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Las fantasías del juez Griesa chocan con la realidad

julio 27, 2014

LAS FANTASIAS DEL JUEZ DE WALL STREET CHOCAN CON LA REALIDAD
La vida después del default

27–07–2014 / Mientras políticos, medios y gurúes claman por la proximidad del abismo, el gobierno mantiene la calma. Si las calificadoras de riesgo declaran el default, no ocurrirá nada comparable con la crisis de fin de siglo porque la situación es muy distinta. Podría abrirse entonces un nuevo canje, ya bajo legislación argentina, que contemple a todos los involucrados y siente las bases para un mercado local de capitales, como ya ocurrió en México, Colombia y Perú.


 Por Horacio Verbitsky

GriesaSi nada cambia de hoy hasta el miércoles 30, el sistema financiero global, del que las calificadoras, los fondos buitre y los jueces de Wall Street son parte central, dirá que la Argentina no ha cumplido y actuará en consecuencia.

¿Con qué consecuencia? La visión predominante que los hombres de negocios especializados en la venta de información económica transmiten en portales, diarios, radios, revistas y canales de televisión asocia el default con la catástrofe de fin de siglo, una imaginería para cuya creación Paul Singer realizó todos los esfuerzos concebibles e inconcebibles.

El gobierno responde que no pasará nada y con él coinciden incluso otros tenedores de bonos argentinos, tanto originales como reestructurados.

Aunque no parece que pueda llegarse a alguna conciliación en las próximas 72 horas la cotización de esos bonos no se derrumbó, una constatación adicional de que es inadecuado el uso del vocablo default para lo que se dirime en estos días.

En realidad, la caída brutal de actividad e ingresos populares no fue efecto sino causa del default de fin de siglo, al cabo de cuatro años de depresión iniciados en 1998. La desaceleración actual lleva pocos meses y no puede compararse con aquel momento.

La informalidad sigue siendo alta, pero el desempleo es bajo; los bancos siguen mostrando balances positivos pese a los préstamos orientados a Pymes que el Banco Central les obliga a otorgar a tasas reducidas.

No obstante la baja en el precio de la soja, la tendencia recesiva mejorará el saldo comercial, que el año pasado tuvo una caída pronunciada.

Se reducirá la importación de productos sofisticados para el consumo de las clases medias, lo cual se parece más a una solución que a un problema. La calificación de la Argentina por el PNUD como país de muy alto índice de desarrollo humano difiere de la degradación de todos los indicadores que se vivía a fin de siglo, luego de 25 años de predominio neoliberal.

Las reservas rozan los 30.000 millones de dólares, a los que debe sumarse el convenio de intercambio con el Banco Central de China, por otros 11.000 millones. Esto podría equilibrar las presiones devaluatorias y nuevas medidas de protección del abastecimiento obstruirían una disparada inflacionaria.

El acceso a los mercados voluntarios de capitales está ocluido hace muchos años, lo cual no fue óbice para el crecimiento.

Su retroceso en el último año obedece a otras razones, en las que el gobierno está trabajando. La financiación para inversiones privadas será un poco más difícil y onerosa para algunos, pero no para todos.

El principal efecto será un incremento en el costo de los seguros para el comercio exterior. Nada agradable, pero tampoco el abismo que vaticinan quienes precisan de él para imponer nuevas condiciones al país y a sus habitantes.

A diferencia de las políticas restrictivas del menemismo y de la Alianza, CFK pregona la inyección de más recursos para recuperar el consumo interno, sin temor a las siete plagas con que intentan condicionarla.

La primera reacción del ministro de Economía Axel Kicillof cuando la Corte Suprema estadounidense dejó en firme el fallo con la forzada interpretación de la cláusula pari passu fue anunciar la apertura de un nuevo canje, bajo la ley argentina.

El juez Griesa replicó prohibiendo a los agentes financieros cualquier paso en esa dirección. Pero esa orden perderá sentido la semana próxima.

En ese momento será posible convocar al nuevo canje, algo que con toda probabilidad será aprovechado por quienes reestructuraron sus tenencias en 2005 y 2010, porque les permitirá volver a cobrar eludiendo el escollo judicial con el que Griesa intentó someter a la Argentina.

Ya sin esa vulnerabilidad, si el 85 por ciento de los hold-in aceptara la oferta, la cláusula de acción colectiva que ahora se incluye en toda reestructuración forzaría la aceptación del resto. Así, el arma que hoy apunta al corazón de la Argentina se vería como una inofensiva pistola de juguete.

Recién entonces el total de los hold-out (7500 millones de dólares y no sólo los 700 del fondo Elliot) apreciarían la conveniencia de aceptar la negociación justa, equitativa y legal que la Argentina les sigue ofreciendo, salvo que prefieran perder veinte años persiguiendo fragatas, aviones y centrales nucleares fantasma.

El reestablecimiento de un mercado local argentino (como ya ocurrió en México, Colombia o Perú) es una posibilidad muy cierta. La velocidad a la que se colocaron los bonos para el acuerdo con Repsol es otro indicio insoslayable.

Ellos lo dicen

La autoridad de Griesa es reverenciada por los mismos políticos y medios argentinos que con razón desmenuzan cada acto procesal de los jueces porteños Norberto Oyarbide o Rodolfo Canicoba Corral. Otro tanto ocurre con la gran mayoría de los políticos de la oposición.

Salvo Ricardo Alfonsín y Roberto Lavagna, recomiendan pagar lo que el juez exige sin medir las consecuencias o negociar cualquier solución de apuro que impida un nuevo default. Es decir, beber de un trago la poción mágica que el país ya probó con el megacanje y el blindaje de 2001.

Tampoco cuestionan el desempeño errático de Griesa, que en vez de actuar como un juez de quiebra que procura soluciones aceptables para todos los interesados (como una y otra vez postuló la Argentina) desordenó el escenario y terminó sumido en un mar de dudas e indefiniciones.

El record local corresponde a la diputada del Frente Amplio UNEN, Margarita Stolbizer, para quien lo más importante es advertir que el gobierno nacional intenta “malvinizar la situación, instalar una nueva épica y engañar a la gente”.

Con una sinceridad que debe agradecerse agregó que “ni el endeudamiento es siempre malo, ni el desendeudamiento es siempre bueno”.

Luego de esa confesión sobre aquello que se intenta imponer una vez más a la Argentina, Stolbizer lamentó que “la actitud oficial” afectara “la credibilidad y previsibilidad” del país (como tomador pasivo de propuestas ajenas) y pidió una consulta con las demás fuerzas políticas.

Su discurso está emparentado con el de Héctor Méndez. Mientras su salud desmejora a ojos vista, el presidente de la Unión Industrial reclama un “pacto social” para que toda la responsabilidad no recaiga sobre “un jovencito y una señora”, como subestimó al ministro de Economía y a la presidente.

Los mismos dirigentes políticos y económicos que recriminan al gobierno una presunta falta de respeto por el juez compiten por la expresión más despectiva hacia quienes están lidiando hoy con las consecuencias de una deuda que contrajeron otros.

Su incongruencia no tiene límites: al mismo tiempo pueden pedir que el gobierno resigne ingresos (disminuyendo o suprimiendo retenciones, como explicaron Massa, Macri, Cobos y Sanz nada menos que en la Sociedad Rural, y excluyendo del impuesto a los ingresos de las personas a los sueldos más altos) y aumente gastos (pagando lo que exigen los fondos buitre y afrontando el riesgo de nuevas exigencias por parte del resto de los acreedores).

Sin duda los sucesivos gobiernos kirchneristas han cometido errores en su política económica, que hoy lucha con la temida estanflación, y en el manejo del tiempo en la relación con los acreedores de la deuda soberana.

Aún así, la distancia que media entre su liderazgo y las conducciones políticas que se anotan para la sucesión es abismal.

Por el desconcierto que les provoca la firmeza con que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández han enfrentado estos desafíos, oscilan entre interpretaciones excluyentes, al estilo de las que caricaturizan Rudy y Daniel Paz en su serie del Señorón de Garcap: un día pueden denunciar indignados que el depósito de la cuota del crédito pendiente en el BONY es parte de un acuerdo secreto con los holdouts, para que se cobren con el embargo de ese dinero, y al siguiente fustigar la presunta irresponsabilidad oficial que “marcha al default por una cartera Louis Vuitton” (sic, Elisa Carrió dixit).

Cristina respondió que “no me van a hacer firmar cualquier cosa amenazándome con que el mundo se viene abajo, porque eso yo también lo viví como diputada, cuando nos decían que con el megacanje y el blindaje nos iban a llover los dólares. ¡Qué dólares, nos llovieron piedras, sapos y culebras!”.

Agregó que la Argentina no entraría en default y que las calificadoras, los bancos de inversión, los gurúes, los académicosvan a tener que encontrar un nuevo término que refleje que un deudor pagó y alguien bloqueó y no deja llegar ese dinero que es de terceros”.

La confusión

La intención de provocar en forma artificial algo que pueda asimilarse con una nueva moratoria quedó muy clara en las palabras del facilitador designado por Griesa, Daniel Pollack, para quien “el tiempo para que la Argentina evite el default es corto”.

No todos comparten esa estrategia en Nueva York. El diario New York Times se refirió esta semana al “confuso caso de los bonos argentinos”.

Sin disimular su escaso aprecio por el juez, dijo que Griesano supo tomar en cuenta la complejidad de la situación. La audiencia de esta semana dejó en claro que no terminó de entender las transacciones con bonos sobre las que lleva años tomando decisiones”.

Recién luego de largos cabildeos con los abogados de las distintas partes, Griesa pareció desentrañar las consecuencias de haber prohibido los pagos a los tenedores de bonos reestructurados con quita.

En el camino hacia ese descubrimiento mostró su desconocimiento sobre los hechos más elementales de la causa, como las distintas jurisdicciones y monedas de los bonos para cuyo pago la Argentina hizo el depósito en el agente fiduciario habitual y los problemas que su decisión les genera a los bancos involucrados, en Tokio, Buenos Aires, Nueva York, Londres, Luxemburgo y Bruselas.

