“Fuerzas superiores” operan detrás de Macri. El pueblo debería querer saber de qué se trata

¿Qué “fuerzas superiores” operan detrás de Macri? El pueblo debería querer saber de qué se trata

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Contraponiéndose al cándido dichoel pueblo nunca se equivoca”, el ex presidente conservador Carlos Pellegrini Bevans (1846 – 1906) afirmaba que “la política es el arte de engañar a ese gran niño que se llama pueblo”. Receta que parece más actual que nunca, y consiste simplemente en movilizarlo emocionalmente como a un niño, frente a opciones binarias.

Lo cual en términos electorales se conoce como voto bronca, voto fobia, o voto útil. Haciéndolo así muchas veces optar por lo supuestamente bueno a conocer, ante lo malo conocido, lo cual a la luz de las experiencias de las últimas décadas, las mas de las veces lo lleva a elegir lo peor. Cabiendo por ende el interrogante de para quién es realmente útil el voto.

Por Javier Llorens

Lo que está sucediendo en estos tiempos tiene un déja vu para quienes cargamos algunos años observando desapasionadamente la realidad. Se trata del voto bronca, voto fobia, o voto útil.

Pero no del voto bronca o útil asumido por la suya por parte de una sociedad lúcida, sino de una ola de voto fobia pacientemente generada por poderosos usinas mediáticas, y una cohorte de periodistas, líderes de opinión, y políticos expertos en denuncias resonantes.

Que si uno los analiza objetivamente y con detenimiento, evidencian trabajar paralela y disciplinadamente, en la creación lo que bien podría denominarse, una sutil revolución de terciopelo o de colores, que tiene finalmente su expresión en las urnas.

Que lógicamente requiere un estado generalizado de descontento previo, que es magnificado sustancialmente mediante recargar los aspectos negativos del régimen existente, y ocultando los positivos, desbalanceando así el humor de la sociedad y la visión del conjunto.

Logrando así que la sociedad se encolumne en la toma de decisiones electorales, pero no con un basamento racional y lúcido, que es el indispensable para que los pueblos prosperen.

Sino con un basamento eminentemente emocional, que no es precisamente la forma más adecuada de adoptar decisiones para el futuro, máxime si el presente es complicado. Como diciendo estos ya me tienen harto, no los quiero ver más, que venga cualquiera que sea, con tal que se las tomen.

Ciclo que en consecuencia se repite indefinidamente desde hace décadas en nuestra historia. Dado que el solucionar de esa forma irracional y exasperada esa decepción del presente, solo puede llevar a una nueva decepción futura, y así sucesivamente.

Instaurándose así un orden nuevo, en reemplazo del viejo, el que no obstante al poco tiempo también se hace viejo, al no aportar soluciones reales a los problemas existentes.

Igual que una Doña Rosa enojada y harta de su empleada doméstica, que súbitamente la echa de su casa dando un portazo. Y en su reemplazo toma la primera postulante que pasa por la calle, sin pedir mayores datos ni referencias. Cuya única gran virtud, es la de tener un desempeño para el cargo desconocido. Saltando así hegelianamente de tesis a antítesis sin solución de continuidad, sin lograr nunca una síntesis, que es la forma en que se construye la historia.

Inveteradamente estas olas de voto bronca o fobia en Argentina se han dado en un contexto geopolítico especial, como consecuencia de cambios de políticas o de alianzas en el mundo.

Que actualmente ha llegado a niveles inusitados, con la acechanza de China a la hegemonía estadounidense. Disputa ante la cual Mauricio Macri dice que hay que volver a “nuestros amigos de siempre”, ignorando que como señaló Lord Palmerston, “los países no tienen amigos ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes”.

Tal como ya nos demostró EEUU cuando alentó la “guerra sucia”, se puso a favor del enemigo en la guerra de Malvinas, ideó el Consenso de Washington, y se comportó en la crisis del 2001, etc.

Sumados a factores económicos financieros, como es la cuestión del petróleo y la deuda, que hoy nuevamente está presente con las demandas de los fondos buitres. A los que Macri prometió satisfacerlos plenamente, poniéndose inmediatamente a las órdenes del juez Griesa.

Desconociendo las implicancias que ello podría acarrear por efecto de las leyes cerrojo, que podrían generar una verdadera bomba de deuda, al tener que acordarle a quienes ingresaron a los canjes del 2005 y 2010, lo que se otorgue a los fondos buitres.

