Posts Tagged ‘Macri’

Era una gran mentira no habrá inversiones y no existe un plan de pobreza cero.

septiembre 29, 2016

macripeña

La cifra de un pobre cada tres argentinos que determinó el Indec Pro, fue hasta celebrada por los periodistas más amarillos de los medios monopólicos que responden al modelo Cambiemos, los mismos que instalaron en la opinión pública la demonizacion de lo nacional y popular.

Anoche Mauricio Macri anunció en conferencia de prensa visiblemente armada, las cifras de la pobreza en el país, informando al mundo que 13 millones de argentinos son pobres y que la promesa de campaña no era un plan específico para sacar a miles de familias de ese estado marginal, que simplemente era un camino a seguir.

Obviamente con 13 millones de pobres en Argentina, será prácticamente imposible que las inversiones del mundo lleguen a transformarse en una lluvia de dólares en favor de nuestra economía nacional, puesto que la inestabilidad absoluta de políticas específicas con un rumbo económico hacia la credibilidad y garantía que requieren los inversores extranjeros para traer sus capitales al país, está totalmente ausente.

La estrategia de cambiemos de colocar al kirchnerismo en ridículo por las cifras del Indec, tuvo un efecto totalmente contrario en las redes sociales que comentan que 27 millones de argentinos viven felices y fuera de todo problema económico.

Macri en total soledad política no tuvo esta vez el acompañamiento de ningún político aliado ni en las redes sociales. El silencio de Lilita Carrio y de sus acérrimos seguidores fue total.

Los periodistas que responden a Cambiemos intentan formar opinión a favor de Macri con la gastada pesada herencia de los números de estadísticas, pero es indefendible el discurso presidencial que ahora anuncia que la pobreza cero no existe y era solo un camino que puede durar 25 años, según el pediatra amigo del presidente Abel Albino .

Macri activó el cronómetro del detonador de una bomba en su propia gestión, que comienza con la responsabilidad directa ahora contando los días de hambre y pobreza que los 13 millones de vulnerables y los 27 millones de argentinos felices, juzgaran el final o la continuidad de su desempeño.


Si has disfrutado este post Suscribete al boletin de Novedades de Soy donde no pienso o agregame feeds a tu lector de noticias preferido

Gas letal

julio 16, 2016

 Por Luis Bruschtein

Decretar aumentos colosales, mal calculados y aplicarlos al gas cuando empieza el invierno no fue un error, fue un acto de desprecio. En general las medidas de este gobierno impactan así en la piel de la gente.

Sobre los derechos humanos acumula varias, como cuando Macri dijo que iba a acabar con el curro de los derechos humanos o cuando el minúsculo ex secretario de Cultura de la CABA dijo que la cifra de los 30 mil desaparecidos había sido inventada para cobrar indemnizaciones.

El ministro de Hacienda pidió perdón por la nacionalización de YPF a empresarios españoles que están presos en España y que vaciaron la petrolera. Pero allí lo superó el mismo presidente al intentar meterse en la cabeza de los próceres y decir que seguramente “sintieron angustia por España” al liberarse de ella.

En lo social es una atrás de otra. “Si andás en pata y en camiseta en invierno, quiere decir que estás derrochando” fue la más reciente de Macri, o sea, sólo los ricos como él pueden andar en pata y en camiseta en invierno.

Pero antes habían dicho que el kirchnerismo engañó a los “empleados de nivel medio” al hacerles creer que con su salario podían comprar “un plasma, un celular y viajar al exterior”. De ese tono hubo de sobra, alguno de la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Y el miércoles en la Bolsa de Buenos Aires, Macri se incluyó entre los que negrean plata. “Ya no vamos a tener que ocultarnos” dijo, suelto de cuerpo, para explicar las bondades del blanqueo que propicia. Es impúdico que lo diga un presidente que tiene empresas offshore, de las que se usan para “ocultarse”, evadir y negrear.

No son declaraciones habituales en la política. No las diría un gobierno radical o peronista de derecha. No están tamizadas por la política, se expresan como una derecha militante aunque está dicho con la parsimonia de abuelito conservador. Sin filtro, sin vergüenza, sin sensibilidad.

No son furcios, hablan así porque piensan así y no se dan cuenta de la violencia que transmiten, o se dan cuenta y no les importa. Cualquiera de las dos. Esas expresiones tienen una fuerte coherencia interna.

Y su gozosa exposición pública tiene un motivo. Macri ha sido aún más expresivo en las exposiciones que realizó ante empresarios extranjeros durante su reciente gira por Europa y Estados Unidos. Se presenta como el Fidel de la derecha.