Griesa se sorprendió cuando le explicaron que los bonos bajo ley argentina cuyo pago había autorizado hacer al Citibank, integraban los canjes de 2005 y 2010, comprendían la cuarta parte del total, estaban emitidos en dólares y sus tenedores repartidos por todo el mundo.

Cuando terminó de escuchar la explicación de un abogado dijo que “ahora me parece que si esos bonos son parte del canje, la prohibición de pago ordenada debería incluirlos junto con los otros bonos reestructurados”.

Comenta el columnista de finanzas del New York Times Floyd Norris: “Como teatro no está mal, pero es difícil que inspire confianza en el sistema legal estadounidense”.

Según el diario estos problemas fueron señalados en los distintos escritos y argumentos presentados tanto a Griesa como a la Cámara de Apelaciones pero no parecen haber sido tenidos en cuenta.

“Es asombroso que esto se manifieste recién después de atravesar un recorrido legal tan extenso en la jurisdicción financiera más sofisticada de los Estados Unidos.” Parecería que allí consideran más incompetente al juez que a los representantes argentinos.

¿Un nuevo canje?

Griesa terminó admitiendo que deberá repensar todo de nuevo y según lo que resuelva, el Citibank podría verse “en la disyuntiva de desafiar al juez o desconocer la ley en la Argentina, lo que podría acarrearle consecuencias legales”, sigue el artículo del New York Times.

Si en cambio Griesa confirmara la autorización de pago al Citibank, “la Argentina podría explorar una vía para ofrecer un nuevo canje, con bonos emitidos bajo la ley argentina para todos los inversores que aceptaran renunciar a sus bonos emitidos bajo la ley estadounidense. Es probable que el juez trataría de bloquear tal canje”.

El artículo concluye describiendo los dilemas del Bank of New York Mellon.

“Los fondos de cobertura quieren que el juez le ordene al banco la devolución del dinero a la Argentina. Pero el BONY, temeroso de juicios de los bonistas, quiere conservar el dinero hasta que todo se haya solucionado. A medida que se acerca el miércoles, el juez tiene mucho en que pensar. Habría sido mejor si lo hubiera hecho antes de firmar su resolución o si la Cámara de Apelaciones o la Corte Suprema lo hubieran forzado a hacerlo.”

Es triste que para conocer esta evaluación objetiva de las disposiciones adoptadas por el gobierno argentino, sea necesario leer un diario de Nueva York.

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Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Fondos buitre. La disputa entre dos molelos de gobernanza global

julio 26, 2014

por Carlos Raimundi

RaimnundiEl objetivo de este trabajo es intentar encontrar una racionalidad al proceso de los fondos-buitre, dado que, por momentos, éste parece reducirse a un combate contra una gran locura.

A mi juicio, en cambio, se trata de un combate de una racionalidad contra otra. Una disputa entre dos modelos de gobernanza mundial en la cual, por diversas razones, le toca a la Argentina un rol principal.

Una disputa sobre los parámetros que van a orientar al mundo, partiendo de un marco de condiciones generales, una de excedencia, las otras dos, de escasez.

La primera, una abundancia de recursos financieros que ha llegado a un límite de concentración irrespirable, a tal punto que ha llegado a devorarse a sus propios socios, esto es, parte importante de Europa y palpable también en los crecientes niveles de desigualdad en la sociedad estadounidense.

Esto lleva a la segunda situación, que es la disminución de los socios políticos con que históricamente ha contado el poder financiero para sostener su pulsión por la concentración.

A las áreas aludidas se agrega hoy América Latina, otrora funcional a sus intereses bajo el peso de gobiernos complacientes, y la aparición en escena de nuevos actores globales como una China en expansión y una Rusia que recupera su rol en el balance de poder mundial.

La tercera situación está dada por la escasez de recursos energéticos convencionales. O, más bien, por la necesidad del poder concentrado de seguir asegurándose la provisión de más del 30% de la energía del planeta para sostener los altísimos niveles de vida de sólo el 4% de la población mundial.

Todo esto conlleva a una verdadera disputa entre quienes históricamente hemos ostentado la posesión formal de estos recursos, es decir, los pueblos a través de sus Estados soberanos, y del otro lado los grandes conglomerados del capital financiero trasnacionalizado.

Una disputa nada sencilla, desde el momento que el capital privado concentra un volumen de recursos decenas de veces superior a los recursos públicos que están en posesión de los bancos centrales de los Estados. lo cual indica claramente el desbalance en cuanto a la incidencia de cada una de esas esferas en las decisiones de política financiera.

En otras palabras, la subordinación de la política al mercado.

Otra llamativa asimetría surge de comparar el volumen de intercambio de los bienes y servicios que las personas comunes consumen diariamente, con la masa de recursos varias veces superior que explica el comercio de armas, el narcotráfico, el petróleo, los medicamentos; un intercambio a veces lícito, a veces ilícito, donde las fronteras entre lo uno y lo otro se tornan por demás difusas.

Esto es lo que nuestra Presidenta ha titulado reiteradamente como ‘anarco-capitalismo financiero internacional’, y que lleva a Jorge Alemán a catalogar como ‘la globalización, el golpe de Estado financiero’.

Insisto, este poder económico tan dispar respecto del poder político de los Estados, se refleja, por lo tanto, en la capacidad de incidir sobre las diversas políticas, sobre las grandes cadenas de medios, sobre sectores de la justicia de los países y sobre los grandes estudios privados de abogados.

No es casual que el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum haya sido reelecto como presidente del Global Editors Network (que, entre otros, reúne al New York Times, El País de España y el grupo Clarín, La Nación y Perfil), para concentrar la información externa sobre la Argentina, deteriorar nuestra imagen política y económica, y de ese modo, por ejemplo, desalentar inversiones.

Las notas que, día a día, dan cuenta de un posible default argentino en el diario que Kirschbaum dirige, persiguen además, la finalidad de no dejar otro camino que el acuerdo con los fondos-buitre, ya sea por vía de revincular a nuestro país con el FMI, o bien de ejecutar nuevamente nuestros activos más preciados, léase nuestros recursos naturales.

En cuanto a la Corte de los EE.UU. que desestimó el reclamo argentino de reconocer la histórica doctrina de las deudas soberanas de los Estados, tanto Ted Olson como John Glover Roberts, provienen de bufetes ligados a los mercados de capitales que han litigado reiteradamente contra países latinoamericanos.

En los últimos tiempos, por ejemplo, representando los intereses de Chevrón en Ecuador. El primero de ellos, incluso, fue asesor del ex presidente Ronald Reagan, y argumentó ante la corte de Florida en contra de Al Gore, durante el recuento de votos que coronó a George W. Bush a fines de 2000.

El propio Daniel Pollack, designado mediador por el juez Griesa, es también un hombre de Wall Street.

A la Argentina le toca, una vez más, un papel fundamental.

Así como en los setenta hubo dictaduras en el 80% de la región, pero en Argentina se presentó con un salvajismo particular, y en los noventa hubo Consenso de Washington en toda la región pero en la Argentina se aplicó con una virulencia especial, tal vez ahora también nos toque un papel destacado, pero esta vez por razones positivas.

Está en litigio la vigencia de los Estados nacionales, del derecho de los pueblos a elegir a sus gobernantes. Del otro lado, los conglomerados privados que se proponen manejar dichos recursos al margen de la soberanía estatal, tal como se infiere del borrador de acuerdo bilateral entre los EE.UU. y la Unión Europea (Trans-Atlantic Free Trade Agreement).

No se trata de un solo conflicto que nos permita pintar la mitad del mundo de un color y a la otra mitad del otro. Es más complejo. Coexisten varios conflictos superpuestos, no siempre del mismo nivel, y donde un mismo actor no juega necesariamente siempre en defensa de un mismo espacio.

No es un conflicto que podamos decir que se da estrictamente entre Estados determinados, aunque los núcleos de poder en disputa surjan predominantemente de algunos de esos Estados centrales. Europa, por ejemplo, juega en un mismo equipo con los EE.UU. en la cuestión ucraniana.

La primera, por el rol central que Ucrania desempeña en la provisión de su energía; los segundos, por su disputa geopolítica con Rusia. Pero, en otros aspectos no estamos ante la misma unidad de criterios.

En la incipiente guerra de monedas que aparecía en el horizonte mundial un lustro atrás, y que proponía una revaluación del euro frente al dólar, los EE.UU. pusieron en crisis a la moneda europea.

En lo que comunicaron a la opinión pública mundial como la ‘primavera árabe’, el capítulo libio trajo aparejado, con la destitución de Kadafi, la supremacía de las empresas petroleras por sobre la estatalidad que el líder había mantenido, lo que repuso al dólar como moneda de intercambio del petróleo libio para Europa, en detrimento del acuerdo que el gobierno de Kadafi había establecido para comercializarlo en la moneda europea.

La misma ruptura de la estatalidad en los países de Medio Oriente tuvo lugar en Egipto, donde se forzó la destitución de Hosni Mubarak y la realización de comicios, pero luego se promovió el golpe militar contra los Hermanos Musulmanes, que habían resultado vencedores.

Y lo mismo trató de hacerse con la afortunadamente frustrada intervención militar a Siria, detenida, entre otras acciones, por la Asamblea General de la ONU, la firme posición del Vaticano bajo la conducción del Papa Francisco y el acuerdo de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, a partir de la reaparición de este último país en un rol protagónico para discutir el balance de poder mundial, que ya había insinuado con la recepción del arrepentido espía estadounidense Edward Snowden.

El agravamiento de la situación en Medio Oriente, que atesora un porcentaje vital de las reservas petroleras y gasíferas destinadas a los países centrales, está directamente relacionado con esta búsqueda de ruptura de lo estatal, de modo de hacerlo hocicar ante las empresas globalizadas de armas y petróleo.

