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CFK expuso en la Sesión Plenaria. Cumbre de las Américas Panamá 2015

abril 13, 2015

11–04–2015 / Panamá: Cristina Fernández de Kirchner calificó hoy de “absurdo y ridículo” el decreto de su par estadounidense, Barack Obama, que declara a Venezuela como una “amenaza a su seguridad“, y cuestionó las “nuevas formas sutiles de intervención” a los países.

Durante su discurso en la VI Cumbre de las Américas que tenía lugar hoy en la ciudad de Panamá, Cristina sostuvo que “ningún país del continente americano puede ser una amenaza para Estados Unidos”.

Y opinó que “es ridículo siendo que Estados Unidos es la mayor potencia militar, financiera y científica del mundo que tiene un presupuesto de 640.000 millones de dólares“.

Al hablar luego del presidente cubano, Raúl Castro, Cristina manifestó su satisfacción por esta ser su última cumbre y que coincida con la incorporación de la República de Cuba a este tipo de encuentros, y llamó a reconocer que el país caribeño estuvo presenteporque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes y con un pueblo que sufrió y sigue sufriendo muchísimas penurias, y fue conducido por lideres que no traicionaron su lucha sino que fueron parte de ella“.

Desde el Centro de Convenciones de Atlapa y ante los mandatarios de todo el continente, Cristina marcó un contrapunto con Obama (quien había dicho no estar interesado “en ideología y cosas que sucedieron cuando no había nacido“) y destacó que a ella le encanta “la historia, porque ayuda a entender lo que pasa y prevenir lo que puede llegar a pasar. La historia enseña que para entender porqué pasaron las cosas”.

La Presidenta también pidiósinceridad” a sus pares con respecto al tema del narcotráfico, el que, dijo, “debería ser abordado por los países que más consumen” porque “el nudo de la cuestión es el financiamiento“.

“¿En dónde se lava el dinero del narcotráfico? ¿En donde se produce o en los paraísos fiscales y en los países donde se la consume“, se preguntó Cristina, y recordó que la “sustancia tóxica vale 2.000 dólares cuando sale del país productor y llega a Chicago valiendo 40.000“.

En ese sentido, señaló que “la droga y el dinero quedan para los países desarrollados y los muertos y las armas para los países de América Latina“.

La Presidenta comenzó a hablar a las 13.49 (hora argentina) en la reunión plenaria de la VII Cumbre de las Américas que se desarrolla en Panamá, en el Centro de Convenciones de Atlapa.

La antecedieron en el uso de la palabra, Rafael Correa, Dilma Rousseff, Peña Nieto, Barack Obama y Raúl Castro.


Señor Presidente: en primer término, agradecer al presidente Juan Carlos Varela, la cálida bienvenida de él y de su pueblo, a esta VII Cumbre de las Américas. También saludar a todos los mandatarios y mandatarias presentes, Jefes de Delegaciones.

Bueno, no resulta hablar después de la intervención del presidente de la República de Cuba, amigo y comandante Raúl Castro, pero creo sinceramente que, a partir de esta intervención, sería necesario que en todas las Cumbres, no solamente en la de las Américas, sino en todas las Cumbres, en todos los Foros Internacionales, en las cuales somos tan afectos a incluir como en esta, y estoy muy de acuerdo en hacerlo, las palabras, las ideas y las convicciones de equidad, de prosperidad y de igualdad, nos decidiéramos también a incluir como tema la sinceridad.

Porque, sin sinceridad, podemos abordar los problemas, podemos describirlos pero difícilmente podamos llegar a la raíz de por qué surgen esos problemas. Y quiero referirme puntualmente a dos o tres cuestiones, para hacerle honor al ahorro de tiempo que nos ha solicitado gentilmente el presidente de Panamá.

En principio, quiero referirme a la intervención que le cupo al señor presidente de la República de Colombia, doctor Juan Manuel Santos, en relación a dos temas. Uno, de carácter global y que nos preocupa a todos, pero que además de preocuparnos debe ocuparnos en señalar las causas, las consecuencias y cómo combatir el problema del narcotráfico. Porque la droga y el narcotráfico puede convertir a Estados de esta región, en Estados fallidos.

ablaba Juan Manuel del combate contra la droga, algo en lo que todos estamos comprometidos, pero si realmente no se aborda la droga desde el problema de los países consumidores, porque tenemos que decir también la verdad, los países en donde se la produce no es mayormente donde se la consume.

Y también hablar del financiamiento del narcotráfico, porque en los países productores, cuando sale la sustancia tóxica, vale 2.000 dólares, pero, por ejemplo, llega a Chicago y vale 40.000.

Entonces, deberíamos abordar y deberían abordar fundamentalmente los países que más consumen droga este problema y, fundamentalmente también, el nudo de la cuestión, el financiamiento.

¿En dónde se lava el dinero del narcotráfico? ¿En los bancos de los países que la producen o en los bancos de los países desarrollados y los paraísos fiscales que pertenecen a los países desarrollados?

