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Justicia Legítima advirtó sobre los vínculos de la corporación judicial con los poderes concentrados

mayo 29, 2015

JUSTICIA LEGITIMA REALIZO EN LA BIBLIOTECA SU TERCER ENCUENTRO NACIONAL
“Hay que democratizar el Poder Judicial”

Jueces, fiscales, legisladores, dirigentes políticos y militantes de derechos humanos debatieron sobre la judicialización de la política y la politización de la Justicia. Advirtieron sobre los vínculos de la corporación judicial con los poderes concentrados.


rebori“¿Cuándo se judicializa la política?

Cuando no se tiene mayoría. La judicialización es el resultado de la debilidad de los poderes conservadores, que embarran la cancha para tratar de evitar una mayor legitimidad de la transformación y la ampliación de derechos.

La politización de la Justicia es lo contrario, es lo que tenemos que hacer, es la razón del surgimiento de Justicia Legítima.” La reflexión del ex canciller Jorge Taiana cerró el último panel del tercer encuentro nacional de Justicia Legítima, que se desarrolló ayer ante un colmado auditorio de la Biblioteca Nacional y del que participaron no sólo jueces y fiscales, sino también dirigentes políticos, militantes de derechos humanos, una antropóloga y un periodista.

“Somos una molestia para el statu quo judicial y está bien que lo seamos”, dijo con orgullo la jueza María Laura Garrigós de Rébori. La presidenta de Justicia Legítima recapituló la historia reciente y sugirió que “somos un actor importante al menos periodísticamente: todas las semanas aparecemos en los diarios, no siempre para bien”.

Destacó como un logro haber pasado de “una anarquía asambleística” a una asociación con núcleos en varias provincias, recordó la división de los actores judiciales ante el debate por la democratización de la Justicia y dijo que conserva “más de 50 comunicados contra esas leyes”.

“Todos tienen el mismo lenguaje. Algún día alguien estudiará si fue una única mano”, propuso. “Las decisiones del Ejecutivo respecto del Poder Judicial dividieron aguas y nosotros quedamos de un lado, no porque estemos con el Ejecutivo, sino porque queremos democratizar el Poder Judicial”, afirmó.

Durante el último año “los medios nos convirtieron en enemigo número uno y algunos de nuestros miembros aparecieron como ‘el fiscal de JL’ o ‘el juez de JL’, sin decir nada pero dando a entender que no eran buenos”, recordó.

“Ultimamente ese achaque de que actuábamos políticamente trascendió y los que no están con nosotros también demuestran su ideología política”, agregó y citó al fallecido Enrique Petracchi: “El juez que cree que no tiene ideología es un cangrejo que no sabe que es crustáceo”.

“Hoy ya nadie niega que la realidad se lee a través de la ideología, así que esa pretendida crítica tuvieron que dejarla de lado y las cosas son más transparentes”, celebró.

Leopoldo Moreau, que se presentó como “el último mohicano del radicalismo”, explicó que la politización de la Justicia se dio “a medida que la democracia aumentó sus tensiones con los grupos corporativos” y diferenció los ’90, cuando “buscaban resguardar privilegios que esa etapa les otorgaba”, de la última década, cuando “judicializaron la política para contrarrestar los avances de la democracia”.

Lamentó que el fenómeno “implica la renuncia de la política a su rol” y que “adquirió una particular visibilidad y salvajismo”. El dirigente radical consideró que “el caso Nisman desnudó la existencia de una mafia judicial articulada con las mafias de los servicios de Inteligencia, todos ellos sirviendo a intereses corporativos, que creyeron que se daban las circunstancias para crear un golpe blando en la Argentina”.

Lamentó que “miembros de la Corte que rumiaban sus diferencias con los intentos de democratización hayan decidido ponerse a la cabeza del partido judicial” y calificó como “un episodio patético” al “proceso anticipado de reelección del presidente de la Corte, que puso al desnudo que su titular trabaja en inteligencia con los sectores de la oposición que sistemáticamente bloquean la posibilidad de completar su integración”.

Por último consideró que la democratización judicial es una deuda pendiente de la democracia y destacó la importancia de introducir el tema en el debate electoral.

Hugo Vaca Narvaja, juez federal de Córdoba, repasó la historia que dio origen al control de constitucionalidad difuso por el cual todo juez puede declarar inconstitucional una ley del Congreso.

“Si es bueno o malo depende del grado de responsabilidad de los magistrados”, explicó, y recordó que “en los últimos tiempos vimos por ejemplo a un juez dictar una cautelar sobre una ley como la de medios”.

“Ahí podemos palpar la gravedad de la invasión de poderes. ¿Cómo un juez de primera instancia de cualquier lugar del país puede paralizar una ley sancionada por casi todos los representantes del pueblo?”, planteó.

