CFK. Recibimiento a los intelectuales del Foro por la Emancipación y la igualdad

PALABRAS DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER AL RECIBIR A LOS INTELECTUALES QUE PARTICIPAN DEL FORO POR LA EMANCIPACION Y LA IGUALDAD.

cristina

12–03–2015 / Buenas tardes a todos y a todas. Los estamos recibiendo con mucho orgullo en un lugar histórico para nosotros, como es este salón Eva Perón, que supo ser el despacho de Eva Perón y que tenemos un recuerdo muy fuerte. Este fue además el balcón donde ella habló por última vez antes de su muerte y en el balcón de al lado habló por última vez el general Perón en 1974. Yo estaba en la plaza en aquella oportunidad que habló por última vez y fue algo muy fuerte.

Realmente quería agradecerles la presencia de todos ustedes en este encuentro que ha sido organizado, maravillosamente auspiciado por el Ministerio de Cultura, por Ricardo Forster, por Teresa, que han trabajado muchísimo, por Tristán que también ha trabajado.

Y además porque estamos muy orgullosos de recibir a gente tan importante para nosotros en un mundo donde lo importante radica en cuánto poder se tiene o cuántos millones se manejan, el poder de todos ustedes está en la cabeza, en las ideas y eso no tiene precio.

Por eso para nosotros que hayan asistido a este seminario, que me han dicho que ha sido maravilloso, con una asistencia masiva, la verdad que nos llena de orgullo y de honor por haber auspiciado un encuentro de esta naturaleza. Sobre todo en estos momentos de crisis.

Creo que más allá de las crisis económicas, más allá de este mundo tan desigual, de brechas sociales que cada vez se profundizan más, el principal problema de la época –esto humildemente como una militante, no estoy hablando en mi carácter de presidenta de la República Argentina- tal vez lo más grave sea no poder tener una formulación, una teórica que encuadre la época que estamos viviendo, porque una de las características del desarrollo de la humanidad ha sido que cada época, cada edad ha tenido una teoría, una forma de pensamiento, un análisis, que se proyectó primero desde la idea y después se proyectó a la política, a la economía, a la sociedad, a la cultura, a las artes.

En realidad creo que una de las más graves crisis que estamos atravesando, tal vez, sea la crisis de las ideas. Que siempre son previas a los grandes cambios políticos, económicos y sociales, porque todo el mundo cree que las ideas cambian por la economía, no, es exactamente al revés, la economía, la política, la cultura cambian a partir de las ideas. A partir por ejemplo de que a alguien se le ocurriera en Francia que había que tener igualdad, solidaridad y fraternidad, empezó toda una época de la modernidad.

Y este mundo de la posmodernidad, sé que tenemos con nosotros a uno de los mayores especialistas de la posmodernidad, que hoy nos acompaña, y seguramente podrá hablar de ella con mucho mejor conocimiento, con mucho mejor lenguaje que lo que puedo expresarme, pero yo todavía me siento una moderna, porque me siento formada en la etapa de la modernidad, de los libros, de la lectoescritura, de la época previa a la caída del Muro de Berlín.

Yo no puedo acordarme qué estaba haciendo el día que cayó el Muro de Berlín, por más que me esfuerzo, por más qué quiero acordarme qué estaba haciendo ese día no puedo acordarme. Y es una cosa que me había impactado muchísimo la caída del Muro de Berlín, como me impactó mucho la caída de Saigón en aquella juventud.

Pero puedo describir, con absoluta exactitud, dónde estaba, qué estaba haciendo, qué pensé, qué hice ese día, qué hice al otro día, cuando ocurrió lo de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre.

Entonces mi razonamiento simple, si se quiere reduccionista, es que evidentemente, a mí por lo menos, lo que me marcó como época fue eso y no lo otro. Y creo que tal vez sea así, porque en definitiva la caída del Muro de Berlín también implicaba un triunfo de una idea o de una visión del mundo, la visión capitalista, sobre la visión del mundo comunista.

Creo que todavía estábamos ahí en la modernidad. ¿Por qué? Porque la modernidad se caracterizó por eso, por ser confrontación de ideas, de ideologías, en cambio a partir de lo que sucedió con las Torres Gemelas, cuando éstas caen a partir de un atentado terrorista basado en la religión o en las creencias religiosas, estamos ante un fenómeno nuevo que ya no podemos explicar a través de las ideas.

Ni de las ideas del marxismo, con las que se explicaba hasta la caída del Muro de Berlín una parte del mundo, ni con las ideas del capitalismo, a partir de las cuales Francis Fukuyama anunció el fin de la historia y de las ideologías, luego de la caída del Muro de Berlín.

Pero todavía no alcanzo a entender ni puedo desarrollar, ni nadie me ha convencido acerca de una teoría acerca de este mundo.

Hay relatos o ideas acerca de qué pasa con el capitalismo, con la economía, con la sociedad, hacia dónde vamos, pero una teoría acerca del mundo, una visión acerca del mundo que abarque todo, desde la economía, desde la política, desde la cultura, desde la educación, de todo, todavía no la he podido hallar.

Debe ser de las cosas que ustedes han discutido seguramente hoy y alguno por ahí dice esta mujer no sabe de qué está hablando y yo tengo la solución o tengo la idea que explica el mundo actual, la verdad que todavía, acostumbrada a cuando era joven y militante, a tener explicación para todo, porque en definitiva esta también es una de las cuestiones ideológicas, los que tenemos ideología tenemos explicación para todo, hoy debo decir que para muchas cosas no tengo explicación.