No seamos cínicos, no seamos cínicos. Miles y miles de millones de dólares que se blanquean en paraísos fiscales y en bancos de los países desarrollados, si no se aborda ese problema no hay solución para el narcotráfico.

De la misma manera y con el mismo ahínco que se investiga y se sigue el financiamiento del terrorismo internacional, se debe también seguir el financiamiento y el camino de dónde va el dinero de los carteles de la droga.

Si no se aborda desde ese punto de vista, vamos a tener 20.000 cumbres, y lo que es peor, los países emergentes van a quedar con los muertos y con las armas que también producen los países desarrollados y le suministran a los carteles.

Fíjense qué contradicción: con la droga y el dinero se quedan los países desarrollados; con los muertos y las armas, los pobres de América latina. Entonces, abordar este problema significa tener una clara política por parte de las naciones centrales en el tema del lavado del producido de ese dinero.

Quiero también felicitar al presidente Juan Manuel Santos, por su terquedad, si se me permite el término, para encarar el proceso de paz en un país fracturado, dividido territorialmente, enfrentado, con miles de víctimas, con miles de muertos, con miles de desplazados hacia las naciones vecinas.

El compromiso de mi país y de toda la región en ayudarlo y apoyarlo. Nos interesa que Colombia vuelva a ser una sola, un solo territorio, y tenemos que comprometer todo nuestro esfuerzo en eso.

La verdad es que esta es mi última Cumbre, como Presidenta de la República Argentina, también creo que es la última Cumbre del presidente Barack Obama.

Y sí, es una Cumbre histórica. Es una Cumbre histórica, porque participa por primera vez la República de Cuba. Curiosamente nos enteramos de este acercamiento en mi país, cuando estábamos celebrando la Cumbre del Mercosur, el 17 de diciembre del año pasado en la cual se anunció que iba a haber un diálogo simultáneo entre el presidente de los Estados Unidos y el presidente de Cuba, Raúl Castro.

Pero por favor, no nos confundamos, yo sé que el presidente Barack Obama, lo acaba de decir, no le gusta mucho la historia o le parece que no es importante. Yo creo que la historia…

A mí me encanta porque además, me ayuda a comprender lo que pasa, lo que pasó, por qué pasó y fundamentalmente, a prevenir lo que puede llegar a pasar, porque la historia enseña.

No para recordarla y autoflagelarnos, o como un ejercicio de masoquismo, sino simplemente para entender por qué pasaron las cosas.

Entonces, tengamos claro que Cuba no está aquí y no estamos presenciando el encuentro de dos presidentes que finalmente de mucho tiempo decidieron darse la mano.

No, señores. Cuba está aquí, porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo, que como recién lo indicaba Raúl, el 77 por ciento nació bajo el bloqueo, que sufrió y sufre aún muchísimas penurias, y porque ese pueblo fue conducido y dirigido por líderes que no traicionaron su lucha, sino que fueron parte de ella.

No por ello debemos dejar de valorar, como lo hemos hecho y así lo he manifestado en forma absolutamente positiva, la decisión del presidente Barack Obama de iniciar el diálogo, de que sea bajo su presidencia se inicie el diálogo, es una actitud positiva y la valoramos.

Y la verdad es que estamos muy contentos de venir a esta Cumbre de las Américas a producir y a presenciar más que a producir, este hecho histórico del triunfo de la revolución cubana, porque el verdadero triunfo de la revolución cubana es este que hoy estamos viviendo aquí.

Y estábamos contentos, porque digo, bueno vamos a participar, voy a participar como Presidenta en la última reunión en un hecho histórico.

Y en eso estábamos, cuando de repente surge o se firma un decreto, en donde se declara a la hermana República Bolivariana de Venezuela, como amenaza para la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Confieso, les confieso a todos mis colegas, que cuando escuché la noticia dije: no, debe haber un error, debe ser que no están de acuerdo con las políticas, que condenan las políticas. Y no, me trajeron la orden, una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

Y la verdad que no me surgió una respuesta de carácter flamígero, antiimperialista. Lo primero que hice fue reírme, porque realmente resulta absolutamente inverosímil, casi rayano en lo ridículo, no solamente que Venezuela sino cualquier país de nuestro continente, pueda resultar una amenaza para la mayor potencia del mundo.

Más allá de la idea que se tenga acerca de Estados Unidos, no podemos dejar de desconocer que es la mayor potencia militar, económica, financiera y científica, con un presupuesto de 640 mil millones de dólares, 640 mil millones de dólares.

Que de paso y agrego así como al pasar, deberían hacerlos más efectivos para combatir el narcotráfico y a la inmigración ilegal. Porque con tanto presupuesto, no se entiende cómo no se puede combatir al narcotráfico y hay 11 millones de indocumentados.

Pero siguiendo con el tema. Le preguntaba anoche a Nicolás Maduro: “¿Cuánto es tu presupuesto militar?” Y creo que me dijo 1.000 millones, 2.000 millones de dólares, un poquito más.