“Es la discusión de fondo de este sistema”, sostuvo, y consideró que la declaración de inconstitucionalidad “debe ser utilizada de manera escueta y puntual ante situaciones de gravedad”.

Durante sus seis meses como juez lo hizo dos veces: para cuestionar la facultad del Servicio Penitenciario de Córdoba de mantener a los internos encerrados durante casi 24 horas en celdas de 2×3 y “por las requisas íntimas a las que sometían a los parientes de los internos”.

“Mi postura tuvo muchísima resistencia del Ministerio Público Fiscal, es una lucha diaria”, admitió, y aclaró que “accedí a la magistratura desde la calle, de donde sólo ingresa el siete por ciento de los aspirantes”. “Me siento una especie de oso panda judicial”, bromeó.

Alicia Ruiz, jueza del Tribunal Superior de Justicia porteño, reflexionó a partir del “pánico moral que asalta a algunos sectores” cuando se habla de judicialización de la política o viceversa.

Partió de la base de que la sociedad está atravesada por conflictos que expresan y cuestionan relaciones de poder. “El antagonismo es un dato que no puede ser eludido ni erradicado”, advirtió, y lo contrastó con “el discurso de la institución judicial, que elude su carácter social y político”.

“Muchos jueces sirven a fines que desconocen. La distancia entre lo que creen que hacen y lo que hacen tiene efectos perversos cuando se trata de afianzar modelos democráticos de organización social y política”, advirtió.

Explicó que “derecho y política son en algún punto inseparables” y que la particularidad actual es que “estamos enfrentados a dos modelos que pugnan por la hegemonía”.

El desafío es no perder de vista que “el derecho sirve en la medida que puede diferenciarse de otros subsistemas sociales”.

“Si los jueces creen que tienen que regir los destinos de la Nación defendiendo un proyecto en términos de la política, tienen que dejar ese lugar y trasladarse a otros lugares.

Quienes defendemos la democratización no queremos abandonar el espacio de la lucha contrahegemónica, queremos defenderlo en los términos y con los límites en que es posible desde el Poder Judicial”, diferenció.

“Es una batalla que vale la pena dar y que desde el espacio del derecho estamos en condiciones de dar de manera peculiar pero con fuerte incidencia en la vida de todos”, concluyó.

El primer panel lo cerró la defensora general Stella Maris Martínez. Reivindicó que integren Justicia Legítima personas que no provienen de la corporación judicial pero también quienes ocupan altos cargos porque “luchamos contra las malas prácticas que nos dan ventajas”.

Admitió que desde el Poder Judicial “estamos dando una imagen espantosa” aunque consideró que “la gran responsable de todo esto es la política”.

“Más de 30 años de democracia no han alcanzado para construir una política a la altura de la República, de la democracia. El rol que algunos colegas están ocupando, a mi entender equivocados, es porque no hay un movimiento político que tome su lugar y dé alternativas, enfrente, represente”.

Actores judiciales ocupan el lugar de la política “con instrumentos muy peligrosos: es terrible que el Parlamento apruebe una ley y un grupo impida que se aplique con un amparo”, advirtió.

Celebró la aprobación en el Senado de las leyes orgánicas de los ministerios públicos fiscal y de la defensa pero advirtió que “ya hay personas que se han juntado buscando sobre qué punto pueden plantear la inconstitucionalidad”.

Recordó el avance que significa la ley de ingresos democrático y contó que no faltan defensores enojados que le plantean “¿cómo no voy a poder nombrar a mi hijo?”.

Al final propuso “empujar, reclamar, insistir, reivindicar valores verdaderos y sumar a la sangre nueva”. “Tenemos que tratar de estar en todas partes, que nos sigan diciendo que somos los malos, que no nos puedan hacer callar”.

El fiscal Félix Crous recordó que “la politización de la justicia no es un fenómeno nuevo” sólo que “cuando se politizó en términos elitistas, aristocratizantes y antipopulares no mereció una crítica feroz”.

Destacó que “todos los anticuerpos del Poder Judicial se activaron ante las leyes para democratizarlo” y repudió a quienes “se atribuyen para sí una suerte de tercera Cámara del Congreso que con un uso bastardo de las cautelares están dispuestos a neutralizar la actividad legislativa”.

Se mostró pesimista sobre una reforma desde el Poder Judicial. “Sólo se podrá afectar este panorama por la acción de la política, que es la más pura de una sociedad organizada. Nada bueno se puede esperar de los recursos con los que cuenta el Poder Judicial en sus entrañas”, advirtió.

La antropóloga María José Sarrabayrouse hizo una detallada caracterización del Poder Judicial, repasó privilegios naturalizados como la exención del Impuesto a las Ganancias o el carácter vitalicio de la magistratura, contrastó la visión de un rol “pretendidamente neutral” de los operadores frente a la política como “el reino de la parcialidad” y como consecuencia la negación “del carácter político de la conformación judicial”.