¿Me quedé sin ideología, me cambiaron el mundo, no pude entender, no lo entiendo?

Espero que encuentros como el que han propiciado desde la Argentina, desde el Ministerio de Cultura, Teresa, Ricardo, convocando a tantos intelectuales, a tantas mujeres, a tantos hombres, además muchos de ellos no solamente se han limitado al campo de las ideas, a la formación teórica o a lo académico, sino que han trascendido lo académico y han incursionado decididamente en el mundo de la política para llevar a la transformación política e institucional cada una de esas ideas.

Pienso en quien representa hoy a El Salvador, a quien representa a México, a quien representa a Grecia, a quien representa a Irlanda, no son hombres y mujeres que tuvieron solamente ideas y las formularon en una universidad o las escribieron en un libro, sino que fueron a la práctica, a lo empírico.

Creo que tal vez este encuentro que ustedes han celebrado hoy y que sé que fue muy exitoso, ¿termina hoy o mañana? El sábado.

A lo mejor al sábado pueden encontrar alguna explicación o alguna idea, porque yo sinceramente creo que algunas cosas las sigo sin entender, porque me parecen, aún dese la lógica de los poderosos, absolutamente irracionales y aún cuando muchos poderosos parezcan actuar de acuerdo a sus intereses, mi humilde percepción en cuanto a las consecuencias futuras de esas políticas y de esas decisiones, es que van a ser totalmente en contra de esos poderosos.

Por eso me cuesta muchas veces entender algunas decisiones, no porque me parezcan con un discurso tal vez moderno o imperialista o de dominación, no puedo entender cómo pueden creer que yendo por ese camino pueden persistir mucho más tiempo en un mundo como el que ellos quieren. Y cuando hablo de tiempo no me refiero a tiempos electorales ni de dos años ni de tres años, hablo de tiempos históricos, de cómo se modifica la historia.

Seguramente en este encuentro se estarán discutiendo estas y otras cosas más, en un mundo muy pero muy cambiante, en un mundo que tal vez cambia a una velocidad inimaginable, por el desarrollo de las comunicaciones, por el desarrollo de la conectividad entre los pueblos, y si hubo un momento en que todos veíamos esa globalización, o por lo menos yo la percibía como una amenaza, hoy el ver en tiempo real lo que está pasando en todas partes permite también a todos tener experiencias en tiempo real absolutamente diferentes a las que les quieren vender o las que les quieren meter bajo presión.

Por eso quería compartir estas reflexiones en voz alta, casi de mesa del Café de la Paz. Para lo que no saben el Café de la Paz fue un lugar muy emblemático. ¿Todavía está el Café de la Paz, no? El Café de la Paz en la avenida Corrientes era un lugar muy emblemático durante los años 60 fundamentalmente y 70, ya en los 70 no se podía ir mucho por La Paz tampoco, para qué vamos a hablar de una cosa por otra, ya tampoco era muy segura La Paz.

Además de ese nombre metafórico de La Paz, paradójico, pero durante los años 60 La Paz era el reducto de los intelectuales, de los estudiantes, era un lugar de encuentro y demás.

Seguramente estas reflexiones quedan del Café de la Paz, pero pienso que ustedes con el nivel de cada uno, con las experiencias además fundamentalmente, porque las ideas son muy importantes y es importante desarrollarlas, pero junto a las ideas la experiencia personal y colectiva de cada uno de ustedes realmente va a contribuir a ir generando lo que el mundo está necesitando, una nueva teoría, un nuevo pensamiento que formule teóricamente cómo podemos vivir en un mundo más igualitario, más equitativo, que supere las terribles contradicciones que hoy tenemos y que ya no son de ideas como en la modernidad, sino que son por allí de creencias religiosas, de costumbres, de prácticas, de culturas, que por momento parecen irreconciliables hasta el enfrentamiento, y creo que el gran desafío es ver cómo se sintetiza todo esto para volver en todo caso a confrontar ideas con ideas, en un marco tal vez de amplitud democrática.

Y tal vez no con el concepto de democracia que estamos acostumbrados en Occidente, sino también en la necesidad de formular una teoría que comprenda que en otras latitudes puede haber diferentes concepciones acerca de cómo debe organizarse una sociedad y que necesariamente esas formas de organizaciones sociales no tienen por qué ser condenadas por nosotros, etiquetadas u obligadas a vivir en la forma en que nosotros vivimos.

Me parece que esa es una de las claves para ir encontrando un pensamiento que vuelva no a convocar a todos, porque sería muy aburrido, pero por lo menos a buena parte de la humanidad.

En nombre de la República Argentina, en nombre de los 40 millones de argentinos, en nombre del gobierno de la República Argentina, quiero agradecerles a todos ustedes la presencia en este seminario y que tengan muy buenas discusiones, porque en realidad nos juntamos en estos espacios para discutir, para debatir, me encantaría tener tiempo para poder participar, porque una de las cosas que más me gustan, como ustedes sabrán, es discutir y debatir, pero también hay que gobernar.

Y es un poco también más complicado, sobre todo en el mundo contemporáneo y sobre todo cuando uno asume posiciones que tal vez no sean todo lo ortodoxas que desde los centros de poder les gustaría que tuviéramos. Pero la ortodoxia nunca fue lo mío, lo mío siempre fue la heterodoxia. Además creo que el pensamiento no se genera desde la ortodoxia sino precisamente desde la heterodoxia, desde la diversidad y la pluralidad. Muchas gracias y bienvenidos a la República Argentina.


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