¿Cómo puede, entonces, concebirse que la mayor potencia del mundo pueda considerar una amenaza a la República Bolivariana de Venezuela? Es más, escuchaba el discurso o las explicaciones del presidente Barack Obama a sus propios compatriotas luego de firmar el día 2 de abril el acuerdo con Irán acerca de la materia nuclear, conjuntamente con los otros integrantes del Consejo de Seguridad más Alemania, explicarles a sus propios compatriotas, que debían sentirse seguros porque Estados Unidos era el país más poderoso del mundo y que Irán apenas contaba con un presupuesto de 30.000 millones de dólares mientras que Estados Unidos contaba con un presupuesto de más de 600 mil millones de dólares.

Es una sinrazón y es realmente una pena, presidente Obama, no sé si estará presente o si se habrá retirado, no alcanzo a ver, tendría que ponerme los anteojos y no tengo ganas, no está, no importa, alguien se lo contará.

Es una pena realmente, que tal vez producto de negociaciones internas en su país, porque sabemos también que no las tiene fácil, sabemos también de los sectores más reaccionarios que lo acorralan, que le piden cosas, sabemos de la negociación política que tiene que llevar a cabo con varias dificultades.

Pero, realmente, si querían enfrentar a Venezuela, deberían haber encontrado otra forma, porque en realidad, nadie puede creer esto. Como nadie puede creer que el Reino Unido haya declarado también una amenaza a mi país, la República Argentina, respecto de nuestro propio territorio que son las Islas Malvinas.

Resulta absurdo que un presupuesto de casi 60.000 millones de dólares, 2.3 del PBI del Reino Unido, está dedicado a defensa. Absurdo también. Pero me llamó la atención la similitud y la simultaneidad de ambas posiciones.

Y me llama la atención porque han gobernado mi país dictaduras terribles que acabaron con la vida de miles de argentinos y que fueron, precisamente, las que decidieron la guerra de Malvinas en 1982. Y, sin embargo, con ellos se tuvo siempre relaciones casi diríamos cordiales.

Por eso digo que es una pena que esta Cumbre se vea ensombrecida por esa decisión. Y pedimos, junto a los demás hermanos países, que ese decreto sea dejado de lado. Pero no por una cuestión…Miren no voy a apelar ni a la soberanía ni a discursos lacrimógenos, simplemente apelar al sentido común.

Decía el líder que fundó mi movimiento, el general Perón, que se vuelve de cualquier lugar menos del ridículo. Y la verdad, que resulta absolutamente ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza.

También, y para finalizar, señor Presidente, a mí sí que me gusta la Historia y he leído también que se dice que los guías de nuestra agenda, lo dijo el presidente Obama también, en este hemisferio, a menudo suponía que Estados Unidos podía interferir con impunidad ya están en el pasado.

Es cierto que las interferencias que recordamos y que hizo mención, por ejemplo, el presidente Castro, derrocamientos de gobiernos democráticos, tal vez el más emblemático el de Salvador Allende, Jacobo Árbenz, forman parte de la historia, de invasiones o de la tercerización de los golpes a través de las Fuerzas Armadas locales de cada país.

Pero también es cierto que han surgido nuevas formas más sutiles de intervención e influencia en nuestros gobiernos a través de lo que se conoce como “los golpes suaves”. Golpes suaves donde se utilizan medios masivos de comunicación multinacionales, denuncias falsas, asociaciones caprichosas de Estados con otros Estados para hacer no sé qué cosas y que conspiraciones.

Son más sutiles, son más sofisticadas, pero no por ello dejan de ser intervenciones y siempre encuentran su origen en nuevas organizaciones bajo el nombre de ONGs.

El otro día lo leía en un artículo muy interesante en un diario de México, ONGs que siempre luchan o por la libertad o por los derechos humanos o por todas las cosas loables que todos compartimos, que nunca se sabe de dónde se financian, que siempre están dispuestas a hacer las denuncias más esotéricas, que nunca pueden comprobarlas, pero que apuntan claramente a la desestabilización de los gobiernos de la región y, fundamentalmente, de aquellos gobiernos, curiosamente, que más han hecho por la equidad, por la educación y por la inclusión social.

Yo creo en las palabras de los que dicen que quieren un mundo más justo, donde los chicos vayan al colegio, donde todos tengan derechos, donde puedan estudiar, donde haya salud.

Pero entonces, ¿por qué se combate y de tilda de populistas precisamente a los gobiernos que en América del Sur, que en la América latina, han sido los que mayores logros en materia de derechos humanos, de equidad, de inclusión, de educación, de salud han logrado?

¿Por qué apoyaban o apoyan a gobiernos que plantean políticas neoliberales que excluyen ciudadanos? ¿O por qué combaten a los gobiernos que por allí pueden tener diferencias y es lógico que las haya, pero que podemos mostrar certificado de haber sido en esta década los que más compatriotas hemos incluido y le hemos robado al hambre, a la miseria y a la pobreza?