Noemí Labrune, histórica militante de la APDH Neuquén, contó la experiencia local de la reforma del Código Procesal y del juicio por jurados y coincidió con Crous en que “el Poder Judicial es una roca muy dura y hace falta una fuerte incidencia de lo político” para modificarlo.

El periodista Roberto Caballero destacó la importancia de que “los jueces entiendan que es un trabajo y no un título nobiliario” y consideró que en su actual conformación “la Corte es la expresión bonsai” de la que existió hace una década.

Taiana definió el rol histórico de la administración de justicia como “legitimadora de un orden social injusto y desigual” y consideró la estrategia de reformarla “fue limitadísima”.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín destacó “la moderación en el sistema político” y el hecho de que “el Juicio a las Juntas relegitimó al Poder Judicial en su conjunto, con lo cual pudo evitar transformaciones más profundas”.

En los ’90, el primer intento de reformar el Código Procesal Penal se frustró “por la resistencia de la estructura de poder, en particular de los jueces federales”.

“Esa deuda se está tratando de saldar”, dijo, y citó como ejemplo “la media sanción de ayer (por el miércoles) en el Senado, que la oposición y la prensa concentrada presentan como una especie de crimen de lesa humanidad”.

La renovación de la Corte a partir de 2003 fue “un paso formidable pero limitado”, dijo. “Se pensó que una buena Corte iba a permear doctrinas e interpretaciones que mejoraran el sistema en su conjunto pero no sucedió, seguimos teniendo una estructura judicial muy elitista, muy ineficiente y muy subordinada a los poderes concentrados”, lamentó.

“Esa tarea pendiente efectivamente no va a ser un proceso de auto-renovación desde adentro. Se puede avanzar en propuestas pero el rol político esencial de la administración de justicia, que es garantizar la justicia para todos y en particular los derechos humanos y los derechos económicos, sociales y culturales de los más vulnerables, requiere de una transformación que tiene que venir desde afuera del Poder Judicial: desde el sistema político y probablemente ni siquiera del Parlamento sino de una reforma constitucional”, afirmó Taiana.

“Es una tarea política para todos los que estamos aquí en cuanto reclamo y exigencia para el próximo gobierno, y si es del Frente para la Victoria con mucha más razón”.


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CFK. 205º Aniversario de la Revolución de Mayo. Semana de Mayo

mayo 25, 2015

SEMANA DE MAYO
CFK: “Hemos forjado una nueva identidad democrática”

Ante una multitud reunida en la Plaza de Mayo, la presidenta Cristina Kirchner repasó los logros de los 12 años de gobierno kirchnerista y aseguró que “no se trata de irse o de quedarse, porque este es un proyecto colectivo y depende de ustedes que sea profundizado“. En ese sentido, aseguró que “lo más importante que se puede dejar es la verdad, la memoria y la dignidad“, porque “nadie podrá engañar al pueblo“. La jefa de Estado se dirigió en varias oportunidades a los trabajadores y a los medios de comunicación, a los que les pidió que “no exacerben los ánimospara que los ciudadanos pueden “decidir libremente” cuál será el próximo gobierno.



25demayoLa presidenta subió al escenario poco después de las 18.30 y rodeada por gobernadores, ministros del Gabinete y artistas, cantó el himno nacional. Luego llegaron los cantos desde la plaza, que demoraron varios minutos el inicio de discurso.

La jefa de Estado comenzó recordando la asunción del expresidente Néstor Kirchner doce años atrás y además de reiterar aquella frase en la que aseguró “no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada“, aseguró que aquel “discurso fundacional” dejó “otro concepto que adquiere dimensión simbólica doce años después. Él dijo que cambio era el nombre del futuro“.

Él dijo que los dirigentes íbamos a ser juzgados por conductas, acciones, eficiencia, pero fundamentalmente por los resultados de los políticas que aplicáramos en el país y aquí estamos a 12 años“, resaltó y señaló que otros dirigentes quieren volver a las políticas de los años ’70 y ’90, a quienes calificó como “los que quieren retroceder a un pasado de gobierno sin pueblo”.

La jefa de Estado se tomó varios minutos para repasar las acciones de gobierno, entre ellas, la Cumbre de las Américas y la reestructuración de la deuda, finalizada durante su gobierno en 2010.

Hoy el 93 por ciento de los acreedores están dentro de la reestructuración de deuda soberana más importante de la historia del mundo, aunque quedaron aleteando afuera unos pocos buitres, que son poderosos y manejan medios de comunicación“.