Y su discurso, reivindicador de algunos clásicos que la derecha prefiere ocultar en todo el mundo, es una forma de mostrarse como el caudillo que derrotó al populismo sin ocultarse. Su victoria es la de una derecha que no tiene vergüenza y que gana votos.

Una derecha que puede hablar de ajuste, despido, tarifazo, austeridad, autoridad y ganarle en las elecciones a gobiernos que promovieron medidas “populistas”. Macri se presenta como líder de una revolución restauradora derechista que puede llevar esperanza también a otras geografías. “Se puede derrotar al populismo”, agita. Por eso reclama a los grandes empresarios y financistas del mundo que lo apoyen.

En esas declaraciones rigurosamente clasistas se compagina el relato épico de Macri y su gobierno. Es el relato del dirigente que sacó a la derecha del clóset de barrios ricos y la hizo tan popular como una rockstar. Si no se cuenta al fascismo y al nazismo, la derecha no ha tenido un relato épico.

Macri siente que ahora lo encarna en plenitud con la derrota que le infirió al kirchnerismo en las urnas y con esa seguidilla de formulaciones provocativas que buscan profundizar la hegemonía ideológica abiertamente de derecha.

Es una apuesta difícil. Un sector de la derecha en Argentina tiene esa vocación extremista. En su versión autoritaria, la dictadura de Videla innovó con su estrategia masiva de secuestro-tortura-desaparición que aplicó en forma masiva.

En su versión democrática, el macrismo busca su consolidación con un discurso clasista que la derecha de todo el mundo evita y que en Argentina siempre tuvo que travestirse como una parte del radicalismo o del peronismo.

No es una exageración: en el desfile del bicentenario confluyeron esas dos caras de la derecha franca: el gobierno de Macri y los que todavía reivindican a la dictadura. Escuchar las declaraciones de algunos de los que desfilaron o asistieron al desfile producía escalofríos. Y Macri consagró esa confluencia por la “reconciliación” nacional.

Durante La noche del apagón, en 1976, secuestraron a 400 personas de Ledesma, Jujuy, por pedido de los Blaquier, dueños del Ingenio, según denunciaron los vecinos. Ahora Blaquier ordenó al gobernador radical Gerardo Morales, que destruya a la Túpac Amaru, la organización que impulsó el juicio de Blaquier por aquella represión.

Morales ganó con la boleta de Macri. Hay una convergencia de historias de la dictadura y el macrismo. El jueves, el gobernador Morales mandó reprimir en forma salvaje a los trabajadores del ingenio de los Blaquier y dejó numerosos detenidos y 80 heridos.

Ese mismo día encarceló a Raúl Noro, esposo de Milagro Sala. El macrismo de Morales devolvió a la provincia las viejas prácticas de las dictaduras junto a la presencia ominosa del apellido Blaquier.

El masivo y extendido cacerolazo del jueves fue ignorado por los medios oficialistas, o sea la mayoría de los medios. Fue editado en un segundo, tercer o cuarto nivel. En primera plana estuvo López hasta el cansancio. Mientras transcurría el ruidazo o cacerolazo, Canal 13 hacía el centésimo informe sobre López.

El tarifazo provocó la unificación de todos los intendentes del peronismo, unificó a la oposición en el Senado y provocó otra movilización contra el gobierno, pero los medios oficialistas y sus periodistas emblemáticos no se dan por aludidos.

En vez de organizar una sola concentración, las multisectoriales hicieron miles de convocatorias en todo el país. No hubo fotos de grandes multitudes como las del acto del kirchnerismo en Comodoro Py o del movimiento obrero en el monumento al Trabajo.

Los organizadores priorizaron la participación de los vecinos en sus barrios antes que el efecto de las fotos multitudinarias. Los medios oficialistas aprovecharon esta modalidad para desvalorizar la movilización.

Pero lo real es que, con frío y con lluvia, centenares de miles de vecinos participaron en las esquinas de barrio en todo el país, incluso en los pueblos más chicos. “La izquierda protestó contra el tarifazo”, confundía el zócalo de TN mientras mostraba poca gente en el obelisco, antes de que empezara la protesta.

El cacerolazo anuncia el fin de una etapa en la que el gobierno se sostenía con el discurso de “la pesada herencia” y con el show mediático de la corrupción k. Ese discurso se está agotando.