Por eso digo, para finalizar, señor Presidente, y no extenderme, que es necesario, que luego cuando hablemos a solas los mandatarios, lo hagamos con absoluta sinceridad. Todos sabemos que cuando hablamos de los grandes países dominantes en la región, cuando decimos Estados Unidos, no estamos hablando únicamente del Poder Ejecutivo.

Estamos hablando de un montón de factores de poder, porque las propias conformaciones de las potencias van generando poderes que se van autonomizando del poder político electo por los pueblos.

Y que muchas veces enfrentan a ese propio internamente poder político electo por los pueblos, cuando esos gobiernos no sirven a los intereses de los grandes grupos.

Y si no, y tomando dos ejemplos históricos, pese a que no le gusten, uno lo dio el propio Raúl Castro cuando nos cuenta que justamente cuando el presidente John Kennedy había entablado comunicación con el presidente Castro para comenzar el deshielo, resulta ser asesinado.

Todavía no se sabe quién lo asesinó, pero lo cierto es que no fue ningún comando ni bolivariano, porque no existía, ni cubano tampoco, lo mataron en su país norteamericanos.

Y Abraham Lincoln, otro hombre que también, fundador del Partido Republicano, gran patriota al que hizo mención mi querido amigo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, gran estadista que por suerte pudo ganar la Guerra de Secesión, que fue además el basamento de la grandeza de los Estados Unidos, porque no fue la Cabaña del Tío Tom la que lo movilizó a Abraham Lincoln a pelear en la abolición de la esclavitud, es que quería a los negros, en lugar de trabajar en las plantaciones, trabajando en las fábricas, produciendo valor agregado para hacer un gran país.

Entonces, la historia es importante para entender por qué países han surgido de una manera… Alguien lo preguntaba también, ¿cuál ha sido la diferencia –Correa creo-, por qué si nacimos todos al mismo tiempo o casi simultáneamente en nuestros derechos de independencia, algunos todavía seguimos siendo países emergentes y otros, como Estados Unidos, han tenido la suerte de ser una gran potencia, la más grande del mundo?

Bueno, porque hay que estudiar la historia y ver lo que hizo su dirigencia. Su dirigencia no fueron las élites que gobernaron nuestros países y que miraban a Europa o al Norte para ver qué mandato les daban. Al contrario, fueron verdaderos patriotas, como Lincoln, como Jefferson, como Franklin.

Entonces, la historia es importante, porque la historia nos explica por qué unos somos una cosa y otros son otra. Porque todo tiene que ver con todo.

Por eso, señor presidente de Panamá, quiero agradecerle profundamente esta reunión, la cordialidad. También quiero, para finalizar, extender un fraternal saludo de apoyo al desastre natural que está viviendo la hermana República de Chile y a su Presidenta, mi querida amiga y compañera Michelle Bachelet y decirles a todos que es necesario, sinceramente, abordar con mucha sinceridad los problemas que tenemos.

No le tengamos miedo a la historia, no le tengamos miedo a las ideologías. Al contrario, miren lo que ha pasado después de que decretaron el fin de las ideologías, aparecieron los fundamentalistas, que son el verdadero problema que hoy tiene la seguridad y la paz en el mundo, mucho más problemático que las ideas.

Porque las ideas, se pueden combatir con otra idea, pero cuando alguien te dice que mata en nombre de Dios, es mucho más difícil dar la pelea y el combate.

Por eso, no reneguemos de las ideologías, fueron las que generaron la civilización del siglo XX, las que permitieron los sólidos fundamentos del adelanto científico que va a caracterizar el siglo XXI.

Entonces, aprendamos de la historia, defendamos nuestras ideas y, fundamentalmente, entendamos que estamos ante un mundo diferente con nuevos desafíos que exige un nuevo marco teórico para entenderlo. Si no lo entendemos, difícilmente podamos abordar los verdaderos problemas y los verdaderos peligros.

Muchas gracias y muy buenos días a todos y a todas. (APLAUSOS)


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EEUU. Cuba. Bloqueos y desbloqueos

diciembre 20, 2014

Desbloqueos

 Por Luis Bruschtein

DesbloqueosCon Perón, Argentina fue el primer país latinoamericano en romper el bloqueo a Cuba en 1974.

Es la primera vez –dijo Fidel en esa ocasión– que se presenta esta situación en que un país con una actitud política toma una decisión por la que las empresas (transnacionales) se ven en la necesidad de acatar la política del Departamento de Estado o acatar la política del país donde residen. Este convenio es el más importante de todos, inclusive a nivel mundial, porque significa un rechazo por parte de Argentina a la política de bloqueo contra Cuba.”

El ministro era José Ber Gelbard, pero la orden de abrir el comercio exterior argentino, desideologizarlo y sacarlo del control norteamericano fue de las primeras que recibió de Perón durante las reuniones en Madrid, antes de asumir el gobierno. Fue una decisión que ni siquiera pudo tomar el gobierno socialista de Salvador Allende en Chile.