En ese momento, recordó que “decían que íbamos a arreglar porque tenían secretos que iban a revelar” y repondió: “No tengo nada de qué avergonzarme, no tengo ninguna cuenta que me pueden descubrir, por el contrario le descubrieron cuentas en el exterior a otros“.

También destacó los doce años seguidos de discusiones paritarias y Consejo del Salario, cuando aprovechó para dirigirse a las referentes de las centrales obreras: “Yo espero que a partir del 10 de diciembre, los mismos dirigentes sindicales pongan las mismas fuerzas y las misma injundia para defender los derechos que los trabajadores argentinos han conseguido en estos años“. Y más tarde agregó que de no ser así, ella se encargaría, sin revelar desde que cargo o rol, de “decirles a los trabajadores que cambien de dirigentes”.

En ese pasaje, la mandataria también se refirió a los medios de comunicación que describieron los momentos de bonanza económica como “un veranito” y subrayó: “Vamos por 12 veranos para la Argentina, queremos también el verano número 13“.


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Un nuevo terrorismo cuyo operador principal es el delirio de medir

mayo 22, 2015

por Gustavo Dessal

El psicoanalista y escritor argentino Gustavo Dessal, radicado en España desde 1982, reflexiona en este artículo exclusivo para esta agencia sobre la obsesión por la felicidad y por la seguridad, desplazada también en la actualidad sobre la salud, componiendo un nuevo terrorismo cuyo operador principal es la medición.
 
Dessal es miembro de la Escuela Española de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Es autor de un libro en conjunto con el sociólogo polaco Zigmunt Bauman y de varias novelas, de las cuales Clandestinidad y Micronesia han sido publicadas por Interzona.
 

Este es el texto:

medicionSi hasta ahora hemos podido referirnos a la Historia del Pensamiento, la debilidad del pensar contemporáneo da paso a otra Historia, no completamente nueva, pero que asume rasgos inéditos: la Historia del Cuerpo. El siglo XXI inaugura un nuevo paradigma del cuerpo, que ya no es exaltado por la pasión cristiana sino convertido en uno de los objetivos prioritarios de la industria posmoderna de la felicidad.
           
Desde los albores de la humanidad, la felicidad ha sido un objeto de la reflexión filosófica, es decir, un concepto abordado con los instrumentos del pensamiento, sometidos ellos mismos a la relatividad de las épocas, las ideologías y los condicionamientos culturales.

En las últimas décadas la tendencia comienza a cambiar, y la felicidad ya no es un objeto disputado por el debate político, ético o psicológico sino que se ha convertido en un campo de experimentación y análisis científico.

La aspiración consiste en suponer que los instrumentos de la ciencia y la técnica pueden ponerse al servicio de la construcción de un modelo objetivo de felicidad, una felicidad que no dependa de lo que el sujeto siente, sino que se propague como una fórmula apoyada en funciones inobjetables, no sometidas a las variabilidades culturales, subjetivas o locales, sino elevadas a la categoría de una verdad absoluta, respaldada por el conocimiento pretendidamente científico, término que ha ido cobrando la sacralidad que hasta no mucho tiempo era solo patrimonio de las religiones.

Haciendo gala de una extraordinaria clarividencia, el revolucionario francés Saint Just (uno de los grandes protagonistas de la revolución francesa) llegó a proponer que la felicidad era una cuestión política, adelantándose casi doscientos años al pensamiento biopolítico actual.

No obstante, las transformaciones de la cultura se suceden a un ritmo vertiginoso, y la felicidad va siendo rápidamente colonizada como un objetivo de la ciencia, o más específicamente de la técnica.

Y dado que la satisfacción es inconcebible sin la dimensión del cuerpo (incluso en aquellas satisfacciones que suelen considerarse propiamente sublimadas o intelectuales), ahora se trata de concentrarse en él, de exaltarlo, pero no a través de la promoción perversa del dolor y la llaga, de la concupiscencia y el pecado, sino como destinatario de la promesa de bienestar supremo.

El discurso contemporáneo ha abonado el terreno para cultivar la ideología de la salud, a fin de hacerle rendir los frutos que alimenten los dictámenes del mercado.

Todas las piezas de la maquinaria neoliberal se han puesto en funcionamiento, alentadas por el evangelio de la seguridad, que no solo se ocupa de la prevención de los atentados terroristas sino también de los enemigos que asaltan nuestro organismo.

La vida sana es una grandiosa industria que demuestra la extraordinaria plasticidad del capitalismo, su inédita astucia para obtener plusvalía mediante un cambio permanente de estrategia, conforme a las necesidades del momento.

En los Estados Unidos, McDonald’s va desapareciendo poco a poco, y en su lugar florecen nuevas cadenas que nos atan a la servidumbre de la comida sana, ecológica y limpia.

El fracking y la minería a cielo abierto, sin escatimar todo el cianuro necesario, conviven con las empresas eco friendly dedicadas a reparar esos daños, y todas tienen accionistas en común.