El gobierno cree que el caso López terminó de hundir al kirchnerismo porque supone que permite generalizar. Pero en realidad es al revés: de los innumerables casos de corrupción denunciados, López es el único comprobable e indiscutible. Es diferente a los demás. En vez de permitir la generalización, López acentúa por contraste el hecho de que en todos los demás no se pudo lograr una prueba irrefutable.

Si hubo una corrupción desaforada como la que denuncian los medios oficialistas, tendría que haber más López y no decenas de casos en permanente discusión en tribunales con jueces y fiscales totalmente parcializados o condicionados por la masiva campaña mediática y por el gobierno.

Los medios oficialistas insisten con el show de la corrupción k porque no encuentran aspectos del gobierno que habiliten un discurso reivindicable. Esa práctica arrastra a los funcionarios de la Justicia a prácticas repugnantes, como la difusión de las fotografías del dinero declarado que estaba en las cajas de seguridad de la hija de Cristina Kirchner.

La misma Florencia Kirchner había solicitado al juez Julián Ercolini que ratificara el contenido de las cajas, “para terminar el show mediático”, que fue lo que insólitamente promovió el juez.

Frente a la gran protesta contra el tarifazo, la campaña mediática es cada vez más débil. Los funcionarios ya no usan la letanía de “la pesada herencia” que repitieron durante los primeros meses porque ya no suena como explicación sino como justificación. Sienten que ya está gastada, que perdió fuerza.

Es una etapa que se va cerrando. Para sostenerse, Macri deberá ensayar ahora su propio relato. Tiene la colaboración de los medios oficialistas y de sus periodistas emblemáticos que tratan desesperadamente de insuflarle carisma y credibilidad, de ocultar los límites y maquillar los desastres y denigrar a sus adversarios.

Aún así, hasta en sus lectores, la imagen de Macri es que gobierna para los ricos. Y las frases que quedan en el imaginario colectivo para identificar a su gobierno son las más provocativas, las más ideológicas y menos políticas. Con ese perfil deberá alimentar las expectativas que aún mantengan quienes lo votaron.

Fuente: Pagina12


Si has disfrutado este post Suscribete al boletin de Novedades de Soy donde no pienso o agregame feeds a tu lector de noticias preferido

Recontra oscuro

abril 9, 2016

Oscurísimo

panamapaepers

 Por Luis Bruschtein

Mientras la poderosa corporación mediática local aceptaba las excusas inverosímiles del presidente, en el mundo la figura de Mauricio Macri caía en picada. El que está peor es Macri dijo el estadounidense The New York Times.

Y el Süddeutsche Zëitung, que fue el que logró la primicia y entregó la documentación al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, se asombró por la “suavidad” con que lo habían tratado en Argentina los periodistas de investigación del Grupo Clarín y La Nación que recibieron los papeles.

No es para menos, Macri es uno de los cinco mandatarios en funciones en todo el planeta que aparece al frente de sociedades que en general son usadas para lavar dinero o evadir impuestos. Y sus excusas son tan bizarras que, más que exculparlo, agrandan el mar de sospechas.

Dijo que era un “director ocasional” de la primera sociedad que apareció, que esa sociedad nunca había operado y que, en todo caso, era de su padre y que quedó inscripta pero en desuso.

Dijo que la habían abierto para realizar operaciones en Brasil que nunca se realizaron. Era una sociedad inscripta en Panamá, con sede en las Bahamas, para operar en Brasil. Oscuro.

Y después apareció otra sociedad offshore en la que también figuraba en el directorio “ocasional”. Oscurísimo. Cualquier especialista sabe que ninguna sociedad offshore queda abierta por olvido o desidia. Recontra oscuro.

El ex fiscal Alberto Nisman tenía una cuenta en Estados Unidos con cientos de miles de dólares no declarados ni explicables, a nombre de su madre, pero él figuraba como apoderado.

A pesar de que legalmente no sea el dueño, el único que puede mover dinero de esa cuenta es el apoderado. Lo mismo sucede con los directores de las sociedades offshore.

Pueden ser o no accionistas y por lo general lo son, pero son los que pueden mover el dinero, por eso los directores son los que cortan el bacalao y no son “ocasionales” o decorativos como se excusó Macri.

Estas sociedades offshore no contrastan con el medioambiente del nuevo oficialismo. Forman parte del organigrama ceocrático de Macri, un empresario que creció como contratista del Estado y que ahora tiene a su primo y ex socio Angelo Calcaterra, y a su principal amigo y ex socio, Nicolás Caputo, como los principales contratistas de su gobierno.