Las acciones de la organización EIIL (Estado Islámico en Irak y el Levante), así como el sospechoso asesinato de tres niños israelíes que diera lugar a los posteriores ataques a Gaza, adjudicados a sendos grupos radicalizados y terroristas, con mayor o menor vínculo con Al Queda, lejos de favorecer una reivindicación de los pueblos oprimidos, no hacen otra cosa que justificar y ser funcionales a la más violenta reacción de las tropas estadounidenses apostadas en la región y la de sus aliados militares, como Arabia Saudita y el gobierno de Benjamín Netanyaju. 

La disputa de mediados de los 70 Si bien ha adquirido connotaciones actuales, esta disputa no es nueva en términos estructurales, por lo que intentaré un brevísimo racconto histórico.

Al repasar la historia de nuestro endeudamiento externo, nuestro Ministro de Economía parte del período emancipatorio, y luego señala una marcada aceleración a partir de la última dictadura.

Quisiera retrotraerme a ese momento histórico, porque lo que sucede en América Latina a mediados de los años setenta no es ajeno a todo un contexto mundial.

Entre la finalización de la II Guerra Mundial y mediados de los setenta, el mundo había generado un conjunto de bienes y servicios similar a los que había producido desde el origen de la cultura hasta ese momento.

Es decir, en esos 30 años se había duplicado la riqueza del planeta. Y es precisamente ese excedente económico generado por el sistema económico mundial lo que se pone en disputa a mediados de los setenta. ¿Entre quiénes, entre cuáles sectores?

Muy resumidamente, describo a uno de esos sectores en disputa.

A partir de 1947, con la emblemática independencia de la India –que desaloja al imperio británico del segundo país más poblado de la Tierra- se inicia el llamado proceso de ‘descolonización afro-asiática’.

Esto es, el reconocimiento como estados soberanos de la mayoría de las ex colonias de Asia y África, a través de fuertes luchas emancipadoras encarnadas por movimientos de liberación nacional, que perseguían objetivos éticos en términos de libertad e igualdad, y económicos, en pos del manejo de sus recursos, hasta entonces expoliados por las metrópolis.

Hacia fines de los años cincuenta, el Papa Juan XXIII convoca al Concilio Vaticano II y promueve una serie de reformas a la liturgia del catolicismo, todas ellas con sentido popular.

En 1959 triunfa la Revolución Cubana y se proyecta hacia toda América Latina, dando lugar a múltiples movimientos insurreccionales en pos de los valores del ‘Hombre Nuevo’ proclamados por el Che Guevara.

La conexión entre estos dos fenómenos da origen a la Teología de la Liberación y a una Iglesia comprometida con la pobreza, y en nuestro país al movimiento de curas del Tercer Mundo.

Unos años después se inicia el retiro estadounidense de Vietnam, junto a todo un movimiento cultural entre los jóvenes de los EE.UU. que se plasma en el rock, el pacifismo y diversas formas de protesta.

En simultáneo, se da la lucha por los derechos de los afrodescendientes que, por caminos diversos, encarnan Malcolm X en el norte y Martin Luther King en el sur, detrás de un ‘sueño’ igualitario. Hasta el propio boxeador Cassius Clay, luego Muhammad Ali, se convierte en un luchador de estas causas, renunciando a los 22 años a su título mundial por negarse a alistar las tropas que debían viajar a Vietnam.

En Europa, y de manera casi contemporánea, se produce el ‘Mayo Francés’ y la ‘Primavera de Praga’. En definitiva, desde distintos horizontes surge una serie de movimientos sociales –mayoritariamente juveniles- con objetivos colectivos y solidarios, que perseguían valores muy diferentes a la exacerbación del individualismo y del materialismo que sobrevendría en los años noventa.

De un lado, estos movimientos sociales que, de haber prevalecido, hubieran dado al mundo a partir de los años setenta y a aquel excedente económico que mencionábamos, una impronta completamente distinta a la que tuvo.

Del otro lado, el sector en disputa lo constituían los grupos más concentrados del capital financiero internacional, que fueron, en definitiva, los que ganaron la contienda.

En medio de todo esto tienen lugar dos hechos fundamentales. primero, en 1971: la inconvertibilidad del dólar.

El y segundo, en 1973, la crisis del petróleo.

En agosto de 1971 el presidente Nixon decretó la ‘inconvertibilidad del dólar’, es decir, en virtud del predominio del dólar como moneda internacional, desligó su cotización del respaldo en oro que tenía hasta ese momento, y la relacionó con una decisión autónoma de política monetaria de la Reserva Federal.

El dólar tendría a partir de ese momento una valuación estrictamente financiera, dando inicio al proceso de financierización de la economía internacional cuyas consecuencias padecemos en nuestros días.

Esto es, la realización de ganancias extraordinarias a partir de la transacción de derivados estrictamente financieros, con prescindencia del intercambio de bienes y servicios de la economía real.

Junto a esta medida, se toma la decisión de multiplicar las plazas financieras en todo el hemisferio norte (EE.UU., Europa y Japón), de modo de captar divisas a partir de las altas tasas de interés que se ofrecían. En 1973 se desata la denominada ‘Crisis del Petróleo’.

La OPPEP (Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo) decide aumentar intempestiva y significativamente el precio del barril, lo que impacta negativamente en las economías industriales.

Estas necesitan morigerar los efectos del impacto, y se encaminan para ello a encontrar alternativas de desarrollo capaces de mantener la tasa de acumulación, pero con menor consumo de energía hidrocarburífera, lo que, en los hechos, aceleró el ritmo de la revolución tecnológica en ciernes.

Ahora bien: ¿quién financiaría esa revolución tecnológica, con miras a obtener nuevas formas de producción menos dependientes del combustible tradicional? Esas fuentes de financiamiento fueron dos. La primera fue lo que se denominó la etapa de los petro-dólares.

Los dólares que recibían los países productores, todos ellos subdesarrollados, no se encaminaron a financiar el desarrollo de sus estados y sociedades, de sus propias tecnologías, de sus organizaciones sociales.

Ellos prefirieron colocarlos en las plazas financieras del norte, a partir de los enormes márgenes de ganancia garantizados por las altas tasas de interés, desde aquel proceso de financierización que Richard Nixon había establecido.

En lugar de desplegar procesos nacionales autónomos de desarrollo, las empresas de los países emergentes, con la connivencia de sus gobiernos neo-colonialistas, terminaron sosteniendo las innovaciones tecnológicas de las potencias, y ayudaron así a ampliar la brecha de la investigación, el conocimiento y la información.

La segunda fuente de financiamiento de la revolución tecnológica del Norte fueron las deudas externas contraídas por las dictaduras latinoamericanas, al calor de la Doctrina de la Seguridad Nacional y el terrorismo de Estado.

En definitiva, aquella disputa del excedente económico de posguerra fue ganada por el capital financiero trasnacional por sobre todo el clima de movilización y participación social de la época, y ello marcó el rumbo que tomaría el sistema de poder a nivel mundial a partir de esos momentos.

Primera fase del ajuste estructural Hacia finales de los setenta, Margaret Thatcher asume la jefatura de gobierno en el Reino Unido, y Ronald Reagan hace lo propio en los EE.UU., iniciando lo que se conoce como la revolución conservadora de los años ochenta en el Norte, que tiene su correlato en la primera fase del ajuste estructural en los países subdesarrollados, particularmente en América Latina.

Aquella primera fase del ajuste estructural determinó, en países como el nuestro, la desarticulación del aparato productivo interno y su transferencia a los grandes grupos concentrados vinculados a matrices externas, gestando el proceso de concentración y extranjerización económica que aún padecemos.

Y dejó sentadas las bases de la segunda fase. Dado que la estrategia de endeudamiento fue diseñada con toda la intencionalidad de que no fuera posible pagarlo, nos asfixiaron desde el punto de vista financiero, y a continuación de ello, ante la previsible incobrabilidad de las deudas, se abalanzaron sobre los bienes del Estado, en una especie de ejecución hipotecaria de las deudas soberanas.

Eso fueron los noventa en la Argentina, con la correlativa transferencia de activos estratégicos como nuestro petróleo, nuestra energía, nuestras telecomunicaciones, nuestra aerolínea de bandera, y otros múltiples resortes indispensables para nuestro desarrollo.

Reagan termina derrotando al bloque socialista y estableciendo un sistema unipolar de poder, basado en la democracia política y la economía de mercado.Y aplica todo un programa de desregulación, privatizaciones, resignación de las soberanías jurisdiccionales y otras medidas de reducción de las capacidades estatales del mundo subdesarrollado, conocido como el Consenso de Washington.

Segunda fase

A partir de esos momentos, la década de los noventa se presenta en términos de la política internacional de los EE.UU. con un rostro menos fundamentalista que el de su predecesor.

Se trata del soft-power de Bill Clinton frente a la dureza de Reagan, porque debía seducirse a los países recién integrados a la órbita capitalista respecto de los beneficios del nuevo sistema.

La etapa de Clinton se inclina por el paradigma del libre comercio por sobre la agresión militar, y desde esa lógica se logran los acuerdos de Oslo entre Yitshak Rabin y Yasser Arafat, concluye la cruenta guerra religiosa de Irlanda y se firma el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

No se trata de buenos y malos, sino, más bien, de un imperialismo que fusila y otro que mata lentamente, y que en el caso de México construyó las maquilas de explotación, y no un muro contra los ilegales y decenas de miles de asesinados por el narcotráfico, como haría George Bush una década más tarde.

Concluida la era Clinton, los EE.UU. permanecen 59 días sin presidente, entre la jornada electoral de noviembre de 2000 y el fallo definitivo de la Corte de La Florida (otro fallo político), que pese a haber obtenido menos votos le otorga el triunfo a George Bush por sobre Al Gore, y restaura los rasgos más duros y sanguinarios del capitalismo financiero.

El paradigma del libre comercio de la década anterior es relevado por el de los grupos financieros más concentrados, las empresas petroleras y el comercio de armas.