Pero ahora hay una convergencia cada vez mayor en la venta de la prosperidad corporal, por el bien de los usuarios y la alegría de muchas corporaciones.

El negocio del cuerpo busca la justa medida de los goces que le convienen, y la eternidad ya no pertenece al reino de los cielos, sino al esfuerzo denodado de la ciencia por regalárnosla aquí en la tierra.

Por supuesto, el lector sabrá apreciar el carácter figurado de esta última frase, puesto que en este mundo no se regala nada, todo se compra y se vende, sin desestimar al mismo tiempo la innegable democratización de la técnica, que pone el bienestar cada vez más al alcance de los bolsillos poco abultados.
 
Fumar y ser gordo no solo es malo para la salud. Lo es, y afirmo no formar parte del contraterrorismo que propaga la idea de que el cáncer de pulmón, la diabetes y las enfermedades coronarias son un invento de la Big Pharma para vendernos sus productos.

Pero estar sano no solo es ahora un objetivo razonable, sino un imperativo moral, un propósito que debe conseguirse por todos los medios, porque la enfermedad y la muerte ya no tienen cabida en la mentalidad contemporánea.
            
En los últimos años, un grupo de informáticos, periodistas e investigadores, han puesto en marcha un importante movimiento que posee ya ramificaciones en todo el mundo: The Quantified Self  (El yo cuantificado, http://quantifiedself.com), que agrupa a miles de personas dedicadas al selftracking, un neologismo que se traduce más o menos como autorastreo.

Con la ayuda de toda clase de instrumentos técnicos de medición que pueden llevarse cómodamente en el cuerpo (relojes, pulseras, brazaletes, sensores térmicos y acelerómetros), los adeptos al Quantified Self dedican gran parte de su tiempo a medir: el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el número de pasos andados, las características del sudor.

La filosofía es muy simple: aquello que puede medirse, debe ser medido. O como lo expresa Gary Wolf, uno de los fundadores del movimiento: Se trata de una prueba que comienza por una persona muy importante: tú mismo.

Desde luego, la sacralización del yo no es algo que Wolf haya inventado. Su mérito, junto con el de sus colegas, consiste en promover una presunta objetivación del narcisismo. Todas las constantes que se evalúan, no solo implican para ellos la búsqueda de la salud física, sino que suponen la posibilidad de encontrar el algoritmo de la felicidad.

El propósito último es la gigantesca acumulación de datos que presuntamente nos ayudarán a construir un mapa personalizado de cada organismo, y a penetrar en los pliegues secretos donde se inician los mecanismos del humor, los yacimientos escondidos que fabrican la química de nuestros estados de ánimo, emociones y deseos.
 
En su artículo The Measured Man (El hombre medido, http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2012/07/the-measured-man/309018/, Mark Bowden, figura destacada del periodismo norteamericano, narra la saga de Larry Smarr, uno de los héroes más aclamados por el movimiento Quantified Self.

Astrofísico, padre fundador de las investigaciones que condujeron a la creación de internet, este genio laureado con todos los honores internacionales a los que un científico puede aspirar, abandonó hace años el rastreo del cosmos para dirigir su enfoque hacia un universo más apasionante e infinito: la materia fecal.

Larry mide diariamente todos los marcadores orgánicos de su cuerpo: temperatura, ritmo cardíaco, presión arterial, análisis de sangre y de orina, pero su pasión fundamental se centra en sus propios excrementos, de los que extrae muestras permanentes que envía a los laboratorios para guardarlas más tarde en un gran congelador.

Citémosle, puesto que sus palabras, pese a referirse a sus desperdicios, no tiene por el contrario desperdicio alguno: ¿Se ha preguntado alguna vez la riqueza de información que hay en su caca? Hay alrededor de cien mil millones de bacterias por gramo.

Cada bacteria posee un ADN cuya longitud  promedio es aproximadamente de diez megabases, digamos que un millón de bytes de información.

Eso significa que la materia fecal humana tiene una capacidad de datos de aproximadamente cien mil terabytes de información acumulada en cada gramo. Eso es infinitamente más información de la que contiene el chip de su smartphone o su PC.

De modo que la caca es muchísimo más interesante que un ordenador. Larry habla con indisimulado entusiasmo sobre su caca, y no tiene reparos en abrir su congelador para mostrar las miles de muestras que almacena.

Larry, posiblemente sin saberlo, no solo es el hombre medido, sino la metáfora viva del núcleo más profundo del capitalismo: una sistema cósmico, un universo cerrado y regido por fuerzas incontrolables, que gira alrededor de un núcleo central: la mierda.