Cada vez que se lo recuerdan, alega que todas las obras fueron ganadas en licitaciones, y en eso no hay ninguna diferencia con las de Lázaro Báez. En 2007, cuando Mauricio Macri asumió como jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, su padre Franco le vendió las empresas a su sobrino Angelo, que hasta ese momento, como gerente general de Sideco, era el segundo de la corporación familiar.

O sea, fue una venta pero todo quedó en familia. Durante el tiempo que Macri fue jefe de gobierno, su ex socio Nicolás Caputo ha llegado a controlar el 30 por ciento de las principales obras que se construyen en la ciudad y ha conseguido permisos imposibles en zonas restringidas y altamente rentables como Puerto Madero, donde encabeza los emprendimientos más importantes así como ha usado tierras fiscales en Caballito sin que el Gobierno de la Ciudad moviera un dedo.

Iecsa y Creaurban, que son del primo de Macri, Angelo Calcaterra, junto con la constructora de Caputo compiten con Techint entre las principales empresas contratistas del Estado, mucho más grandes que la constructora de Lázaro Báez que, en comparación con ellos, es una Pyme.

Y además le corren las generales de la ley. Las mismas acusaciones que se le hacen a Báez en cuanto a obras que ya fueron pagadas y no están terminadas corren para los laderos contratistas del gobierno de Macri.

Por ejemplo, el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, una obra millonaria que se adjudicó Calcaterra y la dejó a mitad de camino. Pero como se trata de las viejas empresas familiares, Macri ya se apresuró a prometer su continuidad a pesar de las dificultades por el desfinanciamiento en que metió a su gobierno.

No hay que darle muchas vueltas: las sociedades offshore son para negocios turbios. Y no es ético que un presidente tenga como principales contratistas de su gobierno a su íntimo amigo y a su primo, que quedó al frente de lo que eran las empresas de su padre Franco.

Y menos cuando las empresas de ese presidente, que ahora maneja su primo, crecieron como contratistas del Estado con todos los gobiernos desde los años 70 y fueron favorecidos por ellos.

Y lo paradójico es que el centro de la campaña mediática para proteger a Macri del escándalo por los Panama Papers es acusar al kirchnerismo de favorecer a otro contratista, Lázaro Báez, que no es primo ni íntimo amigo de los Kirchner.

Y lo más paradójico de todo es que los mismos periodistas de investigación del Grupo Clarín y La Nación, que se saltearon todas las preguntas sobre Macri, son los que denunciaron a Báez. Más aún.

Cuando tras la orientación del fondo buitre de Paul Singer sobre la existencia de dos supuestas cuentas lavadoras a nombre de Máximo Kirchner en Nevada, los del Grupo Clarín hablaron con la sucursal de Mossack Fonseca.

La empresa les respondió que no tenía esa información y se demostró que las cuentas nunca habían existido, que solamente se trataba de la campaña de desprestigio contra el gobierno argentino por parte del fondo buitre que contó con el seguidismo de la corporación mediática y sus periodistas emblemáticos. Jugaron para los fondos buitre contra el país, con información falsa.

Y ahora se sabe que Mossak Fonseca no sólo no abrió ninguna cuenta o sociedad offshore para nadie de la familia Kirchner, sino que sí lo hizo para, además del presidente Macri, por lo menos otro importante funcionario del PRO, nada menos que el encargado de la economía de la ciudad de Buenos Aires mientras Macri era Jefe de Gobierno: Néstor Grindetti (actual intendente de Lanús).

Los periodistas de investigación del Grupo Clarín y La Nación hablaron con Macri un mes antes de publicar la información y aceptaron en forma acrítica sus excusas elementales.

La estrategia del macrismo era tapar el escándalo de Macri con una ofensiva mediática y judicial con acusaciones de corrupción a ex funcionarios del kirchnerismo y la agudización de la causa contra Lázaro Báez. No se ahorraron presiones.

La ministra de seguridad, Patricia Bulrrich, llamó al juez Sebastián Casanello para advertirle que el empresario estaba a punto de escaparse en su avión particular.

Pero el avión no se estaba escapando, por el contrario, llevaba a Báez a Buenos Aires, donde tenía que declarar ante el juez al día siguiente.

Igual fue preso en el aeropuerto de San Fernando en medio de un gran despliegue mediático cuyo fin era distraer la atención del escándalo de las offshore de Macri.

Si no hubiera sido por la fuerte repercusión internacional que golpeó de lleno, como nunca antes, la imagen del presidente argentino, la corporación mediática hubiera aceptado las burdas excusas presidenciales y hubiera tapado los hechos bajo una catarata de denuncias de corrupción contra el kirchnerismo, como hizo Clarín durante toda esta semana.

