Vascos, comienzan la desintegración de los países.

Y yo creo que no es dramatizar, es simplemente tener una mirada estratégica que va un poco más allá del hoy y del mañana inmediato para ver lo que puede pasar cuando vienen épocas de crisis.

Por eso, creo que es muy importante y por eso creo que tuvimos el apoyo de tantos países. Y lo que sí espero es que además de todas las cosas y de la solidaridad de las cartas para enviar a los fondos de inversión, también hagamos muchas cosas en cada uno de nuestros países para que durante el curso de este año y del que viene, antes de que se celebre una nueva reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 2015, tengamos listo y sancionado el Marco Regulatorio Multilateral para la Reestructuración de Deudas Soberanas. 

Y va, no solamente la vida en ellos, sino la subsistencia de un mundo más equitativo, más justo, más digno para los trabajadores, también para los empresarios que tienen que tener empresas sustentables, como señalaba Víctor, y en general para los jóvenes que han perdido las ilusiones, las utopías y que muchas veces terminan en situaciones que uno no quisiera ver.

Por eso, quiero agradecerles profundamente la presencia de todos ustedes aquí y decirles que esto no es no llores por mí Argentina, es no lloren por mí el mundo.

Gracias. (APLAUSOS)


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