La disputa al interior del poder financiero Ya en nuestros días, la posición de Barack Obama y de parte del gobierno de los EE.UU. (no olvidemos que hace menos de dos años el Tea Party tuvo al borde del default interno al gobierno demócrata), así como de otros organismos internacionales es una nueva muestra de la fragmentación del poder interno e internacional de esa potencia, y expresa de alguna manera la disputa de poder al interior del sistema financiero en la que se enmarca la situación argentina, el fallo del juez Griesa y la decisión de la Corte estadounidense.

Es decir, no se trata de un imperialismo ejercido por una nación sobre otra, sino de una disputa acerca de cuáles serán los rieles de poder sobre los cuales evolucionará el capitalismo internacional.

De un lado, una porción del capital dispuesto a financiar proyectos de desarrollo encarnados a partir de cierta injerencia estatal, de cierta vigencia –cuanto menos formal y testimonial- del principio de soberanía, y del otro lado los grandes conglomerados, con políticas duras que agravian y lesionan severamente la soberanía estatal. La dimensión planetaria del conflicto

¿En miras de cuáles objetivos? En miras de sostener un modelo de acumulación que ha llevado a que las 85 fortunas personales más importantes del mundo concentren más recursos que los 3.500 millones de personas, esto es, el 50% más pobre de la población mundial.

Un modelo de acumulación, que, además, está en plena crisis productiva, y por lo tanto necesita trasladar a los países del Sur –una vez más- el costo de su crisis.

Un modelo que si tuviera que ser dibujado en sendas láminas, haría coincidir con una similitud asombrosa las áreas con mayor presencia de yacimientos energéticos con aquellas áreas de mayor despliegue de bases militares de ese poder más duro que vincula lo financiero con las armas y el petróleo.

Un modelo que, a partir de su conexión directa e imprescindible con las grandes cadenas de medios internacionales, nos ha hablado de movimientos populares supuestamente libertarios, englobados en lo que bautizaron como ‘primaveras árabes’ en lucha contra dictadores autoritarios, cuando en realidad se trataba de la lisa y llana contratación de sicarios y mercenarios para terminar con la estatalidad que controlaba los recursos energéticos de aquellos países, como Libia, Irak, Egipto, y recientemente Siria, Irán, Venezuela y Ucrania.

Todos estos procesos de desestabilización están guiados por el mismo hilo conductor: la ruptura de los poderes estatales en pos del control privado de los recursos.

De modo de asimilar a Medio Oriente y a América Latina a esa África olvidada, sin Estados, sumergida en disputas tribales mientras las empresas la expolian de sus recursos, y donde ha aparecido un nuevo actor económico que son las inversiones chinas.Las decisiones que han tomado América Latina y la Argentina en particular.

La situación argentina no es ajena a este marco internacional. El caso de los fondos buitre no se trata de una mera disputa entre un juez que está loco contra el resto de la humanidad que sí está en sus cabales. Es una disputa por cómo se va a desarrollar el mundo, quién va a usufructuar de los recursos naturales, si las soberanías estatal-populares o el capital privado trasnacional.

A través de dictaduras adeptas o de gobiernos civiles serviles, América Latina había cumplido históricamente un rol funcional a los intereses foráneos implicados en esta disputa.

En cambio, a partir de comienzos del siglo XXI, la eclosión social devenida de diversas crisis desatadas en la región, en convergencia con la aparición providencial de un puñado de líderes populares que supieron interpretar el hartazgo y la voluntad de cambio de sus pueblos, puso un corte histórico a esa relación complaciente con los poderes fácticos.

En noviembre de 2005 la región rehusó integrarse al ALCA, el proyecto estratégico de mayor envergadura que el gobierno de George Bush le tenía reservado, desacoplándose de manera sabia y anticipada al desplome del capitalismo mundial que sobrevendría tres años después.

En la Argentina en particular, este proceso de autonomización financiera se completó con los dos tramos del canje de la deuda privada, la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, y los recientes arreglos con el CIADI, Repsol y el Club de París.

Es decir, no sólo desendeudamiento sino autonomía del sistema financiero internacional, lo cual rompe con el mito fundador del sistema, que sostiene la inviabilidad de todo aquel país que no se amolde a sus condicionalidades.

A lo largo de todos estos últimos años, la Argentina no sólo se sobrepuso a dicha premisa, sino que cumplió puntualmente con los compromisos asumidos a la salida del default, lo cual evitó las conocidas crisis financieras y/o políticas del sector externo.

Y lo hizo mientras sostenía –y sostiene- en paralelo, un modelo sustitutivo de importaciones, que promueve la aplicación de estímulos fiscales para sostener actividad del mercado interno, el consumo popular y la inclusión social.

A esto se añade otra medida trascendental; el cambio de paradigma energético a partir de la recuperación de YPF.

Hasta entonces, el petróleo se consideraba un commodity destinado básicamente a la ganancia empresaria de Repsol, a raíz de lo cual se secaron los pozos de gas y petróleo, se interrumpió la exploración y se sostuvo el giro de utilidades al exterior de modo de renovar el proceso en los pozos más jóvenes de otras áreas del planeta.

A su vez, esto profundizó el drenaje de divisas porque se debieron abastecer los requerimientos del crecimiento industrial y del consumo de los particulares con importación de energía.

El remplazo de este paradigma por el de ‘petróleo = palanca de desarrollo’, reorientó el reparto de ganancias hacia la inversión productiva y revirtió la curva importadora.

En materia energética, la Argentina ha encontrado nuevos yacimientos de petróleo convencional, proyecta la exploración de su plataforma marítima, sus reservas de petróleo no-convencional y gas de esa misma condición, además de atesorar una ingente reserva de litio y nuevos minerales, y una inmensa reserva de agua dulce y biodiversidad.

La posibilidades que abre el futuro

En definitiva, es precisamente este ciclo virtuoso de autonomía financiera e inminente autoabastecimiento energético (previsto para el próximo quinquenio), lo que intensifica la virulencia de los factores de poder mundial frente al desafío de independencia relativa de criterio y dignidad nacional planteado por el proyecto que conduce la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La Argentina, en el marco de una situación congruente de toda la región, atesora el tercer acuífero de agua dulce más grande del subcontinente, la primera cuenca de litio, la segunda reserva de gas y la cuarta de petróleo no convencionales, además de sus reservas convencionales en el territorio y en su litoral atlántico, yacimientos de nuevos minerales, centrales nucleares, represas en construcción y un gran potencial de despliegue de energías mal llamadas alternativas, como la eólica.

Dicho potencial, en el marco del desendeudamiento y la autonomía financiera, la sitúan en una inmejorable plataforma de lanzamiento hacia un futuro venturoso.

Pero el poder real también lo sabe, y es en este punto donde nuestras principales virtudes se convierten en el presente escollo, desde el momento que nos encontramos ante la confirmación de un nuevo paradigma de desarrollo.

Es precisamente este punto, este lugar, este tramo del proyecto nacional y popular, el eje de una disputa entre los propios factores de poder mundial: aquellos que aceptan financiar un proceso de desarrollo en convivencia con las soberanías estatales –en este caso la nuestra- y aquellos que buscan desangrar cuanto antes las soberanías estatales, que se constituyen en un estorbo difícil de franquear para sus intereses, entre las cuales nuestro país se ha convertido en poco menos que un símbolo.

De aquí la tremenda presión de los grupos internos, su intento de que se desmadren los precios internos, su especulación a la hora de liquidar divisas, su pugna por devaular el peso y secar las reservas del Banco Central.

Y de aquí que esos mismos grupos internos, entre los cuales las cadenas hegemónicas de medios operan como una palanca central, sean los portavoces de los fondos-buitre que acechan nuestra soberanía.Este es el eje de la disputa.

El juez Griesa no está senil ni es un loco que se está cargando en contra a una parte importante de las organizaciones internacionales y gobiernos soberanos.

Es una pieza central de un engranaje mucho mayor, vinculado a los intereses financieros más concentrados, las empresas de petróleo y los comerciantes de armas. Y, en términos políticos, a la derecha más extrema representada por el Tea Party dentro del ala republicana de los EE.UU. (aunque Robert Shapiro y Nancy Soderberg, y Robert Menendez y Marcos Rubio, miembros de la Task Force americana, pertenecen al partido demócrata) y a la desestabilización, por distintas vías, de los países emergentes.

Es decir, en el fallo de Griesa hay un claro objetivo monetario, cuantificable, que está dado por el cobro de la totalidad de los bonos espuriamente comprados por Paul Singer y otros fondos de inversión de sesgo netamente usurario.

Pero ese objetivo económico se inscribe en un marco político mucho más amplio, vinculado al rol que debemos tener a futuro los Estados soberanos, los gobiernos populares, los pueblos, las democracias: pugnar en esa batalla frente a los poderes fácticos más concentrados, o caer definitivamente bajo sus garras.Correlato en la política nacional.

La necesaria unidad del Campo Popular Latinoamericano Fuera de todo fundamentalismo ideológico, sino como resultado del análisis político que realizamos, los códigos procesales nacionales y el proyecto de reforma al código civil y comercial deben restringir de manera absoluta la posibilidad de que sea prorrogada la jurisdicción nacional, tal como sucediera en el pasado, es decir, la posibilidad de que un tribunal extranjero decida sobre los destinos de nuestro país.

Otro de los desafíos de la Argentina y la región frente a una relación más intensa con nuevos actores globales como el Grupo BRICS, y frente a los acuerdos estratégicos establecidos a partir de las visitas de Vladimir Putin y de Xi-Jimping, es afrontarlos a partir de criterios conjuntos capaces de prevenir y evitar los perjuicios que ya conocemos de la relación centro-periferia.

Por el contrario, el invalorable eje de cooperación Sur-Sur que supone esta nueva relación y los recientes acuerdos, deben transformarse en un círculo virtuoso gobernado por el criterio de ganar-ganar, esto es, de ampliar el universo de ventajas para ambas partes de la relación.

Y asimismo, para fortalecer el marco de acuerdos regionales para vincularnos con otras áreas de la gobernanza mundial.