La maniobra de ocultamiento fue acompañada por varios jueces, por políticos supuestamente opositores como Margarita Stolbizer –que aspira a un puesto en la Corte– y oficialistas “críticos” como Elisa Carrió, y por un discurso insólito del titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, contra la corrupción, en el que no dijo ni una palabra sobre las cuentas offshore presidenciales.

El contexto es la citación a Cristina Kirchner a declarar el miércoles ante el juez Claudio Bonadio, un juez protegido por el macrismo a pesar de ser el que más pedidos de juicio político tiene ante la Magistratura.

El macrismo sostiene a uno de los jueces más desprestigiados porque es el único kamikaze dispuesto a citar sin estructura probatoria a una ex presidenta, lo que constituye una operación política y no judicial.

En contrapartida, la citación aparece como una devolución de favores por la protección de la mayoría macrista, incluyendo a los radicales, en la Magistratura.

Macri tiene controlada la información a través del sistema de medios en Argentina, pero la fuga que se produjo en el estudio Mossack Fonseca, fuera del país, fue como si saliera un cocodrilo de la galera para arruinarle la fiesta y poner en evidencia la trama hipócrita de los que denuncian al kirchnerismo para tratar de encubrir al macrismo.

Es el mismo mecanismo de “la pesada herencia”: tapar con el otro los pecados propios. La denuncia contra la corrupción no puede ser de un solo lado. Macri fue imputado por contrabando en los 90, por espionaje hace pocas semanas y ahora aparecen estas sociedades offshore.

En cualquiera de esas tres situaciones hubo y hay muchas más pruebas concretas contra Macri que cualquiera de las sospechas que le atribuyen a Cristina Kirchner.

Pero ahora más que nunca, después del escándalo de las offshore, el macrismo necesita un circo público de humillación a la ex presidenta, aunque corra el riesgo de victimizarla y terminar de descorrer el velo de hipocresía que cubre el uso político del discurso anticorrupción, el denuncismo y la judicialización de la política.

Las presiones para aplicar el neoliberalismo desnaturalizaron y destruyeron a las Fuerzas Armadas en los 70, después de usarlas; en los 90 hicieron lo mismo con los viejos partidos tradicionales, después de usarlos, y ahora terminarán por pulverizar la credibilidad del sistema de medios y la Justicia.

La corporación de medios y parte de la judicial son las herramientas actuales de estas políticas, como antes lo fueron los militares y los viejos partidos y terminarán igual que ellos. Los principales perjudicados serán, igual que en todos esos procesos anteriores, la democracia y los que menos tienen.

Fuente: Pagina12


Si has disfrutado este post Suscribete al boletin de Novedades de Soy donde no pienso o agregame feeds a tu lector de noticias preferido

EN LA TIERRA DE FRANCISCO, EL NEOLIBERALISMO ES PRO

abril 1, 2016

Por Eduardo Di Cola*

La caída del comunismo soviético, acompañada por el discurso del fin de la historia, alentó al neoliberalismo. Supo cabalgar la oportunidad, promover la globalización financiera y potenciar la especulación usuraria, de manera tal que generó la más abusiva transferencia de riqueza de los países pobres en beneficio del primer mundo desarrollado.

Transferencia de recursos que continúa siendo tan fenomenal, que países del “primer mundo” se trasformaron en periferia en su propio continente, como es el caso de Portugal y Grecia. En un puñado de años se convirtieron en el patio trasero de la Europa germanófila.

Las crisis económicas y de los refugiados, el resurgimiento de los nacionalismos independentistas y de los partidos de extrema derecha neonazis, la indigencia y el empobrecimiento de las clases medias y la pobreza son las consecuencias directas de este modelo económico expulsivo.

Desde la caída del muro de Berlín en solo una oportunidad los principales países del mundo decidieron ponerle un límite a la usura internacional, proceso que fue guiado por nuestro país luego del default más grande conocido hasta ese momento, y que permitió que se comprendiera la irracionalidad del desbocado sistema financiero usurero y lo justo de nuestro reclamo.

En este litigio, recibimos el respaldo de la ONU y 136 países. Solo cinco acompañaron con su voto negativo a los Estados Unidos.

Con la misma sintonía, Argentina vuelve a ocupar un casillero importante en el tablero de la disputa internacional contra el descontrolado movimiento de capitales especulativo. Ya no por su decisión. Podrá atribuírselo a un capricho de la historia, a una casualidad, pero lo cierto es que un hombre de nuestra tierra se transforma en la palabra más influyente del mundo contra este sistema, con una prédica cargada de gestos y actitudes que muestran los peligros a los que la humanidad está siendo sometida por el neoliberalismo. Sin dudas, la voz de Francisco es la más potente y prestigiosa que confronta a la usura internacional desde la finalización de la guerra fría.