Larry acumula mierda, pero enseña que la mierda no solo es riqueza, oro puro, como Freud supo demostrarlo al echar luz sobre la equivalencia entre el dinero y las heces, sino también una fuente inagotable de datos.

Caca=datos=dinero, es la fórmula definitiva de la civilización contemporánea, donde todo (incluida la caca) es mercancía negociable, sin olvidarnos de que en el conjunto se incluye a los seres humanos como desechos potenciales o realizados, según las circunstancias.

En el gran manicomio global, el cuerpo puede ser secuestrado para experimentos farmacológicos (de los que Joseph Mengele fue el pionero indiscutible) o puesto en el circuito de la salud compulsiva.

La diferencia depende en gran parte del lugar donde a cada cuerpo le ha tocado nacer.

El músculo financiero es un fabuloso esfínter virtual que retiene, acumula o evacúa, según los ritmos poderosos del mercado. Larry mide los índices de su cuerpo con más ahínco y rigurosidad que los Down Jones, Nasdaq, Nikkei o Ibex 35, pero la esencia es la misma: la acumulación de capital y de mierda, indistintos en su materialidad informativa.
           
Por fortuna, no faltan algunas voces reflexivas. El doctor H. Gilbert Welch, profesor de medicina en el Dartmouth Institute for Health Policy and Clinical Practice (Instituto Dartmouth de Política Sanitaria y Práctica Clínica) escribió un libro titulado Overdiagnosed: Making People Sick in the Pursuit of Health  (Sobrediagnóstico: cómo enfermar a la gente en la búsqueda de la salud) en el que se muestra escéptico sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la promoción delirante de la salud.

Los datos no son información. La información no es conocimiento. Y desde luego, el conocimiento no es sabiduría. Es probable que Welch no haya leído a Jacques Lacan, pero no lo ha necesitado para afirmar que aunque suene contradictorio, la anormalidad es normal.

Toda medición del cuerpo necesariamente acabará por hallar algo que va mal. La esencia de la vida es la variabilidad. El monitoreo constante es una receta para todos que nos juzga como enfermos. De ese modo, se promueve el intervencionismo. Y el intervencionismo, aclara, nunca está exento de riesgos.

La sociedad que nunca jamás se empeñó tanto y tan obsesivamente en la prevención de los riesgos, está sórdidamente empujada hacia un horizonte que los multiplica, creándose de este modo un movimiento circular que nadie sabe cómo detener.

Kevin Ashton, un informático británico del MIT, creó el término Internet de las cosas para designar la red que vincula objetos físicos (cosas) provistos de componentes electrónicos, sensores y conectividad, capaces de intercambiar datos entre sí y con un operador a distancia.

Por cosas se entiende una gran variedad de dispositivos, desde monitores cardíacos implantados en el cuerpo, biochips insertados en personas o animales, sistemas de termostato o lavavajillas activados y monitorizados desde el teléfono móvil.

Pero por si acaso nos faltaba alguna cosa por medir, controlar y vigilar en el panóptico de la red, el mercado lo ha encontrado antes de que a usted se le ocurra imaginarlo.

La compañía Sproutling, con sede en San Francisco, agotó los pedidos de sus monitores para bebés antes de que salieran a la venta.

Una suave banda elástica que se coloca en uno de los tobillos del bebé mide la temperatura, el ritmo cardíaco y respiratorio, los movimientos cuando duerme, y es incluso capaz de predecir en cuánto tiempo el niño habrá de despertarse, a fin de que sus padres puedan planificar mejor sus tareas.

Todo ello queda registrado y llega de inmediato a la pantalla de un dispositivo móvil IOS o Android que los progenitores revisan constantemente. Los padres -en especial los primerizosson el blanco fundamental y explícito de estos nuevos objetos de consumo bendecidos por el credo de la seguridad.

Cada vez que un dato evidencia algo anómalo, suena una alarma. La frecuencia de falsos positivos es tan grande, que muchos padres viven angustiados durante el día y no logran dormir por la noche, produciéndose el efecto exactamente contrario al esperado: que el Internet de las cosas contribuya a aumentar la inquietud de los tecnoprogenitores, en lugar de aliviarla.

El fantasma que se agita en el fondo de esta moderna locura de control (que incluye el uso de pañales inteligentes que analizan la orina del bebé y envían los datos de los marcadores bioquímicos al smartphone) es el temor al síndrome de muerte súbita, una enfermedad de causa desconocida, y que para la que ningún dispositivo de control preventivo posee la más mínima utilidad.

Para colmo, los bebés perfectamente normales tienen variaciones cardíacas y respiratorias frecuentes que obsesionan a los padres, obligándolos a aumentar la frecuencia con la que -presa de la angustia latente- consultan sus pantallas, literalmente desbordados con datos que exceden por completo la capacidad de ser comprendidos, analizados y transformados en una intervención sensata.