Los gobiernos menemistas estuvieron en los antípodas del peronismo a pesar de haber surgido de sus filas. Las “relaciones carnales” con Estados Unidos, y su afinidad con el gobierno derechista español de José María Aznar, los convirtieron en un títere activo –y penoso– de la política impulsada por Washington contra los cubanos.

El gobierno del radical Fernando de la Rúa, con fuerzas supuestamente progresistas, mantuvo esa misma línea de subordinación a Estados Unidos en general y anticubana en especial.

Entre fines de los ’80 y principios de los ‘90, se empezaron a delinear organismos regionales que servían de canal a esas políticas: la histórica OEA controlada por Estados Unidos y el Grupo Río, heredero del Grupo Contadora.

El Mercosur se mantuvo como un sello congelado, cuando en realidad se buscaba la conformación del ALCA. Mientras se atacaba a los cubanos, se consentía el autogolpe de Fujimori en Perú, o se ponían de acuerdo para proteger a Pinochet del juez Baltasar Garzón, y se amnistiaba a los genocidas argentinos.

Néstor Kirchner retomó la línea de Perón. El 25 de mayo de 2003, Fidel Castro fue uno de los invitados principales en el contexto de un mundo que lo satanizaba como impulsor de un terrorismo que había terminado cuando las guerras ideológicas se convirtieron en cruzadas religiosas. El acto público de Fidel desde las escalinatas de la Facultad de Derecho simbolizó el fin de las relaciones carnales.

Entre fines del siglo pasado y principios del actual, cuando reventaron las economías neoliberales en el continente y comenzaron a surgir gobiernos populares y heterodoxos, se remodelaron también las herramientas de integración.

En un mundo en transición, unipolar y sin Guerra Fría, el neoliberalismo conservador –la ideología triunfante y extendida con la globalización– se mostró inestable, de plazos cortos y generador de tensiones explosivas en la sociedad, lo que llevó a una crisis tras otra que terminaron por involucrar también al gran triunfador de la Guerra Fría.

En consecuencia, en América latina decayeron la OEA, las Cumbres Iberoamericanas y el Grupo Río y se rechazó el ALCA, al tiempo que se relanzaba el Mercosur con obras de infraestructura, estableciendo puentes de tipo cultural y político y se incrementaba el intercambio regional.

Se detuvieron golpes antidemocráticos en Bolivia, se condenaron los golpes en Paraguay y Honduras y se sumaron nuevas incorporaciones. La vida política del continente se fue alejando de la hegemonía norteamericana. Surgieron nuevas herramientas de integración como la Unasur y la Celac, que integraron a Cuba pero mantuvieron fuera a Estados Unidos.

Desde allí se presionó para que la OEA integrara a Cuba. Los reclamos contra el embargo norteamericano a Cuba y contra la presencia colonial británica en Malvinas se convirtieron en banderas regionales.

Estados Unidos mantiene su hegemonía mundial, aunque cuestionada por rebeliones variadas, como los gobiernos populares latinoamericanos por un lado y, por otro carril, los fanatismos religiosos en Medio Oriente, o los resurgimientos de China y Rusia.

Son tironeos con lógicas diferentes entre sí y diferentes a los de la Guerra Fría y, en ese contexto, la persistencia del bloqueo a Cuba se convirtió en un objeto de museo. Paradójicamente aparece como expresión del atraso cultural y político de la potencia que triunfó en la Guerra Fría.

La sociedad política norteamericana mostró más dificultad que el resto del mundo para entender los cambios que su propia hegemonía militar y económica habían provocado. Durante más de diez años, las votaciones en la ONU para terminar el bloqueo ponían en evidencia ese retraso.

Estados Unidos, con dos o tres aliados, frente al resto del planeta. En los últimos meses, The Washington Post y The New York Times empezaron a airear esa paradoja, más o menos desde la misma época en que habían comenzado las conversaciones secretas.

Recién ahora, Estados Unidos termina de ponerse en sintonía con los cambios que produjo en el planeta. Pero lo tiene que hacer un presidente que ya no está preocupado por elecciones.

Desde la lógica de la sociedad norteamericana, el restablecimiento de relaciones con Cuba y la moderación del bloqueo drenan votos, pese a que en poco tiempo serán las medidas por las que recuerden a ese presidente en la historia.

Es como si hubiera una regla a la inversa entre el tamaño de la potencia militar y económica y la pobreza del pensamiento político en una sociedad que ha buscado convertirse en centro irradiante hacia el mundo.

En el centro de esa irradiación está la satanización y el desprecio a todo lo que no responda al liberalismo económico a rajatabla, a la ética del individualismo egoísta, a la riqueza desmedida como patrón de éxito en la vida.

Son los valores que llevaron a las mayores crisis de su historia a países como Argentina, que con el menemismo y la Alianza fue discípula predilecta de esta escuela. Y son los valores que llevaron a las crisis de Europa y de los mismos Estados Unidos.

Cuba es un capricho para Washington, que a su vez está confrontado y esquizofrénico entre lo que simboliza haber elegido al primer presidente negro de su historia y los fanáticos religiosos del Tea Party que abominan de la teoría de la evolución.