Las autoridades argentinas están actuando con idoneidad técnica y dignidad política.Todos los sectores de la vida nacional deberíamos encolumnarnos detrás de los grandes lineamientos del proyecto nacional –no únicamente gubernamental- tales como el aprovechamiento de nuestra posición geopolítica capaz de unir la región con el Pacífico, la autonomía financiera, el autoabastecimiento energético, el desarrollo industrial y tecnológico, el mercado interno, el empleo formal, la inclusión social, el incremento de derechos.

Así, una vez sorteada esta dificultad central que atravesamos, con mucha conciencia y capacidad de organización y movilización popular, podremos ser protagonistas de una epopeya que nos llevará definitivamente a la grandeza que anhelamos desde hace tanto tiempo.

Leido en Indec que trabaja


 

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CFK habló del litigio con los buitres en la inauguración nueva planta de Yamaha.

julio 23, 2014

CFK HABLO SOBRE LOS BUITRES EN GENERAL RODRIGUEZ
“Van a tener que encontrar un nuevo término que refleje que un deudor pagó y alguien bloqueó ese dinero”

23–07–2014 / La presidenta Cristina Kirchner reiteró que el país no va a entrar en defaultporque en default entran los que no pagan y Argentina pagó” y ratificó que el Gobierno busca “honrar las deudas con el 100 por ciento de los acreedores en forma justa, equitativa y sustentable“. Al inaugurar una planta de motos, manifestó que “no podemos volver para atrás al infierno que significó la deuda externa durante décadas“.


Crisyamaha

La jefa de Estado se refirió al litigio entre Argentina y los fondos buitre al inaugurar la nueva planta de Yamaha para la producción de motos en General Rodríguez.

Explicó que como el Gobierno depositó el dinero a los bonistas que entraron en los distintos canjes, el país no va a entrar en default: “Van a tener que inventar un nombre nuevo” que se refiera a “un deudor que pagó y que alguien bloqueó“, aseguró. “Las calificadoras, los bancos de inversión, los gurúes académicos, siempre encuentran algún término“, añadió.

Remarcó que pagarle a los buitres activaría la cláusula RUFO, por la que los bonistas que entraron en el canje pueden reclamar el pago total de la deuda anterior.

CFK explicó que ante esa situación “se caen las quitas que Néstor logró por primera vez en la historia, se caen todos los plazos y te piden todo junto, los punitorios, los plazos que recién vencen en el 2033 de una, para que lo pagues todo junto“. “Estaríamos tirando abajo los 190 mil millones de dólares que ya llevamos pagados de deuda“, añadió.

También volvió a solicitar a los holdouts que contraten un seguro contra esa cláusula. “Si no aplica, que nos den un seguro de esos que hacen los bancos, que hagan un seguro contra la cláusula RUFO“, reclamó.

Cristina sostuvo que “quieren asustar a los argentinos diciendo que si no hacemos lo que quieren los fondos buitre no van a ingresar capitales ni vamos a tener acceso al financiamiento” y se preguntó “desde el año 2003 a la fecha, ¿cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional?”.

Recordó que “cuando nos decían que con el Megacanje y el Blindaje nos iban a llover los dólares, nos llovieron piedras, sapos y culebras“.

“Vamos a seguir hablando, vamos a ir cuantas veces sea necesario a donde tengamos que ir“, afirmó la Presidenta y consideró “una mentira que la Argentina no esté dispuesta a negociar”.

“En 2005, negociamos el canje de la deuda con un ministro que hoy está en un partido de la oposición y él puede dar fe de todas reuniones que tuvimos“, rememoró la Presidenta.

Y apuntó: “Tanto negociamos, que, en 2005, logramos una aceptación del 76 por ciento de los deudores al canje que les propusimos, y en 2010, un 92,4 por ciento. Negociamos dos años con Repsol por YPF y con el Club de París. Tenemos voluntad de diálogo“.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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CFK inauguró la nueva planta de Yamaha en Gral Rodríguez

julio 23, 2014

23–07–2014 / Inauguramos la nueva planta de Liliana en Granadero Baigorria (Santa Fe), la nueva planta de Yamaha en General Rodríguez (Buenos Aires) y la ampliación de la planta de MARS en Mercedes (Buenos Aires). Además, la empresa metalmecánica Tassaroli presentó su plan de inversión.


Muy buenas tardes a todos y a todas; señor Gobernador de la provincia de Buenos Aires; señor Intendente de General Rodríguez; señor Presidente de Yamaha Argentina; señor Presidente de Yamaha para América; señor Embajador del Japón; Intendentes que hoy nos acompañan; amigos y amigas: realmente hoy es un día muy especial porque exactamente, hace un año, estábamos como lo veíamos recién en el corto reunidos con los ejecutivos de Yamaha, que nos anunciaban la instalación, aquí, en el Parque de General Rodríguez de esta planta para producir motos y hoy, a un año, estamos aquí los argentinos y todos ustedes, junto a los trabajadores, inaugurando precisamente una fábrica de motos.

La moto que ven a mis espaldas, que es la YBR 125, Precios Cuidados, que está incluida, que tiene ya un 35 por ciento de componentes nacionales, su precio es 18.000 pesos y se puede adquirir con Tarjeta Argenta y con precios del Banco Nación, así que a ponerse las pilas; es la mota que la más se vende para todos los chicos y chicas, repartidoras de delivery, así que ya saben – los de la competencia me van a matar, pero no importa- acá hay que vender y consumir, muchachos.

Porque de esto se trata uno de los pilares del modelo, que allá por el 25 de mayo de 2003, instalamos en la Argentina tiene precisamente en el consumo interno, pero consumo interno de cosas hechas por trabajadores argentinos, porque no es igual cualquier consumo.

Yo quiero que cada vez consumamos más cosas hechas por los argentinos, porque esto significa valor agregado y trabajo. Hoy charlaba con muchos chicos, en la línea de producción, muy jóvenes, para muchos de ellos era su primer trabajo; para otros era su segundo trabajo.

Me había olvidado de saludar también al señor Secretario de SMATA, el compañero Pingnanelli, que también quiero saludarlo y hoy estamos aquí y es muy importante que rescatemos esto que es el desarrollo de la industria nacional y que cada vez podamos incorporar a motos, autos, tractores mayores componentes nacionales.

Cuando recién venía para acá, pegadito acá a la fábrica, está otra que también se instaló durante nuestra gestión: la de tractores Acko, que es una de las marcas líderes, a nivel mundial y veíamos la cantidad de tractores que ya tienen listos y que sirven también como insumo esencial para la fabricación de productos primarios, en la República Argentina.

Y quiero también recordar el General Rodríguez, que visité hace muchísimos años, al comienzo de la gestión de Néstor, yo la primera visita que hice a General Rodríguez, fue a La Serenísima, porque General Rodríguez era serenísima dependiente y ahora podemos decir que después de más de once años, muchísimas fábricas se están instalando, tenemos este parque Industrial que no existía y otro parque industrial privado, a punto también de abrirse y seguimos incorporando trabajo, que no sólo pasa aquí con esto que estamos viviendo, pasa también y además lo que es importante, porque dije consumo, industrial nacional e inversión pública. (APLAUSOS).

¿Y dónde está la inversión pública que algunos llaman gasto público?

En el programa, entre otros, por ejemplo de Incentivos ala producción, a la industria de inversión, que son los Programa del Bicentenario, y está fábrica también tiene inversión hecha por todos los argentinos, para poder instalarse. Como también la tiene la empresa familiar, en San Rafael, provincia de Mendoza, que una moderna tecnología de cañones de punzado para la industria petrolera, con créditos del Bice, del FONTAR. El FONTAR, es un fondo especial, del Ministerio de Ciencia y Tecnología para todo el desarrollo.

Lo que acabamos de inaugurar, hoy, en Mendoza es un producto totalmente de innovación tecnológica, en materia de perforación petrolera, ideada, creada, proyectada, desarrollada por técnicos, profesionales y obreros argentinos y que vamos a vender al mundo. (APLAUSOS).

También de inversión privada, más inversión pública, otro de los pilares fundamentales de este modelo y de este proyecto.

También en Granadero Baigorria, inauguramos – yo dije ampliación, pero en realidad es inauguración – una planta, también una empresa familiar, de productos electrodomésticos Liliana, de la Familia Jacobson.

Señor Jacobson recordaba el año 2002, cuando apenas tenían 200 trabajadores, hoy tienen 630 y con proyección, en esa planta que han inaugurado, de poder albergar hasta 2.000 trabajadores.

También ahí, en esa inversión, estuvo presente el Estado con inversión del Banco Nación y del Banco BICE y por eso se pudo llevar adelante, pero lo que es más importante también, lo que él mencionó no lo hizo para chuparme las medias, porque yo soy la Presidente y por la protección de la industria, saben por qué lo hizo.

Por lo que sufrió la familia Jacobson, en el año 2001, en ese año como tantísimas otras empresas sufrió problemas financieros porque no podían competir con la importación, pero no porque no estuvieran en condiciones los industriales argentino de competir contra productos importados, sino porque muchas veces los productos importados vienen con dumping, que esto es dumping social, dumping económico y entonces se hace prácticamente imposible.

Porque además, este proyecto de desarrollo industrial, de valor agregado, se ha hecho también con inclusión social, con la inclusión de más de 6 millones de puestos de trabajo, con la generación de convenciones colectivas de trabajo, que nos permiten decir con orgullo que los trabajadores argentinos son los mejores remunerados de América latina y que los salarios argentinos son, comparativamente, los de mayor paridad adquisitiva – medida en dólares – comparadas con otros trabajadores de toda la región de Latinoamérica.

Por eso también, hoy, para mí estar aquí en esta fábrica, también compartir en Mercedes, provincia de Buenos Aires, junto a una empresa multinacional de la importancia de Max, la incorporación de una nueva línea de producción para alimentos para mascotas, lo cual revela también la situación de crecimiento de la sociedad argentina nos pone muy contentos y muy orgullosos.

Esto no quiere decir que no tengamos dificultades, sabemos que en materia de bienes de consumo durable, como por ejemplo las motos, hemos tenido una caída, del 20 por ciento en materia de producción. Esto también tienen que ver, por supuesto, con la generación de expectativas.