Los médicos son por ahora escépticos respecto de la utilidad de estos aparatitos, puesto que incluso los monitores hospitalarios dotados de una tecnología cien veces más sofisticada suelen enviar datos erróneos o falsas alarmas.

Sin embargo, los fanáticos del selftracking, no conformes con rastrearse a sí mismos, admiten en Quantifiedbabies su obsesión por rastrear a nuestros pequeños (sic).

Su lema, reza: Somos padres que nos cuantificamos a nosotros mismos, empleando todos los instrumentos, desde Fitbit a Withings. Queremos aplicar el mismo rigor [sic] a aquellos que no pueden aplicárselo a sí mismos: nuestros hijos.

En el año 2004, el psicoanalista francés Jaques-Alain Miller y el filósofo Jean Claude Milner publicaron el libro ¿Desea usted ser evaluado?, en el que analizaban y advertían sobre la verdadera voluntad aniquiladora de la subjetividad que subyace a la ideología de la medición absoluta.

Kevin Gaut, Julia Nacsa y Marcel Penz, investigadores de la Universidad de Umea en Suecia, crearon un experimento denominado Baby Lucent para estudiar los peligros potenciales generados por los dispositivos para bebés: el aumento de la angustia en los padres, la inhibición de lo que consideran intuición parenta” y el incremento de la distancia entre padres e hijos.

Durante los 50, siguiendo las huellas del descubrimiento freudiano, Lacan propuso una teoría para demostrar que lo específicamente humano de la comunicación entre el bebé y la madre (entendiéndose aquí por madre cualquier figura que cumpla dicha función) es el proceso por el cual el grito del bebé, provocado por el estímulo de una necesidad orgánica, es decodificado por el adulto, es decir, transformado en un significado humano, subjetivo, y por lo tanto encriptado según el modo en que es traducido por el receptor.

Este pasaje del grito a su encriptación significativa, lejos de realizarse según un patrón de análisis algorítmico, se procesa conforme al inconsciente de la madre, lo cual da lugar a la mayor equivocación de la existencia: que la respuesta que el bebé obtiene le reserva siempre una satisfacción fallida.

Pero la paradoja consiste en que de no mediar esa falla originaria los seres hablantes no tendríamos deseos, puesto que los deseos son el residuo reactivo que sedimenta como resultado de esa frustración inevitable, y que forma el lecho vital de todo sujeto humano, el verdadero y constante motor de búsqueda.

A pesar de los esfuerzos de Miller y Milner, la respuesta a la pregunta que dio título a su ensayo es: Sí. Todos queremos ser evaluados, medidos, tasados, confiados a la supuesta infalibilidad de los datos, las cifras, las estadísticas, la falsa objetividad con la que se pretende “iluminar” los rincones opacos y sutiles del ser hablante.

Aunque es pronto para aventurarse, no podemos descartar que el Internet de las cosas, en su aspiración por obtener una lectura del grito primario limpia y libre de las impurezas del deseo de la madre, pueda ser un factor determinante en la causalidad de la psicosis infantil.

Lo que sí se posible afirmar sin temor a equivocarse, es que el triunfo de la religión previsto por Lacan no proviene de una reacción al sinsentido del discurso científico-técnico. Ese discurso es ahora la religión, la única y la verdadera.

Fuente: Telam


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CFK. Inauguración Centro Cultural Kirchner, en el ex Correo Central. Cadena Nacional

mayo 21, 2015

YA ESTA ABIERTO AL PUBLICO
Cristina: “La cultura es trabajo”

Durante la puesta en marcha del Centro Cultural Kirchner, construido en el Palacio de Correos, declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, la Presidenta reivindicó la inversión de 24.000 millones de pesos en infraestructura cultural realizada por el Gobierno nacional entre 2003 y 2015, recordó que “el auge de la cultura tiene que ver con el auge de la economía” y afirmó que ésta debe estar asociada a la promoción de los bienes culturales. Adelantó que el próximo domingo la Orquesta Sinfónica Nacional tocará el Himno en una de sus salas, pidió cambiar el nombre de uno de los sectores del edificio, “La jaula”, por “La colmena”, y reconoció estar emocionada: “Siento que me falta el aire, pero quédense tranquilos que pienso seguir respirando, porque la vida es maravillosa”. Por último agradeció a los trabajadores que participaron del emprendimiento y “muy especialmente” a los ministros de Infraestructura, Julio de Vido, y de Cultura, Teresa Parodi.


Durante su discurso por Cadena Nacional, la mandataria recordó que la puesta en marcha de un centro cultural era “un viejo sueño” del expresidente Kirchner, para quien “el correo no solamente era una obra cultural“. “Formaba parte de su infancia. Su padre, trabajador del correo empezó siendo cartero y terminó siendo tesorero del correo de Santa Cruz“, relató.