Es en este contexto internacional que Macri resulta electo presidente, y es en este escenario en que le toca actuar. Sin resignar su base ideológica, podría haber asumido la defensa de los intereses nacionales de muchas maneras. Pero decidió concretar una alianza con los poderes más concentrados que sostienen lo peor del neoliberalismo a nivel global.

De repente, esos poderes con los que nos enfrentamos en defensa propia, se encontraron con un doble regalo. Por un lado, reciben la rendición del mismo país que les había doblado el brazo acompañado por la solidaridad internacional de la ONU, OEA, G77 + China, la totalidad de los países de África y de América Latina, incluidos los anglófonos del Caribe, India, Rusia. Y por el otro, además, el gobierno del país del Papa les obsequia el mismo discurso con que la usura internacional está llevando adelante en el mundo su intento de deslegitimar la predica de Francisco.

El Presidente Macri, sectores importantes del PRO y una parte de sus aliados, han decidido convertirse en el emergente de la ofensiva que a nivel global estos sectores instrumentan contra el Papa. Resulta para ellos una inestimable colaboración que su discurso y fundamentos germinen en las tierras de Jorge Bergoglio.

 * Ex Diputado Nación

 Presidente de Perspectiva Sur


Si has disfrutado este post Suscribete al boletin de Novedades de Soy donde no pienso o agregame feeds a tu lector de noticias preferido

El Plan A de Macri: el Gran Apriete Nacional

marzo 20, 2016

 Por Axel Kicillof *

No suena a extorsión. Es una extorsión, y a gran escala. Extorsión al Congreso para que vote el pago a los buitres; extorsión a la sociedad en su conjunto para que no se queje y lo acepte con resignación. Dijo Prat-Gay en la Cámara de Diputados: “Con este acuerdo podemos evitar un ajuste brutal […] es una gestión poco agradable pero que hay que hacer porque sin esto no volvemos a crecer”.

El jefe de Gabinete, por su parte, sostuvo: “El acuerdo con los holdouts tiene que salir; no hay plan B”. Y Macri remató: “Sin acuerdo con los holdouts habrá ajuste o hiperinflación”.

A decir verdad, no es la primera vez que se presenta ante la sociedad un “dilema” de este tipo, ni es tampoco el primer gobierno que utiliza este recurso. Más aun, algunas de las peores leyes y decisiones que se tomaron en nuestra historia reciente, como el Megacanje, el Blindaje, el Déficit Cero, la flexibilización laboral conocida como Ley Banelco, estuvieron acompañadas por una campaña de chantaje de este mismo tenor.

Siempre el mismo argumento: si la medida no se toma, viene el desastre. Si, en cambio, la medida se toma, prometen el paraíso.

En esta línea, según Macri, el destino de la Argentina depende hoy íntegramente del pago a los fondos buitre. Si no se paga a los buitres, habrá un “ajuste bestial”, desempleo, recesión, “¡hiperinflación!” (sic).

Si, en cambio, los buitres reciben su gigantesca tajada, lloverán inversiones nacionales y extranjeras, crédito barato en pesos y dólares, y tendremos el crecimiento asegurado.

¿Cómo fue que los argentinos llegamos a esta encrucijada de vida o muerte, cuando durante la campaña el propio Macri prometía una revolución de la alegría? Cristina Kirchner entregó, por primera vez en democracia, un país sin crisis, con bajo desempleo y, aun para las consultoras privadas, en crecimiento.

Así que esta sensación de zozobra y urgencia se instaló después. Repasemos, pues, brevemente el desarrollo del plan económico de Macri y sus resultados. Ahí está la clave para entender la desesperación de Macri por, como dicen en los canales de venta por cable, pagarle a los buitres ¡ya, ya, ya!

A menos de una semana de asumir, el gobierno anunció en tono épico “el fin del cepo” como si se tratara de una conquista de más libertad para todos los argentinos. No obstante, en su anuncio, Prat-Gay omitió mencionar un pequeño detalle: el llamado “cepo” se abría con una devaluación del 40 por ciento lo que llevó el tipo de cambio oficial a $13,50 desatando de inmediato, como no podía ser de otra manera, una estampida inflacionaria.