La pequeña isla con once millones de habitantes a los que no puede doblegar es una obsesión para la potencia que controla la vida de miles de millones de personas. Y también una consigna electoral para la Florida.

Para los cubanos residentes en Miami, e incluso para algunos de los opositores internos, el bloqueo a Cuba se convirtió en un negocio, una forma de ganarse la vida, de juntar votos, de juntar dinero para fundaciones, campañas, sellos y conspiraciones.

De ese discurso viven miles de activistas anticastristas profesionalizados en Miami y en Cuba, más grandes multimedios y empresas inmobiliarias y de turismo, senadores, gobernadores y diputados.

Como parte de la Guerra Fría, la CIA les abrió puertas para los grandes negocios que cierra a otros inmigrantes latinos y construyó con ellos en Miami el sueño dorado americano que debía competir con la austera utopía revolucionaria. Todavía hay cubanos que piensan que la vía al capitalismo para ellos sería como ese espejismo de Miami y no como la realidad de Santo Domingo o Haití.

Si se restablecen las relaciones diplomáticas y se acaba el bloqueo, ese andamiaje que sostiene a tantas familias en la prosperidad dorada de los anticastristas corre el riesgo de derrumbarse. La inmigración cubana dejaría de ser una aristocracia favorecida en comparación con las otras corrientes migratorias.

Para todos ellos, la decisión de Obama es casi una declaración de guerra contra su calidad de vida. Sus voces indignadas en defensa de la libertad en realidad defienden sus intereses materiales. Un sector de la sociedad norteamericana tiende a convertir en ideología a la maqueta de plástico que construyó en Miami como propaganda política.

Es un camino que llevó al hundimiento de su economía. Hay otro camino que se visualiza con timidez en el escenario norteamericano y con apariencia menos llamativa que los fuegos artificiales de Miami y la épica nazi del Tea Party.

Un camino que ha mostrado destellos en la elección esperanzadora de Barack Obama, el primer presidente negro en un país con mucha discriminación, o en esta decisión de normalizar las relaciones diplomáticas con un país vecino, o en las luchas para abrir la inmigración.

En ese camino, Cuba, que ha sido fundamental en el proceso de paz en Colombia y que ha sido el país más solidario y comprometido en la lucha contra el ébola en Africa, tiene algo para enseñar.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Los golpes blandos, el relevo de las dictaduras militares. Detalles

marzo 15, 2014

Golpe blando

 Por Luis Bruschtein

Golpesblandos15–03–2014 / Aquellos viejos villanos, los peores del barrio, los que hacían el trabajo sucio de los señoritos, los militares, han sido descartados.

Las elites ya no entregan a sus filas a ninguno de sus hijos. No hay dobles apellidos y ya no son invitados a las reuniones conspirativas de los grandes señores que a veces ya los miran con cierta desconfianza. Los golpes militares, aquella pesadilla infinita, han caído en el desprestigio, perdieron glamour, han pasado de moda. Ahora se habla de golpes blandos.

El golpe blando consiste en travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna, hasta hacerla caer por medio de alguna farsa judicial como fue en Honduras, o parlamentarista, como en Paraguay o forzando una intervención extranjera como se pretende hacer en Venezuela.

Es más complicado que los golpes militares, pero, a diferencia de ellos, tiene el colorido de estos tiempos, con sus arquetipos de tiranuelos bananeros en el bando de los malos, y un bando de los buenos con sus arquetípicos luchadores por la libertad, con sus simulacros de épicas remasterizadas y con sus falsos discursos de heroísmos ciudadanos, todos ellos, buenos y malos, diseñados como protagonistas de una película de acción clase Z por las grandes herramientas de dominación: las corporaciones mediáticas.

En otras épocas, la derecha le reclamó con razón a la izquierda por su poca vocación democrática. Pero cuando las izquierdas populares no elitistas ni vanguardistas se volcaron a la democracia y ganaron elecciones, han sido las derechas las que no aceptaron el juego democrático.

Las derechas tienen siempre a su favor el poder económico y el gran poder de la época: los supermedios. Las izquierdas han legitimado con votos sus gobiernos y son reacias a sostenerse por la fuerza porque valoran esa legitimidad que fundamenta sus mandatos.

Son movimientos cualitativamente diferentes a los de sus orígenes del siglo XX. Han desarrollado una práctica electoral que antes apenas tenían.

Han perdido elecciones y se han mantenido en la oposición en marcos institucionales. Han ganado elecciones con mucho esfuerzo y, a diferencia de los viejos sectarismos, han desarrollado estrategias con mucha flexibilidad y amplitud, han gestionado con mayor o menor eficiencia, y han formado cuadros de gestión de los que antes carecían.

Son calidades que no eran muy características de las izquierdas o progresismos o movimientos nacionales y populares del siglo XX. Y esencialmente son calidades de la democracia.