En 2006 el expresidente Néstor Kirchner resolvió convertir el edificio abandonado y con gran parte de sus áreas en desuso en un centro cultural de excelencia, con sentido federal e inclusivo, en el que puedan expresarse todas las manifestaciones artísticas y estén al alcance de todos, y en 2012 el Congreso de la Nación decidió que se denomine Centro Cultural Kirchner, llevando así el nombre de quien lo impulsó.

En esta primera etapa de apertura del Centro Cultural se podrá acceder a los atractivos principales del área nueva, como la sala de conciertos de La Ballena, con capacidad para 1750 personas; a La Cúpula, desde donde se puede ver toda la ciudad; el espacio La Gran Lámpara, una estructura vidriada colgante sostenida desde un entramado de vigas Vierendeel.

Además, se podrá recorrer la Plaza Seca, debajo de la Ballena Azul, desde donde se puede ver el resto del espacio.

El edificio está dividido en dos partes: la histórica y la industrial. En la primera se dedicaron a la restauración, conservando los tres enormes vitrales y el mobiliario de época. Allí se encuentra el salón de honor y lo que fue el despacho de María Eva Duarte de Perón.

Cuenta, además, con nueve auditorios multimedia, y en el sector industrial están la sala sinfónica y el Chandelier, estructura colgante que se usará para muestras de arte.


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CFK. Promulgación Ley de Recuperación de Ferrocarriles Argentinos

mayo 20, 2015

20–05–2015, Buenos Aires: A su llegada a la cabecera del andén 8 de la Estación Retiro, la Presidenta fue recibida por el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, tras lo cual ingresó una formación ferroviaria –un tren OKM- en el andén 7 y, en forma simultánea, se proyectaron imágenes del servicio ferroviario en todo el país.

La presidenta estuvo acompañada en el estrado por el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, Eduardo ‘Wado’ de Pedro, como también gobernadores, legisladores, intendentes y trabajadores ferroviarios.

Luego habló Randazzo (discurso por separado), tras lo cual la Presidenta firmó el Decreto de la Promulgación de la ley de creación de Sociedad Ferrocarriles Argentinos S.E. y pronunció un discurso (ver por separado).

Previamente en las instalaciones de la estación hubo intervenciones artísticas y se exhibieron formaciones de corta y larga distancia recientemente incorporadas por el Estado Nacional.

La ley promulgada hoy por el Ejecutivo fue sancionada el 15 de abril último por el Congreso. Dispuso la creación de la empresa Ferrocarriles Argentinos y declaró de Interés Público Nacional y Objetivo prioritario de la Argentina la política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas.

La política de recuperación y modernización ferroviaria encarada por el gobierno nacional en los últimos años ha significado la inversión de 1.125 millones de dólares en material rodante 0Km y la incorporación de 1250 trenes de pasajeros 0Km.

Esta política ha posibilitado la incorporación de 225 coches 0KM en el ramal Sarmiento, 180 coches en el ramal Mitre, 184 coches diesel en el ramal San Martín, 300 coches eléctricos en el ramal Roca y 87 coches 0Km diesel al Belgrano Sur.

Asimismo se está electrificando el tramo La Plata-Constitución con una inversión de 500 millones de dólares y se pusieron en marcha tres servicios 0 km. de cercanía: Constitución-La Plata, Constitución-Chascomus y Constitución-Cañuelas, con más de un millón de pasajeros transportados.

Además en materia de larga distancia se han adquirido 220 coches y 22 locomotoras 0 km. con una inversión de 321,5 millones de dólares.

Otro logro de la política ferroviaria es la renovación entre 2014 y 2016 de más de 3700 km de vías para trenes de pasajeros.

Durante el acto se mostraron algunos de los hitos del proceso de transformación ferroviaria que se está viviendo a lo largo y ancho del país tales como la puesta en funcionamiento un nuevo tren entre capilla del Señor y Victoria; la reactivación del tren Buenos Aires-Mar del Plata que en los primeros tres meses transportó a más de 100.000 pasajeros.

También la puesta en servicio del tren Buenos Aires-Rosario; el restablecimiento después de 13 años sin funcionar de un tren entre Buenos Aires y General Pico, La Pampa, con un nivel de ocupación del 97%.

Además la llegada de un tren a Rufino, Santa Fe, desde Buenos Aires, después de 22 años; la recuperación de la operación de los trenes a Córdoba reemplazando las viejas formaciones de 1960; la incorporación del servicio internacional entre Posadas y Encarnación, Paraguay, que constituye una solución para misioneros y paraguayos que perdían horas cruzando el puente internacional; la reactivación bajo gestión estatal del Tren a las Nubes en Salta; y el Tren de las Sierras que volvió a unir Alta Córdoba con Cosquín.


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