Yo quiero hablar, hoy, y reflexionar, junto a todos ustedes, del especial momento que vive el mundo y que también vive la República Argentina: veníamos de cifras muy altas de consumo, con lo cual no queremos caer, pero el 20 por ciento impacta, pero lo que más impacta – y si se me permite porque la economía no es una ciencia exacta – son muchas veces las malas expectativas, que se generan a través de rumores, de políticas, a través de gurúes, de pronósticos, de profecías de que todo nos va a ir peor y entonces – finalmente – terminamos teniendo problemas.

¿Por qué? Porque muchas veces la gente, ante el temor, retraer el consumo de los bienes durables, cosa que no sucede, por ejemplo, en materia de supermercado, que han aumentado, respecto de mayo, un 4,30 por ciento el consumo, porque obviamente por más que le generen esto nadie deja de comer, ni de comerse un asadito, ni de tomarse un vinito, ni de salir a comer.

Pero realmente cuando se trata de la inversión de un auto, de una moto, de una casa, si le generan mala onda y malas expectativas, entonces, esto impacta negativamente.

Y déjenme darles un ejemplo de cómo cuando se siguen esas malas expectativas, esas malas ondas, muchas veces finalmente termina siendo la autoprofecía cumplida y terminan perdiendo. Voy a tomar un ejemplo con un tema que es muy tradicional en nuestro país, uno de nuestros principales commodities: la soja.

Se dijo y se especuló con que el dólar iba a estar, no sé, a 20, 25; 30 pesos, a cualquier cosa y entonces se recomendaba que no se vendiera soja; podíamos ver parte de la cosecha del año pasado, que no se vendía y fíjense ustedes, la soja que llegó a estar a 558 dólares, un promedio de 540; 550 dólares, durante el tiempo en que no se vendía, hoy bajó a 474 dólares la tonelada.

Se estima, que en los últimos quince o treinta días se ha perdido entre 20; 50 dólares por tonelada, por productor, lo cual nos pone muy mal, y también de ingresos para el Estado, porque obviamente no solamente pierde el productor.

¿Y esto a qué se debe? A que muchos especulaban con el tema de que podría haber otro tipo de cambio, o que tal vez podrían guardar la soja dos o tres años, hasta que el gobierno actual se fuera y los pronósticos realmente son a la baja del precio, porque hay una desaceleración de las economías emergentes.

Esto no es un invento de esta Presidenta, ustedes saben que hace pocos días estuvimos reunidos con los BRICS, que son los países emergentes por naturaleza (China, Rusia, India, Sudáfrica, y nuestro principal socio, que es la República Federativa del Brasil).

Entonces, qué es lo que debemos hacer los argentinos, fundamentalmente frente a esto, que se plantea como una caída del PBI global: incentivar lo que siempre hemos hecho: el consumo interno, consumir que fue lo que nos salvó durante las épocas de mayores crisis (2008 y 2009) y nos permitió salir adelante, con mucha fuerza, en el año 2010 y 2011.

Porque la demanda agregada se compone de cuatro elementos básicos: consumo interno, inversión pública, inversión privada y consumo externo.

El consumo externo son las exportaciones y éstas en todo el mundo y para todos los países han caído en volumen y en precio, por lo cual es imprescindible que todos los argentinos tomemos conciencia de que necesitamos fortalecer más que nunca el mercado interno.

Por eso les digo, si quieren hacer una inversión y si quieren conservar el trabajo compre una moto, si es que puede; compre una plancha si es que la necesitan; compren un lavarropa, si es que lo necesitan porque están manteniendo el trabajo de otros argentinos, que también le van a comprar las cosas que ustedes producen y consume. (APLAUSOS).

Miren esto, me acuerdo que el Presidente Lula, que era presidente conmigo, en el año 2009, y yo nos cansamos de explicarlo a lo largo y a lo ancho. Y nos dio resultados, tuvimos problemas, pero pudimos salir adelante y vamos a salir adelante. (APLAUSOS).

Porque, además, obviamente esto no tiene punto de comparación con lo que fue la crisis del 2009, que fue catastrófica. Lo recuerdo que me faltó vender chicles y caramelos por las calles para convencer, pero si es necesario volver a salir a vender chicles y caramelos voy a volver a hacerlo porque a mí no se me caen los anillos para decirle a los argentinos las cosas que tenemos que hacer, la dirección que debemos tener para conservar este modelo virtuoso, que permite tener esta moto, que permite tener los tractores, que tenemos afuera y que nos ha permitido reposicionarnos en el mundo, con lo que ha pasado este último fin de semana con inversiones… muchos sonreían y nos miraban con cierto dejo de ironías, cuando anunciábamos la presencia del señor Presidente de la República Popular China, con una nutrida delegación para venir a hacer importantes asunciones en la Argentina. Y la verdad que hicimos importantes anuncios, en la Argentina: vamos a comenzar las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic”, por más de 4.700 millones de dólares. (APLAUSOS).

Ya estamos trabajando en el Belgrano Cargas con una inversión de 2.470 millones de dólares. Vamos a empezar y si Dios quiere, cuando vaya próximamente a China podremos firmar definitivamente la construcción de la usina nuclear por la cual nos van a financiar el 85 por ciento del total de la obra de esa cuarta central nuclear de la República Argentina, además de haber obtenido créditos por más de 400 millones para barcos de dragado.

Y también, algo muy importante: la firma entre el Banco Central de la República Argentina y el Ministerio de Comercio de la República Popular de China, de un swap.

¿Qué es un swap? Un swap es un acuerdo entre las autoridades monetarias de dos países donde ante momentos de stress monetarios, ellos lo llaman stress para quedar fino, yo digo especulación y ataque que uno sufre en materia monetaria, podamos contar con un apoyo de hasta 11.000 millones de dólares por parte del Gobierno de la República Popular de China para nuestras reservas del Banco Central y de esta manera contrarrestar ataques especulativos.

Esto es muy importante, porque algunos decían que no, que era en yenes, que no, que era mentira, que era comercial, que era únicamente para comprarles cosas o productos a China.

No, señores, es esencialmente de carácter monetario, de carácter financiero. Porque, ¿saben qué? Hay un mundo nuevo, hay actores nuevos que no quieren pisarte la cabeza, quieren cooperar con vos para ver si juntos podemos arrastrar este inmenso carro que hoy es el mundo y que ha sido sostenido por las economías emergentes que tuvimos que soportar la crisis generada por los países en desarrollo, que todavía no han podido recuperarse y que nos quieren tirar el muerto a las economías emergentes. (APLAUSOS)

Entonces, la reunión de hace pocos días del BRICS con UNASUR, la asunción por parte de los países que mejor posicionados están en los emergentes países para poder hacer frente a este momento, significa la reformulación de un nuevo ordenamiento global y Argentina estará y está allí presente.

Yo me siento muy orgullosa de ser la Presidenta que haya firmado un acuerdo estratégico de integración con lo que hoy constituye, sin lugar a dudas o está a punto de constituir tal vez, la primera economía del mundo, pero no para ir contra nadie, sino para entre todos, tratar de superar este momento global.

Y también, hacer frente, como decía Wado, que no respetó el protocolo, pero a mí me gusta cuando no respetan el protocolo y dicen algunas verdades como, por ejemplo, el ataque de los fondos buitres que está sufriendo internos y externos muchas veces esos buitres, la República Argentina.

Yo quiero decirles a todos los argentinos, quiero decirles que la Argentina no va a estar en default. ¿Saben por qué? Por una razón muy sencilla, esencial, elemental, tan obvia que no tendría que decirla. ¿Pero saben por qué no vamos a estar en default? Por en default entran los que no pagan y Argentina pagó. (APLAUSOS)

Así que, van a tener que inventar un nombre nuevo, no sé cuál será, porque siempre las calificadoras, los bancos de inversión, los gurúes, los académicos siempre encuentran algún término con el cual disfrazar lo que realmente pasa.

Pero van a tener que encontrar un nuevo término que refleje que un deudor pagó y alguien bloqueó y no deja llegar ese dinero que es de terceros, a esos terceros que son los tenedores del canje del 2005 y del 2010 que entraron de buena fe.

Sobre esto, también quiero hablar, poquito, porque dicen que Argentina nunca negoció. Yo quisiera que hablaran, no ya con algún ministro de este Gobierno, porque obviamente puede pecar de parcialidad, pero el canje del año 2005, durante la gestión del presidente Kirchner, este la llevó a cabo y su ministro de Economía hoy es un hombre que está en otro partido y en otro lugar.

Nos hemos cansado de viajar por el mundo en el año 2005 y en el año 2010 negociando con bancos, con inversores, tratando de convencer a la mayor cantidad posible de gente para que ingresara a esos canjes.

¡Cómo que no negociamos! Ahí están las constancias en el Fondo Monetario Internacional, en los viajes, en los diarios, en todos los organismos multilaterales de crédito, en todos los bancos, los show roads que hicimos en todo el mundo acerca de estas cuestiones.

Creo que hasta estuvimos en Abu Dabi, si mal no recuerdo, presentando lo que era la reestructuración de la deuda soberana. Nos cansamos de recorrer el mundo, obteniendo en el primer canje, una adhesión del 76 por ciento y llegando en el segundo canje a una adhesión del 92,4 por ciento.

Y si no les basta con esa negociación, podemos hablar de la negociación con Repsol, que nos llevó 2 años y durante los últimos 4 meses, antes de cerrar, reuniones prácticamente diarias. Y si no les alcanza, la negociación que hicimos con el Club de París, del cual pasaron 8 ministros de Economía sin poder llegar a ningún acuerdo. Y si no les alcanza, lo del CIADI.

¿Y saben qué? Lo más gracioso de todo, yo no sé si reírme o llorar, pero lo más gracioso de todo es que todo lo que nosotros arreglamos y pagamos, se endeudaron otros. A nosotros nos tocó el rol de pagar y hacernos cargo de los platos rotos. Pero no nos quejamos, porque nos hacemos responsables.