También se olvidó de decir que al mismo tiempo el Banco Central estaba levantando todos los controles a la fuga de capitales y que la Secretaría de Comercio estaba abriendo la economía al ingreso de importaciones en todos los rubros. Era un programa de liberalización total de la economía: libre flujo de capitales y libre comercio acompañaban a la nueva “libertad cambiaria”.

En la misma conferencia de prensa conocimos las condiciones que el gobierno de Macri necesitaba para devaluar. El ministro Prat-Gay los explicó extensamente:

“Entre nosotros decíamos que necesitábamos un ingreso adicional de 10 mil millones de dólares para tener la confianza de que podíamos efectivamente levantar las restricciones cambiarias […]. Estamos hablando con bancos extranjeros, estamos hablando con las cerealeras, hemos llegado a acuerdos en muchos casos, estamos hablando con empresarios argentinos, más allá de las cerealeras, que están dispuestos a adelantar algunos fondos que tenían planeado para la inversión […] podemos decir que esos 10 mil millones dólares con los cuales nos sentíamos cómodos, estamos hablando de un rango de entre 15 mil y 25 mil millones de dólares de ingreso de divisas en los próximos cuatro semanas en Argentina. Con esa tranquilidad es que hoy, como dijimos antes, nos animamos a levantar esas restricciones, sin esa tranquilidad por supuesto no hubiéramos podido hacerlo. […] tenemos un acuerdo con todo el sector de empresas cerealeras que se han comprometido a partir de mañana a liquidar 400 millones de dólares por día, durante las próximas tres semanas. Para que se entienda bien, esto implica un flujo de 2000 millones de dólares por semana”.

Macri se tiró a una pileta sin agua, confiando en las promesas que le hicieron las empresas y bancos, de aportar entre 15 mil y 25 mil millones de dólares en un mes.

La verdad es que todos estos sectores, uno por uno, le fueron dando la espalda. Empecemos por las cerealeras: a pesar de la inmensa transferencia de ingresos que recibió el sector con la devaluación del 40 por ciento y la reducción de retenciones, la liquidación quedó muy por debajo del anuncio del ministro.

En lugar de los 8000 liquidaron en las siguientes cuatro semanas 481, 756, 752 y 870, es decir, menos de 2900 millones. Los bancos extranjeros no se portaron mucho mejor con su presidente. Hubo gestiones, trascendidos, idas y vueltas, pero lo cierto es que recién el 21 de enero los bancos HSBC, JP Morgan y Santander anunciaron que aportarían 1000 millones de dólares cada uno, y el Deutsche, BBVA, Citi y UBS, 500 millones.

Se trató de un préstamo al Banco Central otorgado en las peores condiciones imaginables: por 11 meses, con una tasa de casi 7 por ciento y con una garantía en títulos de ¡10.000 millones! Hubo que poner 10.000 millones para conseguir 5000. De los bancos y empresas nacionales, no llegó nada de nada.

El temprano fracaso del plan de Macri lo empujó a las fauces de los buitres.

Hace unos días Marcos Peña dijo que no había Plan B. Pero, como veremos, el problema es más grave: tampoco hay plan A. Macri “pagó” todos los apoyos de campaña, les habló con su corazón y le contestaron no “con”, sino “sin”, el bolsillo.

De los “entre 15 mil y 25 mil millones de dólares de ingreso de divisas en los próximos cuatro semanas en Argentina” de Prat-Gay, entraron a lo sumo 7500 millones. A un mes de devaluar, el plan de Macri ya había fracasado.

Y entonces comenzaron los problemas. El BCRA se había comprometido a no intervenir en el mercado cambiario, dejando “flotar” el dólar. Pero el 1 de febrero el tipo de cambio superó la barrera de los 14 pesos.

Recién en ese momento entraron a las reservas los 5000 millones del crédito de los bancos al Central. Lejos de calmarse, el “mercado” produce una nueva devaluación que lleva el dólar a 15 pesos. El BCRA seguía sin intervenir.

Pero entonces, algún teléfono debe haber sonado en la oficina de Sturzenegger y el Banco Central empezó a vender dólares, sacrificando más de 750 millones de las reservas para contener el dólar cerca de los 15 pesos.

Así y todo, hacia fines de febrero se produce la tercera devaluación de la era Macri y el 1 de marzo el dólar toca los 16 pesos. Lo que ocurrió tiene un solo nombre: a Macri no le dieron los dólares y además le hicieron una corrida cambiaria, bien tapada y disimulada por la prensa “independiente” oficialista.

La reacción del Banco Central fue la clásica: además de vender dólares para bajarlo, elevó la tasa de interés para que los inversores se queden en pesos y no se vayan al dólar. El resultado de estas operaciones está a la vista: las reservas terminaron a 23.124 millones (si se descuentan los 5000 millones).