Estas corrientes políticas latinoamericanas han crecido en calidades democráticas y han sido refrendadas electoralmente varias veces. En Chile volvió el socialismo con Michelle Bachelet después del gobierno derechista de Sebastián Piñera, en El Salvador ganó por segunda vez la vieja guerrilla del Farabundo Martí y esta vez con un ex comandante guerrillero como candidato.

El voto democrático es el principal aliado de estos gobiernos. Entonces desde la derecha dicen que la democracia no es solamente el voto. Lo cual es cierto. Si la mayoría que gobierna no respeta a las minorías, hay una democracia imperfecta.

Pero si sucede al revés, si las minorías quieren imponerse sobre las mayorías que ganaron elecciones, ya ni siquiera es una democracia imperfecta, sino que es una dictadura. De eso se tratan los golpes blandos.

En abril del año pasado en Venezuela, por ejemplo, Nicolás Maduro ganó por escaso margen las elecciones presidenciales a toda la oposición nucleada detrás de la candidatura de Henrique Capriles.

Sin ningún prurito democrático, al perder por escaso margen, el candidato conservador desconoció el triunfo legítimo de su adversario. Y fue respaldado por una campaña internacional de los grandes medios para que nadie reconociera al gobierno de Maduro.

Hasta hoy en día, la Casa Blanca no lo ha hecho. La oposición y Washington creían que esa escasa ventaja a favor del bolivariano desaparecería rápidamente y quedaría como un gobierno débil, vulnerable a cualquier acción destituyente.

Tres meses después de las elecciones presidenciales hubo elecciones municipales. En una situación muy desfavorable, tras la muerte de un líder carismático como Hugo Chávez, al que debió reemplazar, y con muchos problemas en la economía, Maduro no sólo no perdió esa ventaja sino que la amplió a más de diez puntos y más de un millón de votos. Fue un desastre para la oposición, que creía que finalmente había llegado el momento de cortar el proceso chavista.

El liderazgo de Capriles quedó resquebrajado y Leopoldo López quiso aprovecharse. Capriles sigue siendo mayoría en la oposición y sostiene una estrategia menos violenta. López es hijo de una alta ejecutiva de la organización Cisneros, el principal multimedia del país y convocó a la gente a la calle hasta “echar a Maduro”.

Fueron manifestaciones violentas con barricadas y francotiradores y en ese marco también se produjeron desbordes de la represión. O sea, la minoría de la minoría está en las calles, levanta barricadas y tiene francotiradores. Pero los medios lo presentan como el descontrol de una situación social y tratan de presionar en la OEA para provocar una intervención extranjera. Eso sería un golpe blando.

Venezuela no es un paraíso, afronta problemas importantes. Al igual que todos los países latinoamericanos, ha sido cuestionada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la situación en las cárceles.

Tiene un problema grave de inseguridad. Los estudiantes se incorporaron a las marchas después del asesinato de dos de ellos por delincuentes comunes. También afronta una inflación fuerte y desabastecimiento de algunos productos.

Pero hay un gobierno respaldado por la mayoría de la población para solucionar esos problemas. El sector de Capriles ha insistido en que no apoyan las marchas violentas. Solamente se moviliza una minoría violenta que cuenta con el respaldo de los Estados Unidos y de los grandes medios de la región.

Para respaldar a este sector minoritario de la oposición venezolana, las principales asociaciones de editores de diarios en América latina, entre los cuales se incluyen La Nación y Clarín, de la Argentina, lanzaron el programa Todos Somos Venezuela.

Participan en esa operación la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos (Andiarios), el Grupo Diarios de las Américas (GDA) y el Grupo Periódicos Latinoamericanos (PAL). En estas corporaciones están representadas las cadenas latinoamericanas de grandes medios escritos.

La operación consiste en que cada periódico tendrá la obligación de publicar una página tituladaTodos somos Venezuela, sin Libertad de Prensa no hay Democraciacon información que será elaborada por los medios opositores de Venezuela.

La decisión de esta corporación regional aparece casi como una confesión, aunque agreguen en un párrafo que también publicarán la información oficial. Se trata de una corporación de multimedios que avanza sobre la soberanía política de un país, conspirando abiertamente contra sus instituciones democráticas.

Pone en evidencia la decisión de hacer campaña, de debilitar al gobierno de Maduro, de mostrar la imagen trucada de una supuesta pueblada y de disfrazar de mayorías libertarias a las minorías violentas.

El dispositivo mediático es como la caballería de los golpes blandos. Está poniendo toda su potencia de fuego sobre Venezuela, pero las marchas opositoras van perdiendo intensidad y la realidad más compleja de ese país empieza a filtrarse por entre esa imagen grotesca que diseña la barrera informativa.

Un elemento a favor de ese proceso ha sido la decisión de los gobiernos de la Unasur que advierten el peligro institucional al que tratan de empujarlos.

Los cancilleres reunidos esta semana en Santiago de Chile decidieron que a Caracas viajará una misión de la Unasur para respaldar las instituciones democráticas y no para hacerles el juego a los más violentos de la derecha opositora como quería el departamento de Estado norteamericano en la OEA, así como el presidente panameño Ricardo Martinelli, uno de sus operadores regionales.