Somos gobernantes que ponemos la cara, que ponemos la cara y, fundamentalmente, quiero decirles a todos y cada uno de los argentinos que esta Presidenta no va a firmar nada que comprometa el futuro de las generaciones de Argentina como hicieron otros que firmaron cualquier cosa y después tuvimos que venir nosotros a hacernos cargo. (APLAUSOS)

El otro día, leía que alguien decía y lo decía con acierto, que podía caberle responsabilidad penal a los funcionarios argentinos si violaban la cláusula Ruffo. Ustedes dirán ¿y qué es eso de la cláusula Ruffo?

La cláusula Ruffo, vieron como cuando ustedes firman un contrato de alquiler o un contrato de compra-venta, bueno, es una de las cláusulas que firmamos en los prospectos, en los contratos que hicimos con cada uno de los tenedores de deuda del canje 2005 y 2010. Cada uno de ese 92,4 por ciento, tiene a su favor la cláusula Ruffo.

¿Qué dice la cláusula Ruffo? La cláusula Ruffo dice que si uno firmó y acordó en el 2005, la Argentina después no puede pagarle a otro tenedor mejor o más de lo que le pagó en el 2005 al que acordó. Y del 2010, también Ruffo dice que no puede pagarle a nadie después, más de lo que le pagó al 2005 o al 2010. Son lo que se llaman las cláusulas de incentivo para que entre la mayor cantidad de gente a firmar.

¿Y saben qué dice la cláusula? Que si uno viola esa cláusula, se cae todo lo acordado, se caen las quitas que Néstor logró por primera vez en la historia, se caen todos los plazos y te exigen todo junto los punitorios, las quitas y los plazos que recién vencen en el 33 –escucharon, 2033- de una para que lo pagues todo junto.

Como verán, la cláusula Ruffo es de cumplimento, lo que quieren decir ello, imposible su violación porque estaríamos tirando abajo lo que tan trabajosamente le costó a los argentinos. Pero sobre todas las cosas, estaríamos tirando abajo los 190 mil millones de dólares que ya llevamos pagados de deuda a nuestros tenedores. Deuda que, por otra parte, la pudimos pagar sin necesidad de que nadie nos volviera a prestar nada, sin acceso al mercado de capitales.

¿Y saben por qué lo pudimos hacer? Por ustedes, por cosas como la industria nacional, por tener trabajo nacional, por tener posibilidad de exportar, por tener posibilidad de consumo, por tener inversión pública, por tener trabajadores bien remunerados, por haber tenido Asignación Universal por Hijo, que también incentivó el consumo, por haber incorporado a millones de jubilados que no podrían estar jubilados si no lo hubiéramos hecho. Por todo eso pudimos pagar. (APLAUSOS)

Entonces, lo que digo es… Cuando leía el otro día que a cualquier funcionario podían caberle responsabilidades penales y civiles, tienen razón. ¿Pero saben qué? A mí lo que más me preocupa no es la responsabilidad penal o histórica; a mí lo que más me preocupa es la responsabilidad ante la historia, ante la mirada de mis hijos, de mis nietos y de millones de argentinos que no me van a hacer firmar cualquier cosa amenazándome con que el mundo se viene abajo, porque eso yo también lo viví.

Lo viví como diputada, cuando nos decían que con el megacanje y el blindaje nos iban a llover los dólares. ¡Qué dólares, nos llovieron piedras, sapos y culebras! Eso es lo que nos llovieron a los argentinos después del megacanje y el blindaje.

Y les recuerdo algo, hagan un ejercicio y comienzo con el principio de mi intervención, de las expectativas, de los rumores, de lo que dicen que va a pasar. Yo le pregunto a cada uno de los argentinos: ¿a alguno le dijeron en algún diario que mañana le ponían el corralito? No. Repasen los titulares de aquella época. Les decían que todo estaba bien, que todo iba fenómeno.

Recuerdo el caso de una amiga, miren ustedes hasta dónde llegan las cosas, una amiga que tenía cierta desconfianza con los bancos y no le ponía la plata, su plata, sus ahorros, en el banco y su hermano trabajaba en un banco, en sistemas, y la convenció que pusiera los ahorros. Tres días antes, a la pobre Luciana, de que viniera el corralito, todavía lo quiere matar al hermano.

Pero esto es lo que nos pasó, porque cuando se nos cayó el mundo encima, no nos avisó ningún diario, no nos avisó ningún analista, ninguno de los economistas, de esos que saben lo que va a pasar no solamente mañana, sino dentro de un siglo, nadie le dijo nada a los argentinos. ¿Saben por qué? Porque ellos también son parte del sistema que ayudó a que los argentinos nos viniéramos abajo. Esta es la verdad. (APLAUSOS)

Y hoy, quieren asustarnos a los argentinos diciendo que si no hacemos lo que quieren los fondos buitres, no van a ingresar capitales ni vamos a tener acceso al financiamiento. Y digo yo, desde el año 2003 a la fecha, ¿cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional?

¿Quieren que les cuente cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional? En toda la década del 90. Ahí entraban los dólares. ¡Y cómo no iban a entrar! Si tenían una tasa de retorno del 10, del 14, 15 por ciento cuando en cualquier país del mundo apenas te pagaban el 1 y medio o el 2 por ciento por tener un depósito a plazo fijo en dólares.

Por eso, yo lo que les pido a los argentinos es mucha unidad nacional, no importa si no están de acuerdo con el Gobierno en algunas cosas o en todas, pero en lo que no podemos dejar de estar de acuerdo los argentinos, es que no podemos volver para atrás al infierno que significó la deuda externa durante décadas y que pesó sobre las posibilidades de crecimiento, de desarrollo, de conocimiento, de educación, de vivienda, de salud, de universidades de millones de argentinos. No nos podemos dejar arrebatar el presente y mucho menos el futuro.

Vamos a seguir hablando, vamos a ir cuántas veces sea necesaria adónde tengamos que ir, pero con nuestras razones, que no son caprichos en absoluto. Tan es así que cuando pedimos, porque dicen que la cláusula Ruffo no aplica, bueno, si no aplica, que nos den un seguro de esos que hacen los bancos, como hacen seguro contra default, que hagan un seguro contra la cláusula Ruffo, total, si no aplica, la prima les va a salir muy barata y van a obtener mucha renta y nosotros quedamos cubiertos, de paso, de que no se nos venga todo encima.

Ni una sola respuesta, absolutamente silencio. Porque todos saben…¿Saben qué pasa? En realidad, como me dijo un importante presidente de un país extranjero. “Presidenta: ¿usted cree realmente que esto puede ser un problema por 1.000, 2.000 o 3.000 millones de dólares? No, lo que quieren es hacer caer la reestructuración para volver a esa Argentina que pagaba cuando no le alcanzaba el dinero con recursos naturales”. Y hoy tenemos y lo mencionaba la gente de Mendoza, la segunda reserva de gas shale del mundo y la cuarta de gas shale de petróleo.

Esto no solamente significa el autoabastecimiento energético, clave para el siglo XXI. Tres claves va a tener el siglo XXI: energía, alimentos e investigación y desarrollo en ciencia y tecnología. Y en las tres, estamos andando muy bien.

Esto que estamos inaugurando en Mendoza, que es una industria, una investigación y desarrollo aplicada a la industria petrolera; las otras investigaciones que nos decían los empresarios, el desarrollo que está teniendo toda la maquinaria vinculada con la explotación de petróleo no convencional que además argentinos, tenemos la inmensa suerte de tenerlo en una zona totalmente accesible pero prácticamente desértica, con lo cual nos permite una competitividad en materia de exploración, explotación, extracción y transformación de ese gas en otros derivados, sin precedentes en nuestra historia. ¿Y saben qué? Justo cuando nos estamos desendeudando.

¿Saben cuál es el porcentaje de la deuda externa argentina en moneda extranjera en manos de tenedores privados? Solo el 8 por ciento del PBI. Cuando vino Néstor era el 166 por ciento del PBI, de un PBI sustancialmente inferior al actual.

Está tan claro lo que se pretende, que muchas veces, cuando uno escucha algunas palabras que algunos dicen “cantos de sirenas”. No, no son cantos de sirenas, las sirenas son más lindas, cantan más lindo, son graznidos de carancho y graznidos de buitres.

Bueno, no estamos dispuestos. Vamos a estar dispuestos, como siempre lo he dicho, a honrar las deudas con el 100 por ciento de nuestros acreedores, en forma equitativa, justa, legal y sustentable, para poder seguir adelante con esta Argentina de crecimiento y de progreso, que nos ha permitido crear 9 universidades, que nos ha permitido además, desarrollar con recursos del Estados planes como PROGRESAR, PROCREAR, PROAUTO, todas políticas proactivas, contracíclicas precisamente para apuntalar un país y un modelo que necesita hoy más que nunca del trabajo y del esfuerzo compartido. Como nos tocó el día lunes subirnos a trenes como hacía 50 años los argentinos no veían.

Me acuerdo cuando hicimos los anuncios, muchos en algunos medios se descreían y se burlaban. Y ahí están, y ahí va a estar el 15 de septiembre el Sarmiento completo, completamente modernizado.

Dos cosas pido: una, que los cuiden y, la segunda, ya le di instrucciones al ministro Randazzo que, por favor, y discúlpenme los fumadores, prohíba fumar adentro de los trenes porque necesitamos, en serio, aunque no tenga mucho que ver con lo que estoy hablando, todo tiene que ver con todo, primero, porque estamos cumpliendo con una ley nacional, está prohibido fumar en lugares cerrados y, segundo, porque nos ayudamos entre todos a respetarnos y a vivir un poco mejor.

Pero no creían y ahí están y vamos a hacer la inversión, estamos haciendo la inversión en materia ferroviaria más importante de los últimos 60 años. El Belgrano Cargas que nos va a permitir dar una competitividad muy grande a la economía argentina.

