Fuga de divisas. La historia se repite

Por Eduardo Di Cola *

fugadivisas
 
La información de más de 4000 cuentas de argentinos ocultadas en el HSBC de Ginebra y la creación de una comisión parlamentaria para su investigación, me retrotraen a doce años cuando a la luz de la debacle del 2001 y como respuesta a una iniciativa de mi parte, en el seno de la Cámara de Diputados de la Nación se creó una Comisión Especial Investigadora de la Fuga de Divisas. La comisión emitió dictamen en octubre/2003 (1).

No se trata de un mero ejercicio de memoria. Podremos apreciar como la historia se repite y revela la existencia de un sector importante del empresariado nacional que estructuralmente fuga capitales del país, en complicidad con parte del sector bancario que facilita el camino para la salida de los fondos provenientes de la evasión fiscal y otros ilícitos.

Los capitales locales acumulados en el exterior (stock) en 1970 ascendían a U$S 921 M en tanto en 1989 ese importe había crecido a 43.078 M. A su vez el período comprendido entre 1975 y 1983 es cuando se produce el crecimiento exponencial. De capitales por 3.566 M de dólares acumulados por argentinos en el exterior saltó a 32.214 M.

Es la etapa del proceso militar, que con el argumento de generar condiciones para las inversiones contó con el apoyo del empresariado y las grandes corporaciones económicas de la industria, el campo y las finanzas. No solo no invirtieron sino que además fueron los protagonistas excluyentes de una fenomenal fuga de divisas.

Sabido es que la volatilidad e incertidumbre que se generan en etapas de crisis provocan en cualquier país fuga de capitales.

De todos modos en Argentina corresponde adicionar la existencia de un fenómeno estructural que se relaciona fundamentalmente  con el comportamiento de los sectores concentrados del capital local. Es así como durante los años de la convertibilidad la fuga asumió montos exageradamente elevados.

La variación de los activos externos registrada entre 1992 y 2001 se situó entre U$S 60.412M y U$S 73.332M, de tal forma que el total de los activos externos  en el año 2001 variaba entre U$S 114.154M y U$S 127.074M.

Para que se tenga una idea, tomando en cuenta buena parte de los ’90 podemos afirmar que por cada dólar invertido por empresas extranjeras, hubo 90 centavos de dólar pertenecientes a residentes que se fugó de la economía. Es decir, el proceso de “inversión” se pareció más a un mero canje de activos que a una verdadera expansión del horizonte productivo del país.

El sector privado no financiero fue el agente más dinámico de la fuga de divisas mientras los bancos operaron como autopista que posibilitaron la salida de capitales.

Del total del monto transferido el 16,57% lo hizo a través de la banca privada nacional  en tanto la banca extranjera  explicó nada menos que el 75,19%.

Entre ambas concentraron  el 91,76% de los montos que salieron de la economía a través de los 90 bancos relevados. El Citibank, Banco Río de la Plata, Galicia y HSBC fueron los más utilizados por las empresas y las personas físicas para sus transferencias al exterior.

Como puede apreciarse la actitud del HSBC no es nueva ni original.

Debe observarse que de acuerdo a la legislación los bancos locales no pueden abrir cuentas en el exterior desde nuestro país. A su vez el banco que otorga el préstamo con garantía de depósitos del solicitante en el exterior estaba obligado a informar al BCRA cuando esos depósitos eran sospechosos. Indudablemente que no hubo información significativa por parte de las entidades financieras.

En una clara actitud de ocultamiento determinamos que las omisiones en la información dada al Banco Central llegaron al extremo de no declarar entidades controladas en paraísos fiscales. Ni siquiera cumplían con los regímenes informativos con fines estadísticos.

Así nos encontramos que las transferencias efectuadas al exterior no tuvieran un motivo declarado o lo hicieron en forma ambigua en más del 76% de los casos. Así fue como “otros movimientos de capitales”, “otros giros al exterior”, “movimientos de capitales varios” y similares eran los conceptos con que definían el campo, llegando al extremo que en una inusual muestra de solidaridad el promedio de giro al exterior por el concepto “ayuda familiar” fue de U$S 28.000.

El informe final de la comisión fue enviado a fines de octubre del 2003 a la AFIP, a la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos Tributario y Contrabando (UFITCO) y a la Procuración General de la Nación donde formaron el expte. interno nro. 5424/03 remitiéndolo al Fiscal General ante la Cámara Nacional de Apelaciones y lo Criminal y Correccional Federal.

La historia se repite y la investigación puesta en marcha en el parlamento tiene en la tarea que realizamos hace una docena de años un formidable antecedente para demostrar conductas sistemicas.

(1) Libro: “Fuga de Divisas en la Argentina. Informe Final Comisión Especial de la Cámara de Diputados 2001” editorial Siglo XXI.
 
* Ex Diputado Nacional
Presidente Comisión Especial investigadora de la Fuga de Divisas año 2002
Cámara de Diputados de la Nación


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