Las fuerzas políticas en general comienzan a reconocer una problemática que en la Argentina se debatió intensamente con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El rol antidemocrático que plantean las situaciones dominantes en el universo de la información es cada vez más evidente. Una expresión de ese proceso reactivo fue esta semana la decisión del gobierno mexicano de obligar a desmonopolizarse a Televisa, el principal multimedia de ese país y el mayor de habla hispana.

La disputa por democratizar la información es la disputa por democratizar las sociedades y prevenir estos golpes blandos.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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¿Qué fue de tu vida? Carlos Loiseau, Caloi (22-07-11)

mayo 8, 2012

Entrevista de Felipe Pigna al dibujante e historietista argentino Carlos Loiseau, Caloi. Sus influencias, las publicaciones satíricas y lecturas con las que se formó. Sus primeros trabajos en el humor gráfico; su militancia política-artística; el crecimiento de su personaje “Clemente” y su experiencia en “Caloi en su tinta“.

Adelanto


Parte 1/4


Parte 2/4


Parte 3/4


Parte 4/4


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La cumbre de la CELAC aprobó un documento final. Apoyo para reclamo de Malvinas

diciembre 3, 2011

CARACAS
La Cumbre de la Celac aprobó el documento final y expresó su apoyo unánime a la Argentina

03–12–2011 / La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), concluyó su cumbre fundacional de presidentes y jefes de gobierno, aprobando una declaración política, un plan de acción y varios documentos, entre ellos uno de apoyo a la Argentina en sus reclamos soberanos por Malvinas.

Fotocelac


La cumbre de Caracas contó con la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, junto a mandatarios de toda la región como Dilma Rousseff (Brasil), Felipe Calderón (México), Rafael Correa (Ecuador), Juan Manuel Santos (Colombia), Raúl Castro (Cuba), Sebastián Piñera (Chile), José Mujica (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Alvaro Colom (Guatemala), Daniel Ortega (Nicaragua), Porfirio Lobo (Honduras), entre otros.

“Si decimos que hemos protagonizado una jornada histórica no exageramos”, afirmó el titular saliente de la CELAC, el presidente venezolano Hugo Chávez, quien le entregó la titularidad “pro témpore” del organismo a su colega chileno, Sebastián Piñera, quien será anfitrión de la próxima cumbre en 2012.

El flamante organismo hemisférico nuclea a 33 países de la región -todo el continente excepto Estados Unidos y Canadá), y quedó conformado como nuevo mecanismo de resolución de conflictos y elaboración de políticas comunes.

Los mandatarios aprobaron varias declaraciones, entre ellas una de apoyo a la Argentina en sus reclamos de soberanía ante el Reino Unido por las islas Malvinas.

Además se aprobaron, y en todos los casos por unanimidad, otros documentos con pronunciamientos sobre temas como la defensa de las democracias de la región, por el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, por la inclusión social en todo el continente, y por políticas de seguridad alimentaria, entre otros asuntos de interés común, se informó al cerrar el encuentro.

La cumbre de Caracas dejó establecido un funcionamiento orgánico logrando superar las diferencias respecto a un punto crucial, como el de la forma de votaciones internas, que se debatía entre una mayoría calificada o el consenso.

Hemos hallado una fórmula, que es dejar pendiente la aprobación de ese único artículo para más adelante, y mientras tanto seguiremos tomando las decisiones como hasta ahora (en el Grupo de Río y luego en la CELC) por consenso“, explicó Chávez.

Como forma de coordinar las acciones de la CELAC, que según se anunció incluirán permanentes encuentros de consulta a nivel de cancillerías, se dejó conformado un órgano permanente al que se nominó Troika, conformado por tres presidentes de la región.

La Troika estará integrada por el presidente pro témpore saliente, al actual y el próximo.

De esta manera la integran, respectivamente, Hugo Chávez, el chileno Sebastián Piñera -próximo anfitrión en la cumbre prevista para 2012 en Santiago-, y Raúl Castro, quien será dueño de casa en 2013 en La Habana.

También se postergó para la próxima cumbre la decisión sobre crear una Secretaría General, presentada por el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien además ofreció a la capital de su país como lugar para establecer una sede permanente para la CELAC.

Otro de los temas que se dejó para la cumbre de Chile es una propuesta realizada durante el debate por la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad Bissesar, quien solicitó que se incorpore a la Troika a un representante de los 14 países anglo parlantes de la región.

La cumbre de nivel presidencial de la CELAC sesionó a lo largo de dos días en una carpa de grandes dimensiones levantada en el Patio de Honor de la Academia Militar Bolivariana, en el suroeste de Caracas, dentro del histórico Fuerte Tiuna, donde Chávez estuvo preso durante el intento de golpe de Estado de 2002.

El nuevo organismo funcionará a la manera de un foro regional, y es heredero directo del Grupo de Río -creado en 1986 por la Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Panamá, Colombia, Venezuela y México-, y de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) conformada por el anterior en 2010.


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