Tenemos que mejorar y aquí quiero dirigirme a mis compañeros trabajadores, a los sindicatos, tenemos que mejorar la competitividad, tenemos que mejorar el tema de lograr que haya menos ausentismo, que tengamos mayor productividad. Porque es un mundo muy competitivo y si no nos ponemos a tono, te terminan pasando por encima.

Ahí están los laburantes: muchachos, hay que cuidar lo que han conseguido, porque lo que han conseguido es la posibilidad de estudio, de trabajo para ustedes, para sus familias, de dignidad, tener trabajo es ser digno, tener trabajo es poder formar una familia, es el gran articulador social.

Yo les pido a todos que cuidemos las cosas que hemos logrado conseguir; los errores que podamos tener, tratemos de corregirlos y cada uno en su lugar, por pequeña que le parezca su responsabilidad, por pequeña que le parezca su función, la lleve adelante pensando en el otro, en la Patria.

¿Vieron cómo hizo la Selección Nacional? Lo mismo, todos unos al lado del otro, con los dientes apretados y trabajando por la Argentina, por los colores de la Argentina, que es trabajar por el futuro nuestro y de nuestra familia.

Muchas gracias a todos, feliz inauguración de la fábrica de motos Yamaha, felicitaciones a la fábrica Liliana, felicitaciones a los mendocinos con su moderna invención en materia petrolera, felicitaciones a MARS en Mercedes y felicitaciones a todos los argentinos y argentinas de buena fe y de mejor corazón que creen que un país mejor, no solo es posible, sino también necesario.

Gracias y un saludo de corazón, los quiero mucho a todos y a todas.


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Brics, Rusia, China. Argentina va tomando ubicación en un cambiante escenario

julio 19, 2014

Nuevas burguesías

 Por Luis Bruschtein

Putin+china19–07–2014/ Entre los ataques del juez Thomas Griesa y sus buitres de Nueva York y las visitas de los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, Argentina va tomando ubicación en un cambiante escenario. En esa trayectoria se reacomodan también los jugadores internos.

El Grupo de Tareas de los fondos buitre tomó la Argentina como escenario para su estrategia, volvió a las andadas con otra solicitada en los diarios y puso a alguno de sus operadores sobre la mesa, entre ellos el argentino Claudio Loser.

Las nuevas burguesías de Rusia y China hubieran preferido aliarse a Estados Unidos y Europa. Pero las potencias occidentales que tanto presionaron por su reconversión al capitalismo no las aceptan en la primera A de las economías mundiales y pujaron por apartarlas de sus negocios.

Quieren que sean capitalistas, pero que jueguen en el equipo de los emergentes. Occidente jugó duro y descabezó con un golpe blanco al presidente ucraniano aliado de Rusia.

Fue un mensaje directo a Moscú. Rusia tomó nota y esa ramplona estrategia occidental logró lo que no habían conseguido los zares ni el comunismo: la alianza energética estratégica entre China y Rusia.

De aquí en adelante, los dos gigantes están obligados a ser inseparables porque la tercera parte del gas que consume la descomunal industria china ahora provendrá de su vecina.

La alianza entre Mao y Stalin fue ideológica y efímera. Esta vez los vínculos son más fuertes porque crean una interdependencia económica que siempre habían esquivado a pesar de las vecindades y las extensas fronteras que comparten.

La hostilidad de las potencias occidentales derrumbaron el muro de desconfianzas, competencias y desavenencias históricas y Rusia bajó todas sus condiciones en una negociación que llevaba bloqueada más de diez años. Le dio acceso así a China a una fuente de energía más barata.

China y Rusia están obligadas a no pelearse y, si pueden, a no competir y tratar de complementarse. Tratan de hacer su propio juego. Los Brics forman parte de él y más después de la crisis ucraniana y el acuerdo por el gas.

Con las quitas de la reestructuración de su deuda, Argentina respetó las reglas del sistema financiero, pero las tensó al máximo. Y llegó la represalia. El fallo de Thomas Griesa a favor de los fondos buitre rompió las reglas de juego.

Y volvió a romperlas cuando impidió el pago a los bonistas que no estaban en conflicto. El sistema mundial que tiene su vértice en Nueva York jugó sucio; hizo y deshizo según su voluntad y se ha deslegitimado. Es lo que trata de mostrar Argentina en los foros internacionales.

Hay puntos de convergencia con los Brics y con China y Rusia. No son puntos de contacto ideológico, sino más bien desde el interés y la necesidad. La crisis de las economías centrales restringió el juego y está generando otros circuitos.

Esta paradoja fue resaltada en el documento final de la reunión de Brics con Unasur: las economías emergentes fueron las que sostuvieron el crecimiento del PBI mundial cuando las economías centrales se caían.

Y son ellasen algunos casos, como el argentino, porque han sido traicionadas y maltratadas–, las que participan en estos nuevos circuitos de inversión e intercambio.

Es un proceso incipiente y sería exagerado hablar ya de formas alternativas a la hegemónica, pero es real que los Brics y los países de Latinoamérica crecieron cuando Estados Unidos y Europa entraron en crisis.

Y además, en ese movimiento, China se ha convertido en uno de los principales socios de estos países. El intercambio con Brasil es de 80 mil millones de dólares y con Argentina de 20 mil millones. Rusia se sumó a este proceso después de que su intento de colar con Europa llegó a un límite.

Parecía obvio que tras el gran salto comercial que se dio entre estas regiones, surgieran también formas de financiamiento propio. Brics y Celac anunciaron la creación de un fondo de 20 mil millones de dólares para obras de infraestructura en América latina y otro de cinco mil millones para el Caribe.

Argentina ya tiene acuerdos con los chinos para la construcción de dos grandes represas, y con los rusos en el área de la energía atómica.

El financiamiento para obras de infraestructura en energía y transporte está asegurado, sin contar que grupos chinos han comprado dos de las grandes petroleras argentinas privadas interesadas en participar en Vaca Muerta.

Entre las siete plagas que pronosticaron para Argentina si no les paga a los fondos buitre están muchos de esos puntos. En la segunda solicitada que los fondos publicaron en el país, se refirieron específicamente a Vaca Muerta.

Siguieron el procedimiento tradicional de presión mediática: pagaron a un economista para que escribiera como si fuera un técnico neutral en una publicación especializada. El artículo del economista Bernard Weinstein fue después levantado para hacerlo rebotar en los medios de difusión masiva.

Estos medios agrandan la chapa académica de Weinstein y destacan el perfil neutral y ultraespecializado de la publicación y repiten lo que los fondos buitre pagaron para que se diga: si Argentina no les paga, no entrarán inversiones para explotar Vaca Muerta y las que ya están se retirarán.

Si se retiran las que ya están, perderán lo que ya pusieron. No parece inteligente el razonamiento del “economista neutral” Bernard Weinstein. Y además, muchas de las nuevas inversiones están alineadas desde China, Rusia y otras fuentes que no tienen contagio con los fondos buitre.

Cuando se publicó esta segunda solicitada se escuchó una entrevista radial al argentino Claudio Loser, virtual ministro de Economía argentino en los gobiernos de Menem y la Alianza, ya que durante esos años fue director del Hemisferio Occidental del FMI y dirigió las negociaciones con Argentina.

Fue el encargado de imponer las políticas de despidos y congelamiento salarial, ajustes y cierre de empresas de esos años.

Loser reconoció que había inspirado el texto de la solicitada de los fondos buitre. “Me pidieron un documento que yo había hecho, pero no imaginé que después iba a salir publicado así”, aseguró a la radio.

Realmente pienso eso –afirmó, como si sólo lo movieran sus convicciones– si no se paga, la gente se va a asustar y va a provocar corridas del dólar e inflación.”

Loser encabeza la consultora Centennial, que asesora a los fondos buitre contra la Argentina. Todo lo que haga se mueve en ese cuadro: desde el artículo de Weinstein hasta la solicitada, así como el documento de Centennial y sus declaraciones por radio.

La estrategia de los fondos es debilitar la posición argentina incluso dentro del país. Así lo demuestran las solicitadas, la visita del Grupo de Tareas y su reunión con periodistas locales y ahora la aparición pública de un argentino que defiende a los fondos: “Hacen lo que haría cualquier empresario: comprar barato y vender caro”.

En los Estados Unidos, el fondo de Paul Singer ha gastado fortunas en el lobby político para respaldar sus intereses económicos.

En Argentina se escucha mucho a algunos periodistas y economistas criticar la búsqueda del gobierno nacional de respaldos de otros gobiernos y organismos internacionales, incluyendo al Tesoro y al gobierno de los Estados Unidos.

Afirman que no tiene incidencia en el desarrollo judicial. Sin embargo, Paul Singer le ha dado mucha importancia. Roberto Shapiro y Nancy Soderberg y los demás integrantes de la American Task Force Argentina no son empleados baratos.

Hubo denuncias de que por lo menos tres senadores, entre demócratas y republicanos, habían recibido más de 120 mil dólares cada uno del Fondo Elliot de Paul Singer. Y eso es nada más lo que se pudo comprobar.

En Argentina, sin embargo, hay periodistas y economistas que se empeñan en tratar de demostrar que no tiene importancia lo que sí la tiene para Paul Singer.

Si los fondos buitre han gastado millonadas para hacer lobby en los Estados Unidos, seguramente tendrían que haber gastado otro tanto en Argentina, que es el país deudor, el que tiene que pagarles a ellos, según Griesa.

Aunque no ha habido una Task Force en Argentina, sería absurdo para los fondos buitre que ese dinero no esté circulando también en el país, sobre todo si, como está demostrado, tienen una estrategia que están desarrollando aquí.

Es difícil que aparezca un argentino hablando abiertamente a favor de los fondos y en contra del país y que reconozca que recibe un aliciente económico de estos fondos.

La aparición pública de Loser no sería tan casual si lo que pretende es naturalizar la imagen de un argentino a sueldo de estos fondos, abrir el camino para que lo sigan otros y debilitar la posición argentina en su frente interno. Un argentino en ese lugar todavía está visualizado como antiargentino.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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