Además Macri propone endeudar externamente al país todo lo que pueda, inaugurando un nuevo ciclo de endeudamiento a lo Martínez de Hoz. El que como una tutela externa establecida sobre el país, de la que ya teníamos penosas experiencias históricas previas, llevó a que rifáramos y extranjerizáramos todo nuestro patrimonio colectivo. Sin por ello poder evitar la catástrofe del año 2001.

Además esas olas de fobia, siempre han tenido casualmente derivaciones muy concretas a favor de los poderes mediáticos que las generan o acentúan. Como es el caso de CLARIN en anteriores ocasiones, grupo que actualmente enfrenta problemas críticos de supervivencia, por los cambios tecnológicos y regulatorios sucedidos en la última década, y el candidato Macri es el único que le ha prometido públicamente solucionárselos.

Candidato que además evidencia tener un muy pobre diagnóstico respecto la gravísima cuestión del atraso del dólar y la distorsión de los precios relativos, al proponer la peligrosa receta de dejar flotar el dólar. Lo cual en Argentina siempre ha traído megadevaluaciones, hiperinflación, recesión, y enormes transferencias de riquezas.

Basándose para ello en un razonamiento seudo científico casi grotesco, imitación del “dólar hamburguesa” (Big Mac Index) que sostiene que los precios ya tienen implícitos un dólar a 14 pesos. Siendo quizás por eso Macri aplaudido calurosamente como el “candidato del mercado” en el Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina) y también en el exterior.

Receta que aún antes de ser implementada, ya ha comenzado a producir daños en la economía, al haber generado restricciones en la oferta de bienes, y aumentos de precios preventivos. Quedando el interrogante si esa peligrosa receta no se trata de una desestabilización deliberada, para tratar de sumar votos al candidato Macri frente al balotaje.

Y esta cuestión es crucial, porque si el diagnóstico de Macri y sus demiurgos es errado, les pasará como el aprendiz de brujo de Paul Dukas. Que animó a una escoba para que le acarreara agua, y luego no pudo parar ni el acarreo, ni la multiplicación de escobas dedicadas a esa faena, provocando una inundación.

Ya que desatará una carrera imparable entre precios internos y del dólar, como sucedió en 1958, 1962, 1975, 1981, 1989, y en parte en el 2001. Desembocando en una hiperinflación, a la que si se la quiere parar con astringencia monetaria, derivará en una recesión. Y en tal caso el cambio de Cambiemos con esta receta, bien podría hacer que el cambio pase a ser un dólar a 40 pesos o más.

De esa manera, tras las elecciones los propulsores de la ola de indignación y voto fobia se alzan con el beneficio esperado. Mientras quienes inconscientemente son llevados por esa ola, solo se quedan con una loca ilusión y entusiasmo de poca duración.

Seguidamente se amplían los detalles de cómo se llegó a esta situación actual, partiendo del voto bronca del 2003 que encumbró al kirchnerismo en el poder. Que se ha visto notablemente favorecida por los graves furcios en los que incurrió el oficialismo, tanto gubernamentalmente como electoralmente.

Cosas parecidas sucedieron en los votos bronca de 1983, 1989, y 1999, cuyos antecedentes resulta indispensable conocer, para entender en profundidad lo que está sucediendo con el actual voto bronca 2015.

Ya que se trata de una dinámica de engaños al gran niño que se llama pueblo, que no comenzó en el 2003, sino muchos años antes. Razón por la que en la nota “Breve historia del voto bronca o voto fobia 1983 – 2001se amplían los detalles de ellos, y se cita un elocuente escrito del presidente Pellegrini Bevans respecto la trágica y nefasta guerra contra el Paraguay emprendida por Argentina, en el que sintéticamente dijo:

“Hay fuerzas superiores que combinan los sucesos, que mueven a los hombres y las cosas, según su varia índole, en el inmenso tablero de la vida, y preparan para una hora dada las soluciones definitivas… No criticaremos, pues, la política exterior de nuestro país, en los tiempos que precedieron a la guerra: reconocemos cuales eran las exigencias de la opinión pública, que a veces, es la suma de opinión de todas las ignorancias; conocemos cual era la propaganda irreflexiva de la prensa, cuya funesta influencia, en muchos casos, ha dado ocasión a que un célebre académico francés la defina, parodiando a Esopo sobre la lengua: “Es lo mejor y lo peor que tiene la sociedad moderna”.


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