Se perdieron 2.600 millones de dólares de fuga de capitales. Mientras tanto, la devaluación pasó de un 40 por ciento a un 60. Y la tasa de interés que el Central (Lebac) le paga a los bancos es de 38 por ciento. Por eso no hay Plan A: Macri quería un dólar a 13 pesos con 50.000 millones de reservas y terminó su primer trimestre con un dólar a 15,5 y con 23.000. Lo dejaron pagando.

El costo de este temprano fiasco financiero fue muy alto, por sus “efectos secundarios”. La violenta devaluación produjo una aceleración de los precios que llevó la inflación a más de 4 por ciento mensual. Macri mientras tanto seguía avanzando en el ajuste despidiendo estatales, contribuyendo a la caída de los ingresos con un tarifazo eléctrico, con el aumento de naftas, los peajes y los impuestos.

Y también seguía pagando los apoyos de campaña: baja de retenciones para cerealeras, mineras, petroleras, grandes exportadores industriales y aumento tarifario del 600 por ciento para engrosar el balance de las empresas eléctricas. Todo esto afectó fuertemente la actividad: la caída del poder adquisitivo de los ingresos redujo a su vez a la demanda agregada y el mercado interno.

A eso se agrega el encarecimiento del crédito. Es así que la economía de la era de Macri empieza con aceleración inflacionaria, caída del salario real, más de 100.000 despidos y represión.

Estos son los factores que explican la urgencia de pagarle a los buitres. Macri sigue buscando los 15.000 o 25.000 millones de dólares que necesitaba en enero para su devaluación. El tema es que estamos en marzo y en la búsqueda de ese flujo se le va el gobierno.

Los recursos los van a traer los bancos extranjeros y los bancos le impusieron una condición: rendirse incondicionalmente ante los fondos buitre. Recién después llegará la plata para Argentina.

Ahora bien, si se le paga a los buitres “lo que Griesa dijo”, ¿bajará la tasa de interés como promete Macri? ¿Llegará la esperada “lluvia de dólares”? ¿Se aplicará la deuda externa que se contraiga a inversiones productivas, infraestructura y a los más necesitados?

Hay más dudas que certezas. Empecemos por los montos. Entre lo que el gobierno va a pedir prestado para pagar a los buitres y lo que pidieron desde el Central, ya nos habrán endeudado en casi 20.000 millones en tres meses.

No parece que nos vayan a prestar mucha más plata, cuando en el marco de la crisis mundial los capitales están huyendo de países más “apetecibles” de América Latina. En cuanto al costo del financiamiento, si arreglar con los fondos buitre implicara directamente una reducción de la tasa, ¿cómo puede ser que para conseguir los 12.000 millones que prestan los bancos para justamente cerrar este asunto la tasa sea, según dicen, de 7 o 7,5 por ciento?

No parece muy factible que entren muchos fondos y baratos, y menos todavía que vayan al venturoso destino que promete Macri, cuando para atender la presión cambiaria dicen necesitar una fortuna, dada la absoluta libertad para la fuga de capitales. Además, reconozcamos que si la deuda externa fuera a utilizarse para el desarrollo y la inclusión social, sería la primera vez en la historia Argentina (¿y mundial?) que esto pasa.

La historia, por otra parte, no se termina acá. Pagarle rapidito y sin chistar a los buitres no es otra cosa que una condición impuesta por los bancos extranjeros para prestarle a Macri la plata que necesita. Es la primera de las condiciones. Después aparecerá, seguramente, la “sugerencia” de aplicar un programa de ajuste del FMI.

Los bancos reclaman siempre la intervención del Fondo cuando realizan préstamos porque es la garantía más firme que tienen de que van a conseguir el repago. Porque el Fondo Monetario se ocupa de que los recursos del país no se utilicen para el bienestar social (como la salud, la educación, la cultura) y de que, además, se vendan todos los activos para pagar a los acreedores.

Es por eso que, claramente, no es cierto que la disyuntiva de Argentina sea deuda o ajuste. Como ocurrió tantas veces en el país, para tomar deuda externa probablemente sea necesario aplicar un ajuste supervisado por el FMI: el único plan que tiene Macri por delante es el de deuda y ajuste.

* Diputado nacional. Ex ministro de Economía.

Fuente: Pagina/12


Si has disfrutado este post Suscribete al boletin de Novedades de Soy donde no pienso o agregame feeds a tu lector de noticias preferido

A %d blogueros les gusta esto: